Sí, la madre de Kook se enteró de que su hijo pasaba mucho tiempo con cierto joven de dieciocho años que iba a otra escuela. Claro que lo interrogó, y mucho.
La habitación de Kook se convirtió en una sala de comisaría. Ella se encontraba de pie como si fuera un oficial frente a su hijo, quien estaba sentado en la cama junto al rubio.
—¿Ustedes dos son muy unidos no?—ella movió sus ojos repetidas veces haciendo que sus pestañas subieran y bajaran—¿Acaso se andan besando cuando se piensan que no los veo?¿Eh?
—Mamá, no digas esas cosas—Jung Kook se levantó y se acercó a su oído —.Nosotros no nos besamos, ya te lo dije.
—No cuando usted está señora—habló Yoon Gi metiéndose y guiñando un ojo.
Jung Kook giró su cabeza drásticamente hacia el rubio, lanzándole rayos láser por los ojos. Lo cierto era que Yoon Gi no tenía pelos en la lengua, obviamente; todo lo decía sin importarle lo que fueran a pensar de él. En cambio Kook tenía un poco más de cuidado, claro que sólo con esas cosas, luego soltaba cualquier barbaridad tratándose de otros temas.
Su madre no parecía enojada, pero era un poco controladora. Conocía a Yoon Gi desde hacia unos meses en los que Kook le decía que iban a jugar videojuegos. Ella los espiaba pensando que estarían haciendo cualquier cosa que no fuera jugar. Pero no, ellos realmente se viciaban en la consola.
—Eso era todo lo que necesitaba para confirmar esto—sentenció firme, con una rara expresión en el rostro—.Mi hijo se está haciendo grande. Cuando menos lo espere habrás salido por la puerta con todas las maletas, dejándome sola con tu padre.
El menor consoló a su madre, ya que parecía sensible. Le dio un abrazo y le dijo que no fuera tan exagerada. Yoon Gi, en cambio, parecía divertirse y sólo los miraba intentado tapar su sonrisa.
Después de una pequeña tragicomedia, Kook y Yoon Gi se marcharon de la casa. Pasaron el día por la ciudad, tomando helado, yendo a tiendas de videojuegos y demás.
Habían pasado unos meses desde que comenzaron a salir; al principio todo fue un poco tenso, la atmósfera ya no era la misma que cuando eran amigos. Yoon Gi, a pesar de que había sido un perfecto acosador, se comportaba diferente y no bromeaba con sus insinuaciones. Kook agradecía que fuera así, para él era algo nuevo; de todos modos no tenia problema con tomarle la mano o besarlo en la mejilla si era en público, claro.
—¿Aquella tipa de la heladería no se te hizo conocida? —preguntó Yoon Gi confundido.
—Puede...
Ambos se quedaron mirándose el uno al otro totalmente confundidos. Después de no darle mucha importancia siguieron el camino hasta la casa del mayor, donde probarían los videojuegos adquiridos.
—Vaya, viendo todo esto pareciera que eres rico —Kook sacó todas las cosas de la bolsa, dejándolas en el escritorio del rubio.
—Se llama 2x1.
Habían al menos seis videojuegos diferentes. Todos tenían buena pinta, pero luego Jung Kook se dio cuenta de que había uno que estaba envuelto. Lo miró confundido y se lo mostró al rubio.
—¿Y esto?
—Ah, eso es para ti.
—¿Para mí? —los ojos del menor se iluminaron como estrellas, rompió el papel sin cuidado y chilló —¡Un juego de Marvel!¡Yoon Gi te amo!
El rubio sonrió satisfecho y se acercó hasta el menor. Apoyó su mano sobre la cabeza de Kook y lo despeinó mientras que le mostraba los dientes.
—Dame mi beso de agradecimiento, vamos.
Kook rodó los ojos sabiendo que le pediría algo así. Lo tomó de la mano y lo sentó junto a él. Acortó la distancia de sus rostros y le dio un suave beso, aunque apresurado. Cuando quiso alejarse, la mano del rubio lo tomó de la nuca y lo obligó a juntarse de nuevo, esta vez mezclando sus lenguas. Aquellos besos siempre eran parte de momentos de privacidad, pero no eran frecuentes. A Jung Kook seguía dándole vergüenza, él creía que no era bueno besando.
A Yoon Gi, por el contrario, le encantaba y le parecía adorable que fuera tan tímido aun. Llevaban unos meses apenas pero la necesidad de hacer algo más lo mataba.
La mano libre de Yoon Gi comenzó a deslizarse por la pierna del menor, acarició su muslo y luego se coló bajo la playera. Kook sintió un escalofrío en su piel, pero no se despegó de aquella boca. Estaba avanzando, al menos haciendo el intento de ello. Se dejó llevar un poco más allá hasta el punto en el que Yoon Gi acabó encima de él, subiendo su playera con intención de quitársela.
Los besos ahora recorrían su cuello, dejándole una sensación que nunca antes tuvo. Yoon Gi tenía más experiencia que él y eso se notaba con tan solo mirarlo. Kook cerró sus ojos y se dejó llevar aun estando avergonzado. El cuerpo de Yoon Gi se sentía caliente y no podía esperar más, sentía la molestia en su pantalón. Pero cuando intención fue desabrocharlos, Jung Kook lo detuvo.
—Yoon Gi, espera—le dijo casi en un susurro tímido, con los cachetes rojos—No estoy listo... Lo siento, no te enojes conmigo.
—No seas pendejo, Kook—rió porque pensara de esa forma—.No voy a enojarme contigo, lo entiendo. No voy a obligarte.
El menor asintió con una sonrisa tonta. Le agradaba tener a Yoon Gi como novio, parecía un desvergonzado por fuera, pero si lo quería era todo un caballero. Aveces se sentía como una princesa.
—De todos modos...—Yoon Gi se levantó, acomodando un poco su ropa y lo señaló —Esperaré el día en que me lo pidas a gritos que te la meta, ¡sí!
—¡Eres un cerdo!
Y aquella imagen de supuesto caballero se fue a la mierda.
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