
──── 002.
Al llegar al vestíbulo me he podido encontrar con una multitud de estudiantes que estaban arremolinados al pie de la escalinata de mármol, alrededor de un gran letrero. Me he tenido que poner en puntillas para poder echar un vistazo por encima de las cabezas de la multitud, y así leer lo que decía aquel letrero:
TORNEO DE LOS TRES MAGOS
Los representantes de Beauxbatons y Durmstrang llegarán a las seis en punto del viernes 30 de octubre. Las clases se interrumpirán media hora antes.
Los estudiantes deberán llevar sus libros y mochilas a los dormitorios y reunirse a la salida del castillo para recibir a nuestros huéspedes antes del banquete de bienvenida.
—¡Solo falta una semana! —dijo emocionado Ernie Macmillan, saliendo de la aglomeración—. Me pregunto si Cedric estará enterado. Me parece que voy a decírselo...
—¿Cedric?
Había visto a Harry Potter con sus amigos, los tres miraban por donde se había ido Ernie.
—Diggory —explicó Harry—. Querrá participar en el Torneo.
—¿Ese idiota, campeón de Hogwarts? —gruñó Ron—. Solo es una cara bonita. ¿Qué puede hacer él?
—Cedric Diggory no es solo una cara bonita —dije, captando la atención de los tres amigos—. Él es más que eso. Tiene una gran inteligencia, es amable y es prefecto de nuestra casa Hufflepuff
Pude notar claramente que mis palabras no le gustaron a Ron Weasley al ver su expresión de desagrado.
—Solo lo defiendes porque te gusta.
He soltado un suspiro cuando he visto que ellos se alejaban. Lo único que quería era que no tuvieran una idea equivocada de mi compañero de casa, pero había causado lo contrario.
—Es una lástima que este año hayan cambiado las reglas —dijo una voz masculina detrás de mí—. Me hubiera convertido en un gran campeón.
—Para nosotros ya eres un campeón, Draco.
—Lo sé, Pansy, lo sé.
He visto al chico que había sido convertido en hurón la semana pasada y al verlo en tranquilidad he sonreído. Me alegraba saber que él no ha recibido ningún daño por el profesor Moody.
Draco Malfoy caminaba junto a un grupo de Slytherin con una expresión orgullosa, pero al verme su expresión cambió. Sus mejillas se habían vuelto ligeramente rosadas y sus manos se ocultaron en su túnica.
Su modo de actuar me recordó cuando fue convertido en un hurón y no he podido evitar sonreír, ya que me parecía demasiado lindo. No obstante, la sonrisa que tenía en mi rostro se esfumó en el instante en que vi a mi Escarbato en su hombro.
Sin pensarlo demasiado me había abalanzado sobre el muchacho para así capturar a mi Escarbato antes de que él o alguien más lo notara.
—¡¿Qué crees que le haces a mí Draco?! —exclamó Pansy, alterada al verme sobre su compañero de casa—. ¡Aleja tus manos de él!
—Lo siento mucho... —me disculpé rápidamente, sosteniendo y ocultando a mi Escarbato mientras me apartaba del muchacho—. Es que él tenía algo en su hombro y quería quitárselo.
Prácticamente no estaba mintiendo. Solo había omitido el hecho de que él tenía a mi Escarbato en su hombro.
—Podrías haberlo quitado con más suavidad —dijo Draco con aspereza, quitándose el polvo del uniforme.
—Te conozco —dijo Pansy, mirándome con desagrado—. Eres la chica de Hufflepuff obsesionada por las tontas Criaturas Mágicas.
—No son tontas. Son Criaturas que...
—Eso no nos importa —espetó, enfadada al momento en que miraba a Draco—. Deberíamos de irnos, ¿no?
—Sí. Hay asuntos que debo atender.
Draco y su grupo pasaron por mi lado, mirándome con arrogancia.
—Eso ha sido grosero de parte de ellos —oí la voz de Cedric Diggory—. ¿Te encuentras bien?
—Sí. No me afectan las cosas que digan de mí —dije—. Solo no me gusta que hablen mal de las Criaturas Mágicas.
—Hablando de Criaturas Mágicas... ¿Podrías ayudarme con una tarea? —preguntó, mirándome con una expresión suplicante.
—Claro. No tengo problema en ayudarte.
—Asombroso —dijo con una sonrisa. Una sonrisa que podía cautivar a cualquiera, pero que en mí no surgía ningún efecto—. Entonces, nos vemos más tarde.
Cedric volvió a sonreírme para luego adentrarse entre la multitud y mirar el cartel sobre el torneo. Por mi parte he comenzado a dirigirme a mi sala común para así poder ocultar a mi Escarbato, ya que si se enteraban de que tenía uno podrían quitármelo.
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