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004

Im Nayeon, se caracteriza principalmente por ser una gran amante de si misma, con todas las palabras hechas y derechas, para ella no había otro ser tan precioso que la mujer que veía al espejo.

Y sin dudas esa confianza que mantenía siempre le había ayudado mucho a escalar alto toda su vida, incluso en su actual trabajo donde empezó como una simple secretaria de finanzas, en poco tiempo se comió todos los puestos hasta lo más alto tan sólo por debajo del vicepresidente de la cede, siendo ella la jefa de la planificación estratégica de Harper's BAZAAR en Corea. Sin duda, un arma secreta que muchos pasaban desapercibida.

Por lo que era fácil para ella encubrirse y ganar la confianza con cualquier socio a su conveniencia, Im Nayeon un paquete de confiaza, inteligencia y belleza. Pero sin dudas el único defecto conocido era su mala suerte en el amor, mala suerte que ella misma atraía tal vez.

— No fue exagerar, Jeongyeon. Simplemente no quería dejarlo entrar a mi departamento sólo para tener sexo.- le explicaba por teléfono a su amiga mientras buscaba un vestido en su gran armario.

— ¿Estás consciente que dejaste de tener sexo hace más de dos años? Te la pasas quejadote pero tampoco haces algo por aliviarlo.

— Claramente me alivio, ¿qué no ves que tengo dedos?— rio entre dientes la mayor escuchando las falsas arcadas de su amiga al otro lado.— Además me quejo de no tener a alguien cálido a quién abrazar en las noches, necesito amor no sexo.

— Necesitas un descanso, mejor dicho. Llevo trabajando cuatro años contigo y jamás he visto detenerte.

— No necesito detenerme, estoy bien como estoy.— dijo mientras sostenía un vestido rojo sobre su pecho.

— No lo estás, la empresa quiere obligarte a que aceptes un largo descanso después de la junta por la nueva edición de este mes. No puedes negarte.— suspiró ligeramente su amiga a través del alta voz.

— ¿Por qué no puedo?— alzó la voz la mayor sacando otro atuedo del armario.

— Las vacaciones son tu derecho, pero también son una obligación que entra en la sección de seguridad laboral y-

— Jeongyeon, no trabajo en una fábrica...

—¡Dejame hablar!— gritó la menor.— Trabajes o no trabajes en fabrica, empresa, campo o lo que sea, debes descansar para recuperar tu salud física y mental, si sigues explotando tu cuerpo como lo haz hecho en todo este tiempo podrías enfermar severamente y la empresa tendrá que hacerse cargo que es exactamente lo que quieren evitar. Las empresas dan un seguro pero eso no significa que debas usarlo todo el tiempo, es una perdida grande por lo que una buena empresa siempre le dará las mejores condiciones a sus empleados eso incluye vacaciones y días de descanso así como una reubicación en caso de no aceptar descansos, así evitan perdidas en los seguros de los empleados y por supuesto perdida de dinero en demandas y papeleos aburridos.-

—¿Y eso quiere decir qué...?— dijo la mayor desinteresada.

— ¡Eso quiere decir que si no tomas las jodidas vacaciones te reubicarán de cargo!— Exasperada le gritó a su mayor haciendo sonar pequeños 'pop' en la bocina del celular.

— ¡NO! ¡ESPERA! ¿ES UNA MALDITA BROMA?— tomó rápidamente el teléfono la mayor.— Dime que es una broma o saltó por la ventana.

— Maldición, ¿crees que juego con esto? soy la jefa de recursos humanos y la junta quiere que te tomes un puto descanso, no pude hacer nada para evitarlo pero el hecho de que tu rendimiento haya decaído este último año a sido a tomar en cuenta Nayeon, no me mal entiendas, sigues siendo asombrosa en tu trabajo pero no a comparación a otros años por lo que todos acordamos en darte un descanso y esperar a que vuelvas más enérgica después de ello...— la mayor se sentó en el borde de su gran cama con sus dedos en su entrecejo pensando, lentamente respiraba intentando mantener la calma para no estallar.— ¿Sigues ahí? ¿No te dio un infarto verdad? Tienes como cincuenta años es fácil para la gente de tu edad sufrir esas cosas.

—Sigo aquí, idiota. Y no tengo cincuenta, es sólo qué... me he esforzando todo este tiempo para llegar en donde estoy, y me resulta muy difícil detenerme, es como si un tren que ha recorrido el mundo por años se estrellara con un muro derrepente ¿entiendes?— suspiró audible.— Pero si la junta quiere darme un jodido descanso lo tomaré, prefiero eso a ser reubicada con las ancianas de finanzas.

— ¿Qué no eres una?— se burló la mujer al otro lado.

— ¿Debo recordarte que saliste con esta anciana por un tiempo?

— ¡Que asco! ¡No me digas esas cosas antes del desayuno!— escuchó lloriquear a su mejor amiga.— ¿Por qué me recuerdas mis errores?

— Idiota, fui lo mejor que haz tenido en mucho tiempo. De todas formas envíame la carta vacacional y te la daré después del desayuno.-

— Claro... por cierto usa el vestido color rojo, el mismo que usaste en la cena del nuevo CEO, le queda muy a tu piel.— aseguró la mujer teclando algo en su computadora.

— Gracias... Te llevaré caramelos, tonta.

— Nos vemos mas tarde, idiota.

Dio un suspiro pesado, realmente no quería tomar esos días libres porque no tenía nada que hacer, no tenía pasatiempos o amigos los cuales salir, la mayoría de las personas que conocía era por conveniencia solo siendo Jeongyeon la unica amiga real que tiene.

— Tal vez le puedo pedir que tome sus vacaciones junto conmigo...— dijo al aire viendo a su pequeño perro.—Mmm... cierto, ella tomo sus últimas vacaciones en febrero.

— De todas formas Kookeu, te tengo a ti, me basta contigo.— dijo tocando las orejas del cachorro en su cama.

Vio la hora en su reloj digital y tomó sus cosas rápido para una ducha rápida, terminó de arreglarse en tiempo record pero algo en la ventana captó su atención y era una cuerda azul deslizándose, se acercó más para investigar hasta poner de lleno toda su cara contra la ventana.

— Ay no... ¿Otra vez?—  se quejó mientras veía la sombra acercarse.— Deben pagarle bien a esa chica, viene todo el tiempo ¿estas de acuerdo?— miró a su perro Kookeu que mantenía su mirada en la cuerda gruñendo bajo.

— Lamento dejarte solo, pero adiós Kookeu.

Justo cuando iba a alejarse su pulsera más gruesa se atascó con el seguro de la ventana deteniedola por completo.

— No tengo tiempo para esto.— con todas su fuerzas jalo siendo imposible sacar el metal, hasta que reunió suficiente potencia sacando de una su mano pero rompiendo la pequeña palanca del seguro.— Oh bueno... no creo que importe por ahora.

Se dio la vuelta resonando sus tacones en el piso de madera y se giró justo en la puerta viendo a su perro que seguía en la ventana.

— No te portes mal, cariño, volveré en un rato, te amo.

El cachorro simplemente bufó y volvió a su posición panza arriba para que el sol siguiera calentando su cuerpo.

Y Nayeon salió del departamento asegurando su puerta como si de un banco se tratase, y con seguridad salió del edificio al almuerzo por nuevos inversionistas.

No se imaginaria que al llegar nuevamente empezaría los peores o tal vez los no tan peores días de su vida.

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