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II. Quietud


"¡Ha sido todo por hoy! Gracias por su presencia".

La ponente dio término al foro de opinión. Los panelistas se pusieron de pie de uno en uno hasta desalojar el salón. Al exterior se encontró gran conglomeración de personas. Asistentes e invitados que se dedicaron a conversar sobre las conferencias.

El pasillo aledaño se llenó de un rico olor a café y cafetería del servicio pagado por los organizadores del evento. Cuyas conferencias continuarían hasta el final de la semana.

Mientras tanto, miembros del equipo directivo se desplazaron de un lado a otro para atender a los invitados.

"Me matan los pies", se quejó una voz suave por encima del barullo. "Lan WangJi, ¿no estás cansada? Llevas todo el día de pie".

"Estoy bien".

Volvió a su posición inicial y aguardó cerca de la puerta.

Al cabo de pocos minutos, el área comenzó a despejarse. La joven Zhongyong a su lado corrigió el moño desordenado en la nuca y se desplazó en el área para asegurarse de que todo dentro de la sala de juntas estaba en perfecto estado antes de cerrar y echar llave.

"Me muero de hambre, ¿comiste algo hoy?".

"Mn, más temprano".

No pudo ignorar el impulso obsesivo que arañó su interior, por lo que ordenó algunas sillas para agilizar el andar, e impedir cualquier accidente. Aunque la joven se mostró tentada a corregir su comportamiento, atinó en lo razonable de su actuar. Así que presionó los interruptores que terminaron por ensombrecer el salón.

"Estoy exhausta, y aún restan dos días de congreso".

Lan WangJi escuchó atentamente las quejas, y planes sobre preparar fideos DanDan. Revisó por segunda vez los pasacorrientes libres. Cerró las puertas de cristal. Su compañera hizo girar la llave y al cabo de un tiempo se activó el código de la puerta.

Ambas caminaron en silencio hasta la oficina principal. La quietud fue agradable y bien recibida.

Observó el atardecer en naranjas y rojos filtrarse por los cristales de techo a suelo.

Xue CaoLing, la joven a su lado, habló sobre los reportes pendientes en su oficina y le pidió ayuda ya que estarían trabajando en la misma estación el resto de la semana.

En el área de estudio se escuchó la respiración de los presentes, el cambio de la página de algún libro y el tecleo de un computador cercano. Finalmente, el resonar de calzado suave. WangJi se enorgulleció de que sus pasos fuesen apenas perceptibles.

En su escritorio, dio un vistazo a la hoja de cálculo relacionada a la sistematización de información bibliográfica, pues se estaba actualizando el material proporcionado del mes. No se presionó a concluirlo esa tarde, dio un vistazo a la hora en el cuadro inferior derecho, y apagó el monitor.

Estando bien abrigada en el fresco de la tarde, caminó en dirección a la salida y se lanzaron despedidas al aire. Observó a un par de compañeros salir del edificio mientras aguardaba el cambio de luz en el cruce, el teléfono en su bolsillo se sacudió y dejó pasar una luz verde en favor de atender.

XiChen le preguntó si estaba en camino.

WangJi hizo la mascarilla a un lado, dio una bocanada para contener el aire en los pulmones y asintió.

Esa noche Lan Huan haría la cena, cocinaría para ella. Lo que le tenía de buen humor.

Tras un breve intercambio, se sugirió tomar un desvío del camino para comprar algunos pasteles para el té. Habiendo encontrado sitio junto a una anciana, apoyó la cabeza contra el cristal del tren y tarareo para sí misma.


***


Cuarenta minutos más tarde se encontró en el vecindario, el exterior había abandonado el ocre para presentar una noche tapizada de estrellas. Al abrir la puerta fue inundada por el calor acogedor del horno encendido, conjunto de especias y vegetales dentro de una cacerola.

"Llegaste", reconoció su hermano.

Los pasteles se colocaron en el refrigerador, y pese a ser una invitada, se hizo útil. Ayudó a organizar la mesa. Incluso lavó la mezcla para la ensalada.

