
🌹31[PARTE II]🌹
—¿Tan deseoso estás de jugar?
Su pregunta me sorprende, y
respondo:
—Oye…, si te molesta, no vamos.
He pensado que te podía apetecer.
—Te dije que para mí el juego en el
sexo es un suplemento, Kook, y…
—Y para mí lo es también, cariño
—afirmo. Y mirándole de frente, aclaro
—: Tú me has enseñado que esto es una cosa de dos. Cuando tú lo propones, a
mí me parece bien. ¿Por qué no te puede
parecer bien a ti que lo proponga yo?
No responde; sólo me mira. Y
encogiéndome de hombros, añado:
—Al fin y al cabo, es un suplemento
que los dos disfrutamos, ¿no?
Tras un silencio en el que Taehyung
respira, dice con voz más dulce.
—Dexter es un buen tipo. Nos conocemos desde hace años y cuando viene a Múnich solemos vernos.
—¿Para jugar? —pregunto con
sarcasmo.
Taehyung asiente.
—Para jugar, cenar, tomar algo o simplemente hacer negocios.
—¿Te excita que yo haya pedido
jugar con él?
Mi alemán clava sus impresionantes
ojos en mí y, tras hacerme arder,
murmura:
—Mucho.
Asiento, y Taehyung me indica que baje
del auto. Hace un frío tremendo. Me
encojo en mi abrigo y comienzo a caminar de la mano con Taehyung. Me sujeta con seguridad. Su mano se acopla a la mía tan bien que sonrío, encantado. En seguida, veo que vamos directos a un hotel y leo NH Munchën Dornach.
Cuando entramos, Taehyung pregunta por
la habitación del señor Dexter Ramírez.
Nos indican el número, y tras llamarlo
para confirmar nuestra llegada, Taehyung y yo nos introducimos en el ascensor. Estoy
nervioso. ¿Tan especial es este Dexter?
Taehyung, agarrado a mi cintura, sonríe, me
besa y murmura:
—Tranquilo, todo irá bien. Te lo
prometo.
Llegamos ante una puerta que está
entornada. Taehyung toca con los nudillos y oigo decir:
—Taehyung, pasa.
Mi pene empieza a despertar.
Taehyung me coge del brazo y entramos. Cierra la puerta y escuchamos:
—Ahorita salgo.
Entramos en un amplio y bonito
salón. A la derecha, hay una puerta
abierta desde donde veo la cama. Taehyung me observa. Sabe que lo estoy mirando todo con curiosidad. Se acerca a mí y pregunta:
—¿Excitado?
Lo miro y asiento. No voy a mentir.
En ese momento, aparece un hombre de
la edad de Taehyung sentado en una silla de ruedas.
—Taehyung, ¿Cómo estás?
Choca su mano con la de él, y después el hombre dice mientras pasea sus ojos por mi cuerpo:
—Y tú debes de ser Jungkook, el dios
que tiene a mi amigo atontado, por no
decir enamorado, ¿verdad?
Eso me hace sonreír, aunque estoy
sorprendido de verlo en aquella silla.
—Exacto —respondo—. Y que conste que me encanta tenerlo atontado y enamorado.
El hombre, tras cruzar una divertida
mirada con Taehyung, coge mi mano, la besa y murmura con galantería:
—Precioso, soy Dexter, un español
que cae rendido a tus pies.
¡Vaya, español!
Eso me hace sonreír, aunque me apena verlo en silla de ruedas. ¡Es tan joven! Pero tras cinco minutos de charla con él, soy consciente de la vitalidad y la buena vibra que desprende.
—¿Qué quieren beber?
Se lo decimos y Dexter abre un
minibar y lo prepara. Me observa. Me
mira con curiosidad, y Taehyung me besa.
Cuando nos da las bebidas, sediento,
doy un gran trago.
—Me gustan las botas de tu chico.
Sorprendido por aquel comentario,
toco mis botas. Taehyung sonríe y me indica, tras besarme en el cuello:
—Cariño, desnúdate.
¿Así? ¿En frío?
¡Joder, qué fuerte!
Pero dispuesto a ello y sin ningún
pudor, lo hago. Quiero jugar. Yo lo he
pedido. Dexter y Taehyung no me quitan ojo mientras me desprendo de la ropa, y yo
me recreo en excitarlos. Una vez que
estoy completamente desnudo, Dexter
dice:
—Quiero que te pongas las botas de
nuevo.
Taehyung me mira. Recuerdo lo que ha
dicho Min ho de que a éste le gusta
ordenar. Entro en su juego, cojo las
botas y me las pongo. Desnudo y con las
botas negras, me siento sexy, perverso.
—Camina hacia el fondo de la
habitación. Quiero verte.
Hago lo que él me pide. Mientras
camino sé que los dos me miran el
trasero; lo muevo. Llego hasta el final de
la habitación y regreso. El hombre clava
la mirada en mi pubis.
—Bonito tatuaje.
Taehyung asiente. Da un trago a su whisky
y responde sin apartar sus ojazos de mí:
—Maravilloso.
Dexter alarga su mano, la pasa por
mi tatuaje y, mirando a Taehyung, señala:—Llévalo a la cama. Me muero por jugar con tu chico.
Taehyung me coge de la mano, se levanta
y me lleva hasta la habitación contigua.
Me hace poner a cuatro patas en la cama
y, tras abrirme las piernas, dice mientras
se desnuda:
—No te muevas.
Excitante. Todo esto me parece
excitante.
Miro hacia atrás, y veo que Dexter
se acerca a nosotros en su silla. Llega
hasta la cama. Toca mis muslos, la cara
interna de mis piernas y sus manos
alcanzan mi trasero. Las estruja y da un azote. Después otro, otro y otro, y dice:
—Me gustan los traseros enrojecidos.
