
X. Devoción
Los días y las semanas transcurrieron a un ritmo lento y perezoso.
El año escolar casi había llegado a su fin.
No hubo demasiado avance con Lan WangJi, no mencionaron sus sentimientos.
La rutina fue la misma, se sentía como días de juventud que nunca llegaban a su fin, así que no tuvo prisa por decir o hacer nada. Fue vivir el aquí y ahora. Esperando que al día siguiente volviese a encontrarse con su querida amiga, para compartir el almuerzo, ver los conejos, caminar juntas hasta el punto en que se desvían sus caminos.
Aunque dijo que pensaría en sus opciones futuras, se devanó los sesos tratando de pensar en algo.
Al final, silenció la voz en su mente, y supo que no sería para ella.
No porque no tuviese las competencias o los conocimientos suficientes. Sino porque no sería apoyada en ello.
La señora Yu le veía como una molestia. No podía hacer ningún movimiento a menos que Wei WuXian decidiera irse primero. Pero, al hacerlo, sería arrojada al sistema, a un mundo hostil y desgarrador.
Solo estuvo poco tiempo tras la muerte de sus padre y aún tenía pesadillas con ello.
Todo lo que podía hacer era resistir.
No era una ficha útil para fortalecer lazos familiares, y Wei Ying no era sometida, no aceptaría ninguna especie de acuerdo matrimonial.
Nadie querría emparejarse por muy ventajoso que fuese la alianza con los Jiang. Era imprescindible, desechable. Tarde o temprano sería expulsada.
Comenzó a pensar en cómo apañarselas el próximo año, cuando rozara el límite de edad.
Haciendo un esfuerzo por no abrumarse, pasó sus días a lado de compañía grata. Lan WangJi, por ejemplo. Aún si sus caminos se separaban, y ella hacía de su vida algo que la hiciera feliz, recordaría a Wei WuXian como una buena amiga.
Incluso si se casaba con un buen Qianyuan, podría ser importante para Lan WangJi.
Los días de otoño e invierno pasaron en un sin número de actividades variadas. Experiencias nuevas y enriquecedoras para Lan WangJi, que parecía un alien entre la multitud.
¿Qué tipo de vida le habían dado?
Ni siquiera su hermana YanLi, que había crecido bajo una educación estricta, estaba tan apartada del mundo y su comprensión. Tenía buenas amigas y una personalidad suave.
Lan WangJi parecía perdida, pero era enternecedora de ver; como una niña, que está descubriendo el mundo, y un discurso que emuló a una anciana.
Era una contradicción divertida.
Lan QiRen y sus intenciones de conseguir un prospecto adecuado para Lan WangJi, le hicieron acaparar todos los fines de semana de libres de Lan WangJi en lo que resto del año.
Una vez le pregunto: "¿Por qué no eliges a alguien bueno o buena, y desvías la atención de tú tío?".
Esto enojó a Lan WangJi, y se avergonzó de su comentario descuidado. El conflicto con Lan WangJi era que odiaba ser presionada a hacer algo que no deseaba; elegir una cita al azar, la empujaría a hacer más cosas de las que se sintiese incómoda e indispuesta.
Una vez le dijo entre bromas que saliera con el segundo joven maestro de la familia Nie, Nie Huaisang. Así él se libraría de la presión de su hermano mayor, y Lan WangJi de la insistencia de su tío. Pero esto resultó aún peor.
Después de un conflicto de más de una semana, Wei WuXian se acercó con toda sinceridad y expresó una disculpa genuina. Trató de animar el ambiente, pero esto solo instó malentendidos desagradables. Wei WuXian no deseó seguir haciendo eso. Así que dejaron de hablar sobre el asunto de las reuniones matrimoniales de Lan WangJi.
Sin embargo, ocasionalmente llegaba el día lunes, y su amiga mostró un estado de ánimo complicado.
La última vez fue un chico de la familia Ouyang. Antes de eso, una joven Qianyuan de la familia Cao.
Una chica de la familia Zheng, y un Zhongyong de Wu.
En conclusión: demasiadas personas.
Hubo momentos donde pensó que aquellas personas eran afortunadas, y Wei WuXian se frustró con los cretinos.
Lan WangJi no volvió a llorar en su presencia. Y la calidad de su cercanía nunca pasó del afecto platónico.
A excepción de esa vez en el centro comercial, ninguna reconoció lo que pasó.
Wei Ying trotó las escaleras de dos en dos peldaños. El pasillo estaba tranquilo a pesar del momento del día. Era ese instante previo al descanso del almuerzo, y una reunión donde los profesores atendían el llamado a las oficinas. Cuando entró por la puerta principal, fue reconocida. Pero no se desvío a conversar con nadie más, a excepción de monosílabos y saludos con la mano. No tenía mucho tiempo, tenía que volver a su aula en pocos minutos.
Tomó asiento delante de Lan WangJI, y le observó bajar el libro.
Había comenzado a leer sobre temas variados. No dio una respuesta a qué se debió. Wei WuXian asumió que tenía intereses en distintas áreas de conocimiento.
Al preguntar directamente, se encogió en hombros.
