Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

Capitulo 8.

Fue Sussie la que me obligó llevar el pastel al jardín, de inmediato todo empezaron a cantar feliz cumpleaños. A Anna le brillaron los ojos cuando me vio salir con el gigante pastel de calabaza, ella junto a sus nuevas amigas, las sobrinas de Jethro, se acercaron corriendo hacia mí.

Me incliné a la altura de Anna, cuando todos terminaron la canción de cumpleaños ella sopló su vela.

—Espero que hayas pedido un deseo—le recordé, ella asintió con una sonrisa de oreja a oreja.

—Gracias tío Jer, ¡es el mejor pastel que he tenido!

—Dale un abrazo a Sussie, ella lo hizo para ti.

No esperó, salió corriendo hacia Sussie y la abrazó por la cintura. A la chica le brillaron los ojos por la acción de su sobrina.

El pastel estaba delicioso, incluso más fresco que el pastel de la princesa Anna que había llevado mi hermana. Por un momento me sentí muy mal, el pastel de Anna había sido un fiasco y fue el regalo de Jenna para su hija, Anna lo odió, prefería mil veces el pastel que había hecho casi una desconocida antes que el regalo de su madre.

Cada año perdía un poco más a Jenna, no mejoraba, retrocedía. Me pregunté, ¿realmente estaba yendo a terapia o solo me estaba mintiendo para mantenerme tranquilo?

—¿Está ocupado?

Una suave voz interrumpió los constantes pensamientos sobre mi hermana. Cuando levanté mi mirada de mi trozo de pastel me encontré con la sonrisa de Astrid. Negué con la cabeza, ella se sentó a mi lado y comió de su pastel.

—Makayla finalmente me dejó libre, ha estado nerviosa desde que John le pidió que se mudara con ella—dijo después de tragar el bocado que había dado—. Le dije que lo hiciera, su relación se ha estado moviendo rápido, pero ella sigue teniendo algunas dudas, ya sabes.

Ella hablaba sin parar como si entendiera lo que me explicaba en ese instante. Aunque bien por el chef y el Ferrero Rocher, vivir juntos definitivamente era otra etapa en una relación.

—¿No te parece?—fue lo que alcance a escuchar haciendo que me sonrojara con fuerza.

¿Qué había dicho? Por un momento me encontré siendo un siervo alumbrado por los faros.

Astrid se rio, se dio cuenta de mi falta de atención.

—Lo siento, me distraje por un momento.

—No te preocupes, tiendo aburrir un poco a la gente—se encogió de hombros, pero no perdió su sonrisa.

Me hizo sentí mal.

—No eres aburrida, Astrid, no digas esas cosas de ti—la regañé—. Mi cabeza ha estado sumergida en los problemas como siempre. ¿Podrías repetirme lo que dijiste?

—Solo dije que Anna estaba disfrutando la noche de Halloween—guardó silencio por un minuto y después siguió —. Como ella también comparto mi cumpleaños con una festividad, solo que todo tiende a estar cerrado.

—Adivino, ¿primero de julio?

—Ugh, sí, mi madre estuvo a punto de llamarme Canadá solo para que el día de Canadá tuviera otro sentido.

Me carcajeé, eso habría sido bastante interesante.

—Jenna jamás habría escogido Halloween para el nombre de Anna, yo por el contrario...

—Tú sí. ¿Qué tal Anna Halloween? A Anna le habría encantado.

—Y Jenna tendría un derrame cerebral por cada vez que alguien la llamara de esa manera—debatí metiendo el último trozo de pastel en mi boca.

—¿Jenna es tu hermana?—asentí preparado para la pregunta que vendría a continuación.

Pero ella sorpresivamente no la hizo.

Todos siempre me preguntaban dónde estaba la mamá de Anna, porque nunca asistía a las reuniones escolares o porque Anna siempre estaba conmigo.

Ella trabaja mucho, era mi respuesta.

No era mentira, Jenna trabajaba duro, pero también sabía que era solo una excusa. Desde que Anna cada vez se veía físicamente más parecida a su padre, Jenna la evitaba aún más, ella solo ejercía su papel de madre para forzar a Anna ser algo que ella claramente no quería.

—Ella prefirió ir a una fiesta de su trabajo hoy en vez de estar con su hija—confesé, Astrid me miró con los ojos bien abiertos y por un momento me arrepentí.

Tal vez lo dije en un arrebato, seguía enojado con Jenna.

—Lo siento, no debí decir eso.

—Es bueno soltar las cosas con desconocidos, nunca pueden juzgarte.

—No eres una desconocida—le recordé.

—¿A sí? Dime tres cosas sobre mí.

Me quedé en blanco, me removí un poco en mi asiento mientras trataba de contestar.

—Te llamas Astrid—Ella tuvo que morder su labio inferior para no soltar una carcajada, sus ojos brillando con diversión —, eres una maestra y tu mejor amiga se llama Makayla.

—Wow, Jeremi, de verdad me conoces, eres increíble.

Su sarcasmo exagerado me hizo sonreír.

—¿Verdad que sí?

—Me sorprende que recuerdes el hecho de que soy maestra—señaló con una sonrisa, pero esta se aflojó un poco antes de hablar—. ¿Cómo reaccionó Anna cuando su madre le dijo que iría a esa fiesta?

—Triste, por supuesto, por otro lado, Anna está bastante acostumbrada a los desplantes de su madre, más en su cumpleaños. Halloween es...—Me detuve buscando una palabra correcta para describir lo que era ese día para su hermana—, complicado para Jenna.

