
002
Unas horas después, un agitado y arrepentido Beomgyu yacía sobre la cama.
El chico con el que se había acostado minutos atrás se excusó al baño para limpiarse y vestirse rápidamente, lo que el invitado al hotel acababa de realizar.
Sí, se había sentido bien mientras duró, pero ahora el disgusto hacia su propio cuerpo y las malas decisiones que había tomado a lo largo de su vida se comenzaba a manifestar, al igual que siempre. Acudía a una fiesta, bebía más de la cuenta y cogía con cualquiera, era asqueroso.
Para empeorar su autoimagen, buscó un cigarrillo y su encendedor dentro del bolsillo de su chaqueta, despertando el aroma a tabaco y nicotina que no tardó en aspirar. Así, pudo disfrutar del vicio por un buen minuto, olvidándose de la previa autocrítica.
—No deberías hacer eso.
La voz del chico con el que se había acostado llegó a sus oídos, gentil a pesar de sus palabras de reproche.
—¿Por qué te importa? —bufó Beomgyu, sin hacerle caso al exhalar una nube de humo.
—No me gusta el olor del cigarro —explicó el desconocido, antes de cubrir su nariz con su diestra—. Es una pena que te escondas en ese humo, y más porque olías rico hace un rato.
Beomgyu sintió un repentino punzón en el pecho al oír esas palabras. Los cumplidos que recibía no eran abundantes, no tanto como le gustaría que sean, así que ese inesperado comentario suavizó su corazón. Tras superar el estado inicial de sorpresa, los dedos que sostenían la colilla se apartaron de sus labios, para extinguir aquel incompleto cigarrillo sobre el cenicero del velador, reemplazando su consumo por el de una menta para eliminar el olor ahumado de su aliento.
Esa acción bastó para que el joven sonría y se recueste sobre su regazo, cerrando los ojos.
—¿Cuál es tu nombre? —preguntó, algo básico para lo que no se habían dado el tiempo de discutir.
—Creo que no será necesario —contestó, restándole importancia, sin darse cuenta de que había comenzado a acariciar su cabello—, pero, bueno, soy Beomgyu.
—Un gusto, yo soy Kai —se presentó también, ignorando su inicial distancia.
—Igualmente. —Como se encontraba algo cansado, el mayor sólo asintió, ofreciéndole una sonrisa aunque no lo pudiera ver, antes de que el silencio ocupara la habitación.
—Llegué al país hace menos de una semana, así que me siento bastante perdido —contó Kai, para llenar el silencio antes de que se torne incómodo—. Perdón si esto es raro para ti, es que-
—¿Dónde estabas?
—Estaba estudiando mi maestría en Londres, pero antes de eso estuve cuatro años en Los Ángeles para mi major, así que, sí, eso, no estoy en Seúl desde hace mucho. —Al sentir que los mimos se detuvieron, abrió los ojos, en silenciosa protesta—. Oh, pero no me quedé allí, estuve paseando el último año de college, sobre todo porque estudié relaciones internacionales, y... Lo siento, aún no sé de lo que debería hablar después de hacer lo que hicimos.
Al escuchar esos datos, Beomgyu cayó en cuenta de que Kai se encontraba en una esfera totalmente distinta a la suya, porque, por supuesto, lo conoció en un lugar frecuentado por personas privilegiadas. Era inconcebible para él charlar de lujos como los viajes de forma tan casual.
—Tampoco sé, usualmente sólo fumo y me despido del chico. Igual, gracias por contarme, supongo.
—Aprendamos juntos, entonces —sugirió el menor, estirando una mano hacia el velador sobre el cual había dejado su celular—. Siri, ¿de qué se habla después de tener relaciones sexuales?
Le sacó una risa a Beomgyu, pero también le hizo sentir ternura. Era obvio que se estaba esforzando por conocerlo, a diferencia de sus usuales encuentros de una noche, y no estaba seguro de la forma apropiada de responder.
Para culminar la noche, le hicieron caso omiso a las sugerencias de internet y optaron por irse a dormir. Beomgyu estaba acostumbrado a su espacio, así que fue extraño tener a Kai acurrucado a su lado, pero simplemente no tenía el corazón para decirle que no a sus ojitos.
Esperaba que en sus sueños se le manifestara la forma de decirle que no quería nada serio.
