
~N~
No era originario de este país, sólo iba a ser por unas semanas. Necesitaba pintar o componer algo.
Corea no ayudaba mucho, el inestable humor de las personas con las que compartía casa o con quienes trabajaba, me hacía sentir asfixiado.
"Necesitas unas vacaciones Suga, está claro que un día de estos, ahorcaras a Taehyung si te intenta hacer una broma"
Eso había disparado en mí una idea. Hoseok, mi vecino, me había recomendado algunos lugares en el extranjero y hasta me explico que volver a tener la misma energía de antes llevaría un tiempo. Me recomendó regresar a mi ciudad natal.
No, fue la respuesta más lógica que pensé, debía salir y conocer nuevas culturas, nuevas risas y nuevas pláticas. Necesitaba encontrar algo nuevo, necesitaba de algo más.
"Nueva Orleans" dijo de la nada.
"Taehyung hace poco vio una nota de sus fiestas, ellos tienen Carnavales grandiosos".
"Mi inglés no está mal"
Le agradecí a Hobi por ayudarme y lleve mis ahorros a un lugar completamente desconocido para mí. Todo valía la pena para recuperar mi inspiración.
En el vuelo, busque en internet lugares donde podría residir. Mientras el avión descendía hacia el aeropuerto, vecinos de mi asiento elogiaron un lugar en donde podría disfrutar de las fiestas y a la vez tener un bonito lugar para descansar apartado de la gente molesta.
"Algo anda mal" pensé, sonaba tan perfecto para mí, que era imposible de creer. Pero como dice: ver para creer. Me dirigí al vecindario que me explicaron cómo llegar, y creo que nunca me había enamorado tan rápido de una casa así.
Lo mejor era que en el césped había un letrero de madera incrustado que decía "SE VENDE". No me quise emocionar tan rápido así que me acerque tranquilo hacia el interior, di un respiro en la puerta de la entrada...
Oh por el amor de dios... olía a canela el lugar.
— Gusta una galleta — un joven de cabellera negra se apresuró a recibirme. Era un muchacho de mi edad, que en sus manos tenía un plato completo de galletas.
Por supuesto reí. Por eso es que la casa olía tan delicioso, esto de seguro era alguna artimaña para que más personas se acercaran, para la compra de esta casa.
Agradecí y tome una galleta, se veía tan deliciosa y por estas fechas en donde el frio se colaba, entrar a una casa tan hogareña como esta; la galleta era lo más apetecible además de un vaso de chocolate.
— Puede ver la casa completamente, solo necesita anotar su nombre en aquella libreta — señaló una libreta de pasta gruesa sobre una mesita de madera.
— Muchas gracias — sonreí a aquel desconocido, mire su vestimenta y gire a ver la vestimenta de toda la gente que igual se encontraba dentro. Me sentí como el único bicho raro, todos parecían tan cómodos; bien protegidos por los suéteres que llevaban puestos, mientras que yo, me moría de frio por traer solo una playera blanca y unos jeans negros. Mi equipaje lo deje en mi hotel. — una pregunta, ¿dónde puedo encontrar un centro comercial cerca? — pregunte al chico.
— Hay uno cerca de aquí a 10 minutos, pero te puedo prestar un suéter si gustas — sonrió dejando sus ojos como dos pequeñas líneas en el acto.
— Si, por favor — le devolví el gesto y pronto me cubrí con el suéter que trajo consigo.
Camine por los pasillos hacia el balcón de la segunda planta, no faltaba decir que los muebles eran humildes pero muy acogedores, la vista fue maravillosa, existía un lago algo cercano pero un gran árbol de cuyas ramas caían hojas otoñales, atrapaba la atención. La luz del atardecer fue tan hipnótica cuando cubrió el patio con su calor y muy pronto capturo su luz, en las hojas castañas que se acumulaban.
Me preguntaba "¿Qué tan divertido seria ir a acostarse sobre todo ese montón de hojas?
Revise de aquí y allá todo el lugar, estaba tan inspirado por la imagen que vi desde el balcón que me dio muchas ganas de pintar aquello. Me di una idea de donde podría poner los lienzos, las pinturas. Pensé, que en vez de ir a gastar mi dinero en fiestas y otras cosas, podría utilizarlo para comprar esta casa; pospondría mi regreso a corea y desde aquí seguiría mi trabajo de componer y pintar, me mantendría en contacto con Hoseok por internet. Ese era el plan.
Salí hacia el patio y vi las sillas para descansar, me di la libertad de sentarme ahí.
La luna estaba en lo máximo de su esplendor...
El cielo estaba tan limpio, no se veía ninguna nube... el cielo, la luna, las estrellas...
¡La luna! Me desperté de mi aletargamiento, mire a mi alrededor y ahora solo era la luna la que iluminaba el patio. ¿Qué sucedió? ¿Acaso todo este tiempo estuve divagando que ahora me encontraba solo?
Entre para verificar, una pequeña luz de vela se veía entre la oscuridad de la casa. ¿No había luz eléctrica?
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