Esa tarde sostuvo un tomó de pasta gruesa con temas de botánica. Ni siquiera pudo imaginar a Lan WangJi con las manos llenas de tierra. Quizá con algunos guantes y tijeras de jardinería si. Fue una imagen agradable. Esto acrecentó su sonrisa.
"¿Ocurre algo?", preguntó con curiosidad genuina. No le trató como una molestia. Sus ojos brillaron en reconocimiento.
Wei WuXian: "Ven conmigo a casa".
La última vez que Wei WuXian pidio algo como eso, las cosas no terminaron tan bien. Aunque, aún recordaba ese momento en sus sueños y el abrigo de Lan WangJi había sido cuidado como prometió.
Lan WangJi abrió la boca para dar una respuesta, pero Wei WuXian no le permite negarse con facilidad. Era una cuestión importante para ella. Solo por eso sé sincero en cuanto a razones. Ni siquiera hubo una sonrisa atolondrada en su rostro, pese a la amabilidad de las palabras.
"¿Esta tarde?".
"Si, ¿tienes algo que hacer?".
Vislumbró el suave rubor extenderse por las mejillas, prefirió no decir nada. Lan WangJi se mantuvo absorta en sus pensamientos durante un tiempo, dio vistazos al rostro de Wei WuXian como si aguardara el remate de una broma.
No hubo broma alguna.
Así que sus hombros cayeron en una postura más sincera y poco elaborada.
Antes de tener oportunidad de retirar la invitación frente a la evidente incomodidad en la cual puso a Lan WangJi, se le dio una respuesta afirmativa. Un 'Mn' silencioso, pero no por eso con poca fuerza entusiasmo.
"Wei Ying debería irse, el profesor volverá pronto".
"Entiendo".
Con esto abandonó el aula.
El resto del día transcurrió sin problema. Hubo un deje de melancolía impregnando el aire, la frescura en la piel se sintió en el rostro y las manos. Las temperaturas eran bajas pero el sol intenso quemaba hasta el ardor. Su atención se desvió, a manos que se rozaban juntas en los nudillos, pero no se aferraban pese a encajar bien.
Wei WuXian mantuvo el agarre firme a las correas de su bolsa, e instó a Lan WangJi a colocarse del otro lado de la acera. "¿Por qué?".
"No tiene nada de malo, quiero tomar este lado de la calle".
Lan WangJi cedió a su excentricismo.
Esa tarde había esperado por Lan WangJi fuera del edificio y caminaron juntas en dirección de los Jiang. Lo que significó ir andando hasta la parada del bus y compartir una fila de asientos.
Por suerte quedaba a algunos minutos de la escuela, una de las razones principales por la cual ella y Jiang Cheng se matricularon ahí. Para ser inicios de la tarde, era un momento tranquilo, el autobús no se llenó ni a un cuarto de su capacidad. Wei WuXian le permitió tomar el lugar junto a la ventana y ella se relajó abrazando su bolso.
Caminaron por la avenida, y se desviaron en dirección a la cuesta donde se erigió la finca. El portero saludó, el jardinero notó su llegada pero no hizo ningún gesto de reconocimiento, y continuó podando los arbustos del jardín frontal.
Hizo girar la llave de la entrada, la residencia se destacó por la ausencia de los autos familiares. Si Lan WangJi era consciente de ello, no dijo nada. Tarde o temprano lo sabría, era muy amable para hacer preguntas incómodas.
Lan WangJi se despojó de su calzado escolar. A Wei WuXian le gustaban sus zapatos de charol, con hebillas por delante, parecía algo que utilizaría una muñeca y sus piernas eran delgadas pero con contornos suaves que la hacían parecer alta, aunque en realidad tenían la misma estatura.
Wei WuXian le prestó unas zapatillas de interior de su propio compartimiento.
Se sintió como toda una vida desde que Lan WangJi estuvo ahí. A veces pensaba en ello durante las noches. No creyó posible que un suceso así pudiese repetirse.
Lan WangJi: "¿Puedo tomar el teléfono?".
"Sí, te dejaré con tú llamada mientras revisó la cocina".
Vio a Lan WangJi darle la espalda. Su larga melena cayó en cascada sobre los hombros, hubo una cinta blanca que formó un lazo y apartó el cabello del rostro para formar un medio recogido. Ella se acercó el auricular a la oreja y comenzó a murmurar, así que Wei Ying entró en la cocina y se dedicó a lo suyo.
Realmente no tenía apetito, pero Lan Zhan era la clase de persona que destacaba lo importante de mantener hábitos saludables, y alimentarse al menos tres veces al día.
Notó algunos ingredientes en el compartimento de vegetales, y pensó que, si Lan WangJi estaba a favor podían comer algún sandwich, cualquier cosa. Algo ligero, que no tomase más de diez minutos.
Mientras revisaba las alacenas sobre la barra de acero, escuchó una voz familiar.
"¿La familia Jiang salió?".
"¡Oh, Lan Zhan!".
Lan WangJi caminó hasta su lado, y dio un vistazo a la colección de latas y frascos en conserva, como si estuviese ideando un menú para elaborar una comida de cinco tiempos. Wei WuXian la detuvo y apretó sus hombros con un gesto suave.
