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Despedida

Möbius, 15 de Agosto de 2015

Querido Shadow:

                  ¿Qué tan cliché es el amor a primera vista? ¿Cuántas veces lo hemos escuchado a lo largo de la historia? A lo largo de todas las historias más lindas refiriéndonos a la literatura... Siempre él es el punto principal en la trama, mostrando la magia que una simple mirada puede lograr. Demostrando que el amor se encuentra en el lugar donde menos se espera. Así es cómo una historia más comenzó, esa fue la forma en la que me topé con ese chico que se volvió parte de mí.

Así fue cómo te conocí... ¿Recuerdas? Ambos íbamos al mismo sitio, con motivos tan distintos: uno para tratar y otro para ser tratado. Lo primero que me topé al verte fueron tus ojos, dos ojos que difícilmente olvidaría. En ese momento juré que dónde fuera que mirara ese par de ojos los llegaría a reconocer, en cualquier lugar... en cualquier instante... Fue algo mágico...

Ese momento lo sigo considerando único, no sé, cómo que fue hecho ese accidente con la intención de vernos, conocernos y llevarnos un buen rasguño de por medio y bien dicen que todo pasa por algo, siempre de su forma tan singular y en su momento indicado. Bueno, por lo menos agradezco que no terminé topándome con algún asesino serial, digo, le di mi número y todo.

Poco a poco fuimos conociendo más del otro, llegando a tratarnos como amigos de años. Era el más grande de los placeres hablar contigo. ¡De verdad me encantaba! A veces me sorprendías tanto que llegaba a pensar que los años te dobleteaban, tu sabiduría era fuera de lo común, me sentía un completo analfabeta a tu lado, ¡un niño que recién comenzaba a escribir y hacer garabatos en las paredes! Te admiraba mucho, llegué incluso a decir que en algún momento de mi vida quería llegar a saber una cuarta parte de lo que tú conocías. De verdad, eras una maravilla ante mis ojos.

Pero cuando llegaban esos momentos en los que la debilidad te vencía y te obligaba a permanecer en cama, me daba cuenta que tenía que cuidarte de cualquier daño físico cómo tú lo hacías conmigo en referencia a alguna situación personal y mental. Y es que ambos nos mostrábamos tan indefensos de distintas maneras, por eso nos complementamos de la mejor forma.

Lo lamento, sabes lo difuso que suelo ser, retomo lo primero: en cierto punto hubo algo, esa actitud se esfumó dejando ver otro tú. De un momento a otro cambiaste, pero no de mala forma; Sentía que intentabas sorprenderme, que querías impresionarme de alguna forma. Y ¿te digo algo? Siempre lo lograste. Siempre me impresionó todo lo que te dedicabas a hacer; siempre porque sabía el esfuerzo que te costaba llevarlo a cabo, mas nunca hubo ni la más mínima necesidad de que intentaras hacer cosas grandiosas, el simple hecho de estar a tu lado volvía dichosa mi vida...

Todavía recuerdo ése, uno de los mejores días que me permitiste vivir; lo recuerdas ¿no es así? Ese día cuando ante la única mirada del sol y el cielo rojizo, me hiciste la mejor petición de todas... de todas las cosas maravillosas que en mi vida hubiese soñado, ésa era la que ni en el mejor de mis sueños hubiera imaginado. Era demasiado lindo para ser verdad... ¡Era un sueño hecho realidad! No sabes cuán emocionado estaba, me sentía un niño en ese instante, habiendo recibido la mejor de las sorpresas. Nunca... nunca supe explicarte mi felicidad con simples palabras. Y por un momento el cielo sonrió para ambos. Por un momento todo pareció mejorar...

Por un simple instante creí que de verdad la alegría nos acompañaría... Lamento haber hablado antes de tiempo.

No tienes ni la menor idea del miedo que sentí ese día, creí que te perdería por mis descuidos. Gracias a Chaos no fue así, tenía forma de ahora sí dedicarme por completo a ti y haría todo lo que estuviese en mis manos para que estuvieras bien. Esa noche me dediqué a mirarte cada segundo que pasaba: Tus labios pálidos, tu tez descolorida, tus manos heladas... Y saber que tu corazón luchaba en cada palpitación por mantenerte con vida me causaba impotencia. Por un momento me imaginé estar en tu lugar... Saber que si yo era el que llegara a estar en una camilla tú dejarías de sufrir.

Y si así hubiese sido de sencillo, habría dado todo lo que poseía para cambiar nuestros lugares, para dejar de verte sufrir, pero no eran tan fáciles las cosas... Por eso, desde esa noche rogué al cielo, a quien fuese el que me escuchara allá arriba que me hiciera el favor más grande en mi vida: que tomara mi vida por la tuya. Juro que en ningún otro momento de mi vida deseé algo con tanto anhelo...

Recuerdo bien que ese mismo día en el que tú agravaste, sentí como si a aquel al que le había rogado que te curara me hubiera respondido, y desde ese día supe que nuestras vidas cambiarían...

Aquella noche me fue imposible conciliar el sueño, habían sido ya tantos días y tantas noches en los que me quedaba dormido después de besar tus labios y escuchar tu voz que, en esa ocasión me fue imposible; fue una pesadilla, lo peor que haya imaginado hasta el momento y en ese instante me puse a pensar en que, no resistiría si algún día esas fueran mis noches y tú no estuvieras para compartir las horas que tenían mis días. No sabes cuántas lágrimas derramé en esa ocasión al no sentir tus brazos envolverme, al no escuchar tus susurros tranquilizarme... Al imaginar una vida sin ti...

