※ Capítulo tres. ※
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Debe estar loco, pensó Liu HaiKuan cuando vio que las manos de Cheng luchaban con su pantalón.
Mira que ser él el que pusiera a prueba a Cheng sexualmente cuando había personal especialmente para eso... ¿Qué carajos estaba por hacer? ¿De verdad estaba siendo tan impulsivo sólo por un chico bonito?
Cuando los pantalones del muchacho cayeron, Kuan tuvo que reprimir el deseo de ir y simplemente follárselo. No obstante, se permitió delinear sus finas piernas que terminaban en un bóxer rojo Calvin Klein.
Cheng era una preciosidad; su cuerpo de adonis era hermoso, además de que era naturalmente atractivo. Sobretodo cuando se sonrojaba y fingía no estar nervioso. Cuando ZiYi le envió la foto del chico que quería realizar el casting supo, sin lugar a dudas, que el mundo era un pañuelo - y uno que se doblaba a su favor.
No sabía que estaba haciendo Wang LiMin pero cuidar a sus hijos no era. El viejo era un ambiguo compañero de negocios (negocios que no tenían que ver con pornografía, cabe destacar), y HaiKuan sabía que tenía dos hijos, pero jamás creyó que fueran de tan buenos genes. Mucho menos imaginó que uno de esos mimados chicos estaría interesado en ser actor porno.
Pero como fuera,ese no era su asunto. Lo que le interesaba en ese momento se resumía en una pregunta: ¿Y ahora qué?
Kuan nunca había sentido esa necesidad tan febril de cogerse a alguien, así que jamás llegó al punto de tener que usar su influencia, su posición laboral, como un punto a su favor para conseguir sexo. Generalmente los hombres accedían sólo con una mirada, y en el caso más difícil Kuan pagaba sus servicios, así que no podía evitar sentirse algo malvado al estar mintiéndole al chico sólo para poder follárselo.
Porque quizás Liu había mentido cuando le dijo que él tenía que supervisarlo sí o sí. Por lo menos pudo llamar a Yibo y que fuera él quién calificara las destrezas sexuales de Cheng. Pero al diablo, era su agencia, él era un hombre con necesidades y Cheng no parecía muy molesto con la situación; así que nadie podía juzgarlo.
— Ku-¿Kuan-Ge?
Liu alzó la vista ,tras el sobrenombre que dijo el pelinegro, pasó de ver los muslos tonificados de Cheng a su rostro. El joven lo miraba confundido y ansioso, jugando con sus manos como un niño pequeño.
Carajo, era tan precioso.
— Disculpa, es que tus piernas son realmente bonitas — dijo con una sonrisa apenada.
ZhuoCheng le devolvió la sonrisa con su rubor volviéndose más escandaloso,se veía tan halagado por un comentario tan superficial. A Kuan le gustaba eso.
—Prosigue —dijo asegurándose que la cámara estuviera grabando bien.— Tu camisa y boxérs.
Cheng asintió y se quitó la chaqueta y la camisa negra. Su pecho era fuerte, pectorales y un apenas visibles paquete de seis se notaba , pero no tanto como sus respingones pezones. Liu se lamió los labios, observando como ahora la ropa interior era retirada lentamente, como un Cheng dudando.
Tenía que follárselo, decidió cuando la polla del chico - que debía poseer al menos 22 cm - salió a la vista. Estaba medio dura, pudo notar.
Cheng apretaba los labios mientras cruzó los brazos por atrás de su espalda, probablemente para evitar cubrirse. HaiKuan resistió el impulso de reír por esto. No tenía dudas de que Cheng sí poseía una basta experiencia sexual - uno no llegaba a estos castings siendo virgen y casto -, por lo que su timidez la acreditaba a la presencia de Liu.
— Posees un cuerpo maravilloso — le comentó con naturalidad. Cheng se lo agradeció en un susurro— ¿Te importaría tocarte un poco?