Astrid dejó su plato de plástico vacío a un lado, se sentía un poco mal por lo que estaba contando. Por un momento me quise golpear por traer ese tema a colación teniendo a una chica tan atractiva a mi lado.

—Te debo estar aburriendo.

—Creo que dejé claro quién era la aburrida de los dos—Acomodó su cintillo de rama verde simulando ser la rama de su disfraz de calabaza—, pero si quieres podemos ser aburridos juntos.

—Nadie jamás me había propuesto ser aburridos juntos.

—Quizás no te juntas con las personas adecuadas, Jeremi.

Eso me hizo sonreír.

—Soy amigo de Jethro—expuse un punto muy válido para ser aburrido. Aunque todos tenían una idea equivocada de Jethro, él no era aburrido, solo bastante serio y no muy social.

—Jethro es un gran tipo, hace feliz a Sussie. Desde que los conozco los he envidiado un poco, ¿sabes?—Seguí la dirección a dónde miraba pensativa, mis ojos cayeron en la elfo y el Grinch, Sussie y Jethro—. Son tan diferentes, pero lo hacen ver tan fácil, cualquiera quisiera vivir el cuento de hadas que tienen esos dos. Incluso Makayla ya está empezando a vivirlo.

—Quizás es algo que tienen los hermanos Ralston.

Astrid despertó de su ensoñación y volvió a sonreírme, asintió para darme la razón.

—Tienes razón, Makayla estuvo a punto de alcanzar mi record de citas fallidas.

—¿Tú con citas fallidas?—Me sorprendí, Astrid era una mujer preciosa, amable e interesante, cada pequeño momento que pasé con ella me lo demostraba.

Este el momento más largo que había pasado junto a ella y mis pensamientos no cambiaron, sin duda mejoraron.

—Cita aburrida, ¿recuerdas?

De nuevo esa palabra, fruncí un poco el ceño. Astrid tenía que cambiar ese concepto de sí misma.

—Apuesto que si tuviera una cita contigo no serías para nada aburrida—señalé, sus ojos se abrieron de la sorpresa.

—¿Acaso tú...?

—¿Te estoy invitando a salir? Uhm tal vez, solo con fines demostrativos. Ya sabes, para que dejes esa loca idea de lado.

—¿Loca idea?

—Sí, porque no eres aburrida—repetí.

Astrid parpadeó sorprendida por mis palabras, luego soltó una risita, se veía tan bonita.

—Eres tan fascinante como tu sobrina, Jeremi—Puso su cabello a un lado, después se levantó de su silla y se quedó de pie frente a mí—. De acuerdo, acepto la apuesta.

Me puse de pie frente a ella, ambos mirándonos cómplices, era una escena extraña de ver, un zombie frente a una calabaza los cuales se estrechaban las manos firmemente después de firmar un acuerdo importante.

Le di una sonrisa de disculpa cuando mi teléfono empezó a sonar insistentemente en el bolsillo del pantalón de mi disfraz. Un número desconocido se mostraba en el identificador de llamadas, iba a ignorarlo, pero no sabía el porqué algo me estaba obligando a contestar, una mala vibra.

—¿Me disculpas un momento?

—Por supuesto, iré por ponche, ¿quieres una recarga o estás bebiendo otra cosa? —levantó su vaso rojo de plástico, a lo que asentí.

—Ponche sería genial.

Astrid se dio la vuelta y se alejó en busca de nuestras bebidas, mientras que yo atendía mi llamada.

—¿Si?

—Buenas noches, ¿hablo con el señor Jeremiah Kosh?

Hice una mueca al escuchar mi nombre completo.

—Jeremi Kosh, ese soy yo. ¿Con quién hablo?

—Soy Celeste Smith, le llamo desde el Hospital general de Toronto, usted es el único contacto de emergencia de la señora Jenna Kosh—Mis manos empezaron a temblar mientras mis ojos se nublaron—. La señora Kosh fue traída hace treinta minutos, señor Kosh.

—¿Qué pasó?—mi voz se escuchaba lejana, sin vida, no podía moverme.

Astrid se acercaba con una sonrisa hasta mí, pero al ver mi estado esta se borró.

—Ella ingresó por lesiones en sus muñecas—respondió la mujer con cuidado—, perdió mucha sangre, señor Kosh.

—Voy para allá, muchas gracias.

Colgué, solo pude girar mi cabeza hacia Anna quien jugaba feliz con sus nuevas amigas mientras la garganta se me cerraba por aguantar las lágrimas.

De nuevo le estaba fallando a ella, también a Jenna.

—¿Jeremi, estás bien?

—¿Puedo pedirte un favor?—Astrid asintió con fiereza. No confiaba en desconocidos para estar cerca de Anna, pero confiaba en Astrid.—. ¿Puedes mantener un ojo en Anna? Le preguntaré también a Jethro si él y Sussie pueden cuidarla esta noche.

—No tengo problema en hacerlo y estoy segura de que Jethro y Sussie tampoco—tomó mi mano haciendo que mis ojos chocaran con los suyos, preocupados—. ¿Algo está mal?

—¿Algo? No Astrid, todo está jodidamente mal.

¡HE VUELTO!

Bueno, ojalá que mi internet no se vaya de parranda nuevamente, tenemos que ponernos al día :) Asi que hoy subiré dos capítulos más a parte de este en el transcurso del día :)

¿Qué pasará con Jenna? *llora*

Capítulo dedicado a zapotamente <3 Mil gracias por tu constante apoyo :)

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro