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Capítulo 00:17


Tic-tac.

Un hermoso muñeco de porcelana y cabello negro esperaba sentado en el suelo frente al reloj colgado en la pared, frunciendo ligeramente el ceño al contemplar el pasar de las horas.

Jungkook ya debería de haber llegado.

Cuando había llamado más temprano, este le había informado que solo se iba a tardar unas tres horas más, pero estas ya habían transcurrido y su humano aún no estaba en casa.

Taehyung se levantó y corrió con sus pequeños y delicados pasitos hacia la habitación de su humano donde el teléfono celular no dejaba de sonar.

Escalando un poco la cama, se subió en esta y contestó antes de que dejara de sonar.

¿Taehyung?

—¿Dónde estás bebé? Ya es tarde —pronunció el pelinegro.

Lo siento TaeTae, aún no podemos arreglar el auto —se excusó.

—Pero si ya van a ser las doce —exclamó frunciendo el ceño—. Ya es muy tarde para que salgas solo a la calle, no me gusta.

Está bien, no voy a tardar mucho más —prometió con un sentimiento cálido en su pecho ante la genuina preocupación del contrario.

—Te iré a buscar —anunció el muñeco.

—¿Qué? No, no es necesario Taehyung —negó inmediatamente.

—¿Por qué? —interrogó juntando sus cejas.

Muchas escenas pasaron por la mente del castaño al imaginarse a Taehyung caminando por la calle solo, ninguna fue buena.

No quería que nada le pasara al pelinegro, menos por su causa.

—Jungkook...

No quiero que algo te suceda en la calle —murmuró atrapando su labio inferior entre sus dientes—. Nunca me lo perdonaría.

—Pues es lo mismo para mí —respondió con un suave suspiro—. Ya casi son las doce, espérame, estaré ahí —ordenó y cortó la llamada sin dejarle seguir discutiendo al respecto.

Decidido, se bajó de la cama y se dirigió al closet de Jungkook, sacando algo de ropa la dejó en el suelo y esperó.

Cinco minutos después, el reloj de la sala marcó las doce y el cambio sucedió.

Cambiándose de ropa, guardó el celular en el bolsillo de su chaqueta y tomó otra para Jungkook.

Según el tiempo que había visto en la Tv, podría llover y su humano había ido con una simple camiseta y suéter.

Saliendo del departamento, se encontró de frente con el vecino.

—Uhm... ¿Hola? —saludo el desconocido.

Taehyung arqueó una ceja—. Hola.

—¿Está Jungkook? —preguntó esquivando la penetrante mirada del pelinegro.

Aquellos ojos azul cielo realmente parecían ver a través de su alma.

—Mi pareja no está —respondió con una amable sonrisa de labios forzada—. Ahora, si me disculpas...

—¡Espera! —pronunció agarrando su mano—. Sé que esto te parecerá tonto pero... ¿Te he visto en algún otro lado? —preguntó.

—No —respondió con sus ojos fijos en la mano del contrario—. No lo creo.

—Ah... Yo... Soy Bo-Gum —balbuceo perdido en aquellos increíbles ojos.

Rodando sus ojos, Taehyung quitó su mano del agarre del extraño. No quería que nadie que no fuera su humano lo tocara.

—Vante —respondió y le dio la espalda para seguir con su camino.

Ese hombre no le agradaba, y no tenía nada que ver con que hubiera visto a su pareja casi desnudo, claro.

Con el oscuro cielo lleno de nubes grises donde apenas le permitía a la luna mostrar su cara, Taehyung caminaba disfrutando del exterior, apenas sintiendo la fría temperatura.

De las pocas veces que había tenido la oportunidad de contemplar el exterior, realmente varias cosas habían cambiado con el paso del tiempo.

Cuando llegó al taller, una ligera llovizna había comenzado a caer.

—Jungkook, tu pareja —gritó Namjoon mientras seguía metiéndole mano al motor de un auto.

—¡Tae! —exclamó el castaño saliendo debajo del mismo auto.

—Hey —sonrió acercándose, besándolo castamente una vez estuvo frente a él.

Observándolo, Jungkook suspiro—. Te dije que no era necesario —expresó contemplando la ropa algo húmeda del contrario.

—Y yo te dije que vendría —respondió—. ¿Les falta mucho?

—Algo así —respondió observando a Namjoon trabajar en el motor—. Si logramos hacerlo partir habremos terminado por hoy.

—¿Y el humano de Minnie? —preguntó observando alrededor.

—Pidió permiso para retirarse antes —explicó con un encogimiento de hombros.

Yoongi había estado algo ansioso después del breve descanso para almorzar, donde había recibido una llamada.

—Seguramente quería comprobar que mi hermano seguía en su departamento —sonrió burlón.

—Kook, ¿me pasas una de las llaves de Yoongi? —pidió Namjoon.

—¿Cuál? —preguntó acercándose a la caja de herramientas del pelimenta.

—Necesito un destornillador de cruz, el más pequeño que tenga —respondió sin alzar su cabeza.

Tomándolo, Jungkook volvió rápidamente al lado del mayor y se lo entregó. Mientras Namjoon hacía de lo suyo, esperó ansioso a su lado.

—Bien —pronunció enderezándose y limpiando sus manos con un paño que sacó del bolsillo trasero de su pantalón—. Enciéndelo y veamos.

Asintiendo, Jungkook se subió a la camioneta y giró la llave. Ambos mecánico sonrieron cuando el motor rugió y se puso en marcha luego del segundo intento.

—Gracias joder, ahora podemos irnos a casa —exclamó Namjoon cansado.

Apagando el motor, Jungkook se bajó de la camioneta.

—Solo iré a cambiarme —prometió el castaño a su pareja.

Taehyung asintió con su cabeza y observó a su pareja desaparecer.

—Pensé que tenías turno de noche —pronunció Namjoon una vez estuvieron a solas.

—Cambie, ahora estoy de día —respondió con un encogimiento de hombros.

—Entonces podrías venir mañana después del trabajo para salir a comer algo —propuso.

Eso no iba a ser posible, a menos que quisieran comer con un muñeco al cual le tenían miedo muy posiblemente.

—Claro —asintió de todas formas, Jungkook inventaría una excusa después.

—Estoy listo —anunció el castaño volviendo, aceptando agradecido la chaqueta que le entregaba su pareja.

—Si me esperan para cambiarme, podría llevarlos —comentó Namjoon cuando la lluvia se sintió más fuerte.

—Oh, no es...

—Claro —interrumpió Taehyung, aceptando.

Asintiendo, Namjoon se retiró dejando a la pareja a solas.

—¿Qué? —preguntó el pelinegro a su pareja quién le observaba.

—Pensé que no te agradaban mucho mis amigos —respondió.

—Pero son tus amigos —respondió—. Y él es agradable, es su pareja quien... —arruga su nariz—. Solo es demasiado entrometido para mi gusto —se excusó—. Y del otro no puedo decir mucho, ya que es el humano de Minnie y realmente son pocas las veces que lo he visto.

—Yoongi hyung es muy reservado con sus cosas, puede ser sociable y preocuparse genuinamente de los demás pero respeta lo que es el espacio del otro y no te invadirá con preguntas como SeokJin hyung —comentó el castaño.

—Uhm, estaremos bien mientras no lastime a mi hermano —respondió observando como el otro humano se acercaba.

—Jungkook, hace andar la camioneta mientras termino de cerrar el taller —pidió entregándole las llaves al nombrado.

Asintiendo, la pareja salió del taller y trotaron suavemente hasta llegar al automóvil donde inmediatamente se subieron.

—Tu chaqueta... —tocando la prenda con sus dedos, Taehyung frunció el ceño—. Está húmeda.

—Cuando lleguemos al departamento tomaremos una ducha y nos cambiaremos de ropa —planeó el castaño—. Toda tu ropa está húmeda también y no me vengas con eso de que eres... Ya sabes —advirtió observando como su amigo salía.

Riendo suave, Taehyung asintió.

—Perdón la demora —pronunció Namjoon subiéndose en los asientos traseros—. Conduce Jungkookie, después cambiamos.

Asintiendo, el castaño comenzó a conducir por las calles.

—Ah Jungkook, Taehyung me comentó que su turno cambió de día —pronunció el humano mayor—. Quedamos en que mañana después del trabajo saldríamos todos.

El castaño observó por el rabillo del ojo a su pareja.

—Oh, eso es genial —sonrió sabiendo que aquello no sería posible.

—¿Podríamos comer pizza? —preguntó el pelinegro—. Me gusta la pizza.

—Genial, también me gusta, más que el sushi —sonrió Namjoon—. Pero siempre me toca comerlo porque es el favorito de Jin y Jungkook, y a Yoongi le da igual.

—Bueno, ahora seremos dos contra dos y un voto imparcial —sonrió Taehyung observando a su pareja, quién le correspondió la sonrisa.

Llegando al departamento de Jungkook, la pareja se bajó y trotó al interior, despidiéndose de Namjoon antes de perderlo de vista.

—Realmente necesitas una ducha y un cambio de ropa —pronunció Taehyung siguiendo de cerca a su pareja.

—Ambos —corrigió deteniéndose frente a su departamento.

Sacando las llaves de su bolsillo, abrió y cerró la puerta e ingresó rápidamente, dirigiéndose directo al baño.

—¿Taehyung? —llamó observando al pelinegro que se había quedado parado en la entrada—. ¿Sucede algo? —preguntó.

—No... No es nada —respondió brindándole una pequeña sonrisa a su pareja antes de seguirle.

(***)

Sentado en la mesa improvisada, SeokJin observó con un extraño sentimiento melancólico a sus amigos comer, sintiendo que habían vuelto atrás en sus vidas cuando aún no había ningún problema o pérdida de un ser querido.

—Así que... —pronunció y se aclaró la garganta llamando la atención de los presentes.

—¿Quieres gaseosa? —ofreció su pareja, abriéndole la lata.

—No pero gracias —pronunció concentrando su atención en un distraído Min que mantenía sus ojos fijos en su celular—. ¿Yoongi...?

—No. —interrumpió el pelimenta, sin dedicarle una mirada.

—Ni siquiera sabes lo que te iba a decir —se quejó.

Rodando sus ojos, Yoongi suspiró y guardó su celular en su bolsillo—. Te ibas a entrometer donde no te han llamado —dijo antes de comer de su comida.

—Eso no es cierto, ¿verdad Jungkookie? —preguntó buscando apoyo en el menor.

El nombrado esquivó la pregunta tomando su lata de gaseosa.

—Hey, no soy un entrometido, solo me preocupo por ustedes —se quejó.

—Amor, a veces si eres un poquito entrometido, tienes que aceptarlo —comentó Namjoon, logrando que su pareja hiciera un tierno puchero.

—Solo me preocupo por ustedes —insistió.

—Si claro, lo que digas —resopló Yoongi—. ¿Y cuál es la causa de tu preocupación ahora? —cuestionó.

—Bueno, todos vimos como ese día en el bar trataste mal al hermano de Taehyung, pero luego te fuiste con él... Solo quería saber...

—Chismoso —interrumpió Yoongi.

—Hey, tengo curiosidad y Namjoon igual, ¿cierto? —pregunto hacia su pareja.

—Claro —respondió encogiéndose de hombros—. Es la primera vez que te vemos actuar así.

—Bueno —suspiró terminando de comer—. Lo que pasó fue, que no es de su incumbencia —sentenció y observó a Jungkook antes de levantarse para seguir con su trabajo.

—Ash, sigue igual que siempre —refunfuñó Jin y observó al menor—. Namjoon me comentó que Taehyung saldrá con nosotros en la tarde —pronunció.

—Uh... Sí —asintió algo dudoso, se había olvidado de ese pequeño detalle.

Tendría que buscar una excusa a la salida para cuando Taehyung no apareciera.

—Gracias por la comida —pronunció levantándose de la mesa antes de que sus amigos pudieran preguntarle más al respecto.

Curioso, contempló a Yoongi cuando este le hizo una seña con su cabeza, indicando la pequeña sala de descanso.

Comprobando que pronto se acabaría su pequeño descanso, Jungkook observó a sus otros amigos seguir con su comida antes de perseguir al mayor.

—¿Sucede algo, hyung? —preguntó una vez entró.

Yoongi observó el taller antes de cerrar la puerta y concentrarse en el menor.

—¿Tienes algún número para contactarte con tu muñeco? —preguntó.

—¿Qué? ¿Por qué? —preguntó confundido.

Yoongi frunció suavemente el ceño y suspiró.

—Jimin quiere hablar con Taehyung, dice que es algo importante pero... Uhm, no quiero que salga de la casa —explicó pasando su mano por su nuca incómodo.

—Oh, entonces... Puede llamarlo a mi teléfono —respondió—. Se lo dejo a Taehyung para poder llamarlo en caso de que ocurra algo.

—Por eso pides prestado el de los demás —compendio el mayor—. Y Namjoon pensaba que ya lo habías perdido —resopló.

—Uhm, hyung... ¿Cómo van las cosas con Jimin? —preguntó curioso—. Realmente no te veías cómodo con él —le recordó.

Yoongi le contempló en silencio.

—Para ellos esto de los amos y sus humanos es algo importante —expresó algo preocupado—. Si aún no te sientes a gusto con él, tal vez debería de llevarme-...

—No. —interrumpió cortante el pelimenta—. Ya tienes al tuyo, confórmate con ese y déjame tranquilo a mí con el mío —ordenó.

—Uh... Claro —asintió el castaño, algo sorprendido de la reacción del contrario.

—Chicos, ¿están aquí? —preguntó Namjoon antes de abrir la puerta—. Vamos, ya es hora de volver a trabajar —informó.

—Ya vamos —respondió Yoongi y observó a Jungkook cuando volvieron a quedarse solos—. ¿Le has dicho a Jin algo sobre Jimin?

—No —negó inmediatamente—. Pero él al igual que todos los vimos saliendo del bar juntos —le recordó.

—Está bien. Ninguna palabra respecto a Jimin a la pareja feliz —pidió—. No quiero que nos moleste cuando aún... —agitando su cabeza, simplemente guardó silencio y se alejó—. Mejor piensa en una excusa para hoy en la tarde —aconsejó antes de salir.

—Uh... ¿Tal vez deba fingir que me siento enfermo? —pensó con un suspiro, saliendo cuando escucho que Namjoon le llamaba.

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