Cheng se punzó la mejilla con la lengua antes de negar decididamente con la cabeza. Llevó una de sus manos a su polla y comenzó a masajearla de arriba a abajo, endureciéndola poco a poco . El castaño se relamió los labios y decidió probarlo un poco más.
— Entonces, Cheng, ¿qué te gustaría si te aceptamos?
— Em... — balbuceó. El chico estaba abochornado. — N-No sé.
— ¿No sabes? — Kuan alzó las cejas, fingiendo estar sorprendido — Oh, si quieres te soy más específico. —se acercó un poco más, sin dejar de hablar —¿Prefieres, por ejemplo, que alguien como yo te coja duro, sin darte tregua mientras te meto la polla por cada uno de tus agujeros , o-
— Y-ya — le interrumpió, completamente ruborizado — , ya entendí.
— ¿Entonces? ¿Qué prefieres? —presionó Liu.
Cheng tragó grueso, sus movimientos más rítmicos y fuertes .Tardó un segundo en decir , con inseguridad.
— Q-Quiero que usted me folle duro, Kuan-Ge.
Liu abrió los labios impresionado. Bueno , él no lo decía en el sentido literal, pero no tenía quejas. Como quién dice "No es lo que esperaba, pero estoy satisfecho" ; sonrió.
— Comprendo — rió levemente, acercándose al pelinegro hasta que quedó en frente de él. Movió la cámara para poder grabar todos sus movimientos, el joven no había dejado de masturbarse en ningún momento y ya comenzaba a soltar suspiros. Sin dejar de enfocar, llevó su mano hasta por encima de la de Cheng y la quitó , siendo ahora Liu el que masajeaba su erección.
Cheng dejó escapar un gemido mientras cerraba los ojos firmemente, Liu trató de concentrarse en enfocar bien para que no fuera tan obvio su deseo de tocarlo.
Movió la mano lentamente, apretando sólo lo justo el miembro del chico que sufría espasmos por el estimulo. Cheng lo miraba con los ojos encerrados, siempre cuidándose de fingir que no notaba la cámara. Eso le otorgaba muchos puntos profesionalmente hablando.
Kuan bajó sus dedos lentamente y con el índice presionó debajo de los testículos de Cheng.
— ¡Ah, uhm! —Cheng tomó su camisa y se aferró a ella, sin poder hacer más nada.
— Chúpamela ahora, precioso — indicó en su oreja, lamiéndola y mordiéndola a su gusto.
Las piernas de Cheng temblaron hasta que el muchacho cayó de rodillas. Parecía tan ido ya, y eso que sólo estaba en la previa. ¿Qué sería de él cuando estuviera ya ahí? ¿Cómo alguien con la supuesta experiencia que decía tener podía ser tan sensible? Este chico era una joya.
Manos hábiles pero nerviosas desabrocharon su cinturón hasta que el botón se hubo desprendido. Liu observó la bonita cara del chico quedar tan cerca de su entrepierna con una expresión de pura hambre.
Le tomó un puñado del cabello y enfocó.
—Vamos, no seas tímido.
El bóxer de Kuan estaba apretado por una prominente erección queriendo salir. Cheng se relamió los labios, pasando y pasando saliva sin recordar qué seguía.
— N-no soy tímido —dijo tardíamente.
El castaño rió. ¡Joder! Su risa era un sonido tan sensual.
— Por supuesto. Ahora, ¿qué tal si abres esa boquita y te la tragas?
Cheng asintió, pues no se le ocurrió nada qué responder. Todas las palabras perversas y calienta penes que conocía quedaron olvidadas en el momento menos adecuado; quería impresionar a Kuan y demostrarle que era mucho mejor que muchos de los novatos que tenía en espera, pero desgraciadamente el mismo Kuan lo hacía desprenderse de toda su habilidad. Era frustrante.
