¿Qué hubiera pasado si?(Tesla)«El Hombre que casi Nace en el Siglo Equivocado»
Christopher observó a su hijo vacilante, pero feliz por la tierna hazaña que este realizó. Neil se las había ingeniado para terminar de construir la pequeña Torre de Wardenclyffe que Christopher dejó, para leer el periódico. Concluida la obra Neil, en compañía de su padre, se fue a la cama mirándolo expectante.
—Te contaré la historia sobre un hombre que casi nace en el siglo equivocado. Se llamaba Nikola Tesla. —Neil sonrió divertido. El mencionado científico era uno de sus favoritos—. ¿Crees en la magia?
—¿Tesla era mago?
—Algo mucho mejor que eso...
El 20 de febrero de 1885, fue una fecha que el tiempo jamás pudo borrar en la mente de Nikola. Descubrir que no se encontraba solo, mientras deambulaba por las calles de Nueva Jersey, fue el mayor golpe de suerte que tuvo en toda su vida.
—¿Aún sigues pensando en las palabras de Edison?
Mirando hacia atrás encontró a una bella mujer morena, alta, con facciones bien definidas y ojos verdes. Él no era un casanova, todo lo contrario, estaba tan obsesión con la limpieza que no soportaba el contacto físico. Sin embargo, esa desconocida llamó su atención al instante.
—¿Cómo lo...?
—Usted, joven Nikola, aún no entiende el humor americano. —Los ojos de él se ensancharon mientras la escuchaba decir lo mismo que le expresó Edison—. Mejoraste sus motores de corriente directa a la perfección, pero el ego de ese hombre es absurdo.
—¿Cómo sabes mi nombre?
—¿Crees en la magia?
—Soy un hombre de ciencia.
—Y yo una vieja bruja.
—¿Qué dijiste?
En un rápido chasquido la mujer mostró su verdadera identidad durante pocos segundos. Inconscientemente, Tesla le agradeció al universo que eran los únicos en aquel callejón. Aunque no era tan bella como se le presentó, no era una vieja horrible; sus ojos, color de piel y facciones en verdad eran propias.
—Acompáñame.
—¡No! —Vociferó, cuando ella intentó tomar su mano derecha—, disculpa. Odio las perlas, y tú llevas muchas pulseras de ellas.
—De acuerdo. —En un abrir y cerrar de ojos los mencionados accesorios desaparecieran—. Confía en mí.
Dejándose llevar por su intuición el visionario hizo caso a la mujer. Luego de otro chasquido se encontraron en lo que parecía ser una antigua casa suburbana. De inmediato Nikola supo que eran los únicos allí, desde un largo tiempo.
—Por cierto, mi nombre es Afinid. ¿Ves esa bombilla sobre la repisa? —Él asintió—. Ahí está tu futuro.
Ella hizo que la pequeña bombilla se acercara a ellos. Esa cayó, sin romperse, en el suelo. Tesla observó perplejo el cambio de colores en la luz del objeto de cristal.
—¿Es hermoso, no? —preguntó Afinid.
Los ojos de ellos se encontraron. Él nunca había visto a una mujer tan inteligente y segura de sí misma, como para no pensar que él era un lunático.
—De antemano te digo que no deberías enamorarte de mí. Ahora debemos pensar en el presente —continuó ella—, quizás en el futuro me convierta en una paloma. Sé que te gustan más que las personas.
Nikola miró sus manos, no estaba seguro de quién se enfrentaba a quién. Sintió que su corazón saldría de su pecho.
—Está bien... ¿Qué debo hacer para que la electricidad gratuita sea sostenible?
—Creer más en ti, y luego en mí. Pondré las piezas a tu favor, sé que tienes la capacidad para jugar con excelencia. Junto al señor Westinghouse iluminarás Chicago. Creando así "The Magic City of 1893". Tu nombre se volverá muy conocido y, antes de que Edison sea tu rival, haré que apoye tus ideas e inventos.
—Pero él no va con mi filosofía.
—Irá con ella. Ya verás.
—¿No resultaría obvio que algo anda mal?
—Las grandes empresas escuchan a los hombres o mujeres con liderazgo y poder. Edison tiene ambas partes. No hay necesidad de cuestionar algo, con él de tu lado las personas influyentes de este país también lo estarán... Fue un gusto conocerte.
—Espera un momento.
—Solo tu mirada necesitaba para completar el ritual. —Ella notó un cambio en la actitud de Nikola cuando él le preguntó si nunca la volvería a ver—. Cuando me necesites llámame a través de la bombilla y ahí estaré. Es un obsequio indestructible, que te seguirá incluso después de la muerte.
—¿Por qué me ayudas? ¿Quién eres? ¿De dónde vienes?
—Haces demasiadas preguntas.
—Esto es imposible.
—Fui criada en el Triángulo de Bridgewater. No soy un demonio —añadió, Nikola la miró espantado—, si te fuera a matar, lo hubiera hecho.
—¿Por qué te llamas a ti misma como bruja si no eres malvada?
—El lugar de donde vengo está maldito, yo también lo estoy. Pero no voy a quedarme de brazos cruzados luego de tener una visión sobre el porvenir que Edison no quiere aceptar... Hasta siempre. Recuerda que el futuro solo te dará la razón si tú lo crees posible.
—¡Espera!
Nikola despertó en su habitación de hotel. Ver la bombilla sobre la mesa de noche le confirmó que no estaba soñando. Sintió una fuerte atracción por Afinid. ¿Se habría enamorado a primera vista? No lo sabía, pero si en realidad ella podía convertirse en una paloma, tal vez lo que sentía era correspondido.
A la mañana siguiente idealizó su vida para los venideros ocho años. No tenía claro cómo debía actuar o qué debía hacer en su día a día. Así que decidió seguir siendo el mismo Tesla de siempre, visionario, aunque controlando mejor su característico excentricismo. La conversación con Afinid le hizo ver que, incluso siendo un genio, necesitaba el apoyo que los socios siempre ofrecen. Para ello resultaba imprescindible ser más sociable. Pensó en ello con mayor intensidad cuando Edison lo llamó, ofreciéndole un sueldo prudente y un puesto signo en su compañía. Él jamás pretendió ser superior a Edison, ni a nadie. Le preocupaba más que la gente no viera a la ciencia como él lo hacía.
Nikola emprendió sus proyectos a favor de la electricidad gratuita con rotundo éxito. La pequeña bombilla también le sirvió como una bola de cristal, por medio a ella supo cómo hubiera sido el futuro si la suerte, y la magia, no hubieran estado de su lado. Más allá del sentimiento de olvido que se apoderó de su ser; cumplir antes de lo «establecido» con sus anheladas proezas le reconfortó. Consolidar su idea de la electricidad gratuita fue una realidad luego de la construcción de la Torre Wardenclyffe. Muchos de los socios de Edison pretendieron dominar la radio con dicho proyecto, pero nadie pudo corromper el objetivo de Tesla.
La electricidad sin cables provocó que muchas empresas de comunidades cerraran sus puertas. Una especie de comunismo por energía eléctrica cubrió al mundo. Ese impulsó las ideas de otros visionarios como Nikola. Desde su punto de vista la sociedad alcanzó el futuro paulatinamente rápido, tomando en cuenta las condiciones de aquella época. Rayos x, máquinas que aprovechaban las energía geotérmica, las luces de neón que iluminaron Chicago, luz eléctrica en todas las casas, vehículos movidos por energía eléctrica, industrias amigables, el crecimiento de la radio y con ese la aparición de la televisión y el control remoto; fueron de las creaciones que Tesla estimuló. En poco tiempo el mundo cambió radicalmente a favor de todos. La electricidad gratuita fue el paso para la concienciación empresarial, laboral y social, que muchos necesitaban.
Sin notorio descanso Tesla aprovechó el regalo de Afinid. Cuando tuvo una parte del futuro que ella le regaló, y con la esperanza de volver a verla, cada dos meses la llamaba. Casi siempre llegaba a su encuentro como una paloma, pero las veces que pudo verla, como en realidad era, procuró enamorarla haciendo que se quedara semanas a su lado.
Ni en sus sueños más locos Nikola creyó en que la magia existía, o que una, proveniente de Bridgewater, le ayudaría a contribuir con el desarrollo de la humanidad. Muchos menos que encontraría el amor en ella.
Procurando no hacer ruido, Christopher salió de la habitación de su hijo. Fue a la cocina por un vaso de agua, pero sus planes cambiaron cuando se encontró con su esposa.
—Pensé que estabas dormida.
—Me quedé para revisar unos documentos.
—Deberías descansar.
—Estoy bien.
—Natalie...
—¿Cuándo le dirás a Neil que es sobrino de Nikola?
—Solo ustedes saben lo que en realidad sucedió.
—¿Qué pasaría si algún día se entera?
—Tenemos esta nueva vida en Inglaterra, lejos de cualquier suposición.
—Los cambios de identidad no son efectivos cuando tienes un hijo.
—Vinimos aquí para que Neil creciera lejos del ojo público.
—Lo único que deseo es que estemos bien y tranquilos.
—El futuro también está de nuestro lado, al igual que la magia.
—¿Sabes cómo están Afinid y Nikola?
—Felices y prósperos, aunque las discusiones sobre ciencia y magia no siempre terminan en una misma conclusión.
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