Después, pasea su mano por mi entrada y juguetea.
—Siéntate en la cama y mírame.
Obedezco.
—Precioso…, mi aparatito no funciona,
pero me excito y disfruto tocando,
ordenando y mirando. Taehyung sabe lo que me gusta. —Ambos sonríen—. Soy un
poco mandón, pero espero que los tres
lo pasemos bien, aunque ya me ha
advertido tu novio que tu boca es sólo
suya.
—Exacto. Sólo suya —asiento.
El tipo sonríe, y antes de que
diga nada, añado:
—Taehyung sabe lo que te gusta, pero yo
quiero saber cómo te gustan los chicos.
—Calientes y morbosos. —Y sin
dejar de mirarme, pregunta—: Taehyung, ¿tu chico es así?
Mi Iceman pasea su lujuriosa mirada
sobre mí y asiente.
—Sí, lo es.
Su seguridad me hace jadear y,
dispuesto a ser todo eso que él afirma
que soy, lo animo:
—¿Qué es lo que deseas de mí,
Dexter?
El hombre mira a Taehyung, y tras éste
asentir, puntualiza:
—Quiero tocarte, atarte, chuparte y
masturbarte. Dirigiré los juegos, les
pediré posturas y lo pasaré chévere con
lo que hacen. ¿Estás dispuesto?
—Sí.
Dexter coge una bolsa que cuelga de
la silla y dice, tendiéndomela:
—Tengo ciertos juguetitos sin
estrenar que quiero probar contigo.
Abro la bolsa. Veo una nueva joya anal.
Esta vez con el cristal rosa.
Me sorprendo y sonrío. ¿Estará de moda eso en Alemania? Con curiosidad abro una
cajita donde hay una cadenita con una especie de pinza en cada extremo, y
cuando la cierro, observo un par de
consoladores. Son suaves y rugosos.
Uno de ellos es un arnés con vibración.
Los toco, y Dexter explica:
—Quiero introducirlos dentro de ti;
si me dejas, claro.
Taehyung me aprieta contra él y afirma
con voz ronca:
—Te dejará, ¿verdad, Kook?
Asiento.
Calor…, tengo mucho calor.
Dexter coge la bolsa, saca la cajita
que he abierto segundos antes, me
enseña la cadena y murmura:
—Dame tu pecho. Voy a ponerte estos clamps.
No sé qué es eso. Miro a Taehyung, y éste
me indica tras tocarlos:
—Tranquilo, no dolerá. Estas pinzas
son suaves.
Acerco mi pecho a aquel hombre,
y entonces la piel se me eriza cuando con aquella especie de pinza oscura agarra un pezón y después, con la otra pinza, el otro. Mis pezones quedan unidos por una cadenita y, cuando tira de ella, mis pezones se alargan, y yo jadeo mientras siento un
hormigueo excitante.
Dexter sonríe.
Disfruta, y sin apartar sus oscuros ojos de mí, susurra en voz baja:
—Quiero verte atado a la cama para
masturbarte y después quiero ver cómo Taehyung te folla.
Jadeo y, dispuesto a todo, me levanto, saco las cuerdas que hay en la bolsa y, ofreciéndoselas a mi amor, murmuro:
—Átame.
Taehyung me mira, coge las cuerdas y,
sobre mi boca, susurra:
—¿Estás seguro?
Lo miro a los ojos, y totalmente excitado por lo que allí está ocurriendo, asiento:
—Sí.
Me tumbo en la cama. Mis pezones,
al estirarme, se contraen. Taehyung ata mis
manos y pasa la cuerda por el cabecero.
Después, me anuda un tobillo, que ata a
un lado de la cama y, finalmente, al otro.
Estoy totalmente abierto de piernas e
inmovilizado para ellos.
Dexter, con pericia, se pasa de la
silla a la cama y me mira. Tira de la
cadenita de mis pezones, y yo gimo.
—Tae…, tienes un chico muy
caliente.
—Lo sé —asiente mientras me mira.
Mi erección crece, y Dexter añade:
—¿Te gusta el sado, precioso?
Taehyung sonríe, y yo contesto:
—No.
Dexter asiente y vuelve a preguntar:
—¿Te excita que utilicemos tu cuerpo en busca de nuestro propio placer?
—Sí —respondo.
Vuelve a tirar de la cadenita, y mis
pezones se endurecen como nunca.
Jadeo, grito, y pregunta de nuevo:
—Te pone cachondo lo que hago.
—Sí.
Pasa uno de los consoladores por mi pene.
—¿Deseas que te utilice, te use y te
disfrute?
Con los ojos viciados por el momento, miro a Taehyung. Su mirada lo dice todo. Disfruta. Y con voz sensual, susurro:
—Utilízame, úsame y disfrútame.
De la boca de Taehyung sale un gemido.
Ha enloquecido con lo que he dicho.
Coge la cadenita de mi pecho y tira de
ella. Yo jadeo, y me besa. Mete su lengua hasta el fondo de mi boca mientras mis pezones cosquillean a cada tirón.
Encantado con lo que ve, el tipo acaricia la parte interna de mis muslos con sus suaves manos. Taehyung para sus besos y nos observa. Sus preguntas me han excitado cuando veo que se acerca a mi boca y dice:
—Ábrela.
Hago lo que me pide y mete el consolador color celeste en mi boca.
—Chúpalo —exige.
Durante unos minutos, Dexter
disfruta de mis lametazos, hasta que lo
saca de mi boca.
—Taehyung…, ahora quiero que te chupe
a ti.
.
Si ven alguna incoherencia xfa avisenme
x cierto...ya cada vez nos acercamos al final 👀👌🏻
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