El menú consistió en sù jiăozī de tofu, una serie de vegetales salteados, ensalada y un un cuenco de hoisin tofu. Su hermano rellenó su plato y fue lo bastante amable para añadir un poco de proteína a sus porciones.

Fue en su mayoría silencioso, ya que los viejos hábitos difícilmente podían romperse, pero los comentarios variados aparecían en los instantes para dar un trago de agua o descansar la mandíbula entre masticación.

"Recordé que te gustaba el jiăozī, la próxima vez hagamos algunos mantou".

Lan WangJi estuvo de acuerdo.

Habiendo hecho los cubiertos a un lado, dio un trago de agua y eliminó los restos amargos de la espinaca y las hojas de mostaza castaña.

"¿Aún te debates por el posgrado o aplicarás solicitud a la sede central?"

"Sigo considerando las opciones".

Después de la universidad, WangJi obtuvo un lugar en el sitio en el que presentó sus pasantías, este fue el sitio donde había estado trabajando desde entonces.

"Eso es bueno", una sonrisa cansada pero genuina se manifestó. "Tienes mucho tiempo para decidir qué deseas hacer".

WangJi no se contuvo. Estiró su mano hasta sostener la piel fría de Lan Huan. El apretón fue suave pero firme y sin titubeo.

Después de una serie de acontecimientos difíciles, Lan Huan y WangJi decidieron mudarse y apartarse de parte de su familia paterna.

Todo comenzó durante sus años de estudios universitarios. El tío había enfermado de gravedad tras complicaciones de la presión arterial, lo cual fue un ir y venir entre la universidad, el tiempo en casa y el hospital.

Quizá fueron las experiencias cercanas a la muerte o el cambio de corazón gradual que experimentó shufu, pero, en el presente, actuó como una mejor persona.

Pudo recordarle con una serie de intravenosas y un monitor cardíaco resonando en la pieza, disculpándose por sus acciones pasadas.

WangJi, que había sido criada por ese hombre como un padre, no pudo resentirlo, y le perdonó. Sin embargo, aunque cercanos, no mantuvieron visitas constantes, había sido un tiempo desde que se vieron en persona.

Mientras su tío reposaba de su enfermedad, Lan Huan se hizo con el cargo de los negocios familiares. Esto incluyó la parte del imperio que su padre acumuló en juventud. Frente al desempeño destacable de Lan Huan, los ancianos presionaron e insistieron para que tomase el puesto de líder de la familia.

XiChen no se sentía listo para una responsabilidad tan abrumadora.

Esto derivó en un intento de suicidio anómico.

Lan Huan había estado observando la manera en que su hermana se liberó de las ataduras e imposiciones por haber nacido como Kunze. Estaba en camino de formar su propia vida acorde a su comprensión.

Más no hubo opciones para XiChen debido a su condición. Se mantuvo atado a las normas del mundo, a las expectativas del segundo género, por lo que, al final, terminó desplomándose.

XiChen tuvo expectativas fallidas, pérdida de aspiraciones y satisfacción nula de las acciones propias.

En ese momento, WangJi era una joven universitaria, e hizo su vida a un lado para estar a lado de su hermano.

Después de su atentado, Lan Huan pasó a convertirse en la comidilla de la familia frente a su deficiente estado mental. Empero, se le presionó a recuperarse pronto para que continuara con las responsabilidades que dejó en el aire.

A Lan WangJi no le pudo importar menos todo ese asunto. Se sintió asqueada al percatarse del punto al cual empujaron a su hermano solo para cubrir el papel de marioneta del consejo familiar.

Él dijo: "Lo siento", después de ese incidente.

Pero no hubo nada que perdonar. No era su culpa. Nunca fue su culpa.

Aquella fue la primera vez que WangJi contempló a su hermano en un estado tan vulnerable. Por un momento, dio la impresión de que los roles se habían invertido.