"Si, han salido. No vendrán por un tiempo".
Lan WangJi tarareó. Se mostró dubitativa, contuvo una pregunta en labios, y supo que cambió sus palabras en el último momento. "¿Tienes hambre?".
"No mucha, esta vez eres mí invitada. No necesitas cocinar para mí, solo preparemos algo simple".
Tomó un tiempo terminar de utilizar las cocinas, y comieron en la isleta sobre bancas altas dispuestas una al lado de la otra. Wei WuXian lavó los utensilios, Lan WangJi fue lo suficientemente amable de ayudar a secar la vajilla.
Se desenvolvieron bien. Fueron un gran equipo. Wei WuXian no pudo evitar pensar en ello como la cotidianidad. Lo vigorizante que resultaba algo tan mundano como tener con quien lavar y secar los trastes.
Al término, Wei WuXian se presionó contra la barra en un gesto perezoso y desenfadado. Lan WangJi apoyó el codo y espero por las palabras de su amiga.
La última vez vieron una serie muy mala, también se hizo una bebida para WangJi y comieron frituras. Wei WuXian no tenía espacio para frituras, no deseos de ver una serie mala.
Inhaló hasta llenar sus pulmones, presionó contra la caja torácica y dio una sonrisa cuando el aire se liberó.
De la isleta, atrapó un jarrón de forma sinuosa. Revelando la tapa, permitió a Lan WangJi que se hiciese con el contenido. "Son galletas, las hizo mí jiejie anoche, si no tienes hambre, puedes llevarlas a tú casa, y decirme si son buenas".
Lan WangJi agradeció el detalle. Al final tomó una y la mordisqueó, elogiando el sabor, que no era abrumador, y la masa que era fresca. Así que Wei WuXian empacó algunas para ella, y las guardó en su bolsa.
"Vamos a mí cuarto". El ámbar brillaba como las luces de una farolilla en un día de nieve, pero el rostro no expresó mucho. "¿Quieres dibujar o algo así?".
"No tengo mis lápices de dibujo", explicó, mientras subían los peldaños de la escalera de uno en uno. El alfombrado alrededor evitó el traqueteo de pisadas sobre la madera.
"También podemos escuchar música".
"La música está bien".
Cuando se abrió la puerta, obtuvo una revelación.
Wei WuXian no había pensado mucho en ese día, así que salió de la cama después de ponerse el uniforme, y cerró; consciente de que nadie entraría ahí.
Las cortinas estaban cerradas, bloqueando la luz del interior, sumiendo la pieza en una profunda oleada de tono sepia.
La cama no estaba hecha. La vez pasada se había preparado con anticipación. Madrugó para limpiar, tomó un baño y ordenó todo porque deseaba dar una buena impresión. Esta vez, no había planeado invitar a Lan WangJi, solo tuvo el deseo de hacerlo, así que todo era un desastre.
Lan WangJi debió notarlo, porque sus cejas se fruncieron de disgusto, quizá, en rechazo al desorden. Wei WuXian se apresuró a intervenir.
"Toma lugar en mí escritorio, Lan Zhan. Solo me tomará un minuto".
Esperó. Se hizo en el lugar señalado, y estudió cada uno de los movimientos de Wei WuXian mientras extendía el edredón de plumas, y doblaba las mantas tejidas hasta formar un cuadro, solo para colocarles cerca de la orilla.
Las almohadas se esponjaron, y abrió un poco las cortinas para permitir el paso de la luz natural de un atardecer que tomó fuerza y se convirtió en luces naranjas.
Wei WuXian sintió que todo apestaba a ella, y se incomodó.
"¿Qué quiere hacer Wei Ying?".
Lan WangJi colocó su bolso sobre el escritorio. Sus palmas descansaron sobre sus rodillas. No se mostró ni ansiosa, ni preocupada. Mantuvo un parpadeo ralentizado mientras hacía la pregunta.
"No estoy muy segura".
"¿Por qué Wei Ying quería que viniera a pasar la tarde con ella?".
"No lo sé. ¿Fue absurdo? No debí pedirlo. No quiero que tú tío se enoje contigo, fui egoísta".
"Wei Ying no tiene por qué preocuparse".
Cayó sobre la cama,y las formas lisas del edredón se arruinaron como si hubiese dormido ahí.
Wei WuXian bajó la mirada hacía sus rodillas raspadas, de haberse caído de la bicicleta el otro día, y tiró de la media para ocultarlo. Lan WangJi observó la acción, pero no dijo nada.
"¿Te sientes sola?".
Wei WuXian pegó un respingo, volvió su atención a Lan WangJi, cuyo rostro alexitímico careció de gesto. Por un momento, pensó que se trató de su imaginación, la voz de su subconsciente con el tono de Lan WangJi.
Al reconocerla, no fue capaz de mentirle en nada. "Sí, me siento sola".
Lan WangJi: "También me siento sola a veces".
"Siento que sea así, Lan Zhan". Sus palabras partieron desde la sinceridad.
