Capítulo 21.
JUNIO.
Parecía imposible, pero Anna era quien se veía más relajada de los Kosh, quizás porque ella no sabía todos los detalles. Anna sería parte de la audiencia solo por unos minutos, luego tendría que esperar afuera a que todo terminara.
—Es increíble que vaya a verla luego de tantos años—me susurró Jenna—, siempre creí que Anna sería la última Parker a la que vería, lástima que no fue así.
—¿Estás nerviosa?
—Estoy enojada, Jeremi. No puedo creer que tuviéramos que llegar a esto, no es justo.
Le di la razón, no era para nada justo, mucho menos para mí hermana quien tenía que revivir malos momentos. La pobre apenas había salido de rehabilitación para luego ser bombardeada por problemas. Sin embargo, veía a Jenna segura de sí misma, nerviosa, molesta, pero segura, eso era un alivio.
A las diez de la mañana nos hicieron pasar, Anna se quedó junto a Astrid quien besó mi mejilla deseándome buena suerte antes de pasar a la sala donde se desarrollaría la audiencia.
A pesar de que Anna estaba más que atacada por no llevar a una cita decente a Astrid a esta poco le importaba que nuestro primer beso hubiera sido en mi cocina.
Quizás las citas no son para mí, Jer, por eso he fracasado estrepitosamente en cada una de ellas.
Sin embargo, tenía algo especial preparado para ella, solo quería que todo esto acabara para poder poner mi atención en algo más. No podía concentrarme en establecerme con Astrid si solo pensaba en la muy mínima posibilidad de que Anna pudiera compartir su vida con la señora Parker.
Jonas Fox fue el primero en hablar, luego Gutier Delaware soltó su verborrea barata de como Jenna había sido una mala madre.
Por un momento los ojos de Jenna se cristalizaron, tuve que tomar su mano tratando de transmitirle fuerzas. Jenna no era una mala madre, al contrario, trabajaba fuertemente para darle a Anna todo lo que pidiera, solo había pasado por cosas malas, cosas que la hicieron perder el rumbo y todo era culpa del hijo de esa mujer.
—¿Señora Kosh, es cierto que hace años no pasa un día completo en los cumpleaños junto a su hija?
Delaware hizo la pregunta maliciosa, como había advertido Fox el vejestorio se agarraría por ahí. Le hicieron más preguntas a mi hermana, sobre su estadía en rehabilitación, sobre sus múltiples parejas y sobre aquel episodio que fue motivo de que Anna pasara todos sus cumpleaños conmigo. Al final, hizo una pregunta extraña, una que Anna ya me había hecho y que yo llevaba años queriendo averiguar.
—Señora Kosh, hay algo que de verdad me causa curiosidad. ¿Por qué si sentía tanto resentimiento por su esposo y su familia llamó a su hija como su cuñada?
Jenna guardó silencio y miró sus manos.
—¿Señora Kosh?—insistió Delaware.
—Vi a Anna un par de veces, muchas de ellas en mi casa, Seth se... calmaba cuando ella estaba presente, él la amaba, ¿sabe? Y ella lo amaba aún más porque sabía que su infancia no había sido fácil—inicio Jenna con su relato—. Un día... Seth me había golpeado, me dio una bofetada que resonó en la sala de nuestra casa, no fue a más porque había sonado el timbre, era Anna. Ella siempre fue muy oportuna. Ya para ese momento sabía que estaba embarazada, me dije que si era niño se llamaría como mi hermano, Jeremiah, pero si era una niña le daría el nombre de la persona que siempre me salvaba, Anna. Por eso escogí ese nombre.
Delaware no parecía satisfecho con su respuesta, pero finalmente dejó ir a mi hermana. Me sorprendió la historia, al final Anna había tratado de ayudar desde un principio.
Llegó mi turno, Fox hizo las típicas preguntas: ¿Cómo era mi relación con Anna? ¿Sabía de los problemas de Jenna? ¿Cómo se sentía Anna ante los problemas de su madre?
Luego vinieron las preguntas de Delaware, siempre siendo malicioso, pero pude responder cada una de ellas con seguridad, no sacó nada de mí.
Después vino el turno de la señora Parker, era cuando todo se pondría bueno. Delaware fue el primero en hacerle preguntas a su cliente. Por supuesto Martina Parker aprovecho cada momento para mostrar sus lágrimas de cocodrilo.
—Anna es lo último que me queda, ¿y quién más que yo que puedo entenderla? Su cerebro no funciona como el promedio, necesita a alguien que piense como ella.
Y el zorro empezó a cazar.
—¿Señora Parker, sabía de los castigos que su esposo, Eliaah Parker, les aplicaba a sus hijos?
La sala se quedó en silencio, al igual que la señora Parker, pero esta no se veía nada sorprendida.
—A veces se tienen que disciplinar a los hijos, más cuando tienen una mente como las suyas. Necesitan llegar lejos, pero el mundo los distrae. Se hizo lo que se tenía que hacer.
—¿Disciplinar es golpearlos con una vara de metal en los dedos, señora Parker?
Cpmo dije, Anna Parker no había dejado una despedida, solo un montón de información de lo que había pasado. Jonas Fox empezó a relatar cada detalle.
Seth Parker había sido la decepción de la familia, por más que lo sentaran horas frente a un libro, por más que le hablaran de números o letras Seth no tenía esas habilidades, al menos no iguales a las de sus padres. A los cinco Seth recibió un golpe con una vara metálica en sus dedos después de cada error que cometía, pero la cosa no quedó ahí. La vara se trasladó a sus piernas, luego a su espalda. Nadie sospechaba nada, después de todo Martina Parker se encargaba de curarlo en casa. Siguió así por años, hasta que llegó Anna, que a diferencia de Seth era una niña prodigio, por lo tanto, se le exigió aún más. Tres golpes con la vara metálica por cada error. Anna se volvió retadora, un día solo llegó a responder incorrectamente todas las preguntas porque quería hacerlo explotar, se ganó tres costillas rotas.
Seth fue desplazado, sin embargo, el maltrato siguió, no solo físico sino verbal, lo hicieron sentir menos, ser nada.
Los papeles que dejó Anna no fueron más que su declaración firmada, además de sus razones por la que decidió suicidarse. Quería ser libre, de su familia, de la ciencia, de su mente, nunca pudo ser alguien normal, sus padres no se lo permitieron y murió sin poder lograrlo, pero al final, por una vez en su vida ella pudo decidir.
Cuando Jonas Fox leyó eso último, Martina Parker se rompió, sollozó por su hija y por primera vez fueron lágrimas de verdad.
La sala estaba conmocionada.
Fue cuando hicieron pasar a Anna. Tenía un vestido naranja que le llegaba a las rodillas y su cabello había sido alisado, le sonrió a su mamá al pasar a su lado, luego tomó asiento.
—Hola Anna, gracias por estar aquí hoy, ¿no hay problema que te haga unas preguntas? Es muy importante saber tu opinión
—Señor, deje de hablarme con condescendencia, tengo ocho no dos—No me sorprendió escuchar la altivez en mi sobrina, pero al parecer toda la sala si lo estaba, incluso Delaware abrió un poco su boca—. Puede preguntar lo que desee.
A Delaware le costó encontrar su voz.
—Uhm gracias, Anna. Primero, quisiera saber, ¿cómo ha sido la relación con tu madre? Escuché que tú mamá ha pasado varios Halloween sin ti.
—Sí, incluso no quería que usara mi disfraz de calabaza diabólica para Halloween, mamá es un poco miedosa—agregó mi sobrina con una sonrisa—. Sobre su pregunta, mamá siempre ha hecho lo mejor para mí o lo que cree que es lo mejor, no ha estado conmigo en mi cumpleaños porque tuvo problemas.
—¿Qué clase de problemas?
—Mi cumpleaños le hace recordar a papá—Jenna se removió a mi lado—. Yo también odiaría ese día si hubiese pasado por lo que mamá pasó, no puedo culparla, después de todo me dejó en las mejores manos cuando ella no estaba bien.
—¿Si? ¿Podrías decirme quién?
—Mi tío Jeremi. Siempre ha estado ahí para mí. Tío Jeremi sabe cuando estoy mal, me lee muy bien, incluso conoce cuando he hecho alguna travesura. Si mamá de verdad no me quisiera jamás le habría pedido ayuda a tío Jeremi—sonreí al escuchar sus palabras, había mucha seguridad en ella—. Tío Jeremi insistió hasta el final para que me hicieran pruebas sobre mi CI, ayudó a mamá cuando más lo necesitaba y en el proceso me ayudó a mí.
—Veo que le tienes mucha estima a tu tío.
—Es el mejor, aunque sigo sin perdonarle que besara a Astrid en su cocina, se suponía que debía besarla en la noria. Oh, disculpe, sé que eso no interesa en estos momentos. ¿Ahora puedo comentarle algo, señor...?
Delaware estaba tan impactado como todos los presentes, pude observar como algunos testigos querían carcajearse, otros la miraban con ternura.
—Puedes llamarme Gutier y claro, puedes preguntarme lo que desees.
—Bien, señor Gutier, señor juez y presentes, no quiero tener relación alguna con mi abuela—En este punto el sorprendido era yo, Anna se escuchaba con la seguridad de la que todos los involucrados carecíamos, discretamente miré a la señora Parker, sus ojos estaban abiertos de par en par—. Cuando me contaron toda la historia la única persona por la que sentí interés en conocer fue a mi tía Anna, ahora ella ya no está. No quiero saber nada sobre mi padre, tampoco sobre mi abuela, soy feliz con mi mamá y mi tío, no necesito a nadie más.
—¿No has pensado en escuchar el otro lado de la historia, Anna? ¿No crees que tu abuela también merezca ver crecer a su nieta?
—¿La verdad, señor Gutier? No, no lo merece, nunca trató bien a mi mamá, nunca la aceptó por más que papá la quería. ¿Y conocer el otro lado de la historia? Hay tres verdades, la de mi mamá, la de la familia Parker y la real, de eso estoy segura, pero mi verdad es que mi madre sufrió, sigue sufriendo, sigue luchando y yo seguiré a su lado pase lo que pase.
Jenna lloraba a mi lado, yo sonreía orgulloso del valor de mi pequeña sobrina y Anna no le quitaba la mirada de encima a su abuela.
—Gracias por querer entrar en contacto conmigo, abuela, pero no es suficiente para quererte en mi vida.
¿Anna potra? Anna potrisima <3
Si mi pequeño cerebro me lo permite mañana les publicaré los últimos capítulos y el final de la historia wiiii <3 Sé que les entristece terminar, pero habrán más libros de Festividades, me encanta escribirlos y los siento como un medio de entretenimiento y práctica aunque no lo crean :v
En fin, capítulo dedicado a todos los que siguen votando y comentando, gracias por su apoyo, ¡Feliz Halloween a todos!
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