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capitulo treinta

Al día siguiente, Louis se levantó muy temprano para hacer varias llamadas; la primera era para Sam, le dijo que tenía unos asuntos muy importantes los cuales debe atender, así que no llegaría a la rueda de prensa para responder las preguntas sobre estos meses en alemania.

La segunda, era para pedir una cita con el ginecólogo que Nicolas le recomendó, en sus planes no estaba soltar la bomba sobre el embarazo de Harry, ya que el alfa no pudo formular una buena mentira y cuando su mejor amigo le pregunto el porque necesitaba un ginecólogo, Louis le dijo que era para nubecita… Nicolas le dijo que era imposible que Nubecita estuviera embarazado, así que solo lo felicito por esta nueva etapa y prometió que no diría nada a nadie hasta que ellos pudieran anunciarlo.

Entonces, la pareja de enamorados plástico entre ellos y dijeron que deseaban ir primero al ginecólogo para poder obtener una ecografía de su bebé y después darle la noticia a los papás de Harry, que para los nervios de Louis, dijo que él les daría la noticia desde afuera de su casa y desde muy lejos.

Mientras que el alfa, soltó un pesado suspiro lleno de melancolía al recordar que sus viejos ya no estarían para conocer a su bisnieto.

Cuando cumplió veinticinco años, él abuelo falleció en la noche mientras dormía, fue por un paro cardíaco. Se había ido en paz y sin sufrir alguna enfermedad, pero había dejado con el corazón hecho pedazos a todos, sobre todo a la abuela, quien no podía parar de abrazar la almohada donde su amado compañero de vida siempre durmió. El dolor desgarrador de la marca en su cuello fue la causa de muchas desveladas de quienes más deseaban cuidarla, tenían que velar por la fiebre que le ocasiona los dolores de su lazo roto. Louis se sentía la persona más débil al no poder ayudarla, no podría ver sufrir a la mujer que lo crió y todavía tener que cargar con el sufrimiento de la pérdida del hombre que lo hizo quien era.

Meses más tarde, la abuela falleció de la misma manera en que su alfa, dormida en la habitación.

Louis se había quedado sin los dos seres humanos que habían sido su gran impulso durante muchísimo tiempo. Ellos estuvieron siempre para él, desde el primer momento en que pateó un balón en el patio de su casa, hasta cuando pateó un balón en uno de los estadios más importantes de todo Europa, siendo él la estrella del momento y que la sonrisa de sus abuelos fueran las más grandes y sinceras.

Ellos anhelaban tener la oportunidad de conocer a la tercera generación Tomlinson. Se adelantaron por mucho tiempo, Louis cree firmemente que durante este momento, ellos serían los primeros en saberlo y juraría que su abuela no iba a parar de hacer trajecitos tejidos para su adorado bisnieto y sabe que su abuelo hubiera sido el hombre que iba a consentir a ese pequeño humanito.

Sonríe en sus adentros, levanta la cabeza y sigue hacia adelante.

Louis condujo en su auto junto a Harry, hasta el consultorio particular del doctor Steven, quien sería el beta a cargo del embarazo de su esposo. Cuando llegaron, ambos bajaron tomados de la mano e ingresaron, reportando su cita con la secretaria, para después tomar asiento en la sala de espera y esperar su turno.

Cuando fueron llamados, el pecho del alfa se infló como un pavo real cuando la secretaría los llamó diciendo "señor Harry Tomlinson", pues el omega había tomado el apellido de su alfa desde que se casaron.

Harry se acostó en una camilla, con Louis a su lado y un médico que sonreía al observar la felicidad que desprendía el aroma del alfa que sería papá primerizo.

─ Harry tiene dos meses de gestación y por lo que observamos… su bebé tiene un peso por muy encima de lo normal ─ informó el ginecólogo que conectaba todos sus aparatos para observar al cachorrito, ─ ¿quieren ver a su bebé?

Ellos asintieron.

─ Por favor, necesito verlo ─ respondió Louis con una enorme sonrisa.

─ ¿Por qué mi bebé tendría un peso más de lo normal?, ¿hay algo malo? ─ preguntó él omega en un tono muy preocupado y sin ninguna sonrisa en su rostro.

El ginecólogo encendió la pantalla grande, donde todos podían observar mejor al cachorro. Sin embargo, el médico se quitó sus lentes para limpiarlos con la tela de su camisa y se los volvió a colocar, llevando una mano a su boca cuando observó todo lo que estaba sucediendo y que sus ojos se habían extendido aún más.

Louis frunció su ceño confundido, él solo veía una pantalla con manchas.

Harry tenía ganas de llorar porque no entendía nada.