Al menos ella tenía a sus hermanos, a las personas del equipo de tenis y sus amigos fuera de la escuela. Lan WangJi mantuvo un círculo reducido y toda su vida la pasó con tutores privados. Tal vez fue por ello que Wei Ying terminó minimizando su propia soledad, ya que no había razón para sentirse así.
Pero, Lan WangJi dio una especie de sonrisa discreta, y no evidenció pesar, pese a las palabras de simpatía de Wei WuXian.
"Me gusta pasar tiempo contigo".
"¡A mí también me gusta mucho pasar tiempo contigo, Lan Zhan! ¡No tienes idea de cuanto!".
"Mn, entiendo".
El silencio se extendió por un par de minutos más, pero no fue desagradable ni incómodo. Lan WangJi permaneció en su sitio, y ella en la cama, hasta que sintió pinchazos en las piernas y se acalambró.
Wei WuXian dijo: "Puedes sentarte en la cama, es más cómoda que la silla".
Buscó entre sus pertenencias algún disco, o el reproductor para colocar música, tal como había prometido. No tenía ánimos de dibujar, aunque lo había propuesto ella misma. Su estómago se sentía pesado aunque solo comió bocados durante el almuerzo de la tarde.
Lan WangJi no se encontró donde Wei WuXian señaló, sino que vagabundeó por la habitación, observó con cuidado las pertenencias de Wei Ying, que consiguió vislumbrar sin atención al detalle.
"¿Este libro es bueno?", preguntó WangJi.
Wei WuXian entrecerró los ojos para distinguir las letras, maldijo para sus adentros, pensando en que el próximo año tendría que conseguir algunas micas de aumento para leer las letras de tamaño mediano.
"Es bueno, ¿te interesa, Lan Zhan? Llévatelo a casa, y lo devuelves otro día".
"Mn".
Mientras removía entre las pistas en el reproductor, comenzó a tararear. Había una pegatina en forma de estrella, presionó su uña para evitar que se cayera. Eligió la pista, giro: "¿Esta canción te gusta?".
"Sí".
Lan WangJi abrió la puerta del armario. No como un acto ilícito, no tratando de ser invasiva. Wei WuXian le había permitido investigar y tocar a sus anchas. Cuando acortó la distancia hasta que su cabello rozó contra su hombro, le inquirió.
"¿Qué es?".
Negó. Empero, su rostro giró unos noventa grados, como un felino curioso. Había un cúmulo almohadas, y mantas limpias con olor a sol y suavizante. Estaba todo en orden, al menos a gusto de Wei Ying.
"Aún lo conservas".
"Si, lo hago", reconoció. "Me diste tú abrigo, te prometí que estaría seguro en mí nido".
"Mn, Wei Ying lo dijo".
Aquello ocurrió hace tantos meses, no esperó que Lan WangJi aún buscará por su abrigo. Pensó que lo había olvidado.
La canción cambió, esta vez la melodía fue más suave, como un susurro, algo tranquilo. No le prestó demasiada importancia, ya que el volumen se ajustó para convertirse en ruido de fondo. A Lan WangJi le gustaba así. Ruido bajo, no demasiado alboroto.
Se referenció al cosmos, la luna y las estrellas.
Wei WuXian no siguió demasiado el rumbo al que dirigían las letras. Su atención se centró en Lan WangJi.
"¿Quieres que nos metamos al armario?".
Lan WangJi fue atrapada con un signo de interrogación en el rostro.
"No tiene nada de malo, yo misma dije que era el mejor lugar de la casa".
"¿Eso estaría bien?".
"Si, Lan Zhan. Claro que sí".
Lan WangJi no tuvo porqué dudar de sus palabras. La puerta del armario no fue cerrada, y la oda a las estrellas continuó hasta que fue obviado por su mente.
Wei WuXian entró primero en el nido, Lan WangJi, cuyas medias eran de un blanco inmaculado contuvo sus pasos, temerosa de ensuciar o desorganizar algo. Solo tras tranquilizar, ella entró sin reservas.
Supo que su amiga consideró su nido como un espacio sagrado que no debía perturbarse o manejarse sin cuidado.
Wei WuXian yació sobre una pila de cojines de gran tamaño. La sensación de plumas hizo que su cuello pesara menos. Consiguió una almohada de su espalda baja y se la tendió a Lan WangJi.
Las rodillas de Lan Zhan se mantuvieron cerca de su pecho, en una pose que detonó deseos de protegerse a sí misma. Pero no hubo tensión, incomodidad o disgusto a su presencia, por lo que pudo ser mera especulación suya.
"¿Cómo es tú nido?".
"No tengo uno".
"Oh, no lo dijiste la última vez", se sorprendió. "Esta bien. No todas las personas anidan. Lo hacen si sus padres lo hacían o por instinto".
"Lo sé".
Wei WuXian jugueteó con las puntas de sus dedos, tiró de las medias hacía arriba donde había tejido enrojecido. "Si no colocaste el abrigo en tú nido, solo lo... ¿guardaste?".
"Mn".
Se sorprendió. Eso era lo más honesto que Lan WangJi había dicho jamás. De hecho, en toda aquella tarde, había sido sincera, y no obvió nada.
Por supuesto, Lan WangJi se guió por la honestidad en su discurso, pero, era más común que mantuviese espacios de silencio para indicar indisposición.
"Estoy segura de que está en buenas manos, Lan Zhan".
"Sino anidas, ¿qué haces cuando te sientes vulnerable?".
"Estoy en mí habitación".
"¿Te gusta tú habitación?".
"Esta bien", Lan WangJi se encogió de hombros. Al colocar sus brazos alrededor de sus piernas, alimentó el pensamiento de que trataba de protegerse a sí misma.
Wei WuXian liberó un suspiro.
"Te mentí, Lan Zhan. Lo siento".
"¿Sobre qué mentiste?".
Imitando el gesto de Lan WangJi, se apretó haciendo que su mejilla descansaran sobre sus rodillas desnudas. "Te pedí venir porque no quería estar sola".
"Lo sé".
"Wei Ying actúa raro desde la mañana. En el almuerzo no dijo mucho".
"¿Te hice preocupar?".
"Mn, pero se aclaró cuando vine aquí. Wei Ying quería compañía".
Wei WuXian alzó la vista a los abrigos que se colgaban en la percha alta. En las textura, el rojo y negro, los materiales variados, el estilo eclectico.
Lan WangJi hizo su cabello hacía un lado. El silencio se asentó cómodamente entre ellas, las melodías parecían tararear una nana. Mientras Wei WuXian se perdía en las divagaciones perezosas de su propia mente, Lan WangJi enhebró los extremos, y estos se convirtieron en una trenza poco apretada que ni siquiera ató en puntas.
Wei WuXian contuvo los deseos de pedir que hiciera algo por la maraña que llamó cola de caballo, al final no dijo nada.
"Hay una fiesta", inició. "Wen Ning y Wen Qing están allá. También los Jiang".
"¿Qué clase de fiesta?", Lan WangJi parecía desorientada. "¿Es... una fiesta de la familia Jin?".
Wei WuXian asintió.
Dio un vistazo a los bordes sombríos del atardecer, y los hilos de luz que se filtraron por la ventana, y arañaron la pared adyacente. Si estiraba la mano su piel se bañaría en cálido brillo miel. "Deben estar proponiendo matrimonio a mí jiejie o algo así".
Tras un suspiro, dejó ir un 'que injusto'.
"¿Wei Ying quería estar ahí?", Lan WangJi posó su mano sobre su hombro. Era cálida, la sensación se diseminó y traspasó la tela de la camisa formal.
"Ese no es el punto, Lan Zhan".
"..."
Tras cierta consideración, cedió parcialmente.
"Es contradictorio. Quería estar ahí porque es mí hermana, al mismo tiempo, solo es horrible. Ella está enamorada porque le dijeron que debía estarlo, y ya no podrá hacer nada".
"Wei Ying no sabe eso, la familia Jin podría ser diferente".
Wei WuXian reconoció el brillo acuoso en su mirada, y el entrecejo se marcó arrugando su nariz. "¿Crees que los Jin serán diferentes?".
Lan WangJi bajó su mirada. Dijo: "No, no lo son".
Después de que Wei WuXian derramara un par de lágrimas, limpió de manera violenta, irritando el párpado inferior. Cuando su respiración se aquietó, dio una mirada de soslayo y se ablandó.
"No quería hablarte así".
"Wei Ying tiene derecho a sentirse frustrada".
"Es muy injusto".
Lan WangJi le dio la razón.
Al detenerse a pensarlo, su corazón se apretó.
Lan WangJi era el perfecto referente de Kunze. Era la hija menor de un linaje de Qianyuan, con un legado sobre los hombros, era hermosa, educada y rica. Su tío ya había comenzado a poner manos a la obra para conseguir un buen prospecto de Qianyuan como su pareja. Wei WuXian incluso le había secado las lágrimas cuando confesó lo que su tío le obligó a hacer. Y había seguido así a lo largo de los meses. Al recordarlo, la bilis subió por la boca del estómago y le hizo torcer el gesto.
Ninguna de las dos habló más allá de lo superficial en esa clase de encuentros, y Wei WuXian fue librada de lidiar con esa clase de asuntos, ya que su reputación estaba por los suelos y no era respetada por nadie.
"¿Qué clase de futuro quieres para ti, Lan Zhan?".
La pregunta sorprendió, aunque solo al principio.
Ella dijo: "Preferiría no casarme nunca".
Hubo algo más que se dibujó en sus labios, pero no lo puso en manifiesto, Wei WuXian escuchó con cuidado.
"¿Te gustaría estudiar?".
"No lo sé".
"No hablamos de, si puedes hacerlo justo ahora con lo estricto que es tú tío y lo rígido que son los viejos de tú familia, sino de si lo has pensado para ti misma".
Sin una respuesta, Wei WuXian liberó sus piernas y brazos, y cayó sobre la pila de almohadas. Pensó que en su dramático acto volaría un puñado de plumas blancas como los pelatos de aquel ciruelo.
Desde su posición vislumbró el perfil de Lan WangJi, siendo besada por los hilos dorados de la luz que se filtraba por las rendijas de la ventana.
