Capítulo 3.
13 de febrero de 2020.
Podía jurar que estaba a punto de llorar a moco tendido porque mi Ferrero Rocher no contestaba el teléfono. Estaba perdida, no llevaría a mi supuesta cita a la fiesta, Rossie se reiría hasta más no poder, mamá la seguiría, Levi solo me miraría con lástima y papá no diría nada.
Era una mierda. Plantada en San Valentín... otra vez.
El maldito bebé volador con pañal lo estaba haciendo de nuevo, me estaba arruinando la vida.
No era una fanática del día de San Valentín, para mí era solo un día comercial más, uno en dónde los dueños de negocios se llenaban los bolsillos con muchos billetes de color verde. San Valentín apestaba, no solo porque todo era malditamente rosa y rojo sino porque también la sociedad metía presión a aquellos desgraciados en el amor.
¿Y la amistad? Todos sabemos que esa es una broma cruel para los solteros. ¿Quién celebraría la amistad con alguien en un día que gritaba sexo por doquier?
Todos hemos ido a un parque o un restaurante en San Valentín y yo no veía amor, solo sentía el deseo carnal de las parejas por llegar a casa y divertirse.
O solo era otra amargada más que no tenía sexo y tampoco una pizca de amor en San Valentín.
Volvamos a mi problema. Señor Ferrero Rocher no respondía mis mensajes —trece para ser exactos—, y mucho menos las llamadas—treinta y tres, pero, ¿quién los cuenta?—. A lo mejor estaba ocupado, tal vez había tenido un accidente y estaba en el hospital o quizás... ¡Oh Dios! ¿Y si estaba muerto?
Mis manos temblaban mientras escribía el mensaje número catorce.
Por favor, no pienses que soy una loca acosadora, no me bloquees. De verdad te necesito John, no puedo hacer esto sin ti.
Al presionar enviar una lágrima cayó por mi mejilla. Mi estado daba vergüenza ajena, tan solo pensar como sería mañana por la noche, sería capaz de fingir el resfriado más horripilante para no ir esa fiesta, pero conociendo a las mujeres de mi familia no lo dejarían estar y tendría que conseguir a mi Ferrero Rocher a como dé lugar.
Fijé mis ojos nuevamente en el teléfono y revisé los trece mensajes anteriores.
Mensaje uno: Hola John, ¡Soy Makayla! La chica que te ofreció una foto de sus pies como agradecimiento por aceptar acompañarla a una fiesta de San Valentín de su familia, ¿me recuerdas?
Sí, tal vez no debí empezar de esa manera
Mensaje dos: Olvida eso último. Por favor, olvídalo. Te escribía porque mañana es San Valentín, así que me preguntaba si estarías libre para este asunto.
Mensaje tres: Hola de nuevo John, en vista de que han pasado dos horas desde que te escribí y aún no respondes te envío este nuevo mensaje. Por favor, te prometo que no te vas a arrepentir.
Mensaje cuatro: También prometo que no estoy demente, solo que digo cosas estúpidas cuando estoy nerviosa. ¿Sabías que te apodé como Ferrero Rocher ante mi familia? Sí, gran equivocación.
Mensaje cinco: De acuerdo, olvida eso también, no te diré Ferrero Rocher.
Pasaron dos horas más y todavía no tenía respuesta a los primeros cinco mensajes. Los demás solo fueron Makayla siendo Makayla.
Mensaje seis: ¿John?
Mensaje siete: Si quieres responder a Ferrero Rocher no tengo ningún problema.
Mensaje ocho: ¿No? De acuerdo, entonces será John.
Mensaje nueve: Supongo que tampoco quieres la foto de mis pies.
Mensaje diez: La verdad es que no son muy bonitos.
Mensaje once: ¡Pero sé tocar la guitarra! Puedo tocar tu canción favorita si al menos me respondes.
Mensaje doce: John...
Mensaje trece: No me falles.
El teléfono empezó a sonar, pero para mi mala suerte era solo Astrid. Al contestar ya había empezado a sollozar, todo esto era una mierda. No tenía suerte ni siquiera para una mísera cita falsa.
—¿Makayla? ¿Por qué lloras cariño?
—No me-me contes-tes-ta los men-sa-sa-jes—dije entre hipidos. Un globo de moco explotó y por consiguiente lloré aún más fuerte.
—Makayla, tranquila. Joder, no llores, ya te contestará.
—¡No va a llamarme!
—Tal vez está ocupado.
—Son las once de la noche, nadie está ocupado a las once de la noche. Oh mierda, Astrid, llegaré a la fiesta de San Valentín sola por quinto año consecutivo. Rossie se va a burlar tanto de mí, mamá y papá dirá lo perfecta que es su hija menor porque pudo conquistar al hombre más perfecto que existe en la tierra y yo me voy a quedar sola.
—¡Makayla!—el grito de Astrid hizo que me detuviera. Ella suspiró fuertemente detrás del teléfono—. Puedes superar esto, siempre lo haces.
—Que siempre lo haga no significa que no esté llegando a mi límite. Astrid, estoy a punto de romperme y no será bonito.
—Para eso estoy yo, ¿no? Para abrazarte y darte tantos frascos de helado de chocolate como sean posible—ambas reímos, unas últimas lágrimas se escaparon de mis ojos. Con tristeza sequé mis mejillas húmedas con el dorso de mi camisa—. Ahora, pensemos en un plan B por si señor Ferrero Rocher no hace su aparición.