Sin embargo el doctor Steven habló segundos después de mover el aparato sobre el vientre del omega de arriba hacia abajo, buscando las respuestas que él mismo había hecho.

─ ¿Qué sucede doctor?, ¿hay algo malo con el bebé? ─ cuestionó en voz temblorosa el omega que sostenía con fuerza la mano de su esposo. Le lanzó una mirada en donde Louis besó los nudillos de su mano y le dio una pequeña sonrisa un tanto tensa.

─ No, no hay nada malo. Sin embargo quiero que observen bien la pantalla, ¿pueden observar bien todo esto?

Harry asintió, Louis también lo hizo.

─ Aquí, no hay solo un bebé. Esta es la primera bolsita, esta es la segunda bolsita y aquí… Hay una tercera bolsita, ustedes no están esperando un bebé señores Tomlinson, ustedes están esperando tres bebés, tendrán trillizos.

─ ¿¡QUE!? ─ gritó Harry, alzando su cuerpo para mirar la pantalla.

─ ¿¡TRES BEBÉS!? ─ gritó Louis, llevando una mano a su propio pecho y poniendo de pie para caminar hasta la pantalla y acercar su rostro a la pantalla, ─ ¿Cómo que tres bebés?

─ ¿Seguro que hay tres bebés? ─ preguntó Harry, acostándose en la camilla cuando se sintió muy mareado y tragó saliva despacio. Después observó a Louis quien estaba con su boca abierta contando lo que el médico había señalado, era mucho por procesar, iniciando que ahora ya sabía que no sólo había un bebé, ni dos, había tres.

Se miró el estómago y sintió unas grandes náuseas.

─ Si, aquí hay tres bebés. Hay tres bolsas, por eso me sorprendió un poco su peso, porque eran tres bebés ─ explicó el ginecólogo, ─ los dejaré un momento solo para que puedan platicar entre ustedes, mis felicitaciones señores Tomlinson.

En cuanto el ginecólogo salió de la habitación, Louis empezó a llorar.

Realmente empezó a llorar.

─ Tendremos tres bebés, no…no uno, ¡tres!, hay, hay tres bebés pequeños aquí adentro y… oh dios mío ─ el alfa sorbió su nariz, pasando la palma de su mano por sus mejillas para quitar las lágrimas. Acercándose hasta Harry para colocarse a su lado, entonces el omega abrazo a su alfa para darle caricias en su espalda.

Empieza a creer que él embarazo ha puesto muy sensible a Louis.

Eso es muy… tierno, demasiado para su pequeñito corazón.

─ Tendremos tres bebés, ¿estamos preparados para esto?, no, sinceramente no lo estábamos, sin embargo se que ambos lo haremos bien, ¿no es así? ─ habló Harry, lamiendo las lágrimas de su alfa y después dejando suaves besitos. Louis mostró el mohín en sus labios y después frotó la punta de su nariz con la de él.

─ Seremos buenos padres, de tres bebés, ¿imaginabas esto?, ¡tres bebés!, habrá tres mini humanos idénticos a ti o a mí, los voy a amar mucho, demasiado en realidad.

Harry sonrió.

─ Se que seras un gran papá, el mejor alfa.

─ Tú serás la mejor mamá, los omegas son mágicos, crean vida. Tú creaste la vida de tres pequeños niños, ¿no es eso maravilloso?, haremos todo lo necesario para que ellos crezcan bien, pero sobre todo que tú también estés sano para recibirlos y cargarlos durante el tiempo que falta.

─ Es hora de pensar en tres cunas y muchos biberones, también varios pañales y mucha ropa.

─ Tendremos que hacer una lista larga de nombres.

─ Creo que no vamos a dormir, ¿te imaginas cuando uno se duerma y el otro se levante?, ¿y qué cuando ese se duerma se despierte el otro y se duerma uno y se despierten dos?

Louis soltó una pequeña risa.

─ Bueno, entonces toca dormir muy bien estos meses que quedan… eso de dormir mis ocho horas ya la veré difícil.

─ Louis…

─ ¿Si, mi amor?

─ Seremos papás de tres pequeños humanitos, ¿qué opinas sobre eso?

─ Opino que será fabuloso, pero… ¿quién le dice a Atticus?, yo no ─ negó con la cabeza, ─ ya me andaba cagando de miedo por un bebé, ahora se sumaron dos más, ¿se cuantas amenazas crees que pueda recitar en cuanto le demos la noticia?

Harry soltó una pequeña risa.

─ Eres un tonto, te amo, no dejaré que mi papá te de amenazas, no puede dejarme viudo y huérfanos a tres pequeñas garrapatitas.

Louis sonrió.

─ Te amo, hermosa mamá.

─ Te amo más, guapo papá.

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