Al estirar su mano cerca del rostro para atrapar el sol, Lan WangJi reaccionó.
No era su intención instar una caricia. Lan WangJi ya no buscó su cercanía como alguna vez en el pasado. Se limitaron a una dinámica platónica.
Sabía que estaba mal, que tarde o temprano tendría que darse por vencida en su amor de juventud. Pero no estaba lista para dejar ir.
Antes de ofrecer una disculpa por el actuar abrupto y sorpresivo. Lan WangJi capturó su muñeca, presionó contra la mejilla. Esto hizo que Wei WuXian liberara el aliento contenido en sus pulmones.
"¿Todavía te gusto?", inquirió con vulnerabilidad contenida. Wei WuXian no pensó que estuviera haciendo un buen intento. Su voz sonaba ronca y turbada.
Lan WangJi se suavizó tanto en su media sonrisa, que jamás creyó ser testigo de algo tan precioso.
Cuando la joven de la familia Lan se inclinó para rozar sus labios como aquella vez en el centro comercial.
No fueron necesarias más palabras.
"Lan Zhan, eres muy bonita", dijo al separarse.
No supo en qué momento comenzó a llorar. Pero las lágrimas se derramaron por sus mejillas, y sus hombros se sacudieron. Lan WangJi trazó círculos en su espalda. Ni siquiera tenía sentido el por que derramaba tantas lágrimas calientes.
Lan WangJi, aunque tímida en sus movimientos inseguros, rodeó con sus brazos. Wei Ying dejó fluir un pesado llanto, y fue estrechada.
"No llores", se le susurró al oído.
"Lo siento", moqueó. "Me gustas. Realmente me gustas, Lan Zhan. Me gustas mucho".
"Mn, también me gustas".
Esto fue todo para Wei WuXian. Sus dedos se encresparon y sus extremidades se ablandaron hasta convertirse en fideos. "No quiero que seas infeliz. Me duele pensar que te pase algo como a mí jiejie, ... ¿qué voy a hacer entonces?".
Lan WangJi parecía tentada a negar su declaración, consolarla diciendo que no sería el caso. Pero mentir iba en contra de las reglas, y asumir también era mal visto. Por lo que se limitó a besarle las mejillas, en un intento por enjuagar las lágrimas.
"¿A Wei Ying no le preocupa que pueda ocurrirle?", intentó suavizar.
"¡Claro que no, porque yo no soy especial!".
"Wei Ying es especial para mi".
Más lágrimas brotaron como si hubiese roto una presa.
'Era hermoso ser sostenida así', pensó Wei Ying.
Su aliento se atascó, y apenas pudo decir nada.
Su pómulo descansó sobre el regazo de Lan WangJi. Al salir del estupor, notó la mancha de humedad provocada por las lágrimas y trató de borrar, alisando con los dedos.
"Lan Zhan, tú uniforme".
"No te preocupes".
"Pero tú uniforme..."
Un beso en las comisuras fue suficiente para sellar sus labios. Wei WuXian no dijo más.
En ese espacio liminal y seguro, que olía a ella y ahora a Lan WangJi, se expusieron toda clase de sentimientos. Wei WuXian fue consciente de que compartían anhelos, afectos, inseguridades pero también alegrías.
Ambas habían sido la compañía de la otra por mucho tiempo, y se habían sentido dichosas de conocerse en aquella fiesta en la finca Nie.
Lan WangJi confesó que le veía como a su igual, así que Wei WuXian no tenía razones por las cuales menospreciarse. Era alguien a quien admiraba debido a la indomitez de sus acciones, y la libertad para tomar riesgos.
No pensó que fuera tan impresionante, pero, cuando escuchaba a Lan WangJi, sentía una chispa brotar. Se asombró del modo en que fue percibida, y deseó ser la clase de persona que Lan Zhan manifestó en su discurso.
Tuvo un pinchazo de egoísmo arañando en la piel, imaginó una posibilidad idílica, en la que Lan WangJi la veía como su pareja potencial.
Pero seguía existiendo este conflicto vigente entre Qianyuan y Kunze, y la gente de la clase alta. Al reconocerlo, sintió temor. Lan WangJi alguna vez mencionó las dificultades de vivir en su familia. Ella tuvo una madre que era Qianyuan, así que no encajó bien con otros Qianyuan de la familia Lan. Y fueron vistos con recelo.
Dos Qianyuan vinculados eran un caso insólito. A la gente no les gustaba esa clase de enlaces, Qianyuan y Qianyuan, Kunze y Kunze.
'No era correcto', se criticó.
Wei WuXian no permitió que la voz desagradable arruinara ese momento efímero, sempiterno y tierno. Pensaría en algo, siempre podían pensar en algo. Lan Zhan era brillante y Wei Ying ingeniosa. Podrían superarlo si estaban juntas.
"Lan Zhan, ahora soy toda tuya, y tú eres toda mía", comenzó. "Aún si no puedes evitarlo debido a las órdenes de tú tío... no permitas que ese Xiao XingChen, o Song Lan, o esa Qianyuan de la familia Qin, y Cao o-..."
