
──── 020.
Compartía un momento de tranquilidad junto a Draco antes de tener que dirigirme a la última reunión del ED; las cuales retomaríamos luego de las vacaciones.
—¿Qué sucede? —preguntó Draco, deteniendo sus caricias en mi cabello—. ¿Por qué miras tanto el reloj?
—Esto...
—¿Acaso te estás aburriendo conmigo?
—¡No! Claro que no es así —dije rápidamente, mientras lo miraba fijamente—. Ningún momento contigo es aburrido.
—¿Entonces?
Odiaba tener que mentirle cada vez que debía de irme a las clases con los demás, pero yo había hecho una promesa con Hermione y no podía contar nada.
Sin embargo, eso no impedía que reclutara a alguien de manera indirecta.
—Dime... ¿Qué piensas de las clases de Umbridge?
—Son un asco —dijo con aspereza—. Nunca lo admitiría ante los otros, pero prefiero las clases que impartía ese profesor hombre lobo.
Oírlo me hizo ligeramente sonreír.
—Y... ¿Qué pensarías sobre tomar clases aparte? —dije, captando su atención—. Ya sabes... para estar preparados para cualquier cosa...
—¿Dices ir en contra el Ministerio? —preguntó—. ¿Por qué haría eso? Mi padre es alguien muy respetado en ese lugar y si hiciera algo que lo perjudicara... No quiero imaginarlo...
—No me refería a ir en contra del ministerio...
—¿Entonces?
—Solo olvida lo que he dicho —dije, acercándome—. Pensándolo mejor es preferible dejar las cosas como están y no interferir.
—Si lo que te preocupa son tus notas —dijo, atrayéndome hacia él para abrazarme—. Tengo la solución perfecta.
—¿Cuál?
—Nos uniremos a la Brigada Inquisitoria —dijo y mi corazón se detuvo en esos segundos—. Ahí obtendrás créditos y yo podré descubrir lo que está planeando Potter, porque... Tú no tienes ni idea de lo que trama, ¿verdad?
—No... Por supuesto que no —dije, intentando que mi tono de voz se tranquilizara—. Yo no tengo idea de lo que sucede...
—Ya averiguaremos lo que trama —suspiró antes de mirar el reloj—. Mierda. Olvidé que tengo que entregarle un trabajo a Snape.
Draco se levantó del suelo para así ayudarme y despedirse con un beso fugaz. Yo lo vi irse, mientras en mi mente todavía estaban sus palabras de unirnos a la Brigada Inquisitorial.
Cuando ingresé a la sala de entrenamientos del ED, me encontré con mi hermano menor y Luna Lovegood.
—Es un muérdago —comentó Luna con un tono soñador, lo cual ocasionó que mi hermano se alterara—. Es bueno...
—¿Tú...Tú crees?
—Claro —dijo, seriamente—. Suele estar infestado de nargles.
Mi hermano la miró de manera confundida, pero antes de que dijera algo ha notado mi presencia y su rostro comenzó a tornarse más rojo de lo que ya estaba.
En ese instante Harry llegó junto a sus amigos, donde al verme me han saludado de manera animosa, y unos minutos más tarde la sala estaba lo bastante llena.
—Bueno —dijo Harry, captando nuestra atención—. He pensado que esta noche podríamos repasar lo que hemos hecho hasta ahora, porque esta es la última reunión antes de las vacaciones, y no tiene sentido empezar nada nuevo antes de un descanso de tres semanas...
—¿No vamos a hacer nada nuevo? —preguntó Zacharias Smith en un contrariado susurro, aunque lo bastante alto para que lo oyéramos todos—. Si lo llego a saber, no vengo.
—Pues mira, es una lástima que Harry no te lo haya dicho antes —replicó Fred.
Varios estudiantes rieron por lo bajo.
—Practicaremos por parejas —siguió Harry—. Empezaremos con el embrujo paralizante durante diez minutos; luego nos sentaremos en los cojines y volveremos a practicar los hechizos aturdidores.
De manera obediente comenzamos a colocarnos en parejas; yo volví a formar pareja con Neville, ya que quería ver como había mejorado.
Tras diez minutos de practicar el embrujo paralizante, esparcimos los cojines por el suelo y nos dedicamos al hechizo aturdidor. Como no había suficiente espacio para que todos practicáramos a la vez, la mitad del grupo estuvo observando a la otra un rato, y luego cambiamos.
Neville había mejorado bastante, aunque todavía estaba en él ese nerviosismo que lo hacía desconcentrarse. Él había aturdido a Padma Patil en lugar de a mí, pero tratándose de él podía considerarse un fallo menor.
Al cabo de una hora, Harry nos dijo que paráramos
—Lo están haciendo muy bien —comentó, sonriente—. Cuando volvamos de las vacaciones, empezaremos a hacer cosas más serias; quizá el encantamiento patronus.
Hubo un murmullo de emoción y luego la sala empezó a quedarse vacía; algunos se marchaban en grupos de dos y de tres, como de costumbre, y al salir por la puerta deseaban a Harry una feliz Navidad.
Antes de irme he ayudado a Harry, Ron y Hermione a recoger los cojines, los cuales amontonamos en un rincón.
Ron y Hermione se fueron antes, dejándome a solas con Harry.
—¿Sucede algo? —pregunté al sentir su mirada fija en mí.
—Solo me preguntaba: ¿Cómo estás? —dijo, sonriente—. Hace mucho que no hablábamos a solas.
—Es verdad. Con el asunto del ED y los deberes no hemos hablado durante semanas —dije—. Y respondiendo a tu pregunta: Estoy bien.
—Me alegro...
—Hay algo más que quieres preguntarme, ¿no?
Harry me miró fijamente mientras realizaba una expresión de inquietud.
—Sí... ¿Has sabido algo de Cedric? —preguntó, sorprendiéndome un momento—. Es solo que... conversé con Cho y ella me dijo que Cedric estaba actuando extraño y quería saber si tú...
—Si yo sabría algo —terminé por él—. He recibido algunas cartas de Cedric, pero solamente me pregunta como estoy o cómo van las cosas contigo.
—¿Conmigo?
—Sí. No comprendo muy bien la razón de por qué me pregunta por ti.
—Eso es extraño —dijo, incómodo—. Bueno... Le haré saber a Cho sobre esto.
Simplemente asentí. Entonces di unos pasos e inexplicablemente mis pies se habían cruzado haciéndome caer hacia adelante, pero antes de que cayera contra el piso he sido atrapada por los brazos de Harry.
—La torpeza no se a quien la he heredado —musité y eso hizo a Harry reír—. Gracias por sostenerme.
—No hay de que —dijo, colocándome derecha, pero sin quitar su mano de mi cintura. Entonces ha mirado sobre nosotros—. Un muérdago.
—Sí —afirmé, mirando el techo donde se encontraba aquel muérdago—. Debe de estar lleno de nargles.
—¿Nargles?
—No tengo idea de lo que son —dije, soltando una risa—. Lo oí de Luna, así que deberás de preguntarle a ella.
—Hermione dice que lo que dice Luna no es verdad.
—Eso no lo sabemos —dije, mirándolo y dándome cuenta de lo cerca que nos encontrábamos—. Ya deberíamos de irnos...
—Ah, sí...
Harry se separó y pude notar en su expresión algo de decepción, pero he preferido no mencionarle nada de ello.
—Feliz Navidad, Harry.
Salí de aquella sala prácticamente huyendo, ya que la cercanía de Harry me había hecho sentir intranquila.
—¡Espera, Ainara! —oí la voz de Harry cuando ya iba caminando por un pasillo. Él se acercó rápidamente hasta donde me encontraba y sostuvo mi mano para luego atraerme hacía él—Yo...
—Eh, Potter, mantente alejado de ella —oímos la voz de Malfoy, lo cual ocasionó que Harry frunciera el entrecejo—. ¿Me has oído?
—Draco... ¿Qué haces por aquí? —pregunté, intranquila ante la posibilidad de que él nos hubiera descubierto saliendo de la sala de Menesteres.
—Iba a empezar mis últimas rondas como prefecto antes de las vacaciones de navidad —dijo, con desdén sin dejar de mirar a Harry—. ¿Tienes cerillas en los oídos, Potter? Bah, supongo que tu madre no te enseñó a limpiarte bien...
—Cierra la boca, Malfoy —espetó, enfadado.
—Cierto. Lo había olvidado por completo —dijo, sonriendo con arrogancia—. Ella murió antes de que...
Draco calló sus palabras cuando Harry lo ha apuntado con su varita.
—No hagas nada, Harry —dije, acercándome a ellos para que no hicieran nada peligroso—. No debemos recurrir a la violencia...
Él miró a Malfoy con odio para luego descender su varita.
—Tienes suerte de que ella esté aquí —dijo, con aspereza antes de comenzar a alejarse.
—Intentar atacar a un prefecto y amenazándolo... ¡Esos son 20 puntos menos para Gryffindor! —exclamó con un tono socarrón antes de mirarme—. Y ahora a ti te hace falta un castigo...
—¿Castigo? ¿Por qué tendría un castigo? No he hecho nada malo...
—Estabas a punto de besarte con Potter.
—Harry y yo...
Mis labios habían sido sellados por un apasionado beso, por lo que no he podido terminar mi frase. Draco y yo nos estábamos besando en mitad de un pasillo, lo cual podría ponernos en problemas; sin embargo, ninguno de los dos tenía las intenciones de separarse.
—La próxima vez que Potter intente colocar sus manos sobre mi chica —dijo, cortando el beso y mirándome fijamente con sus ojos grisáceos—, no le quitaré puntos. Si no, que le haré saber quién es Draco Malfoy.
—La violencia no arregla nada —dije, pero él me ha vuelto a besar para que no siguiera hablando.
—Vuelve a tu cuarto antes de que olvide mis labores como prefecto.
Él volvió a besarme antes de dejarme ir. Entonces comencé a encaminarme a mi habitación, donde en el camino me he encontrado con Pansy Parkinson.
—Scamander —dijo, mirándome fijamente con una sonrisa—. Tienes algo en tu cabello.
—¿Eh? ¿Dónde? —dije, tocando mi cabello suavemente.
—Ahí no —dijo, acercándose y colocando su mano sobre mi cabello—. Ya está.
—Gracias...
—Deberías apresurarte en volver a tu cuarto o deberé de quitarte puntos.
Estaba algo desconcertada por su repentina actitud, pero preferí no decir nada y seguir mi camino hacía mi habitación.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro