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Capítulo Único

Advertencia:

Contenido explícito, no apto para gente sensible. Incluye autolesión, paranoia y alcoholismo. Es un oneshot, es decir, esta es la historia completa. Es Klars, es decir, que muestra a Kirk Hammett y a Lars Ulrich de Metallica en una situación sentimental. No hay ninguna intención de ofender a la banda ni a sus fans, es mera ficción.

Os dejaré la portada pa' que la aprecien o lo que sea.

Cantidad de palabras: 1804.

Espero que les guste, gracias por su atención.

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Kirk acababa de regresar de la cocina, dirigía rumbo hacia su dormitorio... Tiritando sus extremidades, aquel vaso de agua derramaba gotas por todos lados aunque él no se percatara, el mundo giraba con tal violencia que un poco de humedad era lo menos, el auténtico reto consistía en mantenerse de pie y lograr entrar a su cuarto. Tambaleaba de lado a lado, a esas alturas ya no sabía si este desmán era causado por las cantidades catastróficas de alcohol que consumió o los pensamientos pavorosos que le causaron crear un desastre: en la cama, en su cabeza, su bandeja de mensajería virtual... Consideraba que se calmó un poco en comparación a cinco minutos atrás, donde batalló por levantarse y conseguir ese maldito vaso que garantizaría su paz absoluta.

Quizá la tarde basada en excesos y emociones extremas de lujuria en compañía de su novio culminarían en el detonante de su episodio de locura. Dicen que, al parecer, cuando te acostumbran a sensaciones fuertísimas, todo lo que viene, sobre todo si es negativo aunque su causante sea pequeño, actuará con la misma o tal vez mayor intensidad.

Resbaló con una lata de cerveza que apareció de la "nada" y aterrizó de cara en el piso. El vaso explotó en el impacto, que bueno que sus reflejos lo hicieron cerrar los ojos a tiempo, hubiera sido más horripilante de lo que ya era. Un cristal pudo cortarle la mejilla... Y los brazos, las manos empezaban a hincharse después de darse tantos golpes, seguro los moretones se verían de pena.

Tuvo suficiente con los regaños de Lars horas atrás acerca de proporcionarse quemaduras en los brazos con el cigarrillo como método para afrontar situaciones de estrés, apenas agarrara algo de sobriedad, tenía claro, que debía curar o por lo menos, ocultar, el mamarracho que quedó en sus dos extremidades.

El miedo relacionado a su tormento psicológico, añadiéndose esta nueva preocupación, aparte del mareo y el impacto de aterrizar de frente, golpeándose en el estómago, dio como desenlace en milésimas de segundo que un área considerable sea atacada por un tsunami de vómito, ensuciando todo lo que halló a su paso: Quemaduras, tajos, cabello, rostro, prendas de vestir... Y la cerámica. Cerró sus párpados a medida que se echaba a llorar por lo jodidamente doloroso que se sentía. Acomodó su pequeña y frágil anatomía en posición fetal. No era la primera ocasión en que potaba, de hecho, el baño pudo ser el lugar más llamativo en el sentido del olfato si tú entraras a la casa. "Pudo", ese título se lo arrebato la habitación personal que ya no sabía qué otros gases y residuos químicos emanar de los fluidos distribuidos.

"Va a morir, va a morir, va a morir, va a morir..." sollozó en voz alta. "Lo tienen, lo agarraron. Van a romperle la cara, van a dispararle y luego van a abrir su torso, ¡van a jugar con su sufrimiento mientras arrancan sus órganos uno a uno hasta que muera!"

Su respiración era igual o más agitada a cuando consumó el acto de amor. En su cabeza se reproducía una canción dramática que incrementaba su volumen y suspenso con estrepitosa velocidad hasta que todo se detuvo en un giro dramático: Un zumbido.

Poderosa vibración que logró hacer que la cama temblara. Dirigió la mirada hacia arriba y una cegadora luz de la pantalla de su celular decretaba que tenía una llamada entrante. No podía leer, divisó una "L" al inicio y lo que parecían ser emojis con forma de corazón. De un salto se lanzó contra la cama, golpeando su rostro de nuevo, ahora contra la madera debido al mal cálculo de la distancia, y arrastrándose cogió el teléfono, contestó temblando peor que en un azote telúrico, entretanto se dibujaba una sonrisa gigantesca, casi inhumana, sobre sus labios.

