Capítulo 5.
No había dicho nada luego de aquel comentario de John y no sabía si arrepentirme por haberlo invitado a la fiesta de mi familia. La verdad es que no conocía aquel hombre y la desesperación de conseguir una cita me había hecho olvidar que podía ser un loco asesino.
Tal vez no me había contestado las llamadas porque estaba asesinando a una chica castaña con problemas de vómitos verbales y que también lo había invitado a una fiesta de su familia... ¿Demasiada casualidad?
Estrechando las manos en mi regazo me permití mirar discretamente al Ferrero Rocher, déjenme decirles que su traje ajustado era sinónimo de envoltura deliciosa para el bombón de chocolate. Nunca, ni en mis más jodidos sueños me habría imaginado estar en un sitio tan cerrado con un hombre como ese.
Si tienes impulsos homicidas, te entrego mi cuerpo en bandeja de plata, señor Ferrero Rocher.
—Emm, ¿gracias?
Me sonrojé al ver que mis pensamientos quedaron muy por debajo de mis impulsos vomitivos. ¡Había dicho esa locura en voz alta!
—Yo... Por fa-favor, ol-olvida lo que di-dije.
—Está olvidado, pero que conste, no tengo impulsos homicidas.
—Solo por curiosidad, ¿puedo saber de qué va tu trabajo?
—Umm utilizo muchos cuchillos, mientras estén más afilados mejor, a veces hay sangre cosa que odio porque mi traje blanco se tiñe de rojo y eso a mi jefe no le gusta. Mi especialidad es rebanar la carne correctamente, pero soy muy versátil, ¿sabes?—La seriedad con la que respondió me dejó fría. ¿De qué trabajo estamos hablando? Tuvo que haber visto mi cara de terror porque para mí sorpresa se carcajeó—. Soy chef, Makayla.
—¡Oh, chef!
—Sí, por eso te dije que utilizo muchos cuchillos. ¿Qué pensabas que era?
Un maldito asesino serial que va en busca de chicas castañas con personalidad algo tímida y llena de ocurrencias cuando decide hablar... pero no le diría eso.
—¿Carnicero?
John rio abiertamente aún manteniendo su mirada en la carretera. Sin embargo, no dijo otra palabra, por lo que me animé a seguir charlando con él.
—¿Qué edad tienes?
—¿Estamos jugando a las veinte preguntas?
—Solo quiero conocer a quien estoy llevando a mi casa—me lanzó una mirada incrédula y sin poder evitarlo me sonrojé aún más—. Sí, sé que debí hacerlo antes de invitar a un extraño a la casa de mi familia, pero yo estaba...
—Desesperada, lo sé.
—Mucho. Le conté a mi familia sobre ti, ellos piensas que no llevaré a nadie y que solo estaba mintiendo—mascullé mirando hacia mis manos evitando sus miradas ocasionales—. Mi hermana realmente piensa que soy lesbiana.
—¿Y lo eres?
—¿Qué? ¡No!
—Lo digo porque es muy extraño que un hombre no quiera salir contigo, digo, eres muy guapa.
¿Mis mejillas están a punto de convertirse en tomates?
—Gracias.
—También aclaraste la noche del bar que no querías estar en una relación.
No es tan así, solo no quería tener un romance efímero, quería algo para toda la vida, quería que cupido me flechara con el hombre que solo tendría sus ojos para mí. Demasiado fantasioso, lo sé, pero era lo que quería en mi vida.
—Solo quiero encontrar a la persona correcta—me limité a decir.
—A veces la persona correcta es la que menos esperas que es, lo he visto. Por ejemplo, mi hermana es una loca amante de la navidad como toda mi familia y mi cuñado era el Grinch en carne y hueso sin todo el verde en la piel, por supuesto. Sin embargo, se aman y él acepta vestirse con un horrible suéter navideño que tiene música y que exclama ho ho ho aunque lo odie con toda su alma—escuché fascinada su historia. Sonaba como una bonita relación—. Por eso digo, tal vez tengas a tu persona correcta en un estándar en el que no estás buscando.
—No busco el amor.
Él me encontró con Levi.
—¿Estás segura? Dime algo, ¿tu hermana es la razón principal del porqué me estás llevando a casa de tu familia?
—Sí—dudé un poco al responder.
—No te creo, estás mintiendo.
—La verdad no, solo no estoy contando toda la verdad—dije en mi diarrea verbal.
—Pues si quieres que esto funcione es mejor que hables pronto—señaló a lo lejos el portón de la majestuosa entrada de la casa de mis padres, silbó por lo bajo—. No me equivoqué, eres una ricachona.
—No soy una ricachona.
—Tu casa dice lo contrario.
—Es la casa de mis padres, es el dinero de mis padres y todo es de mis padres. Estoy lejos de ser una ricachona—declaré mordazmente.
Odiaba que las personas me encasillaran en el tienes mucho dinero, ¿qué problemas tendrías? Estoy lejos de ser millonaria, mi trabajo no me daba lo suficiente para comer caviar por las noches, eso es seguro. ¿Mis padres? Apestaban en dinero, pero nada de eso era mío.
—Lo lamento, veo que es un tema sensible para ti—John se detuvo a una cuadra de la casa y apagó el auto.
Lo miré confundida, ¿por qué se había detenido?
—Antes de entrar quiero que me cuentes la historia completa.
—Ese no era el trato.
—La verdad nunca tuvimos un trato Makayla, no más que el de asistir a una fiesta contigo como una cita. Y aquí estoy, pedí la noche libre en uno de los días más movidos en el restaurante porque de verdad te escuchabas desesperada, necesitabas ayuda y yo tendí mi mano para ayudarte, muy pocas veces hago cosas impulsivas en mi vida y créeme que esta es una de ellas. Yo solo pido la verdad completa como pago.
—Y la foto de mis pies con los tacones.
Sus ojos se oscurecieron e intentaron echarle una mirada a los nombrados, pero la falta de luz no se lo permitió.
—Ese es un gran pago, pero prefiero cambiarlo solo por la verdad. Así que Makayla, soy todo oídos.
Estreché con más fuerza mis manos, pero él extendió una de las suyas y detuvo el daño que me estaba haciendo. Me quedé paralizada cuando empezó a acariciar mi dorso con su pulgar, como instándome a hablar, como si no me fuera a juzgar.
—Tomé un curso de maquillaje intensivo el mes pasado, fui al gimnasio y troté sin parar por horas, me atreví a subirme en estos zancos que tanto te gustan, logré conseguir a un hombre guapo para traer a mi casa en una fiesta tan importante para mi madre y mi hermana, todo por tres razones: uno, demostrarles a mis padres que si puedo lograr ser como ella, bonita, elegante, que puedo conseguir un hombre de cuento de hadas si así lo deseo. Dos, para que mi hermana por una vez en la vida se meta la lengua por su trasero y deje de humillarme las veces que a ella le da gana, quizás mi motivación más grande de la noche. Y tres...
Me quedo en silencio porque era demasiado vergonzoso. ¿Amar al prometido de mi hermana?
—¿Tres?
—Por Levi.
—¿Levi?
—Rossie y él se comprometieron en octubre—dije casi entre lágrimas al recordar aquel momento—. Te dije que no buscaba el amor, la razón es porque ya lo encontré, John.
John suspiró fuertemente y removió una lágrima que se había colado fuera de mi ojo sin haberme dado cuenta. Luego tomó fuertemente mis manos y me miró de una manera tan profunda que sentí que podía ver detrás de la chica del labial rojos y los tacones altos.
—Uno, cambiemos el demostrarles a mis padres que puedo ser como ella por un demostrarles a mis padres que soy una mujer jodidamente increíble. Dos, haremos que tu hermana meta su lengua viperina por su trasero, lo prometo. Tres... Ese tipo, Levi, ¿de verdad crees que es el indicado?
No respondí, solo bajé la mirada y lo pensé. Luego con algunas dudas asentí aún sin mirarlo.
»Si no estás segura, Makayla, el punto tres de esta noche será descubrir si ese tipo es realmente tu persona correcta.
—Y... ¿Qué pasaría en ambos casos?
—Fácil, si es tu hombre correcto, no diré nada, ya será tu decisión qué hacer al respecto. Si no lo es, entonces es momento de que empieces a buscar en dónde aún no lo has hecho, pero te seré sincero, es más divertido dejar eso en manos del destino, cuando la persona correcta llegue, lo sabrás.
Me quedé pensando sus palabras, John por su parte devolvió sus manos en el volante y procedió a encender el auto nuevamente para empezar a conducir en dirección a la casa de mi familia. En el pequeño trayecto una pregunta se dibujó en mi cabeza y sin poder evitarlo la dije en voz alta.
—¿Tú ya has encontrado a tu persona correcta?
John estacionó en uno de los puestos asignados para los invitados y antes de abrir la puerta del piloto volteó a verme con una bonita sonrisa.
—Eso, Makayla, eso es algo que quiero averiguar—se bajó del auto y de pie en su puerta dijo—: Por cierto, tengo veinticinco años.
Un jugoso doble capítulo porque yo sé que me quieren y yo también los quiero :)
Ya te di tu Ferrero Rocher, ahora tienes tu capítulo dedicado Sandra jajajaj <3 Espero y te guste.
A mi la verdad me encanta la química que hay entre estos dos *-* ¿les está gustando la historia? Recuerden que es corta, así que disfrútenla al máximo.
Nos leemos en el lunes de festividades <3
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