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DOS

Piernas perfectas, blancas y torneadas, un trasero pequeño pero regordete, perfecto para azotar. Esa era la imagen que Taehyung veía como un náufrago sediento observando un vaso de agua. Simplemente no podía apartar la vista del monitor, pero la necesidad por ver al dueño de esas piernas, había sido demasiada después de no haber tenido su dosis diaria en la universidad.

Había pasado casi un año desde que Yoongi chocó contra su cuerpo, un año desde que había comenzado a vigilarlo, un maldito año en el que se había hecho adicto a Min Yoongi, el chico no solo era hermoso, también era inteligente, astuto y sarcástico. Y había resultado ser todo lo que él quería y necesitaba. Durante ese tiempo había hecho grandes avances en su relación profesor-alumno con  él, era su alumno predilecto y no lo negaba. Contaba los meses que faltaban para que por fin el año terminará, dejaría de dar clases y una vez que entregará su renuncia, le diría lo que sentía por él, y estaba seguro que Yoongi lo aceptaría, podía ver qué él también le gustaba cada que sus miradas se encontraban.

Yoongi era suyo, aunque algunos idiotas pensaban que tenían una oportunidad, sobretodo el imbécil de Jackson Wang, que no perdía cada oportunidad que tuviera para insistir en invitarlo a salir y tocarlo.

Y odiaba lo que verlo cerca de Yoongi  le provocaba, quería ir hacia él, y apartarlo a golpes, romperle las malditas manos por ponerlas sobre lo que era suyo, se imaginaba las peores y más crueles torturas, esas que Hoseok disfrutaba tanto de realizar.

Y eso solo lo tenía en un estado de mal humor constante que solo Yoongi lograba apaciguar. Aborrecía la violencia, algo irónico siendo hijo de quién era y el mundo en el que había crecido, pero ver cómo tus padres son golpeados hasta la muerte, deja una marca y en su caso era su desagrado a comportarse como un animal salvaje. Cosa contraria en su hermano, quizá fuera porque era el líder de la organización o simplemente su manera de lidiar con lo que habían visto, pero vaya que Namjoon no despreciaba mancharse las manos cuando era necesario.

Y hasta podía jurar que lo disfrutaba, quizá por eso mismo siempre se había llevado también con killer, en un nivel distinto, pero los dos estaban jodidos de la cabeza, por eso había preferido irse de la casa de su familia. Prefería mantenerse al margen, y ser la sombra detrás del telón que movía los hilos para limpiar el camino de su hermano, a dejar que el lado salvaje de su ser saliera a flote.

Su teléfono personal sonó dos veces antes de que la llamada se cortará, tomó su computadora, tecleó un par de veces conectándose al monitor de la única persona que lo llamaba a ese número, sin dejar de ver a su gatito terminar de cambiarse después de haberse duchado.

El rostro de su hermano apareció y por su expresión, parecía enojado.

—¿Qué pasa? ¿Por qué esa cara de felicidad? —preguntó con sarcasmo ganándose un gruñido por su parte.

—Necesito que traigas tu trasero a casa Taehyung.

Éste soltó un suspiro cansado.

—Cualquier trabajo puedo hacerlo desde aquí —dijo y vio a su hermano poner los ojos en blanco.

—No es un trabajo, solo quiero ver a mi maldito hermano en persona y no detrás de una pantalla, en los últimos meses apenas y nos hemos visto, ¿que carajos es tan importante para que te la vivas encerrado entre la universidad y tu departamento —preguntó Namjoon y sus ojos se desviaron hacia el monitor en la parte de arriba por automático.

Ver a su gatito lo hizo sonreír sin darse cuenta, y el gesto fue visto por su hermano.

—¿Quién está contigo? —le preguntó Namjoon y cambió su expresión rápidamente

—Nadie.

—Tu no sonríes Tae, nunca y te acabo de ver hacerlo, no ves televisión y tampoco tienes música, así que no pudiste solo sonreír por qué si. ¿Quién es la o el afortunado?

—No lo conoces, es uno de mis alumnos —respondio consiente de que Namjoon no dejaría el tema.

—¿Lo investigaste? —le preguntó con genuina preocupación.

Ya no era un niño pero su hermano insistía en tratarlo como uno, sabía que el temor de volver a ser traicionados y terminar como sus padres, era su mayor temor.

Asintió para tranquilizarlo, y una punzada de culpa lo atacó, nunca le había guardado ningún secreto a su hermano, pero por algún motivo no le había revelado lo que había descubierto hace una año cuando investigó a Yoongi.

Su gatito resultó ser el hijo de Li Xen Min el antiguo jefe de la tríada china, y uno de los posibles responsables de la muerte de sus padres, aunque eso solo eran suposiciones, y no tenían pruebas sobre su participación, aún así su hermano había disfrutado de atacarlo en más de una ocasión y sus enfrentamientos habían sido muchos, hasta la muerte de este hace poco más de un año.

No pensaba ponerlo en el radar de Namjoon, la sola idea de que algo le pasará por su culpa lo aterraba.

