
☆6-𝘊𝘩𝘢𝘯𝘮𝘪𝘯
¿Cuando tiempo habia pasado desde la última vez que vio a Sunno?
Ese chico era el unico amigo verdadero que Chan habia podido hacer a través de todos estos años, suponia que era por el simple hecho de que no se habia atravesado en el camino a conseguir a su tesoro, solo era un chico de 20 años que tenia probablemente toda la vida por delante.
Claro que Jisung, Minho y Hyunjin, pero ellos eran diferentes a como era ese pelirosado. Sunno a pesar de haber tenido un mal día siempre hacia bromas y daba un toque de niñez al ambiente.
Sunno era independiente, no complaciente como Jisung.
Sunno apoyaba a todos, no los juzgaba como Minho.
Sunno era sincero, no doble cara como Hyunjin.
Mirando en suelo adornado con la sombra de los arboles ya que el sol se estaba poniendo en el horizonte, se dedico a pensar en el pasado por una vez en toda su vida. No creía que sus padres, o alguien en general, lo extrañara. Habia tenido que salir, luego de avisarle a Seungmin que se diera un baño y se pusiera la ropa que le ordeno, ya se estaban quedando sin recursos, no era facil y su trabajo no le daba la dicha de tener muchos lujos, pero estaba bien. Giro la esquina, sintiendo el peso de las bolsas con vegetales, fideos, carne y unos dulces. Suspiro ya cansado agitando su cabeza tratando de acomodar sus ondulados cabellos.
Su ceño se frunció considerablemente cuando vio un coche de policia aparcado justo enfrente de su bella y adorada vivienda, perteneciente a la difunta señora Kim. Mierda.
-¿Necesita algo, oficial?- Le cuestionó al nombrado oficial que se encontraba husmeando en la pequeña entrada para animales que tenia la puerta principal, dicha que nunca se llegó a utilizar en años gracias a la falta de mascotas.
-Disculpeme- Se puso de pie con una sonrisa claramente forzada -Oficial Jungwon, un gusto, ¿es su casa?- Chan asintió mirandole con indiferencia y curiosidad -Si no es molestia, ¿podria hacer una inspeccion del lugar?-
-¿Tiene una orden para eso, Oficial...- Se acerco ligeramente para leer la placa en su pecho -Jungwon- El menor trago en seco. Ante Chan ese chico era demasiado joven para ser un encargado de la ley, parecia más un novato, probablemente tendria la misma edad de su Seungmin entrando apenas en los 20's, muy diferente a él que estaba en una edad aproximada de 35.
-Si- Respondió con nerviosismo
-¿Puedo verla, entonces?- Jungwon suspiro rendido bajando la cabeza, mientras los ojos del mayor reflejaban victoria.
-Bien, no tengo una. Pero me pusieron a cargo de un caso y necesito descartar el lugar- Acomodo su cabello mirando a los alrededores, era un barrio bastante tranquilo donde casi nadie transitaba.
-En ese caso- Se le puso al frente mirandole con ojos oscuros, Jungwon retrocedio unos pasos chocando con la puerta temiendo lo peor -No me molestaria cooperar con la ley, claro que si les es de ayuda haría cualquier cosa- Sonrió en grande, insertando la llave en el cerrojo y entrando al lugar -Usted puede revisar todo mientras yo dejo estas bolsas en la cocina- Habló en un tono que resono por toda la casa.
Jungwon entraba y salia de cada habitacion, yendo al segundo piso, encontrando 4 puertas y una al final del pasillo que iba hacia el baño. Dos se veia que no habian sido utilizadas en años al estar polvorientas, pero de igual manera se dio el tiempo de ojear dentro. Nada se veia fuera de lugar. Tenia bien entendido que cuando la señora Yang fallecio habia dejado de herencia su casa a la unica persona de confianza, un Chan de 22 años, hace ya tiempo. La otra parecia usada con más frecuencia, habia un par de prendas por el suelo y una amohada con cobertor de tigres. Parecia de una niño pequeño. Pero a pesar de lo raro que le parecia, no habia nada. La ultima puerta estaba un poco más complicada de abrir, pero lo logro, otra vez, nada fuera de lo usual.