Emitió un par de sonidos incomprensibles antes de callarse por la respuesta que recibió.

— ¿Bebé? ¿Estás ahí? —Se oyó una voz preocupada.

— S-s-síuu...

— ¿Seguiste tomando después de que me fui? —Ya no sonaba tan serio, ahora adquirió un tono burlesco— ¿Y no me dejaste nada? Anda, Kirk, la próxima tú invitas, ehh.

Su interior estaba tan dañado que no le permitió entender el tono juguetón del asunto.

—P-perdóunnn, n-no quiuse, o seu, sí, pero n-no te enjíss, por favour —bramó en pedazos.

— ¿Umm? —Realizó una breve pausa— No, Kirk, tranqui, está bien...

— ¿S-síu?

— Sí, mi cosita linda, estaba bromeando no más. En todo caso, vi que me mandaste muchos, así pero MUCHOS, mensajes: Oye, estoy bien.

— ¿Lleugaste bien? ¿No t-te hicieroun nadauo?

—No, para nada, me fui súper feliz en el colectivo escuchando la última canción que me dedicaste así en bucle, a cada rato enamorado de ti —Aquel tópico tenía un tinte de encanto que hizo dilatar las pupilas del protagonista de inmediato.

— ¿E-en seurio?

— Síí, ¿por qué, baby? Onda, te escuchaba muy en la mierda, ¿qué te pasó?

— V-viu en internerd que reciéun mataroub a alguien porr aquí cercau por saliur de noshe y creuu que lo degollarun... No, le sacaron los orgaunos o, o... o...

— Ahh, sí, sí vi la noticia, y vi por el colectivo como se llevaron el cuerpo pero por era un ajuste de cuentas de pandilleros o algo de ese tipo, creo que te confundiste con la noticia que venía después de un reportaje de tráfico de órganos en México. Eran mierdas separadas, bebé, perdón por no responder tus mensajes antes y hacer que te asustaras.

— Peuro... ¿'tas bien?

— Mi amorcito, estoy bien, excelente porque te vi hoy.

Sonrió.

— Sabes que me encantan tus ojitos cafés y enredar mis dedos por tus ricitos bonitos, siento que hoy no lo hice lo suficiente en comparación a otros días, quizás me centré mucho en darte besitos por todo el cuerpo y darte cariñitos, y oh, otros "cariñitos".

Sus mejillas se tiñeron de rojo.

— Te q-quieuro —musitó e inhaló la mucosidad de su nariz.

— Y yo a ti, mi Kirky-poo —El sonido de un par de besos interceptaron el diálogo—. ¿Ya vas a estar mejor?

— Shí —Asintió con la cabeza a pesar de que no le pudieran ver. Lanzó un beso también y le correspondieron.

— Oye, fuera de mierda fea que hay que olvidar, ¿te gustó el pastel que te preparé?

Silencio absoluto.

— Sé que soy un truño remojado en aceite para cocinar, no obstante quiero que seas sincero, ¿te gustó como me quedó?

Relamió sus labios, suspiró. A su consciencia vino ese pequeño bizcocho de chocolate con azúcar glass encima, en serio le fascinó. Aquel ingrediente especial con que lo horneó llamado "cariño" le dio un sabor inusual y único al regalo que recibió antes del desmadre alcohólico. Los sentimientos de tragedia, arrepentimiento y mutismo atacaron de modo feroz. El inodoro, el lavabo, el piso recién encerado para tener la casa presentable antes de la cita, luego el dormitorio, sus rizos y la camiseta de Judas Priest; todos empapados con partículas digeridas y a medio digerir del postre junto al alcohol de las cervezas y el vodka, tanto como restos de fluidos seminales y la acidez estomacal. Un menjunje de la aventura vivida.

Las lágrimas brotaron otra vez, respiró con profundidad al mismo tiempo que del otro lado de la línea se percibían varios:

— ¿Aló? ¿Kirk? ¿Aló, estás ahí?

