
Capítulo 18
Suspiré pesadamente, me quedé pensando en que idiota fui al creerle a Matt, me da hasta pena de mi misma.
- ¿En qué piensas? - La voz de Zane se escucha detrás mío y yo me asusté.
- Me asustaste - Dije y volví mi mirada al frente - Y... en nada... solo en lo idiota que soy por creer en Matt - Dije mirando al suelo y riéndome de mi misma.
- Y yo un idiota por creer en Silvia, aunque nunca la consideré técnicamente mi amiga, si estaba mucho tiempo junto a ella... pero siempre hablaba de ella misma - Respondió.
- Se te veía tan encantado con ella - Dije rodando los ojos.
- Lo hacía para no dañarla, no me gusta hacer sufrir a la gente -
¡Oh! Pero ni notaste cuando yo...
Agh, ni nos conocíamos bien, no puedo exigirle nada.
- Claro - Dije desganada. Nos quedamos un momento en silencio.
Creo que debo decirle... me estoy carcomiendo por dentro cuando me aguanto esto, duele más una sonrisa falsa que llorar. Y es molesto...
- Zane... - Lo llamé y él me mira atentamente - Ya no puedo... - Admito con lo primero que pensé - Todas... Todas las veces que te veía con Silvia yo... sentía celos - Dije y agaché la mirada, no podía verlo a los ojos - T..Tú me... -
Ay que no puedo decirlo...
Ay odio mi vida por ser tan complicada.
Mis piernas flaquean, y siento que en cualquier momento me caería, Zane lo nota y me sujeta de la cintura.
- Arlene... Tú también me gustas. Lo digo en serio - Dice y yo por poco y muero Justo ahí.
¿Qué acaba de decir? Espero no haberme vuelto loca o sorda y escuché mal...
- Cuando te veía con Matt también me sentía celoso, cuando te besó o te tomó de la mano yo... quería ir y empujarlo, ser él cuando hacía eso - Admíte apoyando su mano en su nuca y un poco sonrojado.
Si sigue así en serio voy a morir.
- ¿Por qué no me lo dijiste? Yo me molestaba cuando estabas con Silvia... me dolía... - Dije mirándolo a los ojos.
- Admitir lo que uno siente no es siempre tan fácil, quería hacerlo pero me daba miedo a que me rechaces - Dijo - Ninguno de los dos sabía lo que sentía o pensaba el otro... es... normal pensar eso... -
Tenía razón... yo creía que le gustaba Silvia y yo era solo un intento de polvo de una noche...
No dije nada y él tampoco, él aún me tenia de la cintura con un brazo, yo hice algo que nunca me arrepentiré de hacerlo.
Entrelace mis manos al rededor de su cuello y lo atraje a mi para poder unir nuestros labios.
¡Al fin!
Ejem... quiero decir... ay no sé.
Él me corresponde el beso casi al instante y sonriendo sobre mis labios, yo estaba de puntillas para poder besarlo y él entrelaza sus manos al rededor de mi cintura atrayéndome más a él.
¡Dios! Esto es como estar en el paraíso, eso sí, fuimos lentos.
Nos separamos y con la respiración agitada juntamos nuestras frentes. Iba a decir algo pero una luz muy brillante frente a nosotros nos hace prestarle atención.
Esa luz... yo la conozco...
- Marina - Dije sonriendo, la hada que me ayudo curándome el tobillo aparece frente nosotros.
Las chicas salen corriendo y sonriendo porque al parecer la escucharon y la vieron.
- ¡Marina! - Gritan ellas felices.
- Hola chicas - Saluda Marina muy feliz de volvernos a ver.
Algo que no sabían es que no solo me curó el tobillo, sino que nos acompañó en lo que quedaba del viaje y nos ayudo muchísimo.
Nos salvó muchas veces y de otros seres sobre naturales que no hace falta mencionar.
- Nos alegra verte de nuevo Marina - Dice Jessie.
- A mi también me encanta verlas, pero vine para llevarme algo sumamente importante y muy peligroso - Dijo completamente seria.
- ¿Que cosa? - Pregunté.
- Estas espadas que tienen ustedes, fueron las espadas de las primeras hadas de todo el mundo sobre natural. Fueron forjadas por su magia. Si cae en manos equivocadas pueden llegar a causar un daño irreparable - Comenta.
- Lo entendemos, te las entregaremos - Respondimos.
- Puedo llevármelas sí... pero veo que ustedes pudieron usarlas a la perfección. Si ustedes siguieron sus instintos y las usaron bien, es por una sola razón... - Responde y hace una pausa dramática.
Típico de Marina.
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