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Se tapó bien con su túnica antes de empezar a caminar hasta su casa. Rogando por su padre, qué por favor no se encontrase ahí.
...
Pasaron varios minutos antes de que pudiese llegar a casa. Afortunadamente, y para su gran suerte, su padre no estaba ahí. Suspiro y se fue a acostar a su cama con una pequeña sonrisa.
Estaba feliz de no meterse, esta vez, en problemas. Se quito su túnica y se puso su cómoda ropa para dormir, una pijama de color blanco, pues tenía prohibido el color.
Se acostó... Y soño con aquel niño.
...
Las horas pasaban, sintió los rayos del sol entre su cara y hizo una mueca de fastidio. Esperaba que su padre no se encontrará...
Se bajó de las escaleras y sintió un escalofrío.
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