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Capítulo 12.

11 de noviembre de 2020.

La academia Forest Hill era un establecimiento muy grande con ladrillos de piedra, múltiples canchas de diferentes deportes, parques infantiles e incluía hasta una piscina. Jethro me había advertido que la colegiatura podría provocarme un infarto, pero tenía el dinero para costearlo, todo sea por una mejor educación para Anna.

Mi sobrina sujetaba mi mano con fuerza una vez que salimos del auto y caminamos hacia la entrada del edificio, Anna como siempre quería verse valiente, pero sabía que estaba nerviosa, después de todo era a una nueva escuela, con nuevos niños y nuevas maestras, hasta yo estaba nervioso.

Ambos suspiramos aliviados al ver una cara amiga en la entrada del edificio. Astrid portaba una ligera sonrisa, sacudió su mano en saludo y no fue hasta que estuvimos cerca de ella que abrazó a Anna con cariño.

—¿Estás lista?

—Siempre he estado lista—respondió Anna con altivez.

Nos ignoró y caminó dentro del edificio con Astrid y yo siguiéndola.

Ella observaba todo con atención, a cada lado del pasillo estaban casilleros de color rojo al igual que los colores de la academia, los suelos estaban bien lustrados y también se podían detallar las diferentes carteleras informativas. Anna se detuvo en una, Astrid y yo nos quedamos un poco más retirados.

—Una psicóloga hablara con ella primero, quieren evaluarla. Necesitan tu permiso para hacerlo, puede que la adelanten unos años—explicó ella observando a Anna—, eso lo determinará la psicóloga. ¿Te parece bien?

Asentí.

—Gracias por todo, no tenías que haberte molestado.

Cuando hablé con Astrid sobre mis planes para cambiar a Anna de escuela ella de inmediato se puso a la orden para conseguirme una cita con el director de Forest Hill. Ella movió sus hilos dentro de la academia y un pestañeo, Anna tenía un cupo disponible.

—No hay problema, habrías hecho lo mismo por mí—Se encogió de hombros y luego procedió a acercarse a Anna tomándola por los hombros, la seguí—. Vamos, Anna, nos están esperando.

Anna estuvo un poco reticente cuando le explicaron que debía quedarse con una mujer desconocida. Yaneth Towels esperaba a Anna con una sonrisa en la puerta de su despacho y por como la miraba Anna no le caía muy bien, hasta que mencionó algún libro sobre psicología al que Anna no pudo resistirse, en minutos se convirtieron en mejores amigas.

—Estaré bien, tío Jer.

Fue el aviso que me dio Anna para dejarme ir, sonreí orgulloso, Anna siempre lograba sorprenderme.

Dejándola con la psicóloga, Astrid me llevó al despacho del director en donde tuvimos una larga conversación sobre la madre de Anna, sobre mí y Anna, sentía que me estaban evaluando de alguna forma.

Astrid me estaba esperando afuera en el momento que salí del despacho del director, una vez que Anna terminara su evaluación tendría que volver dentro.

—¿Que te pareció el director Thomas?

—Bastante... ¿Curioso?—dije con duda a lo que Astrid rio.

—El director Thomas es uno de los mejores hombres que conozco, sé que amará a Anna cuando la conozca—Ambos tomamos asiento frente a la secretaria del director, pero ella estaba bastante sumergida en su trabajo como para escucharnos—. ¿Te sientes bien?

Tanteé con mi cabeza e hice una mueca.

—Estoy haciendo esto a espaldas de Jenna, no creo que esté muy feliz cuando se entere. Siempre ha querido mantener lo más alejado posible al padre de Anna y eso incluye todas las frases que incluyan superinteligente, superdotados, altas capacidades, CI, todo lo que le recordara a Seth.

—¿Su papá también es una persona con altas capacidades?

—¿Seth? Ja, lo hubiera querido—me burlé un poco mientras negaba con la cabeza—. Su familia por otro lado, todos brillantes. Su madre, su padre y su hermana. Jenna no ha permitido que Anna tenga contacto con ellos.

Astrid se quedó en silencio analizando todo lo que acababa de decir.

—¿Y Seth?

Una sonrisa amarga emergió mientras la furia seguía llenándome poco a poco.

—En prisión, aunque me gustaría más verlo muerto—Hablé sin pensar, pero era la verdad, sin embargo a Astrid no le importó demasiado mi declaración —. Estará encerrado hasta que muera, no puede salir bajo ningún medio, es algo que agradezco, al menos mi hermana puede tener seguridad de que ese hombre no le volverá a hacer daño físicamente.

—¿Anna... Alguna vez ha preguntado por su padre?

Recuerdo la primera vez que lo hizo, fue en su cumpleaños, el primer cumpleaños en la que no compartió completamente con Jenna.

—¿Mi papá está vivo?—Había preguntado, yo me sorprendí por aquella pregunta que mi sobrina hacia mientras comía su pastel de chocolate—. He querido preguntarle a mamá, pero algo me dice que no es buena idea.

—¿Por qué quieres saber de tu papá?

—Porque quiero preguntarle la razón de no estar conmigo, mi mamá tiene una excusa, ¿pero él? Ni siquiera se como se llama.

Cuando le conté a Jenna casi había enloquecido, me prohibió hablarle sobre Seth y de igual manera no sentía que fuera apropiado contarle la verdad a Anna.

Luego vinieron otros intentos por parte de Anna, tres para ser exactos, siempre cambié de conversación, hasta que Anna abusó y se volvió más curiosa, solo le revelé que su padre le había hecho mucho daño a su madre.

—Tu papá no era aún buen hombre. Cuando seas grande lo sabrás todo, Anna, te lo prometo.

No siguió preguntando.

—Varias veces, Jenna me prohibió que le hablara de Seth, tampoco es que quisiera ser aquel que le contara a su sobrina que su papá estuvo a punto de matar a su mamá y a ella misma.

Astrid jadeó, me golpeé mentalmente por hablar de más. Astrid no conocía todos los detalles, lo que pasó en aquel Halloween hace ocho años atrás, la verdadera historia de terror que habíamos vivido en la noche de brujas.

—Yo... No sabía...

—Nadie lo sabe, solo un puñado de personas sabe lo que pasó esa noche. Lo siento pero no puedo...

—Lo entiendo, no tienes que decírmelo—me interrumpió—. Pero me gustaría saberlo en el futuro, no tienes que cargar con los terrores del pasado, Jeremi.

Tomé su mano y la estreché con fuerza.

En ese momento el teléfono de Astrid empezó a sonar, se alejó de mí y miró la pantalla, luego se levantó de su asiento.

—La doctora Towels terminó.

El camino se hizo bastante corto en compañía de Astrid para llegar el despacho de la psicóloga. Anna sonreía de oreja a oreja cuando me vio, estaba sentada en una silla al otro lado del escritorio de la psicóloga quien me invitó a sentarme a un lado de ella y levantó una de sus cejas al ver cómo Astrid se quedaba de pie a mi lado.

—Me gustaría hablar con el señor Kosh y Anna a solas, maestra.

—Oh, sí por supuesto —Astrid se sonrojó—, estaré afuera.

Una vez Astrid nos dejó a solas la doctora Towels empezó su explicación.

—Anna es una niña excepcional, señor Kosh, compartimos muchos libros en común, fue un placer hablar con ella—Anna se enderezó y regaló una sonrisa, yo mientras tanto traté de no espantarme con el hecho de que Anna y su psicóloga de más de cincuenta años compartían el mismo estilo de lectura—. Anna me platicó sobre sus intereses, su vida en casa e hicimos algunas pruebas para determinar en qué rango de aprendizaje se encuentra principalmente.

—Tengo un coeficiente intelectual de ciento cuarenta puntos, tío Jer—Anna saltó emocionada antes de que la doctora siguiera su discurso—. La doctora Towels dice que tengo una gran afinidad con la literatura y ciencias, aunque eso ya lo sabía. Viste, ¡tenías que comprar el libro que te pedí sobre la reproducción humana!

La doctora Towels rio, yo por mi parte rodé los ojos. Podría tener el coeficiente del mismísimo Einstein, de igual manera no le compraría todo lo que me pidiera, a este paso quedaría arruinado.

—Recomendaré que Anna sea adelantada por tres años, estará con niños más grandes, pero seguirá desarrollando sus capacidades de interacción, es importante para ella socializar.

—De acuerdo.

La doctora Towels sonrió, luego se dirigió a Anna.

—¿Podrías dejarme a solas con tu tío un momento?

A Anna no le gustó mucho, quería seguir escuchando, pero asintió y salió dejándome a solas con la psicóloga.

—¿Está asustado?

Tardé un minuto en responder, luego negué con la cabeza.

—Era algo que ya sabía, era bastante obvio solo...

—Que el hecho de que se lo digan es de gran impacto, lo entiendo. Anna seguirá siendo la misma niña de siempre, no tiene por qué cambiar, solo tiene una manera de aprendizaje mucho más rápida. Seguirá siendo la misma niña observadora, curiosa y con gran sentido del humor, la misma Anna que usted ha conocido desde el día uno.

Forcé una sonrisa, la doctora Towels no entendía mi preocupación.

—Su madre no estará contenta, el papá de Anna y ella... se podría decir que no terminaron en buenos términos. Todo lo que tenga que ver con altas capacidades le recuerda a ese hombre.

—Anna me dijo que no sabía mucho de su papá, ahora lo comprendo. Su hermana está recibiendo ayuda, quizás con suerte cambie de parecer una vez que salga de aquel lugar, si eso no sucede, entonces podremos proceder de otra manera. No se preocupes por eso.

Una vez que la doctora Towels terminó de explicarme lo que pasaría a partir de ahora salí de su despacho encontrándome con Astrid y Anna hablando animadamente.

Anna sonreía feliz, mientras en mi cabeza solo pensaba como le contaría a Jenna las nuevas noticias.

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