—¿Qué tienes en mente?
—Estoy segura de que Trevor estaría encantado.
—¡Oh no, eso sí que no! Prefiero verme como la solterona de la familia antes de estar a metros de Trevor saca mocos.
—Trevor es un buen chico—protestó ella.
—Lo es y también es bueno probando los diferentes tipos de mocos que puede sacar de su nariz. No, Astrid. ¿No hay otra opción en tu trabajo?
Puffy saltó a mi regazo para después ceder a mis caricias. Tal vez podría llevarlo a él, no parecía un Ferrero Rocher pero era tan tierno que se robaría las miradas.
—Solo Trevor está soltero, lo siento.
—Me pregunto por qué será.
—Escucha Makayla, si quieres que yo sea tu cita no tengo ningún problema.
—Eso alimentaría el rumor de mi hermana de que soy lesbiana—me quejé cerrando los ojos por la leve molestia que empezaba a surgir detrás de mi ceño fruncido—. Aunque tal vez debería cambiarme de bando, los hombres no sirven. Bueno, solo Levi sirve.
—Levi es un idiota.
—Levi es perfecto, ¿de qué estás hablando?—porfié ofendida, nadie se metía con mi... Con Levi.
—Makayla, llevan años conociéndose y te sigue llamando Macarena. Es la definición de idiota.
—Mi nombre es complicado.
—Sigue engañándote, cariño.
No respondí y soy salvada por la campana cuando mi teléfono me advirtió de que tenía otra llamada. De seguro era mamá recordándome que mañana tenía que llegar temprano a casa.
—Dame un momento, creo que mamá está llamando.
—Esperaré, debemos conseguir más opciones. Por ahora tenemos a Trevor y una chica para que por fin salgas del armario—masculló sarcásticamente mi mejor amiga. Cuando se ponía en ese plan no había nadie que la detuviera, por lo que no respondí y de inmediato cambié hacia la otra llamada.
—Mamá, ya sé que tengo que llegar a las ocho. ¿Podrías parar? Ya no tengo cinco años.
—No sabía que esa era la hora en la que teníamos que llegar, así que gracias.
Un escalofrío recorrió mi columna vertebral cuando escuché la voz masculina al otro lado del teléfono. Pensando que estaba más loca que nunca e imaginaba cosas, miré la pantalla de teléfono y las cuatro letras de su nombre adornan la pantalla.
—¿Hola? ¿Makayla?
—Yo... Ho-hola.
—Oh, así que no te has ido. Eso está muy bien, quería disculparme por no haber respondido antes. Acabo de salir del trabajo y mi jefe odia las llamadas inoportunas mientras estamos cocinando.
¿Cocinando?
Okey, eso no era importante en ese momento. John había leído los mensajes. ¡John me había llamado! Oh Dios, oh Dios, Oh Dios.
—¿Me disculpas un momento? Voy a despedirme de mi mejor amiga, está en espera.
—De acuerdo, aquí esperaré.
Cambié de rápidamente a la llamada y grité a Astrid lo primero que se me pasó por la cabeza.
—¡El señor Ferrero Rocher me llamó! ¡Oh Dios está al otro lado del teléfono, Astrid! ¡No lo puedo creer!
—Uhm, debemos charlar sobre yo siendo un Ferrero Rocher—Escuché decir a John nuevamente y me congelé—. No sé si sentirme alagado o solo extrañado por aquel peculiar apodo.
—¡Mierda!—maldije cuando noté que no había cambiado correctamente la llamada.
—Oh si, mierda, sigo siendo yo, Makayla.
—Lo... Ya vengo, ¿si?
—Hazlo bien esta vez, ¿de acuerdo?
Lo hice, me cercioré que Astrid fuera la que me estuviera escuchando.
—Es John, me llamó, hablamos más tarde.
—¿Qué...?
No la dejé terminar y le colgué, luego volví con John.
—Oye, siento haberte molestado de esa manera. No sabía que trabajabas hasta tan tarde. Cómo vi que no me contestabas arremetí con cualquier cosa que se me pasara por la cabeza, la verdad es que estaba preocupada. Estoy preocupada. No quiero llegar a esa fiesta sola. Mi hermana es una perra, tomaría está oportunidad para hacerme sentirme más miserable de lo que ya me siento por esto y no quiero...
—¿Makayla?
—Eh, ¿sí?
—¿Puedes callarte un momento?
—Umm sí.
—Muchas gracias. Ahora bien, hablaremos de nuestra cita en un momento, pero primero quiero saber, ¿por qué soy un Ferrero Rocher? Estoy seguro de que soy más como un Snickers pero quiero saber tu opinión sobre esto.
Lo dijo tan serio que no me lo creí. ¿De verdad quería tener una discusión conmigo con respecto a qué marca de chocolate era?
—Entonces Makayla, ¿soy más un Snickers o un Ferrero Rocher?
Era un chocolate jugoso, no importaba que marca fuera. Lo pienso más no lo digo y me quedo en silencio calculando mi respuesta antes de hablar sin pensar por primera vez en mi vida.
Si alguien trabaja con los Ferrero Rocher por favor contactarme al privado para que me envíen una bolsita de regalo por quererlos tantos jajajajaja
¡Inicio con las dedicaciones por aquí! Este es para Faifso_fam <3 Mucgas gracias por tu apoyo y tus comentarios, siempre son un placer leerlos :)
Disfruten del capítulo y nos leemos en el Viernes de festividades <3
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