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02| Hermione's family

“familia de Hermione”...

             RJ TOMÓ SU baúl, sonriendo. Su mamá la veía con duda, pero ella puso sus típicos ojitos de cachorro herido. Estaban en la estación de trenes. RJ iría en tren sola a la estación cerca de la casa de Hermione, su amiga la espararia allí con sus padres para recibirla. Siendo que, una semana antes de ir a encontrarse con Harry en el Callejón Diagon, RJ se quedaría con Hermione que había vuelto de sus vacaciones.

—Ya, ve —besó su cabello y ella terminó por abrazar a Ginny, subiendo al tren. Ellas dos solas la habían acompañado ya que los demás estaban en La Madriguera, ordenando su llegada.

Ron no iría porque le daba vergüenza, algo divertido para RJ.

La pelirroja le dió su boleto al hombre del tren y subió, admiró todo el lugar, sorprendida. Ya que no era nada parecido al tren del mundo mágico. Este no se separaba en compartimentos, era largo y lleno de asientos, como un extenso pasillo sin más. Se sentó y dejó el baúl entre sus piernas, ignorando la mirada confusa de los muggles.

ella se concentró en su libreta y la lapicera que le regaló Hermione. Dibujando las cosas raras que tenían los muggles, desde auriculares hasta celulares que ella no sabía que eran aún. También vió a una chica con unas cadenas en el pantalón ¡No sabía porque las tenía! Pero le llamaron mucho la atención.

Luego de unas horas, el tren paró y RJ bajó confundida, suponiendo que allí era su parada ya que era donde Hermione le dijo, pero sonrió al ver a la castaña con sus padres detrás. Hermione corrió a abrazarla.

—¡Estás aquí! —RJ rió y se alejaron. La pelirroja la miró sorprendida.

—¡Estás más alta! Y tú cabello más claro ¿Qué es eso? —movió el cabello de Hermione para ver los aretes de Hermione —¿Cómo te los hiciste? —la hija de muggles rió.

—Si que se notan los cambios cuando no nos vemos por dos meses —Sonrió, tomando su mano para acercarse a sus padres —puedo hacerte unos aritos también, pero va a dolerte un poco.

—¡Genial! —llegaron hasta donde los dos muggles —¡Un placer volver a verlos señor y señora Granger!

—hola, RJ —saludó el padre de Hermione —¿Quieres que te ayude a cargar el baúl en el auto?

—Si no es molestia —asintió, dandoselo —he visto cosas fantásticas de los muggles ¡Visten cosas tan extrañas! Y ni hablar de los cortes de cabello. ¡Vi uno que tenía el cabello verde y con púas! ¿Que usan para mantenerlos así? Era fantástico —contó, Hermione le abrió la puerta trasera del auto dejándola subir primero.

Estuvieron todo el camino hablando sobre sus vacaciones, a tal punto que ni notaron cuando llegaron a la casa de Hermione. La chica le mostró, no muy emocionada su hogar ya que no tenía magia, pero para RJ todo era sorprendente.

—¿Por qué esta fotografía no para más? ¡Oh, no me digas! Tienen encerrado al hombre dentro para que los entretenga todo el día —se agachó frente al televisor.

—No —rió, Hermione —es un televisor, pero tendría que explicarte todo de la tecgonología y eso llevaría rato —Miró a sus padres que sonreían enternecidos —pero tenemos toda una semana.

—¡Quiero que me hables de los deportes! Colin me habló sobre el rugby ¡Y el fútbol! —pidió, emocionada.

Hermione la veía contenta, pues Ron le dijo que RJ no había mostrado mucha emoción desde que acabaron el año, pero al parecer las cosas muggles aún seguían llamando su atención y la distraían demasiado.

—puedo contarte todo, mientras te muestro mi cuarto —ofreció y RJ, sin dejar de sonreír, afirmó asintiendo.

—prepararé el almuerzo, las llamaré cuando esté listo —avisó, viéndolas subir las escaleras.

—¡De acuerdo, mamá!

—¡Gracias, señora Granger!

Las dos niñas subieron al cuarto, RJ admiró todo emocionada, pero fue atropellada por Hermione que corrió a su escritorio y sacó un paquete envuelto con moño.

—ya que estabas en tú cumpleaños en Egipto, y no quería enviártelo allí, así que espere a que vuelvas. Feliz cumpleaños atrasado —rió, dandoselo. RJ sonrió tomándolo para abrirlo.

Era otro brazalete más, este tenía el dije de un rayo, una araña y un libro.

—el rato por Harry, la araña por Ron —ambas rieron al señalar el dije, sabiendo el pánico de Ron por las arañas —y el libro por mi. Pensaba en que vayas poniéndole dijes en representación de tus amigos.

RJ la abrazó feliz. Ya tenía cinco brazaletes y todos regalados por Hermione.

Ahora mismo, RJ estaba en el patio de la casa de Hermione, las dos estaban jugando con la pelota de voley de la castaña. Luego de explicarle las reglas, comenzaron a jugar simplemente a los pases para practicar.

—he estado practicando Quidditch en Egipto —le contó, RJ —Luego de que Charlie amenazara a George y Fred, ellos aceptaron enseñarnos a Ginny y a mi. Me va muy bien como cazadora, si muestro mis buenas habilidades este año y mis hermanos me recomiendan, tal vez entre antes de que en tercer año se postule alguien más.

—no me gusta el Quidditch demasiado, si es emocionante, pero si de por si nuestros deportes me parecen agresivos y peligrosos, los suyos son mucho más —Habló, Hermione, sacando.

—Si es cierto que a tus deportes les falta emoción —Rió, RJ, golpeando la pelota —pero son más rápidos y prácticos. James habló del fútbol alguna veces.

—Harry —la corrigió, divertida y anotando un punto.

—tú me entiendes —se defendió tomando la pelota —¿Se sacaba así?

—si —afirmó, pero RJ mandó la pelota a cualquier lado sacando la carcajada de la niña de trece años —con la práctica te irá mejor —corrió a buscarla para sacar ella —pero ¿Has hablado con Harry? Tal vez si hubiera llamado yo, en lugar de tú padre y Ron que no entendían como se usaba...

—si, pero Ron se apresuró en cuanto conseguimos un teléfono —se encogió de hombros golpeando la bola —y no, no hable con él. Ni siquiera por cartas, aún que Hedwig fue a buscar su regalo.

—si, también fue a buscar el mío —contó, siguiendo con el juego —¿Y te sigue gustando? —esa pregunta hizo que RJ ni siquiera golpee la pelota y rebote. Hermione sonrió.

—no... —tomó la pelota, para do su rebote para intentar sacar —no luego de que lo avergonce con nuestra tonta idea de San Valentín.

—¡Oh, vamos! Fue lindo, pero Harry es un gruñón —Hermione se quejó, tomando la pelota en vez de golpearla y viendo a la niña de doce años poniendo las manos en su cintura.

—Si, un gruñón al que avergoncé —negó, caminando hasta quitarle el juguete —¿Y tú con mi hermano?

—¿Con cuál? —fingió demencia, pasando a su lado y yendo juntas dentro de la casa.

—hazte la tonta, claro —se burló, viendo a la señora Granger.

—¿Ya acabaron de jugar? —las vió con una sonrisa —¿Quieren que les lleve el té con las galletas al cuarto?... Y ya compré el limón —mostró la fruta para Hermione.

—si, por favor, mamá y lleva el limón, con una aguja y hielo —pidió, Hermione, subiendo las escaleras con RJ —Y no me hago la tonta —se dirigió a la niña que subía detrás de ella.

—seguro, y no te gusta mi hermano —se rió, entrando al cuarto de Hermione y dejando la pelota en un costado.

—¡No me gusta Ron! —chilló, volteando a verla.

—claro, y yo jamás mencioné a Ron —rió, sentandose en la cama de la chica. Hermione se calló —¡Caracoles hervidos, te pusiste roja cuál tomate! —rió a carcajadas mientras ella llegaba a golpearla avergonzada —podría haber sido Fred o George ¡Tranquilamente Percy! Es como una versión tuya masculina ¡Pero no! Dijiste el nombre de Ron ¡Te gusta Ron, te gusta Ron!

—¡No me gusta! —se quejó, acostándose en la cama y tomando el almohada para pegarle a RJ que tomó otra y le devolvió los golpes.

Ya todas despeinadas y riendo, frenaron cuando la mamá de Hermione entró, ella les dejó la bandeja con las galletas y se fue, no sin antes dejarle la aguja, el hielo y el limón a un lado.

—¿Estás segura de que los señores Weasley la dejaron? —preguntó, viendo a su hija que asintio.

—si, tenemos la carta —la sacó de su mesa de noche para mostrársela —tranquila mamá.