Consideró propicio cuidar de él, porque Lan Huan también merecía ser cuidado y estimado.

Que fuese designado Qianyuan no significó que tuviese que llevar el peso del mundo sobre sus hombros solo porque eso es lo que la sociedad esperaba de él. WangJi pensó que ambos podrían compartir ciertas inquietudes del mundo y apoyarse a través de la incertidumbre.

Tras mudarse a Jingmen, su hermano se mostró más tranquilo, y WangJi también.

Acompañó a XiChen a Jingmen.

No porque temiese de alguna fatalidad, o tuviese algún apego ansioso por separarse de su lado. Había existido una distancia enorme entre ellos durante toda la vida, siguieron acompañandose aunque ya no compartían espacio. De este modo, WangJi también fue capaz de liberarse de su familia paterna, y tuvo algo de compañía en una ciudad desconocida.

Después del colapso nervioso de Lan Huan, se dedicó a trabajar de manera remota durante pocas horas al día. Y solo tras el visto bueno de su terapeuta.

Lan Huan no fue el único que atendió con el especialista. WangJi también se permitió sanar; acostumbrarse al mundo exterior.

Después de todo, el vivir dentro de las cuatro paredes de su casa afectó su socialización y la manera en que se desenvolvió con el entorno incluso si no era consciente de ello.

Lan Huan retomó la práctica del xiao, y parecía interesado por aprender a tocar cuerdas como ella.

"La próxima vez traeré el guqin y te enseñaré algunos acordes", prometió.

XiChen se maravilló.

"Deberíamos ir a ver esa obra de teatro que te mostré la vez pasada", sugirió.

WangJi asintió, pese a sentir que las palabras salían de su boca a regañadientes. Si bien, no le llamó la atención la trama de la misma, su hermano disfrutó esa clase de entretenimiento.

Ella se mantuvo abierta aprobar cosas nuevas.


◆ ◈ ◆


En casa, asignó una hora para revisar sus gastos del mes. Hizo el ajuste en el presupuesto para la compra de víveres y el pago de los servicios públicos.

En realidad, se le dijo que no había necesidad de hacerlo.

Cuando su padre murió, parte de sus negocios pasaron a la administración de su tío, y más tarde a su hermano.

Frente a su 'condición' de nacimiento, es decir, Kunze, no se le fue entregada la responsabilidad de ninguna empresa. Aunque obtuvo una cuantiosa asignación mensual, aunado a la herencia en el seguro de vida de ambos padres. No buscaba cargar su vida con complicados asuntos sobre administración de negocios, por lo que no tuvo una opinión al respecto. Pero el dinero fue apreciado, e hizo donaciones ocasionales para apoyar la educación y la mejora de servicios bibliotecarios.

Disfruto ganar su propio dinero por mérito propio.

Entre sus ajustes a largo plazo, barajó la posibilidad de tomar un posgrado y pagarlo con sus propios ahorros.

Tenía mucho tiempo para pensar.

Escuchó la notificación de mensaje en su teléfono, e hizo el libro de gastos a un lado. A palabras de su hermano, shufu había enviado correspondencia acumulada, y encontró necesario que la recogiese en la brevedad posible.

Intercambiaron mensajes durante media hora, y se encaminó al cuarto de baño, solo entonces se despidió. Tenía que apresurarse para secar su cabello y dormir temprano, pues tenía pendientes que atender por la mañana.

Mientras ajustaba la alarma, añadió una nota en su calendario para hacer un desvío por el correo.

Debido a que su dirección actual no se encontró vigente en su carnet, los paquetes y mensajes llegaban a la residencia Lan. Lan QiRen prefería acumular las entregas, siempre que no pareciese urgente, y lo enviaba una vez al mes, en lugar de hacer múltiples viajes a la oficina de paqueteria.

Días más tarde, tras un desayuno de noche con XiChen, le fueron entregadas un puñado de cartas atadas juntas con una cinta y le ayudó a cargar el auto con sus compras en línea. Hubo plantas artificiales, frazadas y rellenos de almohadón para cambiar la decoración de la sala de estar.

