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🌹28 [Parte I/II]🌹

Tras la comida, Chung ha me deja en la casa de Taehyung. Sarah me indica que Yong ho está haciendo los deberes en su sala de juegos y que ella se va con Norbert al supermercado.

Asiento, subo a la habitación y me cambio de ropa. Me pongo una
camiseta y un pantalón de algodón gris para estar por casa y decido ir a ver cómo está el niño.

Cuando abro la puerta, me mira. Por
su gesto, está enfadado. Pero vamos, eso no me extraña. Vive enfadado. Me
acerco a él y le revuelvo el pelo.

-¿Qué tal hoy en el cole?

El niño mueve al cabeza para que lo
deje de tocar y responde:

-Bien.

Veo que su labio está mejor que
ayer. Niego con la cabeza. Esto no
puede continuar así y, agachándome para estar a su altura, murmuro:

-Yong, no debes permitir que los
chicos te sigan haciendo lo que te hacen. Debes defenderte.

-Sí, claro, y cuando lo hago, mi tío
se enfada -espeta furioso.

Recuerdo lo que me contó Taehyung y asiento.

-Vamos a ver, Yong, entiendo lo que
dices. No sé bien qué ocurrió ayer para que a ese muchacho le tuvieran que dar puntos.

El niño no me mira, pero por lo tieso
que se ha puesto intuyo que le molesta lo que digo.

-Escucha, tú no debes permitir
que...

-¡Cállate! -grita, airado-. No
sabes nada. ¡Cállate!

-Vale. Me callaré. Pero quiero que
sepas que estoy al corriente de lo que
pasa. Lo he visto. He visto cómo esos
supuestos amiguitos tuyos que van contigo en el auto, cuando desaparece
Norbert, te empujan y se burlan de ti.

-No son mis amigos.

-Eso no hace falta que me lo jures
-digo-. Ya me he dado cuenta. Lo
que no comprendo es por qué no se lo
explicas a tu tío.

Yong ho se levanta. Me empuja para
sacarme de la habitación y me echa.
Cuando cierra la puerta en mis narices, mi primer instinto es abrirla y decirle unas cuantas cosas, pero tras pensarlo decido dejarlo. Ya le he dicho que lo sé. Ahora debo esperar a que me pida ayuda.

Mi móvil suena.

Es Taehyung.

Encantado, hablo con él durante más de una hora. Me pregunta por mi día, yo a él por el suyo, y después nos
dedicamos a decirnos cosas bonitas y
calientes. Lo adoro. Lo quiero. Lo echo de menos. Antes de colgar, dice que me volverá a llamar cuando llegue al hotel.

¡Genial!

Cuando cuelgo, aburrido y sin saber
qué hacer, me meto en la habitación que Taehyung dice que es mía y me pongo a sacar de las cajas mis CD de música. Al ver el CD que tan buenos recuerdos me trae, decido ponerlo en mi pequeño equipo de música.

'Cause you're hot then you're cold
You're yes then you're no
You're in then you're out
You're up then you're down
You're wrong when it's right
It's black and it's white
We fight, we break up
We kiss, we make up
(You) You don't really want to stay, no
(You) But you don't really want to go
You're hot then you're cold
You're yes then you're no
You're in then you're out
You're up then you're down

Mientras tarareo esa canción, continúo sacando cosas de las cajas.

Miro con cariño mis libros y comienzo a colocarlos en las estanterías que he comprado para ellos.

De pronto, la puerta de la habitación
se abre de par en par, y Yong ho dice muy enfadado:

-Quita la música. Me molesta.

Lo miro sorprendido.

-¿Te molesta?

-Sí.

Resoplo.

La música no le puede molestar. No está tan alta como para ello, pero dispuesto a ser condescendiente me levanto y bajo dos puntos el volumen del equipo. Regreso junto a la estantería y cojo los libros que he dejado en el suelo. Con el rabillo del ojo, veo que el mocoso se dirige hacia el equipo y, de un manotazo, para la música y se marcha.

«La madre que lo parió. Me está
buscando y me va a encontrar».

Dejo los libros sobre una mesa, me acerco al equipo y pongo de nuevo la
música. El niño, que salía por la puerta en ese instante, se para, me mira como si quisiera matarme y grita:

-¡¿Por qué no te vas a tu casa?!

-¡¿Qué?!