»──── « ❀ » ────«
Por la mañana, Beomgyu despertó con un leve mareo, producto de las bebidas.
No recordaba los detalles sobre lo acontecido el día anterior, así que, al abrir los ojos, se sintió desorientado por encontrarse en un espacio distinto a su habitación. Le tardó unos segundos rebobinar hacia la noche previa, a su pequeña charla con Kai, al sexo, a la llegada al hotel, a la reunión del bar...
—Mierda —maldijo por lo bajo, saltando fuera de la cama en busca de su celular para revisar sus mensajes. Tal como anticipó, tenía un par de llamadas perdidas de Jeongin, a quien no le llegó a avisar que se iría con un extraño.
El rápido movimiento tan sólo agudizó los punzones de su cabeza, que trató de contener al cerrar los ojos y sujetar su frente, con cero efectividad. Optó, en cambio, por dirigirse al baño adjunto de la habitación, donde la presencia de Kai en la bañera le tomó desprevenido.
—¡Buenos días! —lo saludó el menor, entusiasta pero tímido—. Lo siento, creí que dormirías más, si hubiese sabido que te despertarías a esta hora te hubiese esperado.
—No te preocupes.
Beomgyu prefería mantener su distancia, así que sólo siguió con lo que pensaba hacer, es decir, cepillar sus dientes, lavar su rostro para refrescarse y aplicarse las cremas que ofrecía el hotel, convencido por el precio de que serían de buena calidad. Durante esos minutos, se percató de que Kai cerró la cortina de la bañera, lo que interpretó como un gesto para darle cierta privacidad, pero en realidad era con la intención de salir de la ducha, cubierto con una bata de baño.
—Para compensar, voy a pedir el desayuno. —La propuesta le hizo alzar una ceja—. ¿Quieres chequear el menú primero?
—No, gracias. —Sonrió por amabilidad, mientras terminaba de aplicarse la loción humectante, en un apuro—. Tengo cosas que hacer hoy, ya me debería ir.
Tras asentir ausentemente, Kai desapareció por un instante, al retornar a la pieza. Enojarlo no había sido la intención de Beomgyu, así que fue a buscarlo apenas pudo, con la idea de decirle que había cambiado de opinión y aceptar el desayuno. Serían sólo unas horas, no se supone que eso propiciaría el inicio de algo serio, así que no tenía por qué preocuparse.
—Hey, creo que-
—¿Me das tu número, por favor? —pidió Kai, sin haberse fastidiado en absoluto—. Te debo un desayuno, así que...
—Claro. —Un desayuno lujoso gratuito sonaba como un buen trato, incluso si Beomgyu no se encontraba en sus cinco sentidos en ese momento—. ¿Lo apunto en tu celular?
Tomó el móvil del menor para apuntar su número, casual, asumiendo que no lo hostigaría con mensajes. No estaba acostumbrado a mantener contacto con sus encuentros de una noche, pero tampoco estaba acostumbrado a que lo inviten a hoteles de cinco estrellas y le hablen así de bonito, así que no se negaría a mantener una conversación con Kai.
—Gracias. —Recibió su celular de vuelta, ofreciéndole una sonrisa— Entonces... ¿Nos vemos de nuevo uno de estos días?
—Ajá, como gustes, sólo escríbeme y te aviso.
—Genial, ¡nos vemos!
—Nos vemos.
Tras recoger sus pocas pertenencias, Beomgyu partió, de vuelta a casa.
Simulaba indiferencia, pero apenas cerró la puerta de la habitación detrás suyo, se le escapó una pequeña sonrisa. No podía recordar la última vez que alguien había mostrado tanto interés por él, sobre todo considerando que no era cualquier persona, sino un atractivo y probablemente adinerado jovencito.
Quizás era momento de perder el miedo al compromiso y atreverse a conocer a alguien.
»──── « ❀ » ────«
Cuando logró ubicarse en el espacio, se dio cuenta de que se había quedado en el Park Hyatt Seoul, efectivamente, un hotel de lujo. Había sido un idiota por rechazar la invitación de quedarse a desayunar, pero al menos Kai podía hacerse la idea de que no era un interesado.
Una vida de lujuria era el sueño de todo el mundo, consciente o inconscientemente. Beomgyu lo había dado por sentado cuando aún estaba en la escuela, cuando aún soñaba en grande. Cuando aún creía que se casaría con Taehyun.