Chan en la cocina se mantuvo tomando agua, tenia los nervios carcomiendolo por dentro al no saber en que parte de la casa de encontraba Seungmin. Escuchaba los pasos firmes recorrer cada uno de los cuartos, incluyendo el de baño.
-No hagas nada tonto Seungmin- Susurro más para si mismo mientras escuchaba al joven bajar por las escaleras.
-¿No tiene algun zotano o atico?- Mierda, penso Chan.
-Claro, por aqui- Camino hacia la pequeña puerta bajo la escalera, dandole el paso para que la abriera e investigara a gusto.
Vio a Jungwon fijar su mirada en un punto especifico al abrir dicha puerta, las manos del mayor comenzaron a temblar levemente ante la creencia de que podria haber encontrado a su tesoro. Mantenia un bate escondido tras su espalda solo por pura precaucion, que claro, no tendria miedo de utilizarlo si esa la ocasion -Parece que todo anda en orden- Habiendo escuchado eso Chan sintio que pudo volver a respirar con normalidad, a pesar de que en su cara todo reflejara tranquilidad. Con el rabillo del ojo dio un vistazo, en efecto, estaba vacio.
-Suerte oficial Jungwon, ¡siga trabajando duro!- Alento desde la puerta de la casa visualizando como se iba en aquel auto blanco con franjas negras.
Pero no todo habia acabado ahi, si Jungwon habia revisado todo el lugar y no habia encontrado nada, eso significaba que Seungmin no estaba. La sonrisa que hace unos minutos estaba reflejada en su cara desaparecio totalmente, con sus ojos ya oscuros ante una minima desesperacion tiro fuertemente sus cabellos hacia tras. Dio un par de vueltas sobre sus talones mirando sus alrededores, no podria haber escapado, le ordeno que no lo hiciera.
-¡Seungmin!- Grito esperando recibir al menos un sonido como respuesta.
Nada.
-¡Mocoso!- Volvió a gritar corriendo hacia la calle, su rostro comenzaba a palidecer. ¿Lo habia perdido? ¿Escapo? -No...no pudo haber...- Tomo sus cabellos comenzando a reir por lo bajo. Estaba entrando en panico -Seungmin no lo haria...- Carcajeaba sonoramente -No, no, no- Negaba aun entre risas -Lo matare, si- Asentía de una manera frenética cayendo al suelo de rodillas -¡Seungmin!- Nada, el barrio entero estaba en total tranquilidad y soledad -¡Te matare Seungmin! ¡Te encontrare!-
Con la respiracion erratica se levanto del suelo, caminando nuevamente dentro de la casa mientras balbuceaba incoherencias por lo bajo -Te lo adverti, eres mio, te matare. Cortare cada maldito centimetro de tu cuerpo si es posible, pero te encontrare- Su aura oscura acompañada de unas risas maniaticas le daban un aspecto demasiado aterrador, probablemente un típico psicopata de las peliculas. Abrio con fuerza la puerta, pero al entrar sus ojos volvieron a su color normal y sus rodillas aflojaron cayendo al suelo otra vez.
-Mi tesoro...-
Seungmin estaba ahí, sentado en el suelo abrazando sus piernas y mirando hacia él con una expresion preocupada.
Negó ligeramente con la cabeza, apoyando sus brazos a los costados de su cuerpo para recargar su peso. Él estaba ahi, no habia escapado, no lo habia desobedecido, no lo habia dejado -Ven, Minnie- Le llamó extendiendo sus brazos. El menor de cabellos naranja gateo hasta donde estaba, siendo recibido con un abrazo de oso, sin entender nada de lo que pasaba -¿Donde estabas, bebé?-
-Escuche mucho ruido y me escondi- Chan rió por lo bajo acariciando el delgado cuerpo entre sus brazos.
-Buen niño- Lo aparto minimamente, acariciando sus cabellos. Seungmin aún no comprendia lo que habia pasado, solo miraba al mayor con unos ojos brillantes, haciendolo ver tan pequeño e inocente -Te amo...-
Seungmin lo penso.
Llevaban casi 5 años, ya se habia rendido. Siempre se aferraba a la idea de que un día podria dejarlo ir o volver a su vida normal, y al mismo tiempo entendia que incluso asi, nadie lo querria más de lo que Bangchan lo hacia.
-Tambien yo..- Chan sonrio en grande acuñando sus mejillas -Te amo Channie-
Inspirado en:
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