-Vete, y deja de molestar.

Me muerdo la lengua. ¡Oh, sí! Mejor
me la muerdo porque como me deje
llevar por mi genio, ese enano gruñón se va a enterar de cómo me enfado. Con mal gesto llega hasta el equipo de música. Lo para. Saca el CD y sin decir nada se encamina hacia la cristalera, abre la puerta y tira el CD al exterior.

¡Dios, mi CD!

¡Lo mato, lo mato, lo matoooooooooo!

Sin pensarlo salgo al exterior en su
busca. Lo cojo de la nieve como si se
tratara de mi bebé, lo limpio con mi
camiseta mientras me acuerdo de todos los antepasados de ese pequeño CD y, cuando me doy la vuelta, oigo el clic de la puerta al cerrarse.

Cierro los ojos mientras murmuro:

-¡Por favor, Dios mío, dame
paciencia!

Hace frío, mucho frío, y desde el
exterior toco a la puerta.

-Yong ho, abre ahora mismo, porfavor.

El pequeño demonio me mira.

Sonríe con maldad, se da la vuelta y tras tirar los libros que he colocado en la estantería y pisotear varios CD de
música, veo que sale de la habitación.

¡Será malo!

Intento abrir, pero ha cerrado desde dentro.

-¡Mierda!

Con ganas de estrangularlo camino
hacia la siguiente cristalera mientras mis deportivas empapadas se hunden en la nieve. ¡Dios, qué frío! Llego hasta el exterior de la habitación donde él hace los deberes y veo que entra en ella. Toco el cristal y digo:

-Yong, por favor, abre la puerta.

Ni me mira. ¡Pasa de mí!

Tiemblo. Hace un frío horroroso e
intento que me abra la puerta. Pero nada.

No se apiada de mí, y diez minutos
después, cuando los dientes me
castañetean, el pelo húmedo está tieso
en mi cabeza y siento estalactitas debajo de la nariz, grito como un loco
mientras golpeo la puerta.

-¡La madre que te parió, Yong ho! ¡Abre la puta puerta!

El niño, por fin, me mira. Creo que
se va a compadecer de mí. Se levanta,
camina hacia la cristalera y, ¡zas!, echa las cortinas. Boquiabierto, sigo golpeando la puerta mientras le digo de todo en coreano. Absolutamente de todo menos bonito.

Nieva. Estoy en la calle vestido con unas míseras prendas de algodón y las
zapatillas de deporte. Tengo frío. Un frío horroroso. Me froto las manos y pienso qué hacer. Corro hacia la puerta de la cocina. Cerrada. Recuerdo que Sarah no está. Intento entrar por la puerta del salón. Cerrada. La puerta de la calle. Cerrada. La puerta del despacho de Taehyung. Cerrada. La ventana del baño. Cerrada. Tirito. Me estoy congelando por instantes y mi pelo húmedo y tieso me hace estornudar. Regreso hasta donde sé que está Yong ho tras las cortinas. Tengo ganas de
asesinarlo. Miro hacia arriba. El balcón de una de las habitaciones. Sin pararme a pensar en el peligro, me subo a un tabure  para intentar alcanzar el balcón, pero estoy tan congelado y el taburete tan resbaladizo que voy derechito al suelo.

Me levanto e insisto. Me siento en un
muro congelado, me levanto y antes de alcanzar el balcón, ¡pum!, mis
zapatillas se escurren y voy contra el
suelo, aunque antes me doy con el muro.

El golpe ha sido horroroso y me duele la barbilla. Tumbado sobre la nieve me resiento, y cuando me levanto con la cara llena de hielo, grito:

-¡Abre la maldita puerta! Me estoy
congelando.

Yong ho descorre entonces las cortinas, y su cara ya no es la que era. Dice algo.

No lo oigo. Y cuando abre la puerta,
grita:

-¡Tienes sangre!

-¿Dónde tengo sangre?

Pero ya no hace falta que me lo diga.

Al mirar hacia el suelo, veo la nieve
roja a mis pies. Mi camiseta gris es roja y al tocarme la barbilla siento la herida y las manos se llenan de sangre. Yong ho,asustado, me mira. No sabe qué hacer, y digo mientras entro en su habitación:

-Dame una toalla o algo, ¡corre!


Si ven alguna incoherencia xfa avisenme

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