Tras aquella noche, no recuerdo cuándo ni cómo fue que todo comenzó a irse abajo, de un momento a otro tus visitas al médico se hicieron aún más frecuentes; tus estudios todavía no llegaban y aun así te eran realizados más y más. Todos me aseguraban que estabas mejor, que no debía preocuparme, sentía que todos los doctores y enfermeros me ocultaban las cosas, que evitaban decirme lo que en realidad ocurría. Y no seré el más atento, pero tampoco el más tonto. No sabían ocultar las cosas, no lo conseguían tan fácilmente conmigo. Pero fue hasta que llegó mi último cumpleaños cuando todo se desmanteló...

Cuando por fin supe el porqué de que todos ocultaran lo que ocurría...

Parecía que ahora los demás procuraban que no estuviera yo mal, como si eso me fuera a dañar más de lo que ya estaba. Todos me ocultaban las cosas por "mi bien" y en ese justo momento supe lo que tú debiste de haber sentido cuando yo no te conté las cosas que me pasaban, cuando te respondía "estoy bien" a pesar de estar muriendo de las punzadas que atacaban mi cabeza; que mentía al decir que me quedaba dormido en el sillón cuando en realidad me desmayaba allí; mentía al no querer hacer las cosas, cuando de verdad mi vista fallaba y no tenía la forma de hacerlo por mi cuenta; le mentí a mis amigos al decir que algún día volvería a trabajar junto a ellos y me mentí a mí mismo cuando juraba soportar cuidarte por las noches... Me mentía al darme fuerzas y ánimos de seguir adelante para pasar el mayor tiempo a tu lado, ya que no quería despedirme...

Pero, al momento de ver tus ojos cuando te dije que había alguna cura, de admirar esa alegría que tu hermosa sonrisa reflejaba y como tus hoyuelos se marcaban, quedé convencido de que lo haría, que no importaba el sufrimiento que costara, lo único que quería era verte bien, feliz, aunque esto implicara no estar a tu lado para que así fuera...

Y en cuanto marqué mi tiempo todo pareció detenerse a mi alrededor, todo iba tan rápido y al mismo tiempo tan lento. No quería que los días pasaran, sólo deseaba estar contigo, a tu lado cada segundo, disfrutándote, platicando de todas mis dudas... cuidándote. Mas en todo el tiempo que transcurrió no volviste a ponerte mal, tu salud mejoró cada día... Parecía como que con el simple hecho de saber que te curarías ya tuvieras una razón más por la cual sonreír.

Todavía recuerdo las innumerables veces que me dijiste todo lo que haríamos y pasaríamos juntos en cuanto estuvieras bien, los viajes que tendríamos, los pequeños que adoptaríamos, incluso me juraste que si todo llegaba a salir bien, me pedirías matrimonio saliendo de la operación, sin importar que tan torpe estuvieras por la anestesia. Dibujaste con palabras una vida perfecta, una vida que sólo me llegué a imaginar a tu lado... Una vida que te tocaría compartir con alguien más.

Cada vez que te escuché me tocó contener las lágrimas, no pudiendo hacer nada más que escucharte y ayudarte a hacer más grande esa ilusión. Ayudé a crear una mentira cada día de mayor magnitud y hubo momentos en los que me llegué a arrepentir.... Pero ya era demasiado tarde. El día había llegado...

Y tal vez hasta aquí pueda llevar un recuento de lo ocurrido...

Esta fue mi manera de agradecerte: contarte cada momento más importante que pasé a tu lado, a pesar de saber que como estos, hubo miles de situaciones que hicieron mi vida una de las mejores aventuras y sé que en el momento que esté escribiendo esto desconoceré todo lo que llegará a ocurrir pero estoy seguro, que ésta fue la decisión más acertada que he tomado a lo largo de mi vida...

Hoy seré uno contigo. Hoy, amado mío, te entregaré algo muy importante para mí. Me iré a buscar la verdad que hay detrás de la muerte y admiraré ese lugar tan hermoso que muchos cuentan. Iré en busca de un pequeño pedacito de nube en cual te estaré esperando, feliz, emocionado... Aguardando el tiempo que sea necesario y, por mí, tarda todo lo que quieras. Pero, mientras tanto, no quiero que me recuerdes con lágrimas en los ojos, mucho menos en los peores momentos.

No. Quiero que tengas siempre presente esas veces en las que logré hacerte reír, en las que jugamos y nos divertimos como si fuésemos niños pequeños. Quiero que me recuerdes mostrando alegría, que poses tu mano en tu pecho y recuerdes que yo estoy allí. Quiero que cada que nuestro corazón lata mires tus manos y recuerdes las caricias que solías dedicarme, los besos que solías darme y las hermosas palabras que pensabas y recitabas solo para mí.

Te ruego que cada que mires una fotografía nuestra la admires con orgullo y no con tristeza... Quiero que seas feliz, porque mientras tú tengas una sonrisa en el rostro, yo me regocijaré y compartiré tu felicidad.

Recuerda nuestra eterna promesa: Si tú eres feliz, yo igual lo seré...

No quiero decir adiós porque sé que ésta no será la última vez que nos lleguemos a ver, sino, hasta pronto, mi amor...

Con cariño: Sonic, tu niño.

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