—Iremos a vivir a Roma... No, mejor a París. —Beomgyu ponderaba sus opciones, recostado junto a su novio en su cama—. Sí, a París, donde tú darás grandes conferencias como profesor reconocido de alguna universidad y yo atenderé las galerías más importantes de la ciudad para mostrar mis trabajos.
—Me gusta la idea —asintió Taehyun, mientras jugaba con el cabello del mayor—. Le puedo robar unos cuantos millones a mi papá para irnos de una vez.
—¿En serio lo harías? —Como Taehyun rió, Beomgyu abultó los labios, ligeramente decepcionado aunque sabía que era imposible—. Oh, vamos, unos millones deben ser como propinas para tu papá.
Creía eso dado que el señor Kang era el millonario gerente general y accionista mayoritario de su empresa familiar, el Grupo Kang, una de las compañías de inversiones más grandes del país. Taehyun tenía dos hermanos mayores, Dongho y Yeosang, así que era poco probable que heredara el puesto principal en la empresa, aunque era lo que deseaba.
—Pero no hablemos de dinero —continuó Beomgyu, cambiando de tema—, todavía tenemos tiempo, seguro que conseguimos lo que necesitamos terminando la universidad.
—¿Postularás al Instituto de las Artes, no?
—Supongo... —Pausó por un momento, al pensar en su futuro universitario, a tan sólo un par de años de distancia—. ¿Crees que me acepten?
—Por supuesto —le respondió Taehyun, sincero, sin hesitar—. Tienes toda la creatividad y talento, el instituto lo reconocerá y sólo te ayudará a pulirlo.
Al escucharlo, el último destello de duda en la mirada de Beomgyu desapareció, viéndose intercambiado por gratitud. Volteó para sujetar el rostro de su novio entre sus manos, robándole un pequeño beso.
—Te quiero mucho —le recordó, en una voz suave—. No sé qué haría sin ti.
—No tendrías musa y seguirías dibujando sólo manhwas de romance shōjo para llenar tu vacío emocional —Taehyun le recordó su reciente pasado, a modo de broma, lo que hizo que Beomgyu se lleve una mano al pecho, exagerando su indignación.
—¡No tenías que darme un golpe tan bajo! —suspiró, dándole la espalda al hacerse el ofendido.
Para hacer literal ese comentario, Taehyun le dio un suave empujón con el pie, antes de atraparlo en un abrazo, escondiéndose sobre su nuca. Pese a que era obvio que Beomgyu no estaba molesto en serio, dejó un breve recorrido de besos por su cuello, hasta hacerle quebrarse en una sonrisa.
—Igual, no importa, porque no tienes que pensar en eso. —Inclinó su rostro para que sus labios lleguen a rozar—. No vas a estar sin mí nunca más.
Eran raras las ocasiones en las que Taehyun se permitía ser cursi, lo que hacía que Beomgyu lo aprecie aún más. Volteó, para quedar nuevamente frente a frente y así poder conectar sus labios cómodamente, como jamás se cansaría de hacer.
Sólo llevaban un año como pareja, como dos adolescentes enamorados con planes y metas abstractas, pero eso no le impedía a Beomgyu imaginarse cuán bonito sería tenerlo a su lado por el resto de su vida, haciéndose viejos juntos, recordando cada momento con regocijo.
Si tan sólo supiera que todo llegaría a su fin mucho antes de lo esperado...
Fue una llamada la que interrumpió su fantasiosa nostalgia, sobre todo porque se trataba de Joohyun, la jefa de su supervisor, la jefa de jefas, la directora de la empresa en la que trabajaba.
—Buenas tardes, directora Bae.
—Aún es de día, Choi —aclaró—, pero, bueno, por favor dime que no estás ocupado.
—No, estoy a punto de abordar el bus, ¿por-?
—¿En qué estación?
—Samseong, pero-
—Perfecto, quédate allí —ordenó, en un tono de alivio—. Ubícate por un lugar visible, paso por ti en diez.
Antes de que Beomgyu pudiera preguntar qué estaba pasando, Joohyun ya le había cortado la llamada, dejándolo con la duda.
Por lo menos, para compensar, sí fue precisa con la hora de llegada, porque arribó a la estación exactamente diez minutos después de haber colgado la llamada, en su deportivo rosa.
—¿Qué pasó? —Por fin pudo preguntar, al subir al asiento de copiloto, instante en el que su jefa arrancó el vehículo en camino a quién sabe dónde.