En casa, tomó sitio en la mesita, y revisó la paqueteria. Una a una las cartas fueron abiertas y leídas: Facturas para suscripciones, y una invitación al coloquio del próximo mes.

Revisando el calendario de mano, se percató de una carta en sobre azur, el cual no parecía estar firmada por el remitente, más allá de los sellos postales.

Abrió con cuidado, procurando no desgarrar el papel.

Dentro encontró una carta escrita a mano, y una tarjeta de felicitación. De esas que solía apreciar en el supermercado o en la librería cerca de casa. Se sorprendió porque no era su cumpleaños, ni lo sería pronto. El detalle discreto de la portada era en su mayoría minimalista.

Abrió el mensaje, y el aliento se le atascó al reconocer la letra.

[𝓂𝑒 𝑒𝓃𝓉𝑒𝓇𝑒 𝓆𝓊𝑒 𝓉𝑒𝓇𝓂𝒾𝓃𝒶𝓈𝓉𝑒 𝓁𝒶 𝓊𝓃𝒾𝓋𝑒𝓇𝓈𝒾𝒹𝒶𝒹.

𝒻𝑒𝓁𝒾𝒸𝒾𝒹𝒶𝒹𝑒𝓈].


◆ ◈ ◆


WangJi no dio respuesta inmediata a la carta.

Al principio se encontró pasmada y en shock frente a la manifestación de Wei WuXian. Solía pensar en ella, no con la misma frecuencia que cuando era una adolescente, pero aún lo hizo de modo ocasional.

Cuando joven aguardó paciente a que la propia Wei Ying se manifestara. Esperó que un día, al volver de la escuela, apareciese un correo en su bandeja de entrada. Incluso una llamada telefónica como había sido el caso de Jiang YanLi, pero no ocurrió.

Sus caminos se habían separado antes de que escapase de casa. Había asumido que Wei WuXian le superó y no pensó más en ella.

Pero hubo una carta escrita a puño y letra; y una felicitación por sus estudios superiores. Aún cuando la última vez que se vieron había sido tantos años atrás.

Tras la sorpresa, se mostró reacia. Guardó el mensaje y no se apresuró a dar contestación, permaneció en sus pensamientos durante bastante tiempo. La cantidad suficiente, para hacer mención de ello en su reunión con la terapeuta.

Si bien había dado cierre a ciertos problemas por los cuales acudió en un inicio, reconoció otros aspectos de su vida con los cuales aún debía lidiar; por ejemplo, la orfandad.

Pasaron cerca de tres meses, antes de tener un momento libre para hacer algo con el mensaje de Wei WuXian.

En los primeros días pensó como extraño dejar toda su vida de lado para correr detrás de alguien que fue su amor de la infancia. Sin embargo, en su corazón, Wei WuXian también su amiga.

Valiosa y querida.

Su desaparición trajo dolor. Bastante, y trató de dar razones al porqué lo hizo y se abstuvo de regresar o contactar a su hermana mayor.

Tras ver el panorama con otros ojos pensó en que, probablemente, fue lo mejor.

La familia Jiang, al menos su matriarca, no era otra cosa que abusiva con Wei WuXian. Le había escuchado hablar con dureza en un par de ocasiones, supo que nadie podía estar en paz en esa clase de ambientes.

Mientras hablaba de amistades y relaciones con su terapeuta, y trataba su aislamiento social, sintió que también debía aprender a dejar ir.

En el presente, WangJi se apoyó contra el respaldo de la silla y contuvo la rigidez en la zona lumbar baja. El joven Zhongyong apartó la mirada hacía su tabla de anotaciones, pero no escribió nada.

La habitación mantuvo un aroma a limpio y el aire acondicionado resecaba las fosas nasales.

Su terapeuta señaló que, si eran sus deseos, había bastante maneras de dar cierre al círculo. Escribir una carta en respuesta, tratar de contactar. Podía redactar algo para sí misma, o aplicar la técnica gestáltica de la silla vacía.