"¿Wei Ying?".
"... No dejes que te roben de mí", se expusó vulnerable.
Lan WangJi acunó entre sus palmas, y provocó un puchero natural en sus labios.
Todo lo que pudo llenar sus pensamientos fue el hecho de que Lan WangJi era preciosa al sonreir, y con una trenza a medio deshacer cayéndole por los hombros.
El beso, que inició tierno como el roce de una mariposa, pasó a ser algo más intenso, pero no por ello, menos anhelante.
El olor de su jabón de baño inundó sus sentidos y le hizo vibrar.
No porque Lan WangJi fuese una Kunze y sus sentidos se lo dictaran. No, de hecho, no hubo ningún tipo de reacción hormonal o química como lo que alguna vez leyó en ese libro de biología. Después de todo ella no era una Qianyuan.
Lo que estaba ocurriendo no era una cuestión fisicoquímica, era más sobre el amor, la cercanía y sentimientos que se desarrollaron con la convivencia.
A Wei WuXian le gustaba Lan Zhan por ser Lan Zhan.
Su Lan Zhan.
Le gustaba su olor.
A limonada dulce, a sándalo y al sol.
Su sonrisa, la manera en que se movía su cabello y la calidez de sus manos. Incluso el modo en que se arruga su nariz cuando fruncía el ceño y como entrecerraba los ojos cuando dudaba de sus tonterías.
Le gustó cómo sus ojos se asemejaron al cristal de ámbar, y mejillas que se ruborizan cuando se le elogió.
Por aquello que otros no ven; su esfuerzo, sus fallas, fortalezas y debilidades.
Lan WangJi es especial y única.
No hay manera de que alguna vez quiera a alguien con la intensidad con la que quiere a Lan WangJi.
Aunque, Wei WuXian no podía hablar demasiado, después de todo, solo era una adolescente. El primer amor siempre se sentía como el último.
Hubo un beso, otro y otro más.
Las caricias superficiales, se sintieron bien. El roce se intensificó, no pudo evitar sentir un tirón en el vientre. Esto instó un escalofrío que le recorrió el cuerpo.
Ambas comprendieron las peculiaridades de su relación, y la dinámica actual, l ser Kunze femeninas.
Sin embargo, se movieron a través de la oscuridad, tomadas de la mano, y trazaron su propio camino hacía lo que les hizo sentir bien.
Un beso aquí, un roce aca.
Hubo dedos que tocaron sobre piel fría. En el estómago y el vientre cálido por las capas de ropa que les cubrían. Reconoció una piel muy tierna al toque.
Incluso si el 'calor', del que todo el mundo hablaba, no se manifestó, no encontraron problemas para sentirse cómodas.
Wei WuXian reconoció el olor de Lan WangJi; en cómo vibró y afloró a su alrededor. Lan WangJi, no trajo otra cosa que un efecto calmante pero caliente en su interior. Espero que pudiera ser lo mismo para ella también.
Wei WuXian se dijo que ya debería estar acostumbrada a la mezcla de sus olores. Ocurría con frecuencia. En el suéter del que se libraba al final del día al llegar a casa, o las gomas para el cabello que tomaba prestadas durante la hora de estudio en la biblioteca, y la caja de almuerzo que había sido anudada con un pañuelo a cuadros que olía a Lan WangJi.
Esa sensación de paz partió del vínculo afectivo, y la cercanía.
Pensó que, de ser posible, le gustaría poner a Lan WangJi en su bonito nido para apreciarla y llenarla de cosas buenas para siempre.
Las manos, de la chica que le gustaba, rozó falanges y los nudillos con sus labios aterciopelados. Wei WuXian tragó pesado, y se satisfizo con la sensación. Al momento de corresponder, depósito besos en los párpados, en las mejillas, las sienes, y en la punta de la nariz.
Incluso compartió un toque ilícito en la parte interna de la muñeca. En la piel desnuda y expuesta de las palmas y el antebrazo.
Lan WangJi, que siempre se mostró tensa con la presencia humana a su alrededor, rompió el bloqueo. Su cuerpo fue liviano, flexible, ligero.
Sostuvo a Wei WuXian con devoción ferviente y la presionó boca arriba. Sus dedos fríos y delgados, hábiles para interpretar las cuerdas del guqin, la tocaron con maestría, como si se tratase de un viejo relato de amantes,que elogian el cielo nocturno con la luna como testigo.
Wei WuXian sintió que el rostro se enrojeció como la cinta con la que ataba su cabello cada día. Especialmente, en el momento en que Lan WangJi metió la mano dentro de su camisa y amasó la piel desnuda que se cubría bajo copas de algodón.
Lanzó un jadeo de sorpresa y gusto, Lan WangJi se inclinó hasta su boca, y le besó la frente. "¿Estás bien?".
"... Sí, sí, haz eso un poco más, yo te haré lo mismo también".
Cuando se sostuvieron en un abrazo estrecho que no permitía la presencia de un alfiler, se meció. Sus manos, temblorosas, se pasaron por el cabello de Lan WangJi. Cepilló y cepilló, relajándose con la textura suave.
Sus posiciones cambiaron. Ya no era Lan WangJi tocando y explorando a Wei WuXian hasta saciar su curiosidad. Se incorporó a medias, y Lan WangJi se subió a su regazo.
Reconoció la humedad presionó en la piel, así que se apresuró a limpiar a Lan WangJi perlada en lágrimas.
"Lan Zhan", le llamó.
"... Lan Zhan". Sus palabras se cargaron con devoción.
Identificó la suavidad de la alfombra rozando la piel sensible, así que se movieron a un sitio más cómodo. Fue hiperconsciente de su entorno. La piel hormigueó con cualquier mínimo roce.
Una pregunta se hizo en sus labios, necesitó ser dicha conforme el calor se acrecentó en su pecho, y procedieron de la mano a un ritmo ralentizado y torpe.
No comprendían que deseaban o buscaban realmente, pero fue placentero. Era ir en barco a la deriva; en un mar de lotos, guiadas por la luna y las estrellas.
Wei WuXian dio una sonrisa exhausta, y fue el sonroso de Lan WangJi, lo que le trajo de vuelta a la tierra. En el techo brillaron estrellas, y la música resonó de fondo.
Hizo el cabello húmedo lejos del mentón de Lan WangJi, y sus ojos se entreceraron por el toque frío.
Al verla pensó en que no había nadie más hermosa en esa existencia que Lan WangJi.
"Mí Lan Zhan".
◆ ◈ ◆
Sus cuerpos permanecieron entrelazados. Notó la calidez de las telas, y las arrugas que se formaron sobre el material.
La somnolencia se apoderó de sus extremidades, los párpados lucharon por permanecer abiertos. La música en la grabadora se detuvo, dejando un ruido blanco, similar a la manera en que se corrían los carretes de cinta.
Cerró los ojos. Se dijo que solo sería un minuto. Cinco minutos. Sería rápido. No quería apartarse de aquella sensación acogedora. Del calor que proporcionó su nido, y la temperatura de Lan WangJi.
No hubo protesta en su petición. La respiración de Lan WangJi fue superficial, '¿se habrá quedado dormida?', se preguntó.
No hubo espacio para las respuestas.
Sumida en el mundo onírico, Wei WuXian flotó entre las aguas como una medusa.
Se dejó llevar por la corriente.
No tuvo preocupaciones.
Fue agradable.
Empero, el pitido de su teléfono le hizo pegar un respingo. Apartó el cabello enmarañado del rostro, y leyó los caracteres difusos por la bruma mental.
Presionó para contestar. La voz de Nie Huaisang estaba al otro lado de la línea, intentó decir algo, no podía escuchar con claridad. Asintió en la somnolencia, y colgó.
Cuando su frente cayó contra el pecho de Lan WangJi, ella emitió un jadeo por el peso adicional sobre el diafragma, lo que instó a Wei Ying a separarse para evitar lastimarla.
Rodó hacía un costado, y se congeló. Era como salir de las mantas calientes durante una fría mañana de invierno.
Lo odió.
Al revisar la pantalla, lanzó una maldición al aire.
¡Había olvidado activar la alarma!
Su siesta de cinco minutos terminó convertida en casi una hora. Pronto serían las siete de la tarde, para entonces, la noche caería y sería poco seguro para Lan WangJi.
Así que sacudió contra su hombro y le instó a despertar.
Lan WangJi, reveló una nueva faceta suya. Protesto haciendo un mohín y se hizo un ovillo contra el costado e intentó dormitar pese a la agitación.
"Tienes que levantarte, Lan Zhan. Es tarde".
Pese al comportamiento perezoso, Lan WangJi obedeció. Fue diligente en prepararse para salir.
Debido al fresco exterior, prestarle otro abrigo para que no se congelara.
Wei WuXian no tuvo tanto problema en verse decente, se echó una sudadera sobre el cuello y se calzó. Una cola de caballo era imposible a esas alturas, así que hizo un moño desordenado. Ayudó a Lan WangJi, y fue una carrera contra el tiempo terminar con todo antes de que el sol realmente cayese sobre la tierra.
Eran cinco minutos pasados de las siete de la tarde cuando tomaron sitio para esperar el transporte que recogería a Lan WangJi.
Ella se había comunicado con su hermano más temprano, sin embargo, Wei WuXian no estaba al tanto de las condiciones que estableció con Lan XiChen.
Estaba dispuesta a acompañarla hasta su casa para asegurarse de su seguridad, y tomar la culpa por el retraso. Que Lan Zhan estuviera fuera fue solo su culpa, había olvidado activar la alarma para regresar hacía media hora.
Lan WangJi sostuvo su mano y dio una caricia en los nudillos para disipar las preocupaciones. Ella prometió que todo estaría bien, Wei WuXian deseó creer.
Hubo una sonrisa cómplice en sus labios. Lo que hizo que fuese doloroso apartarse una vez que llegaron a la inminente separación.
Wei WuXian dijo: "Te veré luego".
Lan WangJi musito en respuesta, ella estaba igual de saciada de aquel instante de cercanía.
Wei WuXian se despidió agitando la mano y le observó hasta que desapareció a la distancia.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro