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Capítulo 6.

Hi~ Estamos con todo en este fic, pucha, no planeaba actualizar tan temprano pero debo confesar que las revelaciones que se hacen en este capítulo y en el otro me tienen muy emocionada, chiquillos, igual sé que Yue es un personaje controversial pero cuidado con tirarle mucho hate por fis, denle tiempo y recuerden que la pobre autora trata de sostener esto con amor a pesar de todo.

Eso~ Espero que les guste.

—¡No puedo creerlo! —Yut-Lung avienta un jarrón contra el muro de su oficina, el delicado contorno ovalado en gamas pasteles con dibujos hechos a manos y grabados en oro fresco queda hecho trizas en la alfombra con el logo del clan, su mamá adoraba esta clase de chucherías y evoca especialmente esta vasija ya que contaba la historia del conejo y la luna.

«Dragón de luna» lo llamó en honor a la leyenda. ¡Ja! qué porquería, pero bueno, murió por ingenua.

—¡Hijo de puta!

—Wow. —Sing alza las manos apenas entra en el desastre—. Qué histérico.

—¡Tú no te metas! —Lo amenaza—. Suficiente tengo con los chantajes de mi estúpido esposo como para además lidiar contigo.

—Siendo justos, tú tomaste a alguien de su propiedad.

—No es suyo.

—Pero sabías que lo quería como tal. —Yut-Lung lo fulmina con la mirada—. Y además te lo llevaste al palacio de los Lee sabiendo que Ash no podrá volver hasta que ponga orden en el reino.

—¿De qué lado estás? —Amenaza al beta.

—¡Del tuyo, del tuyo! —Sing alza sus palmas otra vez como si tuviera miedo de que el omega pudiera saltarle en cualquier momento y desfigurarle la cara a arañazos ¡por favor! Es tan dramático, aunque bueno, en teoría él acaba de aventar el jarrón preferido de su madre y por ende, lo justifica en parte.

—¿Seguro?

—Sí, sí. —El niño asiente frenético—. Estoy de tu lado, Yue.

—Más te vale. —El heredero se deshace en la butaca, su túnica real es un desastre igual que el grácil maquillaje que se derrite en su cara, se cubre la frente con el antebrazo mientras su nuca reposa en uno de los cojines de seda, no son lo suficientemente suaves, piensa, despedirán a alguien—. Te juro que no puedo entender por qué mi pareja hace tanto alboroto por un patético beta, es tan...simplón.

—¿Si es tan simplón por qué lo marcaste?

—Considéralo un rehén hasta que Ash cumpla su palabra. —Suspira, presionando sus párpados ante su propio antebrazo, las campanillas en sus muñecas suenan, quiere sacárselas, sin embargo, si hace lo que le plazca sus hermanos más tarde le darán una paliza. Futuro emperador y todo el show, pero esos cerdos lo seguirán tratando como una puta cualquiera hasta que tenga un hijo—. Lo odio.

—Eres poco honesto contigo mismo.

—¿Eso qué significa?

—Qué creo que lo tomaste porque sabías que peligraría más en la residencia de los Callenreese.

—No es verdad.

—Yue. —El beta vuelve a suspirar—. Está bien que tengas corazón, mejor que nadie comprendes las injusticias que se vivencian en este reino, tú no eres tan malo como quieres hacerles a todos creer.

—Me vas a dar resaca. —El omega se derrite en el sillón—. Ya cállate, estoy bien siendo el villano.

—Y aún así... —Sing se para enfrente—. Ansías ser amado.

—¿Amado? —Yut-Lung ríe—. No necesito algo como eso, solo quiero venganza.

Pero ninguno se lo cree ni se permiten tragar la farsa, saben que suele coger el rol de villano por eso Sing camina hasta el sofá, tiene cuidado de no aplastar ninguno de los trozos de cerámica esparcidos porque aun si Yut-Lung finge indiferencia con su fachada histriónica y siempre pulcra, el beta aprecia lo mucho que esto le duele y se sienta a su lado sin mirarlo (mucho menos tocarlo), sabe que ponerle un solo dedo encima al futuro emperador es un crimen lo suficientemente grave como para terminar perdiendo la mano entera y no se arriesgará sin embargo Yue cree que es suficiente, Sing no necesita quedarse a su lado, ni siquiera tiene que caerle bien, basta con que no lo deje asfixiarse enteramente en su mierda autodestructiva para que se sienta agradecido con su único amigo.

Sing Soo-Ling, es el único caballero de su corte y amigo. Un beta.

Aunque su nombre posee una amplia gama de significados como demonio y león, existe uno de ellos que lo identifica especialmente: «culpa».

Sing es culpable de muchas cosas.

Sing y Sh-or...

Shorter.

No. No ansía pensar en ese papanatas ahora y menos considerando que probablemente sabía acerca de la existencia de Eiji y no le avisó. Traidor.

Amor, ¿eh? ¿Cómo amarte sino confío en ti?

—¿Qué pretendes hacer con él?

—Nada. —Yut-Lung bufa relajando sus párpados detrás de su piel, las cicatrices en sus muñecas aun no desaparecen del todo porque Wang-Lung fue más bruto que la última vez—. Lo trataremos bien, no soy un monstruo para andarlo torturando o algo así.

—Ajá.

—¿Qué quieres decir con eso? —Yue entrecierra la mirada con saña.

—Nada, solo me es difícil pensar que desaprovecharás la oportunidad de tener algo contra tu pareja.

—Es cierto. —Odia admitirlo aunque lo hace—. Pero ese beta parece hacerlo... —¿Cuál es la palabra para describir esa mueca de estupidez que pone?—. Feliz o al menos, eso me explicó Skip.

—¿Estás enamorado de Ash? —Yut-Lung tiene que contener una arcada para no volcar todo el vino que acaba de tragarse con tan grotesca pregunta, ¿qué diablos tiene Sing en la cabeza?

—¿Yo? —Inquiere indignado—. ¿Enamorado de Ash Lynx?, ¿el Ash Lynx con un complejo tan grande de superioridad que apenas puedo soportar sin vomitar?, ¿el Ash Lynx que me pisa en los bailes que debemos formar parte?, ¿el Ash Lynx que tiene el peor gusto el libros que jamás se ha visto?

—Pero...

—¿El mismo Ash Lynx que me tiraba el pelo y me decía feo y con quién me comparan desde los doce años?, ¿el mismo Ash Lynx que siendo un alfa es incapaz de darme una maldita descendencia, adora sacarme de quicio y vive para hacerme la vida imposible? ¿Ese? Pues sí, estoy tan enamorado de mi esposo que me encantaría abrazarlo hasta que se ponga morado por todo mi amor.

—Ya entendí tu punto.

—Jamás me podría enamorar de un espejo, sé que Lynx y yo tenemos diferencias especialmente en relación a los gustos amorosos. —Repite enfatizando el asco lo más posible—. Aun así...es un espejo.

—Tienes razón, Shorter es muy distinto de Eiji.

—¡¿Shorter?! —Grita histérico, agarrándose el cuello del vestido chino en un puño—. ¡¿Qué diablos tiene que ver ese sujeto acá?! No entiendo para nada esa maldita asociación ¿por qué lo mencionas?

—¿Eh? —Sing impresiona realmente confundido—. Pensé que te gustaba.

¿Gustarle? ¿Shorter Wong?

¿Al extraordinario, precioso, elegante, grácil, divino, amable, mucho más inteligente que Ash Lynx y sobre todo humilde casi emperador? ¿Gustarle un alfa con un micropene y dudosa higiene corporal?

El omega estalla en un ataque de risa sobreactuado, se aprieta el vientre y apenas logra equilibrarse.

¡Pero qué risa!

—Ay Sing. —Entonces dice fingiendo recuperar el aire—. Mi ingenuo caballero. —Yue se inclina para palparle la cara como si fuera medio metro más bajo—. No digas groserías.

—¡Shorter es genial! ¡No son groserías! —Lo defiende ligeramente ofendido.

—¿Qué tiene de genial? Incluso se las ha arreglado para arruinar una buena armadura con su terrible gusto de la moda, es un grosero, coquetea con todo lo que se mueve, vive caliente, tiene una sonrisa que lo hace ver estúpido, se la pasa escondiendo sus ojos con unos horrendos anteojos ¡y es ridículo! porque sus ojos son su parte más encantadora, son muy bonitos, dice que lo acomplejan por ser tan rasgados pero a mí me gusta que sean rasgados y hondos, son intensos y brillan y cuando ríe con la mirada se le marcan hoyuelos en las mejillas.

—Yue...

—No sé, es un hijo de puta la mayoría del tiempo, pero es valiente y tiene un complejo protector en relación a las cosas rotas como Ash y yo y eso es...lindo, también es leal y es fácil hacerse amigos, es un defensor por naturaleza y tal vez tiene un cuerpo que hace que las señoritas saliven e incluso mis chicos, es un tonto sin remedio.

Sonríe.

—Pero yo debo estar más tonto para decir cosas así de él.

—Yue. —Sing impresiona leer el ambiente—. ¿Por qué no hiciste a Shorter tu amante en ese caso?

—Porque sin importar lo que pueda o no sentir por Shorter. —El omega se levanta—. Siempre va a elegir el lado de Ash.

Todos lo hacen.

Tú también lo haces, Sing.

Su propio pensamiento escalda en sus entrañas igual que un veneno agresivo ya que a fin de cuentas todo lo que tiene es a Sing, es malditamente frustrante que los dioses le restrieguen tal como lija en la cara lo adorado que es su esposo cuando él también importa. Sing fue la única persona a quién le permitió ver sus verdaderos deseos de morir luego de una paliza de Wang-Lung, le confió lo ocurrido con su madre, le permitió ver lo roto, feo y trágico que es. Le permitió verlo. Y Sing le ofreció lealtad.

Así que... ¿por qué se siente tan inseguro en estos momentos? ¿por qué está tan seguro de que será abandonado apenas le permitan irse con Ash? Quizás porque el propio omega también escogería al alfa si tuviera la oportunidad de abandonarse a sí mismo.

Pero no puede, necesita ser emperador y para eso necesita un hijo que Ash solo engendrará si posee algo con que amenazarlo, el beta estaba repleto de las feromonas de Ash, es su talón de Aquiles por eso lo tomó a fin de cuentas aunque Sing tiene razón y si Eiji se hubiera quedado en la residencia de James Callenreese ahora sería un prostituto o lo habrían vendido, así que ¿por qué?

—Deberíamos ir a ver al prisionero. —Finalmente declara, acomodándose el cabello con una trenza.

—Ah. —Sing suda y sus alarmas mentales se encienden—. En relación a eso te venía a hablar.

—Habla. —Tensa los puños—. ¿Qué hizo ese desgraciado?

—Lo que pasa es que en este tiempo Eiji se ha negado a comer.

—¡¿Qué ese malagradecido hizo qué?! —La ira es una pelota de magma explotando en sus entrañas.

—Y tal vez rompió algunas ventanas. —Susurra encogido—. Y tal vez me derribó y casi me amenaza con mi propia katana.

—¡¿Qué no se supone que es un simple beta?!

—Lo es, pero también es lindo, huele bien y es amable. —El rubor que se espolvorea sobre los oídos del beta es jodidamente irritante—. Ya entiendo porque a Skip le gusta tanto, me recuerda a alguna especie de conejito salvaje.

—Es una bola de pelos mugrosa. —Bufa—. Los conejos deberían ser más obedientes.

—Los conejos también tienen garras, Yue.

¡Ugh!

¡Está harto!

Conejito. Pajarito. Bambi. ¡Está enfermo de esos apodos cursilones que le ponen! Es una simple rata sucia en el nido de una serpiente y como tal, debería tener cuidado con sus colmillos, sería una pena que regrese asfixiado o envenenado con su amo o peor, que él se encapriche y no anhele devolverlo.

Supone que hay probables analogías con Eiji por más que odie admitirlo, los dos han sido devaluados y descartados constantemente por otros independiente de su género, además de una u otra manera su existencia queda "de fondo" para hacer brillar a Ash en contraste, como si fueran poco especiales, como si el universo entero fuera poco especial en comparación a Ash, es injusto, ellos son los heridos a fin de cuentas pero a nadie le importa. Claro, podría estar especulando demasiado sobre Okumura. Aki-chan. Ibe-San. Okaa-san. No ha dejado de llorar desde que llegó, un beta nace esclavo, por ende, es esperable que sufra, aún así...hubo algo en sus ojos asustados que no le permitió dejarlo a merced de Dino, tal vez le recordó demasiado a sí mismo de niño, tal vez le dolió un poco. Cómo sea. Le da igual. Su objetivo ahora es disciplinarlo, es de su propiedad si lo mordió, claro.

Va a hacerlo pagar.

—Deja de hacer un escándalo. —Le ordena cuando entra a su cuarto, el hijo de puta debería sentirse agradecido por su benevolencia, podría haberlo tirado en una mugrienta mazmorra y no, le dio toda una suite para que no chille, nadie le ha puesto una mano encima y Sing lo ha cuidado—. Comete lo que te sirven, estás dando problemas innecesarios.

—No comeré si soy un prisionero. —Es tan malditamente irritante.

—No eres un prisionero. —Miente a medias—. Eres mío.

—Con todo el respeto que pueda ofrecerle, su majestad. —El beta se levanta, Yue le ha prestado un kimono de seda con bordados de camelias rojas y hojas doradas entretejidas a los botones brillantes, luce...decente, menos meh que antes—. No quiero ser suyo.

—No creo que estés en posición para elegir, eres mío.

—No quiero ser suyo.

—No tienes opciones, no te estoy preguntando si quieres serlo o no, te estoy informando lo ocurrido con la marca, eres mío.

—Quiero volver con Ash. —Demanda cómo si tuviera algún derecho.

—No puedes volver.

—Quiero volver con Ash. —¿Acaso está tonto o solo lo está fastidiando?

—Pues mi alfa está ocupado. —Ya casi puede sentir las arrugas marcándose en su frente con fuerza y va a necesitar ayuda del médico real para un tratamiento de emergencia apenas salga de acá—. Y no puede venir por ti si ya eres de mi propiedad.

—No soy de tu propiedad. —Bufa con las manos tensas—. Nunca sería de tu propiedad.

—¿Entonces eres propiedad de Ash?

—Ash es mi amigo, no mi dueño.

—¿Tu amigo? No me hagas reír. —El omega alisa las arrugas del vestido, las siente plancharse contra la aspereza de sus dedos mientras le tira una mirada venenosa a su incauto—. ¿De verdad crees que estás a la altura, comparándote con Ash Lynx el inigualable? Él no necesita amigos, Ash es una bestia salvaje. Una bestia salvaje, libre e incontrolable. Solo necesita a aquellos que le idolatran, y a los que como Arthur, le desafían. No necesita a nadie más.

Ríe.

Recuerda que hubo un tiempo en dónde casi idealizó a Aslan no solo como salvador sino como quién en un futuro lo mataría, si bien, estas palabras crueles podrían provenir a raíz de dichos sentimientos sabe que vienen de los celos. Celos pero no de Eiji. Sino por Ash.

—Especialmente tú que solo eres una carga para él. —La expresión en blanco que el beta le devuelve le resulta levemente satisfactoria—. ¿No te habías dado cuenta? Sin duda eres idiota. —Sin quitarle la atención de encima, se relame, es delicioso restregarle la verdad—. ¿Qué ocurre? ¿Y esa cara?

—No es raro que la gente más joven se burle de mí, pero esta es la primera vez que alguien es hostil conmigo abiertamente.

—Realmente me irritas. —Gruñe con un tic en el ojo, ¿luego de todo su despliegue de villano eso es todo lo que tiene que decir? Qué desperdicio de oxígeno, es tan frustrante—. Parece que incitas dos opciones a los de tu alrededor: haces que la gente quiera protegerte, como Ash. O haces que quieran destrozarte y acabar contigo, es una lástima, pero parece que soy de los últimos y hay algo conocido como odio visceral. Estoy seguro de que no tienes idea de lo que estoy hablando. —Ríe, cepillándose el cabello, enarcando las cejas con un atisbo venenoso y penetrante—. ¿Y bien?, ¿qué hago contigo?

Yut-Lung se pasea dentro de la habitación como si fuera un depredador, este es su nido de serpiente, debe hacérselo saber, se para enfrente del beta y le da risa lo transparentes que son sus emociones, las tiene todas escritas en la cara, pasea un dedo por debajo de su mentón, Eiji jadea apenas los ojos amatistas del futuro emperador se clavan en su nuca marcada.

—¿Deberíamos consumarlo?

—¿Qué?

—¿Debería hacerte totalmente mío? —Yut-Lung lo abraza por la nuca, pasea sus largos dedos sobre su cuello y aprecia cómo Okumura tiembla, qué adorable.