Bajó con cautela el pantalón del hombre, admirándose también con sus tonificados muslos. Sorpresivamente HaiKuan no tenía vello en sus piernas, pero había un ligero camino de pelitos descendiendo desde su ombligo hasta la cintura del bóxer.
El pelinegro se armó de valor y,tras dedicarle una mirada fugaz al rostro pétreo de Kuan, besó por encima de la tela blanca su pene erecto. El olor y la sensación le golpearon en la cara, incitándolo a abrir los labios y delinear el contorno con ellos, haciéndole la mamada por encima del bóxer. Kuan soltó el aire por la nariz fuertemente, y el agarre en el cabello de Kuan se apretó ligeramente. Sacó su lengua y comenzó a lamer a lo largo de la polla, encontrándose con la oculta cabeza y chupándola con fuerza. Pero no era suficiente. Cheng se sentía tan febril ahora, tan vulnerable. Quería que Kuan le destrozara la garganta y el culo con sus ocho pulgadas de carne.
Bajó el bóxer y antes de que el hombre reaccionara le tomó el pene con una mano , masturbándolo de arriba a abajo y apretando la base, mientras seguía lamiendo el glande y jadeando en el proceso. Kuan gruñó. Cheng se deleitó con ese profundo gruñido. Luego, cuando el pene no pudo estar más duro, abrió más la boca y se tragó todo lo que pudo. La mitad de la polla le llenaba toda su cavidad bucal, su lengua era punzada por la vena en un costado de la base, y el olor parecía venir de todos lados. Trató de acostumbrarse al tamaño y al grosor, y cuando lo logró empezó a lamer de nuevo sin sacárselo de la boca. HaiKuan le acariciaba el cuero cabelludo con suavidad, pero su mirada desprendía placer y dominio; dominio que podía utilizar contra ZhuoCheng en cualquier momento. Y eso era justo lo que quería.
Cheng apretó los labios contra la polla y chupó. Chupó de nuevo, esta vez con más fuerza. Su cabeza se movió para tratar de tomar un poco más del miembro, y aunque su mandíbula se quejó por el sobre-esfuerzo, valió la pena. Pronto el glande de Kuan rozaba un lugar sensible en su garganta , pero arcadas eran fáciles de ignorar cuando los gemidos gruesos del azabache salían a flote. Eran tan sexys; Cheng definitivamente estaba haciendo esto bien.
Preparó su cuello para lo que venía y, sin más comenzó a bombear con sus labios el pene de Kuan, moviendo la cabeza hasta que sólo la punta le extendía los labios y recuperando la polla de nuevo entre ellos, y el coágulo de sensaciones y pre-semen en su boca le incitaba a avanzar más y más, gimiendo como toda una guarra mientras sus manos aferraron el trasero musculoso y firme de Liu, apretando las duras nalgas para sostenerse de algo.
— Mírame —gruñó el azabache — Mírame mientras me mamas la polla, Cheng.
Cheng hizo lo que le pidió . Sus ojos subieron hasta su cara y se fijaron en sus ojos. La expresión de Kuan era controlada: sólo lo delataba el sutil rubor en sus mejillas y el sudor que le bajaba por la sien. Cheng tarareó alrededor de su polla, en una forma de pregunta . "¿Lo estoy haciendo bien?"
Kuan sonrió jadeante y acarició su cuello.
— Oh, sí. Eres una cosita cachonda, ¿verdad? Tan precioso... —murmuró— . No voy a correrme en tu boca, así que ven para poder follarte de una vez, bonito.
Cheng tragó saliva, llevándose a una porción de pre-semen con eso. Deslizó su lengua por el pene mientras lo dejaba salir de su boca. Le dolía mandíbula y la nuca, pero nadie le quitaría el delicioso sabor de la polla de Kuan.
— Sobre el sillón, a gatas — ordenó Liu de nuevo.
ZhuoCheng jamás obedeció una orden tan rápido.
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