Él lo señaló como 'dar conclusión a ese capítulo de su vida que quedó abierto y dejó incertidumbre'.

También podía ignorar el dar una respuesta, pero trabajar a partir de las emociones que provocó el contacto inesperado.

Quizá, el hecho de reconocer que hubo algo que no se dijo aquella última vez, fue lo que motivó a WangJi a tomar la opción de buscarle.

De este modo se dirigió a Yiling y memorizó la dirección del remitente de la carta.

En realidad, fue una coincidencia abismal que Yiling, y su residencia actual en Jingmen se encontrase a hora y cuarenta minutos de distancia. De no ser el caso, el contacto personal hubiera sido complicado.

Reconoció que tomar el tren sería la ruta más factible. Y sintió el chispazo de antelación por abordar para un trayecto de larga distancia. Disfrutaba ver los paisajes verdes por su ventana y el caer del atardecer.

Empero, aún era bastante temprano, así que hubo cielos despejados y hierba brillante.

Descartó la opción de conducir cualquier cosa. Por supuesto sabía hacerlo. Su hermano le enseñó a los veintidós años. Dando independencia, a quien acostumbrada ser llevada por empleados de la familia.

Más no se reconoció lo suficientemente confiada para hacerse en carretera durante dos horas. Intentaría largas distancias en el futuro, cuando viajase a algún sitio en compañía de su hermano mayor, y solo para sentir un algo de seguridad en el acto.

La estación no fue diferente a cualquier otra estación de tren. Tuvo que leer el mapa de ruta en el subterráneo cercano para obtener algo de orientación. Al final utilizó el programa de guías de su teléfono y pagó un taxi para llegar al vecindario.

Fue un trayecto relativamente corto. Agradeció al anciano Zhongyong por el servicio, hizo una reverencia educada y caminó por lo que parecía un mercadillo local de varias calles, aledaño a un gran parque de esparcimiento y juegos infantiles.

No pudo evitar pensar en que era un vecindario agradable. No era ni muy rico y tampoco empobrecido. El ambiente se mostró tranquilo con poco tránsito de personas; escuchó el sonido de los árboles mecerse, el viento sobre las hojas y un pájaro carpintero en algún árbol cercano.

Después de pasear, concluyó en que estaba perdida.

Se aproximó a la tienda administrada por un hombre mayor de cejas encanecidas y preguntó por la dirección del edificio de Wei WuXian. Pensó que sería idóneo comprar pasteles locales como regalo por la intromisión.

Mientras el viejo Qianyuan señala este y oeste en relación a las calles a tomar, fue empujada en la parte trasera de la rodilla. Contuvo el temblor y la amenaza a caer. Frunció el ceño, y su boca formó una línea fina. Hasta que se manifestó una diminuta masa aferrada a su pierna derecha.

Se trató de un niño.

Un niño de cabello liso y suave.

El menor ignoró cualquier posible advertencia sobre acercarse a los extraños y se echó a llorar con un llanto desdichado.

Las voces de los transeúntes en el mercado resonaron en sus oídos.

"¿Ah? ¿Qué está pasando?".

"¿Por qué llora ese niño?".

"¿Por qué no lo está consolando?".

WangJi sintió que la agorafobia se hacía presente cuanto más era rodeada por la multitud.

Antes de perder la calma, se forzó a realizar una respiración profunda. El niño pasó de llorar en voz alta a convertirse en un mar de gritos y berridos.

Se preocupó.

Se dijo que podía hacerlo. Cuidó de JingYi cuando era solo un bebé, y pasó tiempo con A-mei durante todo un periodo.

Se acuclilló ignorando que el borde de su abrigo se arrastró contra el polvo de la acera, e intentó llamar con una voz gentil. Pero no tuvo éxito.

El bebé tenía un rostro de mejillas rellenas, que ahora estaban tan rojas como un tomate, y un rostro llenó de lágrimas y mocos.

Los entrometidos, que encontraron contemplando la escena, se acercaron como si lo supieran todo y expresaron quejas por su inacción e incapacidad para lidiar con un niño pequeño, abrumado por la presencia de desconocidos.

'Tsk, que desagradable. Dejar llorar así a un niño'.

'¿Por qué no hace nada?'.

'Estas madres primerizas me ponen de nervios'.

'Ese niño está haciendo un escándalo, ¿por qué no le da una tunda y ya para que deje de llorar?'.

WangJi dio una mirada de muerte a la persona que dijo tales palabras pero la mujer no se mostró ni un poco arrepentido.

Una Qianyuan de mediana edad, se aproximó con aparente simpatía, y sugirió. "Eres una Kunze, ¿no es así? ¿Por qué no lo tomas en brazos y lo acunas?"

Lan WangJi realmente se fastidió.

¿Qué tenía que ver el segundo género?

En todo caso, ¿por qué esa mujer no intentó acunar?

No, de hecho, eso no era lo apropiado ni lo idóneo. No se debía cargar niños ajenos, no acunarlos y menos tocarlos sin su consentimiento. Todo lo que podía hacer era tratar de consolar desde su sitio, a una altura amigable para el pequeño.

Las personas lo estaban poniendo de nervios y a ella también.

Una anciana Zhongyong con un puesto de caqui a pocos metros le señaló con una uña larga. "Intenta hacer lo que te dijo tú superior. Ponlo cerca de tú pecho, el olor de los Kunze suele calmar a los niños, ¡¿por qué eres tan arisca?!".

Pronto, tuvo el deseo de proteger y apartar al niño de la multitud, lo intentó a medias, pero las personas siguieron cerrando el semicírculo.

'¡Ey!'

'¡Ay!'

'¡¿Disculpa?!'

Se escuchó decir de parte de aquellos transeúntes que se detuvieron para ver el espectáculo. Del medio de la multitud se manifestó una persona joven, cuyas líneas tensas en rostro se suavizaron.

La mujer forzó una risa desenfadada y dijo: "Ya, no hay nada que ver, vuelvan a su camino. El espectáculo terminó".

El niño pequeño huyó del agarre a WangJi y se aferró en la pierna de la mujer.

Esta persona fue Wei WuXian.

Sobre sus hombros llevaba una bolsa de tela, del cual sobresalía una larga hogaza de pan y lo que parecían compras del mercadillo local. Había unos pantalones de tiro alto y poena ancha con evidente desgastado al final de los orillos con algunos parches en los bolillos a la altura de la rodilla, y una camisa de cuello alto y mangas de color negro.

Las risas ayudaron apaciguar la tensión, y el llanto del niño redujo su intensidad hasta convertirse en un hipeo miserable.

La multitud se disipó de mala gana hasta que se quedaron solas. Hasta entonces, ninguna había dicho una palabra a la otra. WangJi no lo encontró oportuno, y Wei WuXian consoló al niño.

"Ya, Baobei, te vas a quedar sin voz a este paso. Deja el llanto, ya estoy aquí".

Levantó al niño del suelo e inspeccionó su rostro. Con una toallita desinfectante le limpió el rostro y las manos, y se lo echó en la cadera como si no pesara nada.

WangJi observó la escena con fascinación y asombro. El niño escondió su rostro, sonrosado por el llanto anterior, contra la curva del cuello y continuó emitiendo queja.

Wei WuXian se sacó una piruleta de la boca y se la tendió al niño. Sus labios adoptaron un tono rojizo similar a la tinta, y añadió contraste al rostro pálido con un par de lunares.

El niño dejó de llorar por completo, pero Wei WuXian no lo dejó ir. "Aiya, te asustaste. Te dije que no me soltaras la mano cuando salimos". Lan WangJi observó al niño asentir con pesadez. Aunque obtuvo un dulce, se lo notó decaído por haberse extraviado.

"Tuviste suerte de que esta buena y linda jiejie te encontrara".

"..."

Hubo una sonrisa divertida en el rostro de Wei WuXian, parte de sus dientes se tiñeron de rojo, pero lo ignoró. Sus ojos formaron pequeñas lunas, y aunque había cambiado bastante al perder la grasa de bebé en sus mejillas, WangJi encontró la misma jovialidad del pasado.

"¿Cómo se dice?", meció Wei Ying. En lugar de una respuesta el niño se apretó contra su cuello y se escondió del mundo. "Aiya, que niño. Tan arisco. Se dice 'gracias'".

Tras un par de comentarios en orden de tranquilizar al bebé en brazos, Wei WuXian dejó ir el aire en sus pulmones.

La sonrisa se reemplazó por ligeras líneas de cansancio. Aunque no lo dijo, o mostró en su postura, ella también debió inquietarse por la desaparición del infante.

Tras un segundo para recuperarse, se encontró con su mirada.

El gris de sus ojos, que ya había comenzado a difuminar de sus memorias, brilló como las estrellas en el cielo nocturno.

"Lan Zhan, ¡qué sorpresa! Ha sido mucho tiempo".

"Sí".

"Sigues sin hablar más allá de lo necesario. Da gusto volver a verte", él niño gruñó, Wei WuXian dio golpecitos en la el trasero, e ignoró. "¿Cuántos años han pasado?".

"Bastantes".

"En eso tienes razón".

La gente pasó a su alrededor de un lado a otro, lo que comenzó a ser una molestia. Además Wei WuXian llevaba peso sobre los hombros; de pronto, no se sintió bien estar de pie.

"¿Qué te trae aquí? ¿Aún vives en Gusu?".

"Ya no vivo en casa de mí tio. Me mude".

"Oh, felicidades por eso".

Las felicitaciones se extendieron con cierto pasmo ante la revelación, pero fueron sinceras.

Un mechón salió del agarre del recogido con un par de horquillas rojas, y le resultó curioso que Wei WuXian siguiese cortando su cabello por ella misma.

"Recibí tú carta, es por ello que vine", fue la única explicación.

La sonrisa en labios de WuXian burbujeó con incredulidad, y las cejas se fruncieron como si le resultase absurdo e inverosímil.

Tal vez, es porque incluso a ella le resultó inverosímil.

"Oh... no sé qué decir. Qing-jiejie me contó sobre la universidad. Creo que se encontraron en una reunión o algo asi".

De pronto recordó haber compartido algunos comentarios con Wen Qing durante la fiesta de beneficencia de la familia Nie. No había contemplado que Wei Ying y la joven de la familia Wen aún mantuviesen contacto.

"Al final, estudiaste la universidad, ¡Eso es estupendo!", mordiendo el interior de su mejilla, tarareo en asentimiento. Su sonrisa natural tiró hacía arriba, en orden de añadir algo más. "No tenías que venir hasta aquí para saludar. Debió ser problemático".

"No lo fue. No vivo lejos de Yiling", señaló, como si aquello fuese suficiente para justificar el porqué estaba en búsqueda de su vecindario. "Quería hacerlo".

"... ¿en serio?"

"Mn, eramos amigas. Deseaba saber que te encontrabas bien".

'Después de todo este tiempo'.

"Realmente has cambiado, Lan WangJi". Su nombre formal no se sintió mal, no se dijo con mala intención, ambas lo supieron y se relajaron.

"Wei Ying también".

Ajustando el peso en sus brazos, hizo un movimiento vago con la mano que no pasó desapercibido. "Me mude, y perdí mucha de mí información de contacto. No tuve manera de contactarte".

"Entiendo, no te preocupes".

"Y... como puedes ver, he estado ocupada".

Lan WangJi se mostró dispuesta a ayudarle con algunas bolsas de compra que colgaban sobre el hombro añadiendo tensión, pero no fue necesario. Wei WuXian señaló un establecimiento al otro lado de la calle el cual se caracterizó por mesas al exterior e interior.

