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tw!nk - mizu +20

AU: Neighbor, vida actual. Mizu es tu vecina.
Pareja: Male! Reader X Mizu-(she/her pronouns), hetero no-formativo.
____ = Tu nombre.
Datos sobre reader: Simplemente, eres un twink.
( / ) = Cambio de narración.

*Se le tratará a Mizu con pronombres masculinos en gran parte del shot.

ADVERTENCIA: Masturbación oral. Mención de sexo, missgender.

____ era un gay en potencia, se la pasaba por bares cazando chicos con gusto por los twinks. Vivía en un complejo de apartamentos no muy barato, pero lindo, todos sus vecinos eran viejetes jubilados. Es por eso que se daba el lujo de llevar a sus ligues de una noche a su lugar y tener sexo en todas partes. Sexo crudo, ruidoso y lleno de lujuria.

Y cuándo su nuevo atractivo vecino se mudó al frente suyo e invadió sus fantasías no pudo evitar intentar cazarlo, pero pronto descubrió que era asexual. O hetero, aunque él ya había volteado un par de estos.

Pero es que vamos, es ____. Cualquier persona con mínimo apetito sexual se lo querría coger, sea hombre o mujer, hetero o gay. Especialmente cuándo lo veían bailar con sus mini-short y los tops de cuero que normalmente usaba.

Aunque no podía culpar a aquel chico que se la vivía en sus sueños más húmedos. Nunca lo había visto listo para tener sexo. Si estaba en casa, siempre tenía una gran camisa holgada que dejaba mucho para la imaginación. Y sin su característica ropa de perra, no había mucho que ver.

Pero luego este hombre tocó su puerta, presentándose con una sonrisa, descubrió que su nombre era Mizu. Oh, así empezaban muchas de sus fantasías. Pero estas mismas se derrumbaron cuándo descubrió para qué era la visita.

¿¡Me estás pidiendo que deje de tener sexo!? — gritó exaltado.

Tu situación sexual no me concierne. Pero tus gritos no me dejan dormir. Así que sí, deja de tener sexo.

El atónito rostro de ____ fue suficiente para que ese chico creyera que había ganado. Mierda, ahora ya no tenía ganas de ir a un pub, ese maldito le había quitado toda la diversión.

Esa fue la primera vez en mucho tiempo que ____ se quedó un sábado en su casa sin tener sexo. Pero se puso a pensar, él no dijo que no podía masturbarse.. así que sació su apetito gimiendo y gritando el nombre de su vecino para molestarlo aún más.

Terminó con las sábanas completamente mojadas, pero al menos se había desquitado.

( / )

Me mudé aquí hace aproximadamente dos meses. La persona que me vendió el departamento me prometió que era muy tranquilo; sólo había alguien de mi edad frente mío, los demás apartamentos eran ocupados por personas de la tercera edad que no causaban problemas.

No pasaba mucho tiempo en casa, mi trabajo me mantenía lo suficientemente ocupada cómo para estar sólo los fines de semana, así que ansiaba por llegar a casa a dormir plácidamente.

Mi sorpresa no fue muy grata cuándo me ví despierta a las tres de la mañana por los gemidos de mi vecino. Al principio lo soporté; puse música clásica a todo volumen y conseguí dormir así las primeras noches. Pero ya no pude escuchar más las súplicas y golpes que venían del apartamento de enfrente.

Nunca había visto a mi vecino, pero yo suponía por la cantidad de sexo que tenía y el ruido que hacían, que era un imbécil grandote al que le gustaban las chicas con grandes atributos.

..No era así.

Una mañana de Domingo, mientras sacaba la basura, ví cómo un chico exactamente al que había pensado salió del departamento medio desnudo. Le iba a reclamar por lo que había estado sucediendo hasta que escuché un grito viniendo del interior.

¡Y no vuelvas, bastardo imbécil! — dijo un chico, aventando una camisa al hombre que corría por los pasillos. El chico con un top holgado y un short que no cubría nada suspiró y volteó a verme con cara de pocos amigos. Yo no pude evitar notar su cintura de ensueño. Él me miró de arriba a abajo. Sonrió. — Hola.. tu debes ser el nuevo vecino. — dijo con una voz sensual, y reconocí los gemidos que había estado escuchando las últimas semanas. Era él.

Yo no contesté nada, pero asentí. El se recargó en el marco de su puerta y yo caminé hasta la mía bajo su mirada atenta. — Me llamo ____ — dijo él — Y si no me equivoco, tú eres Mizu.

Lo miré una última vez sin responderle, y entré lo más rápido que pude y cerré la puerta de un portazo, nerviosa.

Un chico delgado, con curvas, buenos muslos y cabello alborotado. Lo podía reconocer a leguas: era un twink.

Justo cómo me gustan.

Después de mucho tiempo aguantando a ____ tener sexo decidí ponerle un paro.

Y es que ya no me molestaba tanto cómo antes, incluso le había agarrado gusto a sus gemidos. Pero me ponía mucho imaginarmelo desnudo, rogando por más.

Mis dedos ya se habían cansado.

Así que de nuevo, un sábado cualquiera me aseguré de que no hubiera nadie más aparte de él y toqué su puerta. Me presenté y le pedí que ya no fuera tan.. ruidoso. Y lo tomó mal. Me gritó y me cerró la puerta en la cara. Sin embargo esa noche no lo ví salir, su luz aún seguía prendida.

Me alegré de tener un descanso al menos por un día, hasta que, mientras leía un libro en mi sillón, escuché cómo gemía. Y no gemía un nombre cualquiera. Gemía nombre.

