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-Papi, papi ¿Puedo tener al gatito morado?
El gran rey se enternecio ante la sonrisa tan entusiasta de su pequeño Jungkook.
La sonrisa de su pequeño siempre le recordaba al conejo blanco que tuvo cuando era más joven y había conocido a una chica rubia, pequeños Deja Vu's habían traído consigo el nacimiento de su retoño.
Y posiblemente era esa la causa por la cual había decidió nombrar heredero al menor y no al mayor una ves que había nacido.
Aunque para ser real, el mayor de sus hijos ni siquiera cumplía con el estándar de un buen gobernador: Danzaba, era afeminado, estudiaba el comportamiento de seres vivientes y no sabia nada sobre el Reino de las Maravillas. ¿Tenía gracia? Si y no lo negaba, pero nunca seria un buen rey.
Pero cuando creció, entendió que también Jungkook no era de traer alguna princesa de algún reino lejano. Sino que también se había enamorado de aquel chico.
Valla error.
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Las ondas que se dibujaban en el agua fría de la gran tina blanca eran creadas por las gotas de agua que caían del cabello castaño del rey.
Los labios se teñian de morado gracias al frío que abrazaba su cuerpo débil, manchas rojas y algunas moradas se encontraban dibujados por toda la piel blanca.
— Esta bien, esta bien — Susurraba el rey mientras se abrazaba así mismo. —Taehyung se disculpara, yo lo sé.
Y de nuevo se mentía así mismo, era inútil y lo sabía, era él mismo cuento de nunca acabar.
¿Desde cuando su rostro no disfrutaba del sol qué se mostraba desde aquella pequeña ventana alta? No sabía, había perdido la cuénta, o posiblemente desde que nació.
Recuerda perfectamente que su difunto padre lo llevaba a pasear en el jardín de rosales qué tenía su difunta madre, jugaban traviesamente en el bosque cerca del lago donde hadas bailaban graciosamente, el gato real que se transformaba en humo cuando no estaba de humor los acompañaba... Pero no recuerda la última vez que había visitado siquiera al pueblo para saber sobre sus necesidades que le hacía falta... no podía bajar al pueblo.
No desde que murieron sus padres por envenenamiento y Taehyung y él habían subido al trono.
Desde que se caso nunca había visto una sola sonrisa de Taehyung. Ya no sonreía como cuando lo cortejaba...
¿Porqué?
—Vendrá ¿Verdad Cheshire? Vendrá y se disculpara— volteo a mirar al pequeño gato pero no le hizo caso.
—Alteza— y el golpe en la madera le hizo saltar. —El Rey Taehyung a llegado, solicita su presencia.
Jungkook se abrazo más fuerte a las piernas y negó asustado.
—Di-dile que no quiero verlo.
El enanito trago saliva y miro la sombra del Rey Taehyung asomarse, de nuevo toco la puerta un poco ansioso y aclaro su garganta.
-Alteza Jungkook, el rey taehyung esta subiendo las escaleras... ¿Esta seguro que no quiere ve...
- ¿Que pasa enano?
Y el pobre hombre pego un pequeño salto asustado por la profunda y grave voz del Rey Taehyung, trago saliva y limpio sus manos sudorosos en la tela de su pequeño pantaloncillo.
-E-el Rey Jungkook esta tomando un baño, aún no sale Alteza.
Taehyung alzó una ceja incrédulo y camino unos pasos más hasta quedar frente a la puerta de madera, toco tres veces la puerta pero no tuvo respuesta.
En ese castillo todos sabían que el Rey Taehyung y el Rey Jungkook no eran el matrimonio más feliz, pero algunas veces tenían sus momentos de felicidad.
Como aquella vez que nevó y la nieve sabía a coco, un día fue teñida con el rojo de la sangre que nortaba de la mariz de Jungkook, pero a los dos días corrían felices por el jardín y el algunas veces patinaban sobre el hielo del lago.
Algunas veces escuchaban gemidos de dolor, y algunas veces de placer. Y aunque el mago les había creado posiciones para que Jungkook logrará procrear hijos... para la desgracia del matrimonio real nunca pudieron.
¿Una maldición? Posiblemente, tal vez era el karma qué comenzaba a pagar
Algunos creían que se habían casado por amor, algunos creían que posiblemente Taehyung se abría casado por simple interés, por algo el rey Jungkook poco a poco moría en el frío y solitario castillo de Ilusiones.
-Jungkook, amor ¿Puedo entrar?
Jungkook abrazo lo más fuerte que pudo sus piernas y negó.
- N-no... salgo enseguida mi amor.
No, no quería salir.
-Déjame entrar rey de mi corazón, te tengo una sorpresa.
Y aquello fue suficiente para levantarse de la tina y correr desnudo hacia la puerta.
Taehyung sonrió al ver el delgado cuerpo de su esposo, pintado con leves manchas moradas y alguna raspadura fresca.
Jungkook de nuevo se sentía deseado, anhelado...
Amado.
-Mi amor, sabes que debes de salir conforme alguno de lo sirvientes te avisa que vengo.
Jungkook arrepentido asintió y bajo la mirada al suelo. -No vuelve a pasar.
El más alto tomo el mentón de su esposo aun con la piel mojada y alzo la mirada bruscamente, Jungkook trago saliva y negó ya con los ojos lleno de lágrimas.
Sabía, sabía que Taehyung lo había engañado.
-Escucha precioso, ya es la tercera vez que pasa. Que no bajas cuando te lo ordeno.
Jungkook ya estaba temblando pero no sabía si era por el frío o por el terror que comenzaba a nacer en su cuerpo, por instinto se arrodillo y su frente pego con el dorso de su mano, trago saliva y sorbio su nariz.
-Lo lamento mi rey, usted tiene toda la razón. Tomaré medidas para atenderlo como se debe.
Taehyung sonrió y poniéndose a su altura, llevo su mano a los rizos del más bajo, tomando una mata alzó bruscamente la cabeza del rey.
-Escúchame Jungkook, para la próxima no te tendré piedad de nuevo ¿Escuchaste? - Jungkook asintió -Muy bien mi lindo rey, ahora te cambias qué bajas a comer.
Y dándole unas pequeñas bofetadas, solto los rizos y salió del baño, Jungkook simplemente se reincorporo y para no hacer enfadar más a Taehyung, rápidamente comenzó a vestirse.
Las pequeñas hadas ayudaban a Jungkook a maquillar su rostro y colocar polvillo de hadas para darle brillo y las hadas de la naturaleza perfumadan su piel, ¿Era precioso? Claro que si, él era precioso.
Si su vanidad aun seguía intacto, diría que era el más lindo de todo el mundo.
Calzo sus zapatos negros y miro por última vez su reflejo, el saco rojo contrasta preciosamente con el resto de su atuendo y el maquillaje era delicado.
Miro la hora en su reloj de bolsillo y salió corriendo rumbo al comedor, esperando que Taehyung no estuviera enfadado con él por tardar.
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-Todo en el pueblo está con normalidad, las habas azules se venden como pan caliente, al igual que las moras.
Jungkook ponía atención a lo que Taehyung decía, aunque nunca salía del castillo, ponía total atención a lo que decía el rey que estaba sentado en la otra esquina de la gran y larga mesa.
Sobre la madera era cubierta por un precioso mantel de seda rosa, además de platos y cubiertos de oro, el banquete era realmente surtido donde destacaba deliciosos platillos con ingredientes de calidad.
Cosa que realmente Jungkook no recordaba hacer ordenado su compra.
-Jungkook ¿Cuando vendrá Jimin?
Ahora entendía porque tanta comida.
-No lo sé, solo se que vendría aquí después de sus clases con el mago, no sabría decirte.
Taehyung sonrió ladino, pero después de escuchar unos pasos relajo las expresiones.
Jimin había llegado.
-Llegue hermano, realmente fue un caos que me dejaran entrar ¿Porque cambiaste al guardia? Este es nuevo de seguro y por eso no me reconoció ¿Ya esta la comida? Muero de hambre.
Jungkook solto un suspiro y volteo hacia él.
- ¿Puedes guardar silencio? Y toma asiento, enseguida vienen a atenderte.
Jimin sonrió carismático y tomo asiento, inmediatamente se acercaron a servirle al príncipe y de nuevo comenzó a hablar.
-Jungkook, no sabrás de que trató más clases, veras... El mago dijo que.
- ¡Silencio! -Jungkook se levantó del golpe y azotó sus manos sobre la mesa haciendo sonar los platos y cubiertos.
Taehyung miro fríamente a Jungkook, pero claro, sabía a que venía esa mirada.
Lo sabía muy bien.
- Se puede saber ¿Que te pasa Jungkook?
El menor trago saliva.
- ¿Que me pasa? Que siempre es lo mismo, Jimin sabe que tiene estrictamente prohibido salir de este castillo ¿Y que hace?