Terminaron eligiendo una cabina apartada en la parte interior. Pago por un té, y Wei WuXian eligió un café frío.

Después de un llanto agitado y ser mecido en brazos durante media hora, el niño pequeño, A-Yuan, reposo su cabeza contra el regazo de Wei WuXian, y se aquietó. WangJi pudo reconocerlo como un niño tranquilo que apenas hizo demasiada queja tras el mal trago.

Dio trago a su bebida, Wei WuXian imitó. El hielo golpeó el envase plástico en repetidas ocaciones.

No supo qué preguntar.

Cuando inició su viaje no supo qué esperar, pero este no fue uno de los tantos escenarios en mente. No es que le desagradara. En realidad no fue el caso, y no tuvo razones para sentirse de ese modo.

Sin embargo, viéndose como se veían, discutiendo lo que discutían, reconoció que habían crecido.

¿Que se decía en esos casos?

¿De qué hablaban ahora?

Pronto se aferró al contenido de la carta y la tarjeta escrita a mano. Supuso que seguir esa línea funcionaria.

"¿Qué hizo Wei Ying después de la escuela? ¿Continuó estudiando?"

"Estuve trabajando un tiempo. No tuve oportunidad de retomar los estudios superiores hasta hace poco", se explicó. "Fueron años... llenos de cambios".

WangJi asintió, reconoció esa sensación. Su vida tampoco fue tranquila y atravesó toda clase de situaciones.

"Dime Lan WangJi, ¿tuviste buenas experiencias durante la universidad?"

"Si. Las tuve".

Wei WuXian hizo una mueca que recordó a su yo de juventud. Como si fuese la luz que llama a los girasoles. Como el calor del verano.

"Eso es genial, te lo mereces. También he experimentado cosas agradables".

Las líneas de la boca tiraron hacía arriba y reconoció aquello como una sonrisa. "Mn".

El silencio se extendió por algún tiempo, pero no fue desagradable. La atención se desvió al exterior. A cielos claros y tránsito bajo. Al interior, con plantas artificiales en las esquinas, y pisos de linóleo blancos. La barra de acero inoxidable y la enorme exhibición de pasteles en una vitrina de cristal.

"¿Qué está estudiando Wei Ying?".

"Didáctica de ciencias", añadió con orgullo. A su entendimiento, era la práctica de enseñanza-aprendizaje de contenidos relacionados con sistemas y procesos físicos, químicos y biológicos del medio. "¿No es increible? Me gustaría motivar a esos pequeños monstruos a interesarse por la ciencia. Yo creo que es genial, es una pena que no todos los niños puedan verlo".

El corazón se le calentó. Wei WuXian tenía esa chispa vivaz, estaba segura de que lograría alentar a sus estudiantes tal como aspiró.

Cuando fue su momento de responder a la pregunta lanzada al aire, liberó la pierna cruzada sobre la otra, y sostuvo su taza para calentar sus manos, a pesar de que el exterior era templado.

Lan WangJi dijo: "biblioteconomía".

"¡Vaya! A ti te gustaban mucho los libros durante nuestra etapa de estudiantes. No lo hubiese imaginado. Pensar que terminarías como servidor público".

La carcajada resonó pero no lo encontró molesto. Al menos no para ella. Al cabo de un minuto una anciana de la mesa aledaña emitió un 'Shhhh', criticando las actitudes poco agraciadas de Wei WuXian.

Fue admirable apreciar que A-Yuan no se había quejado pese al escándalo que ocurría a pocos centímetros de sus sueños dulces.

Mientras Wei WuXian limpiaba las lágrimas acumuladas en la comisura, WangJi se percató de un aro de metal que envolvió el anular. La plata brillo intenso, semejante a la luna llena.

"Te casaste", no preguntó.

"¡Si, lo hice!", añadió sin perder la mueca risueña en el semblante. Las lágrimas se apartaron pero las pestañas mantuvieron el brillo húmedo. "¿Qué hay de tú vida, Lan Zhan?". 

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