—Necesito que me acompañes a un cóctel el martes por la noche.
El pedido tomó desprevenido a Beomgyu, incapaz de creérselo por completo. ¿Había escuchado bien? ¿Su jefa quería que la acompañe a un evento formal? ¿Lo estaba invitando en una cita... el día de su cumpleaños?
—Pero ese día es mi cumpl-
—Viendo las fotos de los empleados —interrumpió Joohyun, con prisa—, eres de lejos el más atractivo, así que te escogí para el trabajo.
—¿Gracias? —Entre halagado y profundamente confundido, sólo le sonrió—. ¿Exactamente qué trabajo?
—Nada complicado, sólo necesito que me acompañes al evento y actúes como si fuésemos pareja —describió, una vez que se detuvieron frente a un semáforo en rojo—. No me gustan los hombres, pero necesito a uno para que los gringos no me fastidien esta vez —continuó, luciendo algo derrotada—. Tus únicas responsabilidades son vestir con un traje lindo, aprender un guión básico que te enviaré al correo y no hacerme pasar vergüenza.
¿Joohyun era lesbiana? ¿Gringos? No tenía un traje lindo... ¿Qué guión? ¿Cómo sabía que no le haría pasar vergüenza?
Aún extrañado por la repentina confianza que le había tomado su jefa, Beomgyu tenía muchas preguntas más, pero antes de que pueda hacerlas verbales de forma ordenada, Joohyun soltó una bomba más grande sobre sus manos.
—Si haces las cosas bien, soy capaz de darte un ascenso a supervisor.
¿Supervisor? Eso significaba que ganaría casi el doble, lo que le permitiría vivir una vida un poco más acorde a lo que siempre quiso para sí mismo. Estaba seguro de que no tenía las calificaciones necesarias para el puesto, considerando que apenas tenía un título en administración, el cual sacó sólo porque necesitaba acreditar su formación para trabajar, pero Joohyun lo sabía, porque ella misma había sido la que le ofreció su puesto de trabajo cinco años atrás, gracias a los contactos de su tío.
—¿En serio? —Como la mayor asintió, básicamente negando que estuviese incapacitado para el puesto, dejó que la emoción le gane, haciéndole olvidar las dudas que tenía—. ¡Claro! ¡No la voy a decepcionar!
Joohyun le ofreció una pequeña sonrisa antes de detener el auto abruptamente, frente a una sastrería. Nuevamente, Beomgyu estuvo por preguntar por qué, pero ella se anticipó al sacar grandes billetes de su bolso.
—Cómprate el traje lindo aquí, confiaré en tu buen gusto. —Colocó los billetes sobre las manos de su empleado, como si esa enorme suma de dinero no fuese más que una propina—. No te olvides de revisar el guión más tarde.
—Claro, claro. —Beomgyu apenas podía responder, seguía sorprendido por contar con tanto dinero de repente—. ¿Algo más que debería saber?
—Todo está en el guión —aseguró Joohyun, encargándose de abrir el seguro del asiento de copiloto para indicarle que salga de una vez—, pero si tienes alguna pregunta, escríbeme.
Con eso, Beomgyu guardó el dinero en su bolsillo y se despidió. Al bajar del auto, vio cómo Joohyun arrancaba el auto nuevamente, así que entendió que no lo esperaría.
Hallarse sumergido entre hombres de negocios bien vestidos no era precisamente como imaginaba que pasaría su cumpleaños número veintiséis, pero el ascenso lo valía.
Hola!!!!!!
(Mientras más signos de exclamación, más gay)
Creo que este capítulo tiene matices más similares al de la versión previa. Hay párrafos reciclados, sí, pero sshhh espero que pasen desapercibidos ah
Igual habrá beomkai, sí, pq me gusta y me gusta hacerlos sufrir hehe💞 nomentira eso último no
Bueno, ya no quería editar encima de los capítulos previos jeje, así que ahora sí estarán los capítulos limpios al publicarse. No me sentía muy cómoda teniendo los anteriores en el mismo sitio, o quizás soy muy nostálgica y me gusta poder leer comentarios viejos dentro de su contexto, pwrdon 😭😭😭😭 pero anyways, I'm rambling
Mucho texto, pero bueno, espero que les haya gustado y gracias por leer!!!!!!!! 💕💗
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