—bien —se fue del cuarto dejándolas solas nuevamente.

—¿Duele mucho? —preguntó, temerosa, RJ.

—casi nada. Mejor lo hacemos antes de que derrita el hielo —pidió, sonriendo emocionada.

Hermione quería hacerle los agujeros de la oreja a RJ para que ella pudiese tener aritos como ella. Hermione caminó hasta darle el hielo y RJ se lo puso para dormir la zona que deberían perforar, luego, Granger caminó hasta sacar los aretes de su escritorio junto a alcohol para desinfectarlos.

—tranquila, mi mamá me enseñó a hacerlo, ella me los hizo —se acercó a sentarse a su lado —luego podrías hacérselos a Ginny.

—si... —suspiró, bajando el hielo.

Hermione acercó la aguja aplanando los labios, nerviosa, para que luego se escuche en eco el grito de RJ por toda la casa Granger, tanto que el papá de Hermione casi tiraba su café y miró a su mujer que negó divertida.

—¡No, ya no quiero! —se quejó la niña, viendo aterrada a Hermione que sonreía.

—ya está uno, falta el otro —Señaló, obvia.

—¡No, me quedo con uno, ya está! —negó, poniendo el pedazo papel higiénico en su oreja, eran pequeñas gotas de sangre las que salían.

—no puedes quedarte con uno, debes tener dos como yo ¿Ves? —se acercó al otro oído y la niña negó —vamos, RJ, has enfrentado cosas peores que una pequeña e indefensa aguja ¡Y tú oreja ya ni la sientes! —pellizcó y RJ la miró, no no la sentía —voy en cinco segundos, tranquila... Uno... Dos... ¡Cinco!

Y otro grito que hizo otra vez al señor Granger casi tirar su café.

RJ se sentí a desayunar con los Granger pero Hermes aterrizó en la ventana y se levantó como un resorte a tomar la carta que había.

—Hermione ¿Tienes algún dulce para Hermes? —la chica rápidamente asintio yendo a buscar en la alacena.

—¿Es tuya, cielo? —preguntó, la señora Granger, señalando al ave.

—no, de mi hermano Percy, pero me la deja para habla con Colin, un niño de mi año, mi mejor amigo —contó, volviendo a sentarse en la mesa y abriendo la carta.

Querida RJ:

¡Me encantó la foto de tú familia en Egipto! Se la mostré a mi papá, también le gustó mucho, estamos de acuerdo en que Charlie es el más atractivo de tus hermanos ¡No pienses mal! Es que simplemente es muy perfecto, ya veo de dónde sacaste los genes. En fin, tambien te mando una foto mía con mi hermano junto a una leche especial de mi familia -la saque con mi hermano ya que practicamos con papá- para los señores Granger ¡Mándale mis saludos a Hermione! ¿Has hablado con Harry? ¡Oh, ya quiero verlo en el inicio de clases! Claro, a Ginny, a Luna y a ti también. He estado hablando mucho con luna a través de cartas, este año podríamos hablar más con ella ¿No crees?

¡Se me acaba el pergamino! Pero, espero respondas.

Atentamente y con cariño
Colin Creevey.

RJ tomó de la carta la foto de Colin y su hermano, ambos sonreían, luego le sacó a Hermes el otro paquete de leche y rió dandoselo a Hermione.

—Colin te manda saludos y un paquete de leche especial de su familia —Mostró, divertida.

—oh, genial, ya casi nos quedamos sin —la puso en la heladera. Ambas dejaron las cosas a un lado para comenzar a comer, escuchando al señor Granger hablar.

—mañana saldremos temprano para ir al Callejón Diagon, así que pon la alarma, Hermione —le dijo a su hija que aceptó —esten listas y preparadas.

—si, señor Granger.

RJ había estado más que cómoda en la casa de los Granger, sin una sola pesadilla en ese tiempo, refortaleciendo su amistad con Hermione y conociendo mucho más del mundo muggle, ahora podría decirle a su papá la función del patito de ule.

—¿Y esto? —Hermione mostró una carta.

—¿Qué es? —la tomó confundida.

—se le cayó a Hermes, venía con la otra —le contó, abriendo la ventana para que Hermes al fin se vaya.

RJ la abrió y abrió los ojos de manera aterrada, llamando la atención de los Granger. Era una carta de Ron, pero lo que contenía la dejó sin aliento.

SIRIUS BLACK ESCAPÓ DE AZKABAN.

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