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Horas más tarde.
Namjoon estaba despidiéndose de todos en la fiesta. Cuando Mark lo encontró y le contó sobre la situación de su amigo. El moreno pronto fue a cuidarlo y lo metió en su auto para llevarlo de vuelta a casa.
El pelirrojo no dejaba de hablar del extraño desconocido, todavía seguía conmocionado por aquel maravilloso beso. Lo haría de nuevo si tuviera la oportunidad
Nam no ha podido evitar soltar alguna que otra carcajada frente a las tonterías que TaeHyung decía, sabía que su mejor amigo al día siguiente se arrepentiría de ello.
—Quería quedarme un po-poco más —su voz achispada fue la primera en romper el silencio en la oscuridad de su hogar.
A TaeHyung le estaba costando mantenerse de pie, todo a su alrededor se miraba borroso y su cabeza daba demasiadas vueltas.
—TaeHyung, carajo, no te muevas que no veo ni una mierda —musitó Nam un tanto fastidiado.
Para la mala suerte de Namjoon, no fijó donde posaba sus manos y lo próximo que escuchó fue el sonido de un cristal quebrándose contra el suelo.
—Si rompiste el ja-jarrón de mamá, te matará —carcajeo con broma.— Eso es lo que obtienes por obligarme a ve-venir —hipo, tapando inmediatamente su boca.
—¿Qué querías? ¿Qué te dejará con un desconocido casi comiéndote la boca? —escuchó un sí por parte del menor.— Agradece que Mark me llamó antes de que todo pasara a cosas mayores, no conoces al lunático ese que se aprovechó de tu estado. No quiero saber en qué parte del país andaría tu riñón si te hubieras ido con él.
—Un lunático muy bonito. N-no exageres... Nam —la voz de TaeHyung sonó reprimida. El mayor artículo un "mm" indicando que lo escuchaba.— Cre-creo que voy a vo-vomitar.
—¡Ay no, TaeHyung! Córrele al baño, pero ten cui... —guardó silencio al escuchar el alarido de su amigo a la distancia.— Olvídalo, subo en un instante —trató de caminar sin romper otra cosa de nuevo, la señora Kim lo mataría.— Maldita sea, muchos años viniendo a esta casa y siempre olvido donde está el maldito interruptor.
──── ◇◆◇ ────
—Joder...
Había comenzado un nuevo y espléndido día, pero para TaeHyung parecía ser su final. La molesta luz y el canto de los pájaros ocasionaron que el pelirrojo se levantara de mal humor, la resaca lo estaba matando.
El pelirrojo talló sus ojos para luego sentarse al borde de la cama.— Siento que me va a explotar la cabeza —se quejó, llevando sus manos a su cabeza.
De pronto, el sonido de su celular martillo en todos los rincones de su cabeza, profundizando el intenso e insoportable dolor.
—Oh, cuatro llamadas de Nam —miró la pantalla de su celular con los ojos entrecerrados.
TaeHyung estaba consciente de que anoche había bebido demasiado, casi como desfondado, pero la jaqueca que tenía en ese momento preciso era como si se hubiera tomado el alcohol de todo Seúl. Además, no recordaba mucho de lo que pasó en la fiesta.
—Nam
—Hola, bella durmiente —bromeó desde el otro lado de la línea.— ¿Cómo va tu primera resaca?
—Del asco, siento como si un camión hubiera aplastado mi cabeza, ¿qué tanto hice anoche?
—Sobre eso... ¿No recuerdas nada?
—No... me estás asustando, Nam.
—Seré directo, tomaste bastante y de un momento a otro estabas besando a un tipo extraño.
—¡¿Qué?!
TaeHyung abrió sus ojos luciendo completamente sorprendido. Toco sus labios, recordando el sabor y la sensación caliente del beso. Las imágenes de todo lo que había acontecido en la fiesta volvieron a su mente; recordó el raro impulso que provocó que se lanzara sobre él desconocido, pero, más que nada, recordó esa mirada única, brillante, desafiante e intensa, nadie jamás lo había mirado con tanto deseo.
Sin embargo, fue inevitable que se sintiera avergonzado y cohibido por aquel suceso. Él no es del tipo de personas que se besan con cualquiera en las fiestas.
—Amigo, cuando te vi me sorprendí, tal y como tú lo estás ahora. Estoy seguro de que nunca hemos visto a ese tipo, pero parecías tan... —se detuvo, sin saber si sus palabras harían enojar al menor.
—¿Tan qué?
—Alegre y satisfecho a su lado, nunca te había visto de tal manera con alguien, ni siquiera con Wo-
—Ya entendí, no lo menciones —emitió, irritado por todas las preguntas que surgían en su cabeza.
TaeHyung no tenía ningún inconveniente en tener una relación con un hombre, pero eso no era lo que le mortificaba en este momento. Su cabeza estaba hecha un lío, porque, aunque parecía un simple beso, ahora no podía quitárselo de la cabeza.
—¿TaeHyung?, ¿Estás? —preguntó Nam luego de unos largos minutos de silencio.
—Si... te veré ahora en clase.
TaeHyung no esperó a que el moreno respondiera, solo finalizó la llamada y arrojó su celular sobre la cama.
—Me siento extraño —una vez más, tocó sus labios con delicadeza. Recordando la agradable y acogedora sensación que el desconocido le propinó.
[...]
Luego de unas horas, TaeHyung bajó para tomar su desayuno.
Entrando a la cocina, sus ojos se posaron en una figura semi-desnuda, la cual se encontraba sentada frente al mesón, aparentemente desayunando. La espalda del desconocido era robusta, grande, blanca como la leche y se veía tan limpia.
Independientemente de quién fuera, TaeHyung siguió como si nada; pasó junto al individuo, yendo de manera directa al refrigerador por la caja de yogurt.
—¿Vives aquí?
El pelirrojo escuchó a su costado.
«Su voz es muy sexy»
—Correcto —contestó sin mirarlo.— ¿Dónde carajos está el yogurt? —preguntó, todavía escabullendo dentro del refrigerador.
—Yo lo tengo —TaeHyung se giró enfrentando al dueño de esa hermosa voz, vaya sorpresa se llevó al notar lo apuesto que era aquel hombre.— Toma.
«Sus ojos son bonitos, se parecen a... »
Sacudió su cabeza sacando esa idea tonta de su mente.
Ligeramente nervioso, TaeHyung estiró su brazo tomando el cereal, le brindó una agradable sonrisa al contrario como agradecimiento. Sin importancia, el pelirrojo se sentó tranquilamente a comer su cereal.
El joven azabache le miró brevemente, pero no siendo para nada discreto, cosa que para TaeHyung no pasó desapercibido.
—¿Qué?
—¿Cómo puedes estar tan tranquilo? Quiero decir, podría ser un ladrón o incluso un asesino, pero estás tan tranquilo con un desconocido en tu cocina que llegas a darme un poco de miedo.
El apuesto hombre se levantó de donde estaba y TaeHyung pudo contemplar mejor su figura. Todo su torso estaba completamente desnudo, dejando al descubierto sus grandes pectorales, su abdomen marcado y sus brazos tonificados. El tipo notó la mirada perdida de TaeHyung en su cuerpo, cosa que le causó gracia y no pudo contener una juguetona sonrisa.
Su sonrisa de conejo había logrado cautivar a TaeHyung.
—No tengo miedo de que seas un asesino o algo por el estilo —se levantó, llevando el plato al lavavajillas.— Sé que eres cliente de mi madre —farfulló, mirando al extraño levantar una ceja.— Por cierto, ¿tienes algo para el dolor de cabeza? —hizo una mueca de dolor cuando sintió pequeños pinchazos alrededor de su cráneo.
—Bebiste en exceso anoche, ¿no? —mofo y aprovechó que el pelirrojo se encontraba a espaldas para saborear ese trasero.
—¿Cómo lo sabes? —giró su cabeza a medias, mirando de reojo al azabache.
—Anoche no fuiste nada discreto, además, cuando salí de la habitación de tu madre tu amigo me pidió que no hiciera ningún ruido para que su "pequeño ángel" pudiera dormir a gusto —mencionó enfatizando ese sobrenombre.
Los cachetes de TaeHyung se tornaron rojos de inmediato, moría de vergüenza. Namjoon aún seguía llamándole por ese tonto apodo.
«Idiota»
—¿Tienes o no algo para la cabeza? —trató de mostrarse serio, pero su vergüenza lo traicionó y en lugar de eso su voz se oyó afligida.
—Por supuesto, tengo algunas pastillas en mi chamarra, ¿me acompañas?
TaeHyung asintió y se dirigió a la habitación de Hyun-joo. Esperó afuera en tanto que el desconocido buscaba las pastillas.
La puerta de la habitación estaba entreabierta, logrando ver la silueta desnuda de su madre a espaldas, lo único que la cubría era una sábana blanca. En eso, el desconocido salió y cerró la puerta detrás de él.
—Toma —TaeHyung estaba a punto de tomarlas, pero el azabache quitó rápidamente la mano.— ¿No crees que merezco algo a cambio, bonito? —sonrió coqueto y cruzándose de brazos.
TaeHyung no pudo evitar negar con la cabeza y reír con incredulidad:— Para eso está mi mamá. Debo de irme —antes de darse la vuelta y alejarse, arrebato las pastillas de la mano ajena y agradeció en una leve reverencia.— Diviértete.
—Oh, claro que me divertiré... —aludió, visualizando al pelirrojo marcharse moviendo sus caderas.
──── ◇◆◇ ────
1 y 2 hora. Sala de teatro.
—Necesitamos ideas para la obra de teatro que se representará en el próximo semestre —informó Rose, la encargada en las áreas de teatro y arte.