Intercambiaron un par de palabras más, y prometió pasar a verlo antes de cortar la conexión, y volver a centrar su atención en Yoongi, encendió el audio y dejó que los sonidos de aquella habitación lo envolvieran.  Aún no sabía porque no había ido a la escuela, nunca faltaba y hoy solo se encontró con el avisó que le entregó la asistente de control estudiantil.

No lucía enfermo, pero si se veía triste, aunque se forzó a sonreír las dos veces que entró una sirvienta  para entregarle comida. Esa era otra cosa que lo tenía intrigado, durante todo el tiempo que tenía observándolo, nunca lo había visto pasar tanto tiempo en la habitación sin salir para nada.

Y como si sus preguntas hubieran sido escuchadas, vio a su madre entrar, con expresión triste y apenada.

—Lo siento hijo pero Li Yi no piensa cambiar de parecer, dice que es lo mejor para ti —le dijo y Yoongi se puso de pie de un salto, sus ojos felinos eran una mezcla de enojo y miedo y las alarmas en su interior se encienden.

—No mamá, me niego, antes muerto que dejar que tú flamante marido me venda como si fuera un animal, yo no soy su hijo no tiene derecho a mandar sobre mi —grito, pero Taehyung se concentró en la segunda frase que había dicho.

"Vender como si fuera animal"

La mujer dijo algo en respuesta, pero parecía como si tuviera los oídos tapados por el enojo. Dentro de las triadas chinas había una costumbre tomada de la mafia italiana, los matrimonios por conveniencia. Estos eran una forma de conseguir un fin sin derramar sangre. Un matrimonio formaba alianzas, paraba guerras, pagaba deudas, etc... Tener una hija o un doncel era la moneda de cambio perfecta.

Y si lo que Yoongi dijo era cierto, su padrastro algo quería si pensaba utilizarlo de esa manera, sobretodo cuando ellos no tenían sangre que los uniera, si debía dinero, la deuda seguramente era enorme para enfrentar la ira de los lideres al enterarse que intentaba vender al hijo de su antiguo jefe, o quizá no era dinero y obtendría algo más a cambio de él.

Para el caso era lo mismo, no importaba. Yoongi era suyo y de nadie más y no pensaba permitir tal estupidez.

Estas loco Min Yoongi, si haces eso te pueden matar, nadie sabe de tú existencia, tú padre murió protegiéndonos —habló la mujer casi a gritos atrayendo su atención.

¿Que había dicho Yoongi?

—Lo hizo y tú le pagas dejando que ese hijo de perra me venda, ¿de verdad piensa que el Dàgē va a permitir que me venda? —pregunto con enojo.

El rostro pálido de la mujer pareció hacerse transparente, mientras una expresión de verdadero terror se apoderaba de ella, al mismo tiempo que lo miraba con desasosiego.

—El jefe supremo es quien te quiere —dijo y su gatito cayo al suelo de rodillas.

Al mismo tiempo que el se ponía de pie de un salto, sosteniendo el escritorio, no por miedo sino para contener la furia asesina que lo recorría.

Taehyung ve salir a la estúpida mujer de la habitación sin siquiera consolar a su hijo, y se pregunta si realmente le duele, o si es tanto su dolor que perdió la capacidad de proteger a alguien que no sea ella misma. Ver a Yoongi llorar desesperado le rompe el corazón, no está seguro que es lo que siente realmente por él, no sabe si es amor o solo la obsesión que lo hace considerarlo de su propiedad, pero lo que si sabe es que, no piensa dejar que otro que no sea él lo tenga.

—Tranquilo gatito, no pienso permitir que te entreguen a otro, así tenga que quemar la maldita ciudad por completo, y acabar yo mismo con cada miembro de las triadas.

Dió un largo suspiro para calmarse, necesitaba pensar con la cabeza fría, su gatito lo necesitaba. Sus dedos se movían lo más rápido posible sobre el teclado, mientras buscaba todo lo que pudiera servirle para salvar a Yoongi y al mismo tiempo deshacerse de los que estuvieran involucrados en toda esa mierda.
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Yoongi no podía creer que eso le estuviera pasando a él, todo estaba pasando demasiado rápido, así no es como quería terminar. Apenas esa mañana estaba emocionado como todos los días al pensar en ver a su profesor de informática.

Ese hombre que a pesar de su apariencia de nerd como le decían a los tipos inteligentes como él, en las películas que le gustaba ver, por las gruesas gafas que usaba y su ropa anticuada, lo tenía obsesionado y fantaseando con sexo salvaje y ahora estuviera encerrado esperando a que lo llevarán con el jefe de la Tríada que su padre lideraba antes de morir, para ser vendido como ganado.

No le mintió a su madre cuando le dijo que prefería huir o morir antes de permitir que eso pasara. Tenía que encontrar la manera de escapar antes de que fuera demasiado tarde.

🔥🔥🔥🔥🔥

Que comience la acción jejeje

Nos leemos bellezas...
        Besitos 😘😘😘

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