Usando la ropa del otro
Llevaban ya dos meses saliendo, Xiao Xingchen se había acostumbrado a esperar a Xue Yang luego de clases, siempre o la mayoría de veces Xue Yang salía antes porque el profesor lo votaba de su clase o porque este se escapaba, una costumbre que nunca había perdido a decir verdad.
El día era algo nublado, sin duda ese día llovería, pero de corazón esperaba que no los sorprenda en plena calle o camino a su casa, porque no traía ni un paragüas para usar, y se lamentaba porque aquel paragüas estaba frente a él antes de salir de casa sólo que no lo tomó porque no lo veía necesario en esa hora. Una gran pena.
Por algún motivo desconocido, todos salieron de clase, menos aquel chico travieso que hasta salía antes.
— ¿Xue Yang, se fué antes? — preguntó en voz alta para sí mismo, negó, Xue Yang no se iría sin él, ¿verdad? ¿o sí? ¿le dejaría sólo aquella tarde? Tal vez, le había salido algo urgente... Aunque, ¿qué tema urgente tendría que atender? Xiao quería buscar una excusa, pero su lado razonable rechazaba cualquiera.
Xue Yang, lo dejó sólo.
Esa idea se adentro a su cabeza, hasta que escuchó las maldiciones que lanzaban dentro del aula.
— me las pagará ese viejo, ¿cree que soy mucama para limpiar esta porquería? — maldijo, mientras con la escoba barría todo el desorden, y basural que justamente ese día había.
— Xue Yang — lo llamó, una sonrisa se hizo presente en ambos rostros al verse al fin. — pensé que te habías ido.
— Tsk, quería escaparme... Pero un soplón habló y el maestro me castigó limpiando toda esta basura, ¿puedes creerlo? — elevó una ceja indignado — básicamente, le quito el empleo a un señor de setenta y picos años que le pagan por limpiar — habló haciendo un drama.
— yo diría que le pagan sin hacer trabajo por ello — comentó , Xue Yang negó.
— Eso es peor, le pagan.. Y a mí no, ¿debería pedir un pago? Eso sería genial — comentó, tiró la escoba a un lado, recogió sus cosas de mala gana y se dirigió a su novio, besándolo lentamente. — aunque si me pagan asi, lo haría más seguido.
— ¿Estás seguro? — cuestionó Xiao, elevando una ceja, podría decirle que lo haga o...
— Claro que no, tus labios son míos aún sin tener que limpiar esta porquería de aula — contestó, sujetó la mano de Xiao para dirigirse a la puerta para irse al fin de esa cárcel.
— el día esta horrible, parece que lloverá... ¿aún quieres ir por aquel libro? — le preguntó Xue Yang, Xiao estaba tan concentrado en lamentarse por un paragüas, que se olvidó que irían juntos por aquel libro que tanto quería.
— el libro, no lo sé... Tengo ganas de ir y a la vez no, tal vez si no voy mañana ya no hayan disponibles hasta en dos meses, — comentó — pero también quiero irme a casa de frente y acostarme para agarrar calor. No lo sé. — bufó
— Mi indeciso... Iremos por aquel libro , sé que te detuve hace una semana para ir a comprarme unos dulces, asi que... Hoy.. Iremos por ese libro aburrido — Xingchen sonrió y Xue Yang lo empezó a encaminar hacia el camino a la dichosa tienda que vendía aquel libro que quería.
[…]
Xingchen estaba fascinado con el libro en sus manos, de verdad lo hizo feliz al fin tener ese libro, aunque le sorprendió que Xue Yang se haya ofrecido a pagarlo, lo cuál hacía que ese libro ahora sea una adoración para él.
Aunque sin planearlo, empezó a llover, lo que hizo fué guardar rápidamente el libro en su mochila y protegerlo, Xue Yang lo llevaba guiado, hacía algún lugar que no sabía cual era.
— ¿a dónde vamos, A-Yang? — preguntó, viendo alrededor, mientras la lluvia lo empapaba.
— A mi casa, es la más cercana. — contestó, y luego de correr un poco, llegaron a la casa de Xue Yang.
Se adentraron a la casa, era cómoda y cálida para Xiao, Xue Yang aventó su mochila a algún lado y se adentró a un cuarto.
— entra, mi casa es tú casa, Xiao~ — escuchó la voz desde lejos, Xiao sonrió y se retiró los zapatos, colocándose un par de pantuflas cómodas, se adentró a lo que era la sala y luego se apareció Xue Yang — no es grande mi casa, pero es lo que hay — murmuró, luego apuntó por donde había salido— entra allí, puedes secarte, te pasaré algo de ropa para que te cambies — mencionó, Xiao asintió y se dirigió hacia donde apuntó Xue Yang, era el baño, estaba ordenado... A diferencia de Xue Yang que mayormente desordenaba todo.
Secó su cabello con una toalla, estaba algo largo y aunque a veces habían personas diciéndole que lo hacía ver como una mujer, Xue Yang le había dicho que eso lo hacía ver aún más hermoso, tal vez no lo dijo directamente... Pero recuerda como lo mencionó, y eso bastó para que se lo dejara crecer y no se lo cortara.
— aquí tienes, ponte lo que gustes — dijo, dejando algunas prenda a un costado, apoyado en el marco de la puerta — te ves muy tentador con la ropa pegada a tú cuerpo — mencionó sin vergüenza alguna, Xiao Xingchen se sonrojó y rió
— Me quedaría asi si te gusta, pero sería una lástima que me enfermara — se retiro su camisa, sujetó uno de los polos que le ofreció y se lo colocó, era de color negro con sutiles manchas de blanco por todo este. — ¿me veo bien? — cuestionó.
Xue Yang vaciló, asintió y le robó un beso, luego se retiró con la camisa mojada.
Xingchen aprovechó la privacidad que le dió, para cambiarse lo demás, la ropa de Xue Yang era cómoda y olía bien, quería que ese aroma se impregne en él, asi que se colocó uno de sus abrigos, salió viéndose.
— ¿qué tal me veo ahora? Creo que tú ropa es muy cómoda — habló sosteniendo sus demás prendas mojadas en las manos, Xue Yang lo veía con una enorme sonrisa y sacó su celular. — ¿dónde puedo secar mi ropa?
— yo lo haré por tí, posa para mi.. Necesito una foto de este momento para poder enmarcarla —le quitó la ropa mojada, y le sacó algunas fotos — la lluvia no baja, ¿podrías quedarte a dormir conmigo? Xiao~ prometo portarme bien.
— Si la lluvia no baja, me quedaré... Pero si disminuye me iré casa.
—¡Trato! — mencionó animado, Xiao vió a Xue Yang retirarse para secar la ropa, y él se dirigió al sofá.
— Xue Yang, ¿tienes agua caliente?
— Si~, ¡a tus ordenes! — mencionó el menor, fué por agua y se la dió, se sentaron juntos en aquel sofá, Xiao bebía poco a poco para recuperar calor, mientras Xue Yang se acostó reposando su cabeza en el regazo del contrario.
— Podría acostumbrarme a esto...
— Es muy pronto para vivir juntos, ¿no crees?— mencionó Xiao, no podía creer que Xue Yang quiera formalizar tanto, nunca pensó que este sería esa clase de personas en una relación.
— Tal vez, pero es cómodo.
— Lo es.
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