Sabía que lo hacía por molestar, pero fue suficiente. En cuánto dejé de escucharlo cerré mi libro y salí de casa, cerrando la puerta detrás mío.

Dos toques fueron suficientes para que él abriera. — Señora Jirū, ya le dije que no tengo pimient-.. oh — me miró sorprendido, y un sonrojo apareció en su rostro. — Oye, no molestes más. Hoy no tuve sexo.

¿Y entonces qué fueron esos gemidos.?

____ se quedó completamente callado. Hizo un ademán para hablar pero terminó mordiéndose los labios. Sonreí un poco y lo miré de arriba a abajo. Un short de pijama y una blusa de tirantes era lo único que tenía puesto, dejando ver gran parte de su piel. Se veía tan suave..

Detuve mi mirada cuándo noté que un bulto se empezó a formar entre esos pequeños shorts suyos. Me relamí los labios y caminé un poco, haciendo que ____ también caminara hacia atrás. Cerré su puerta detrás mío cuándo entré al departamento y le puse pestillo.

¿Q-que haces..? — tartamudeó. Tierno pensé, caminando hacia él. ____ seguía caminando hacia atrás, hasta que chocó con la pared.

Yo no tardé en acorralarlo contra esta misma, mientras su sonrojo crecía. — Es de mala educación hacer ruido mientras otros duermen — susurré en su oreja, rozando su cuello con mis labios. — Supongo que, cómo no quieres dormir.. no tendrías problema en que haga esto.

Mi mano bajó hasta su virilidad, él suspiró mientras tanteaba su pene por encima de su short. Sentía el calor de su intimidad entre mis manos, al parecer no era la única disfrutando esto. Intentó hablar, pero de su boca sólo salían pequeños quejidos.  Meneó su cadera en busca de fricción, yo me reí por lo bajo.

Eres tan impaciente..

____ me respondió con un gemido. Metí mis manos a su ropa interior y bajé sus prendas hasta sus rodillas. Masajeé su falo mientras dejaba besos húmedos por su cuello descubierto. Mi otra mano viajaba por sus muslos, tan suaves y esponjosos cómo los pensé.

Sus manos se sostenían de mis hombros, sus piernas temblaban cada vez que mis dedos mojados por su preseminal acariciaban su punta. Sonreí al verlo así. Su orgullo no le permitiría rogar cómo yo me lo había imaginado, pero tenerlo gimoteando y con su cuerpo temblando me bastaba.

Sin pensarlo mucho llevé la mano que no estaba ocupada hasta mi intimidad por encima del pantalón. Toqué un poco, dándome cuenta que ya estaba muy húmedo. Sonreí. — ¿Qué te parece si me recompensas por haber sido tan travieso, mhmm?, _____~ — Él se removió, yo dejé de tocarlo, recibiendo un sonido de desaprobación. Me bajé la cremallera de mi pantalón e hice que se pusiera de rodillas. Él me miró con esos ojos de cachorrito. — Chupa.

Parece que él ya lo había estado esperando, porque inmediatamente después de ordenarle aquello, el me bajó los pantalones y la ropa interior. Me hubiera encantado tomar una foto de su rostro de sorpresa cuándo vió mi cuerpo medio desnudo — ¿Esperabas un pene, _____?

..No me quejo

Dijo, sonriendo y se acercó a mi vagina, usando sus dedos para separar mis labios y lamió mi clítoris. Me apoyé en la pared. Carajo, este niño sí que sabe cómo hacerlo.

Lamía, chupaba y jugaba con mi clítoris, como si fuera una paleta. Yo lo sostuve del cabello, tratando vagamente que su cercanía durara más. Me dí cuenta que él se empezó a masturbar cuándo el vaivén que hacía con su lengua fue más rápido, sus caderas comenzaron a moverse y pude escuchar los húmedos sonidos que salían tras la fricción de su mano con su pene. Gemí al verlo.

El se masturbaba y se movía en su lugar mientras me penetraba con su lengua y me miraba con inocencia. Si sigue así.. si sigue así, me correré pronto.

Esos movimientos continuos duraron unos segundos más hasta que ____ chupó mi clítoris y yo no pude más, me vine en su rostro. El se alejó y empezó a lamer lo que quedaba. Veía cómo mi líquido escurría de sus labios, cómo chupaba sus dedos y me miraba a los ojos, cómo si quisiera que viera todo. Acarició mi vagina con sus dedos y con lo poco que consiguió de mi orgasmo, lo usó como lubricante para seguir masturbándose.

Se sentó en el suelo, y usó sus propios dedos para penetrar su boca. Era un manojo de gemidos, masajeaba su pene de arriba a abajo, movía su cadera al compás de sus quejidos y yo sentí cómo mi vagina me avisaba que me había excitado de nueva cuenta.

Yo lo seguí viendo, tratando de memorizar todos los movimientos torpes que hacía, mirándolo a los ojos, haciendo que se pusiera nervioso. No pasaron ni dos minutos cuándo su orgasmo llegó. Su mano, su ropa y parte del suelo terminó mojado por su culpa.

Unos cuántos espasmos movieron sus piernas. — ..¿Cuál es tu número favorito?

Pregunté y el me miró extrañado aún con su rostro cansado — El.. el siete.

Sonreí y me fuí quitando la camisa que tenía lentamente. — ¿Siete? Mhm, bien.. Esta noche te haré venirte siete veces.

ᶻ  𝘇  𐰁: ¡Todos díganle feliz cumpleaños a kiberh!
Hoy estaremos teniendo un maratón por su cumpleaños. Díganle gracias WOOO

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