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BULLICIO-
Lo único que escuchaba eran burlas, insultos y declaraciones obscenas. Tal bienvenida esperaba recibir y no es que lo supiera desde el principio, solo lo suponía e imaginaba; ese lugar era Horrible.
Pero que más da era el único lugar al que merecía ir gracias al error que había cometido; creía que estar dentro de ese lugar encerrado, era mejor que estar escondido en las calles. Era lo justo o ¿no?
Al pasar por varias celdas pude notar que en una de esas se encontraba un hombre de avanzada edad el cual se encontraba sentado en una de las esquinas del aposento con la mirada fija al suelo, al parecer había estado en ese lugar por varios años, pero eso no era todo porque lo que más me daba intriga era su aura.
Está se sentía espesa y densa, que hasta un vidente afirmaría toda la tonalidad oscura que está desprendía al pasar en tal celda.
Para mí buena pero mala suerte me ubicaron en el mismo aposento que él; en un momento creí que no sintió mi presencia debido a su estado de ánimo y posición.
No le dije nada solo pase desapercibido mientras el policía cerraba la celda y se iba, pero justamente cuando me iba a sentar en la cama inferior de la litera, este aún con la mirada al suelo me dijo con una voz gruesa que ese era su lugar.
Yo no le dije nada solo me levanté de ahí ya que no quería iniciar un gran caos y subí a la cama superior tirándome en esta mientras cubría mi cara con la pequeña almohada que se encontraba ahí.
Ya era hora del almuerzo, los funcionarios sacaron a todos de sus celdas; mientras un oficial habría nuestra celda ese sujeto seguía sentado en la misma esquina. Prácticamente desde que llegué no se había movido de ahí, yo no le dije nada con miedo a qué reaccionara de una forma agresiva y me fui directamente al comedor.
[...]
Mientras estaba en la fila del comedor, esperando a que me sirvieran sentía desde lejos como un grupo de hombres me penetraban con la mirada, al parecer estaban hablando de mi.
Ya estaba sentado en una mesa junto a otros prisioneros mientras observaba a mi alrededor todo el gentío, con intranquilidad ya que aún sentía todas esa miradas. Decidí girarme para así observar al grupo de hombres mejor, y valla sorpresa fue la mía al descubrir que ellos eran una banda.
No hacía falta mirarlos mejor ya que sus caras los describía, además de que sus uniformes tenían rasgadas las mangas dejando ver un tatuaje similar en cada uno de ellos.
Este era un gran buitre descendiendo con las alas y garras abiertas listo para atacar.
Al verlos con sorpresa, uno de ellos me hizo una seña indicándome que fuera donde se encontraban, al parecer él era el líder. Giré mi cuerpo rápidamente con la vista hacia mi plato y con un poco de duda y miedo me levanté yendo directamente hacia ellos.
— Oye amigo, nos hemos enterado de tu situación, jajajaja pobre de ti —me dijo ese hombre al encontrarme un poco cerca de ellos, mientras reía con arrogancia— Ojalá y no te pase nada, ese idiota con el que compartes celda tiene varios antecedentes que no te imaginas los graves que son.
— Será mejor que no te acerques a él ni siquiera para hablarle, porque si es asi no veras la luz al siguiente día, jajajaja —comentó otro hombre— Tranquilo ven acá, siéntate y relájate que te contaremos todo.
Ese sujeto junto con su grupo empezó a contarme varias cosas sobre él.
Cada una de ellas con el máximo detalle. Enserio no podía creérmelo ¿Un hombre como él podía haber hecho varias cosas horribles en su pasado?.
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