El motivo de la realización de la obra se remonta al quincuagésimo aniversario de la preparatoria Clever High School. En esta ocasión, el director Choi Si-won pretendía llevar a cabo algo diferente a los años anteriores, y qué mejor que una obra de teatro donde todos y las familias de sus alumnos puedan disfrutar del talento y el arte.
Todos los alumnos prestaban atención a la rubia, pero dos de ellos estaban totalmente metidos en su mundo.
—¿Entonces no recuerdas quién era? —susurró el moreno.
—No, no tengo ni la más mínima idea —murmuró torciendo la boca.— Pero sus labios me hicieron sentir el cielo y me siento mal por eso —escondió su rostro entre sus manos.
—Te gusto y no hay nada de malo en eso. ¿Es por Lisa?
—Disculpen, ¿los jóvenes Kim TaeHyung y Kim Namjoon tienen algo que decir? —demandó el director, los dos chicos negaron lentamente.— Bueno, si ese es el caso, guarden silencio para que su compañera pueda continuar con su labor.
—Por supuesto que es malo Nam, estoy intentando algo con Lisa y me gusta, siempre ha estado en mi mente, pero... —siseó y dio un profundo suspiro.— Ahora todo en lo que puedo pensar es en la escena del beso.
—¿Cuál es tu plan?
—Le pediré una cita a Lisa y dependiendo de lo que sienta en ese entonces, tomaré una decisió-
—Joven TaeHyung, como veo que tiene muchas ganas de seguir hablando. Usted estará dentro de la obra, después me encargaré de darle las instrucciones.
TaeHyung rodó los ojos, pero únicamente se limitó a asentir. Sintiéndose frustrado por todo, dejó caer su cabeza sobre el hombro de su amigo sin saber que alguien lo vigilaba a lo lejos en el asiento trasero...
──── ◇◆◇ ────
TaeHyung llegó a casa exhausto, sintiendo que había utilizado todo su cerebro para el examen de química.
Tiró su mochila en el sofá y prosiguió a arrojarse también sobre este.
—Hijo —TaeHyung levantó su cabeza, viendo a su madre bajar las escaleras.— Voy a salir a comprar unas cosas, quizás tarde un poco —dijo de manera rápida mientras se arreglaba el vestido rojo que llevaba puesto.— Hay un hombre durmiendo en mi habitación, trata de no despertarlo. Prepara el almuerzo, adiós —titubeó, sin siquiera mirar a TaeHyung antes de salir.
TaeHyung decidió restarle importancia y simplemente se acomodó en el sofá a descansar un momento, solo sería un par de minutos.
[...]
El delicioso aroma de galletas recién horneadas hizo que el pelirrojo se levantará como por arte de magia.
Su mirada divago buscando al responsable de tan exquisito olor.
—¿Por qué sigues aquí? —indago, viendo al azabache en la cocina.
—¿Tanto me odias? ¿Quién crees que horneó estas deliciosas galletas? —se dio la vuelta con la bandeja de galletas en mano y una sonrisa en su rostro.— ¿Quieres? —camino hacia TaeHyung. Tomó una galleta con el tenedor y la colocó frente al rostro del menor.
—Gracias... —cogió el tenedor de manera poco convincente, el hombre era algo raro.—¿Qué hora es? —preguntó llevándose un pedazo a la boca. Rayos, está deliciosa.
—Las 6:00, ¿por qué? —ladeo la cabeza.
¡¿Se había dormido durante cuatro horas?!
—Maldición —absorto, se levantó de golpe y agarró su mochila.— Debo de entregar mi tesis para mañana. Gracias, estuvo muy sabroso, pero tengo que trabajar.
El pelirrojo dio un paso con la intención de irse, pero el azabache se lo impidió sujetándolo de la muñeca;— ¿Q-qué ha-haces? —inquirió, mirando al otro con desconcierto.
—Déjame decirte una cosa, TaeHyung —el tono de su voz se volvió más gruesa de lo habitual y su aura se tornó posesiva.— ¿Haces una mamada tan bien como besas? Porque si es así, déjame decirte que me harías el hombre más feliz del mundo.
«¿Qué carajos?»
El sujeto se puso frente a TaeHyung, aprisionándolo bruscamente contra la pared, uniendo sus cuerpos y rostros.
—¿Có-cómo supiste mí no-nombre? —el desconocido pudo sentir cómo el pelirrojo temblaba bajo su cuerpo.— ¿Por qué di-dices esas cosas?, quítate —trato de forcejear, pero era imposible, el tipo era mucho más fuerte que él.
—He estado observándote durante algunos días —dato perturbador para TaeHyung.— Quería mantener las cosas tranquilas contigo, pero estar cerca de ti me vuelve loco —se acercó más al menor para oler el dulce aroma de su cuello.— ¿En serio no me recuerdas? ¿No recuerdas a quién besaste anoche?
¿Qué...? ¿Él era su rico besador?
—Es un placer, mi nombre es Jungkook.
***
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Tengan un lindo fin de semana, solecitos. Besos ❤️.
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