-Jimin tiene total libertad que tú. Tu si tienes prohibido salir del castillo.
Y de nuevo estaba allí, ese castigo que se le fue condenado, desde ese trágico día.
-Vete al carajo.
Y levantándose del asiento procuro caminar, pero apenas había entrado a su habitación sintió las manos grandes sobre su delgado brazo, y entonces supo que venía.
- ¿Ahora harás tus berrinches Jungkook?
Y de nuevo esa mirada de depredador, ya no quería, ya no.
-No es ningún berrinche Taehyung, es siempre lo mismo, yo soy tu esposo, yo y yo.
-Lo sé y no sabes lo tanto que maldigo ese día, ese día donde me case contigo, un rey inútil y débil que no puede darme un hijo, un heredero como debe ser.
Y de nuevo estaba ese reclamo.
-No funcionó Taehyung, perdóname Tae yo...
- ¡Nada! -Y azotó su mano contra la mejilla del menor.
Jungkook volteo violentamente debido a la fuerza que fue azotada su mejilla, aquello ya era una rutina, ya no sabía si dolía, pero en sus mejillas caía lágrimas debido al golpe.
Y si, aun dolía.
-Y una cosita mi amor- Hablo esta vez más cerca del rostro del menor, lo tomo firmemente de la cintura y acerco su boca al oído del rey. -Vuelves a hablarle a Jimin de esa forma y te juro que de aquí no sales vivo.
Y de nuevo, la puerta de madera fue azotada y el eco sonó en todo el pasillo.
Ya no sabia si debía de llorar o de reír, de nuevo tomo asiento sobre la cama matrimonial qué seguramente esta noche no compartiría con su esposo y limpio sus lágrimas.
Cheshire pega un brinco y toma su lugar sobre las piernas de su amo, Jungkook sonrió y abrazo al gato gordo y grande.
-Amo, no debe de llorar por alguien así.
Jungkook ya no se impresionada cuando Cheshire, su gato, hablaba. Total, en el Mundo de las maravillas todo era posible. Limpio sus lágrimas y miro al gato regordete, sonrió y acaricio su cabeza siendo contestado por un ronroneo.
-Cheshire, aún me impresiona como es que hablas y ya paso tiempo.
El gato mostró su gran sonrisa macabra y se froto sobre el estómago del rey.
-Yo estaré para usted mi Alteza, así como su padre me hizo jurarle lealtad a usted, yo se que el gran Rey estaría decepcionado de usted porque se ha dejado manipular por un soldado plebeyo qué tuvo la suerte de ser rey.
Jungkook bajo la mirada hacia la del gato, sus ojos eran amarillos y profundos, realmente que era tan penetrante y macabra.
Pero en ellos encontraba consuelo ¿Era eso posible?
- ¿Que cosas dices Cheshire? He llevado el reino en excelentes condiciones.
-No se mienta Alteza, usted no ha llevado el Reino sino es aquel plebeyo que seguramente ahorita mismo debe estarle comiendo la boca a su hermano.
Aquella confesión le descolocó un poco.
- ¿Que dijiste?
- ¿No sabia? El Rey Taehyung y el príncipe Jimin se han acostado sobre su cama, han cometido adulterio.
Jungkook bajo inmediatamente al gato y corrió hacia su espejo, y como su aquello le daría las respuestas se reflejo. Rápidamente las imágenes que describía realmente aquel gato ahora se mostraban. Un Jimin enredado en sábanas blancas y Taehyung sobre él.
Parecía que los mismos gemidos se podían escuchar en su cabeza y pegando un golpe lanzó su halagero contra el espejo.
- ¿Desde cuando pasa esto Cheshire?
Y como humo apareció alado de el, flotando y con esa sonrisa tan terrorífica.
-Desde que de casaron Alteza, no me diga que no lo sabía.
-No, no lo sabía.
Cheshire río y se movió hacia su lado izquierdo.
-Debería hacer algo contra el príncipe Jimin, no se... ¿Cortarle la cabeza?
Jungkook negó.
-Lo desterrare, hacia el reino de las sombras.
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Hola a todos, de nuevo aquí SuAMin reportándose.
Les traigo este nuevo fanfic que me invente y que haré a ciegas sin haber visto películas relacionadas a la Reyna de Corazones o Alicia en el País de las Maravillas.
Más que nada para mantenerme fiel al ambiente que generare aquí.
Sin más por el momento, disfruten esto y gracias por seguir aquí.
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