— L-lairs... 

— ¿Me escuchas?

— Síu.

— Umm, es que no te escuchaba, debió haberse cortado la señal por un rato... Te decía que si te gustó mi pastel de chocolate.

— Síu.

— ¿E-en serio? ¿Te gustaría que te prepara más recetas?

— Síu.

— Ah... ¿Alguna sugerencia, cariño? Algo así como para buscar en internet y experimentar...

— Mmm, ah... yio, yio no sé... —Limpió su cara con el antebrazo, mordió su labio inferior ya que pasó a llevar una quemadura— Me gustió musho tu... tu... tu pastel.

— Owww, podría ser un pie de limón... ¿Te parece?

— S...

— Oh, oh, ¡oh! —exclamó motivado— Podríamos hacerlo juntos, así aprendemos los dos.

— S-síu... Podríua ser.

Imposible controlarse, lloraba a cántaros. Borracho mas lo suficientemente inteligente para disimular sus dolencias.

"Idiota, idiota, idiota..." repetía. "¡Te odio! Maldito idiota, ¡cómo te odio! ¿Por qué seguiste tomando? ¿Por quéé? Idiota, vomitaste un regalo del amor de tu vida, ¿por qué lo tratas así? ¡Eres un jodido idiota y malagradecido! Todos sus esfuerzos se fueron a la mierda, ¡te odio, Kirk, eres un imbécil! ¡Desperdiciaste sus muestras de cariño y aquí estás, llorando como un jodido imbécil. Patético. No mereces a alguien así, Lars no merece a un pedazo de mierda como tú. Sabrá que vomitaste sus muestras de afecto y, ¿qué dirá? ¡Pues lo cuanto que lo decepcionas! Verá que no sólo tienes las quemaduras, no, no, ¡no! Verá también que estás todo cortado y pegoteado por el vómito, se va a alejar de ti porque nadie quiere a los loquitos enfermos como tú y... ¡Te dejará para siempre, no te amará, si es que ahora no finge! ¿Acaso alguien podría amarte a ti, Kirk? ¡Obvio que le das pena, das asco! ¡Se hace el lindo contigo y en el fondo le das asco!"

— Oh, ¡ya sé! ¡Puedo ir mañana mismo a tu casa! Te llevo los ingredientes y preparamos el pie juntos, eso demora varias horas así que podemos hacer cositas bonitas mientras, ¿te parece? ¿No tienes nada para mañana? ¡Dime que podemos hacerlo, por fis!

Gruñó por lo bajo, ¿cómo no resistirse a su ternura? Las entrañas del moreno se despedazaban de forma figurativa, quería suicidarse con unas ganas infinitas y es que, ¿cómo lograba alcanzar la calma, la sobriedad y poder ocultar la evidencia de sus crímenes? Era absurdo el sólo plantearse la idea de intentar levantarse de la cama para hacer lo que sea, iba a empeorar todo si continuaba haciendo lo que hacía: existir. Mantuvo la postura rígida sobre el catre y trató de comunicarse con la felicidad más falsa que pudo manifestarse jamás:

— S-síu, ven no máss... ¡Te espeuro!

— Awww, ya pus, me voy a dormir, me baño y voy a tu casita.

— Síu.

— Y buenu, en tu casita me olvidaba contarte algo que me pasó el otro día, entonces te cuento, lo que pasa es que...

Y ahí empezó la sesión de Lars medio ebrio hablando a raudales a su vez que Kirk se limitaba a asentir, esta ocasión tenía el agregado que aparte de darle la razón, en vez de estar enamorado de sus palabras y gestos, no se concentraba en lo absoluto. Descargó sus penurias en silencio hasta que se despidieron con varios besos. 

El otro chico se fue a dormir contento por el increíble día romántico que tuvo, mientras que el de tez oscura no pegó las pestañas hasta el amanecer, paciente a que los síntomas desaparecieran o por lo menos, buscar una excusa para apaciguar la supuesta ira de su novio al enterarse de las cosas horribles que hizo.

"Malditos vómitos..."

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