—Tú... —Sus ojos cafés navegan por la habitación, tiene el ceño trémulo, como si estuviera buscando las palabras correctas para expresarse—. ¿Por qué me mordiste?

—¿Necesito una razón?

—No.

—¿Entonces...?

—Si me odias tanto ¿por qué me mordiste? Podrías matarme, podrías hacer lo que anheles.

—Porque es una manera de mantener a mi esposo controlado.

—No entiendo.

—Claro que no lo haces. —Bufa con incredulidad—. Ash me debe algo todavía y no puedo permitirle que huya.

—¿Lo dices por el heredero del clan?

—¿Qué tanto te dijo ese idiota?

—No mucho. —Oh genial, es un terrible mentiroso.

—Por el bienestar de Ash espero que sepas guardar discreción. —Lo amenaza, empujándolo con un solo golpe hacia la cama porque el primer instinto de Yut-Lung cuando se siente en peligro es sacarle sus demonios a la gente encima—. ¿Entendido?

—Sí. —Eiji traga duro.

—Ahora... —Yut-Lung sonríe, subiéndose encima—. Deberías sentirte afortunado ¿sabes? Pese a las circunstancias eres el primero al que muerdo. —Eso hace que Ash no pueda tenerte, yo sí—. Siéntete honrado. —El pobrecito impresiona tan sorprendido por el repentino cambio de atmósfera que yace boquiabierto, es divertido molestarlo, quiere joderlo aún más.

—Majestad, está muy cerca. —En respuesta el omega se inclina hacia su cuello para rozar lo desnuda que está la piel de su hombro, hunde la nariz en dónde estarían las glándulas de un alfa. Huele suave.

—Lo sé. —Le ronronea en la oreja—. Sé que me quieres aún más cerca, si eres un buen chico y dejas de hacer escándalo podrás tener tu premio.

—¿Premio? —Hay un balbuceo en las palabras del beta, como si le costara registrar la forma en que el omega ha presionado su cuerpo sobre el suyo.

—Un muy buen premio. —Sonríe—. Podrás tenerme a mí.

Yut-Lung sonríe con satisfacción mirando la vergüenza expandirse en el rostro del beta, debido a sus dotes e inmensa belleza acostumbra a que lo miren como un pedazo de carne al que desean hincarle los dientes, incluso sus propios hermanos lo han reducido a un resto que saborean descuartizándolo trozo por trozo. Al menos Eiji es joven en ese sentido y cree que su inexperiencia lo hará más sumiso y menos cruel, puede acostarse para premiarlo si eso lo mantiene calmado aunque ¡vamos! Lo único que quieren de Yut-Lung es eso y más por su posición.

Todos los hombres que se quedan a su lado es porque lo usan, si no lo usan es porque eligen a Aslan.

—¿Qué me dices? —Los dedos del omega se deslizan por los pliegues del kimono, colándose dentro para apenas rozar su piel desnuda y a juzgar por las sacudidas apuesta que es virgen, bien, será más fácil tentarlo—. ¿Te portarás bien y dejarás que tu amo te mime?

—Tú... —Pero Eiji extiende una mano hacia su rostro y lo mira muy intensamente—. Eres como Ash.

—¿Qué?

—Estás herido. —Musita con un brillo ingenuo en sus ojos—. Eres como Ash.

—Yo no... —Yut-Lung retrocede con tanta violencia que se cae de la cama, aunque Sing se mantiene en silencio en la puerta su cara está muy roja por el espectáculo que acaba de presenciar—. ¡No te atrevas a seguirme causando problemas o te mataré, Okumura!

Grita y se va.

A Eiji le toma tiempo reincorporarse dentro del cuarto, sus dedos se encuentran en un racimo severo encima del kimono, su respiración sigue caliente, todavía puede saborear el vino contra su piel cálida y lo que lo descolocó no fue la propuesta per se, sino lo familiar de esa mirada, Eiji la ha visto en Ash cuando le habla de Golzine o de su infancia, como si estuviera predispuesto a reducir su cuerpo igual que una transacción o un pedazo de carne, son similares de cierta manera y a la vez diferentes, Aslan es mucho más sincero en relación al omega, el futuro emperador casi hace combustión espontánea cuando vio a través de su fachada.

Suspira, esto será complicado.

—No te lo tomes personal, Yue tiende a hacer eso con todo el mundo. —Sing se ha quedado dentro del cuarto.

—¿No deberías ir por él?

—Si voy por él probablemente me asesine con un broche para el cabello. —Bufa, se sienta a su lado.

—Él es intenso. —Por no usar otra serie de adjetivos no tan amigables.

—Él es un caso perdido, lo sé. —Sing sonríe con melancolía—. Pero cuando te quedas un rato acá y empiezas a ver cómo funciona el palacio entiendes fácilmente porqué él es así.

—Oh. —Eiji se endereza, tensando sus puños encima de sus muslos—. No he podido salir mucho del cuarto para ver.

—Lo sé, trataré de apelar un poco por tu libertad.

—¿Por qué? —Eiji no quiere ser desconfiado con este otro beta y más considerando que únicamente ha sido amable durante toda su estadía—. Eres el único hombre que Yut-Lung tiene en su corte ¿no?

—Sí, pero trato de ser imparcial. —Bufa con una sonrisa divertida—. Además, has vuelto interesante el palacio, hace mucho no veía a Yue tan irritado.

—Perdón.

—Por favor. —Sing bufa—. No te disculpes si él fue el idiota que te secuestró solo para que su esposo no te pudiera tener, Yue es tan celoso, debería haberlo predicho pero ahora estás atrapado sin Ash.

—¿Por qué...? —No quiere preguntar y lo sabe porque las palabras se clavan en su lengua igual que una estaca helada—. ¿Por qué Ash no viene por mí? ¿Tan larga está siendo la batalla?

—Yue es calculador, estás en lo correcto.

—Oh. —Entonces no vendrá y tendré que quedarme acá—. Ya veo.

—No pongas esa cara. —Sing es amable e intenta animarlo—. Ya verás que el tiempo pasa rápido si te permites conocer un poco más el clan, no todos tienen esta oportunidad.

—Es difícil que quiera conocerlo si todo es hostil.

—Oye, tú fuiste el que me apuntó la garganta con mi propia katana. —El beta se ruboriza al recordar sus primeros arranques de ira por su impotencia, le trajeron memorias amargas y no las pudo tolerar sin hacer otra vez nada, solo reaccionó—. Cielos, todavía tengo adolorido el cuello.

—Lo siento, tienes razón.

—Te estoy molestando. —Sing le golpea el hombro—. Déjame prepararte un té antes de ir a dormir.

—¿Otra vez te quedarás?

—Claro que sí, soy un caballero. —Tiene su propia cama improvisada con mantas y cojines en el sofá a estas alturas—. Y también agradezco tu compañía, es triste solo poder hablar con Yue ¿te imaginas lo cruel que es solo tener a ese petulante de compañía? Es mi amigo pero me saca de quicio siempre, es tan trágico que a veces creo que está actuando en una especie de obra dónde finge ser un villano.

—Sí. —Se relaja—. Supongo que debe serlo.

—Pero te prometo que por mucho que lo parezca, Yut-Lung no es una bestia.

—¡Sing! —La puerta se abre de golpe.

—¿Lao?

—Ven rápido, tenemos una emergencia.

—¿Qué...?

—Es el emperador, lo han asesinado.

Y ni siquiera procesa lo que dicen, lo siguiente que sabe es que vuelve a estar encerrado a solas ante las elegantes paredes de su prisión, Eiji suspira, arrastrándose lentamente hacia la ventana, necesita aclarar sus pensamientos sobre Yut-Lung y aplacar las caras que Ash pondrá al enterarse de la marca cuando vuelva, no obstante, sus intenciones mueren. Porque apenas llega a la ventana lo ve.

Es un hombre de piel pálida, cabello castaño que bajo el sol impresiona casi rosado, tiene ojos azules y los más azules que ha contemplado en su vida, existe un parentesco apenas perceptible con...Aslan o tal vez se lo esté imaginando, el hombre alza su mirada hacia dónde está Eiji, tiene las ropas rojizas, manchadas y rasgadas, sangre, es sangre lo que gotea de su espada, cuándo los guardias corren tras él, Eiji entiende que ese es el asesino del emperador.

Griffin Callenreese.

CHAN, yo les dije que lo de Griff se venía potente y turbio, tendremos más descubrimientos por el clan Lee también así que esto recién esta comenzando antes de que Ash llegue y desate más caos.

Nos vemos el viernes si todo sale bien.

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