CAPITULO 3
Anteriormente
— Joven Alexander... Alex, debo ayudar a mama con su cena especial.
—No será especial si no te recuperas.
— Estoy bien.
— ¿Desde cuándo las chicas que tienen los ojos hinchados están bien? — Baje la mirada instantáneamente y el levanto mi mentón para que viera sus ojos. —¿Que nos pasó Amelia? ¿Dónde quedo la confianza que antes nos teníamos el uno al otro? —Me encogí de hombros. — quiero recuperarla, y quiero ser nuevamente tu amigo, si me lo permites por supuesto. —Sonreí.
— ¿No crees que tu madre, se enojara si sabe que tu intentas ser mi...?
—Sera nuestro secreto si es necesario, aunque... no le temo a mi madre, eres una persona Amelia, no una maquina ni tampoco una esclava, eres una personita con sentimientos maravillosos, no dejes que mi madre con su prepotencia y autoridad marque tu vida.
—Wow joven Alexander, usted sí que es diferente a su madre... no es que su madre sea mala o algo por el estilo, es solo que...
—Se cómo es mi madre Amelia, no tienes que arreglar palabras. — Sonrió. — Ahora cuéntame, ¿llorabas por la herida o existe alguna otra razón?
—No es nada importante jove... —Carraspeo. —Alex, ando melancólica, es todo, pero sé que mamá me matara si no la ayudo a preparar la cena. —intente ponerme de pie, pero él me detuvo.
— Ahora descansa, después podrás ayudar a tu madre, ¿correcto? — Asentí. — No me convence, haber una sonrisa. — Curvo la comisura de sus labios un tanto exagerado y reí por lo bajo. — Perfecto. — Menciono —Glorioso, así quería verte. — Se paró de mi acolchonado y salió de la habitación.
¿Qué hacer en un momento así? Me quede un momento acostada en el acolchonado, solamente pensando en lo importante que era el para mí, y lo nada que existía de mí en su corazón. Salí de mi habitación y ayude a mamá a preparar la cena, puse todo el empeño en que saliera perfecta para la novia de mi amor.
—Puedo sola Amelia. — repetía mamá, cada vez que una lagrima caía de mi rostro, no era sencillo preparar una cena exquisita para la chica del amor de mi vida.
—Quiero que quede para la hora y sea perfecto mamá, puedo hacerlo. — Me observaba negando repetidamente y meneando el estofado que estaba frente a ella, en el surten más grande y hondo de aquella mansión. Lo que hacía mejor era cocinar, allí también dejaba mis ánimos, y aunque ese día estaba triste ponía todo el empeño para que estuviese perfecto.
— Ya llego Rose, ¿esta lista la cena? — pregunto la señora al atravesar la puerta de la cocina
— Si Denisse. — contesto mi mamá, aun no entendía porque mamá hablaba como si Denisse fuera su amiga de toda la vida y a mí me trataba como una persona que no tenía ningún valor.
—Bueno, entonces... sirve Amelia. — Ordeno viendo como ponía la comida en los platos de fina porcelana. Asentí, suspiré un par de veces y salí empujando con mi cuerpo la puerta que revoloteaba. Llegue al comedor principal y allí estaba toda la familia con la respectiva invitada, era una chica de cabellera rubia y ojos azules, su cuerpo parecía perfecto aun estando sentada y su sonrisa hipócrita enfrente de toda la familia, era más que obvio que sabía lo que quería... a Alexander. Al momento de verme me analizo de pies a cabeza y desvió la mirada con autoridad, agaché mi vista y me puse justo al lado de ella y Alex.
—Buenas Noches. — Salude al ver a todos presentes
—Buenas Noches, Amelia. —Alex fue el único en contestarme y darme una linda sonrisa proveniente de sus llamativos labios, puse los platos en los lugares correspondientes y después fui por más, hasta que terminé de servir a todos
—Espero la cena sea de su agrado, si necesitan algo llámenme, de inmediato regrese... — ya me retiraba cuando la chica "Rose" hizo un sonido extraño con su boca, y vi como con una servilleta sacaba su comida de la boca.
—Qué pena. — Exclamo tomando un poco de vino tinto de la copa frente a ella. — Disculpen, pero... algo tiene esta comida que esta... extraña
— ¿Extraña? — Pregunto exaltada Denisse. — ¡¿Que le has puesto a su plato, Amelia?! — Abrí los ojos como platos y me acerqué hasta la chica de cabellera rubia.
— Nada, nada lo juro... solo cocine, quizá no fue de su agrado señorita.
— ¿Agrado? esto sabe ¡horrible! — Grito observándome enfurecida, mientras hacía gestos extraños con la boca. Alex le arrebato el plato y con su tenedor tomo un bocadillo, lo saboreo varios segundos y después asintió.
—Efectivamente. — Afirmo e hizo que mis ojos se llenaron de lágrimas, ¿Había cocinado tan mal? Agache la mirada y después sonrió. — Es la cena más exquisita que hayas cocinado Amelia. — Menciono con voz alta. — Que Rose no tenga un buen paladar, no es culpa tuya. — Sonrió, haciendo que yo secundara su acción.
— ¡Pero Alexander! — Grito su madre, sin quitar la mirada de furia de mi persona. — ¿Cómo le puedes decir eso a tu novia? Rose si dice algo es porque no miente.
—Madre, acabo de probar su cena y esta exactamente igual que la mía, sabe igual y no es justo que le haya dicho a Amelia algo que no es verdad, Rose miente de nuevo. — La chica abrió su boca tan grande que casi se le cayó la mandíbula al suelo. — ¿Saben? me retiro, lo siento Rose, pero en la cocina hay un lugar con mi nombre escrito, ¿Me acompañas, Amelia? — Me quede mirándolo fijamente y la señora Denisse se puso de pie en el mismísimo instante que Alex me tomaba del brazo.
—No te atrevas a faltarle el respeto de esta forma a Rose, Alexander.
—Madre, ella nos ha faltado el respeto a nosotros y...
—Es una orden Alexander, Amelia, retírale el plato a la señorita y haz un platillo especial ahora mismo.
—Pero madre...
— ¡Hazlo Amelia! — Quite el plato de enfrente y mis torpes manos me fallaron de nuevo, haciendo que la comida se cayera en el fino atuendo de esa chica.
— ¡Eres una estúpida! — Grito y se puso de pie tratando de limpiar su tela de seda.
—Fue un accidente. — Me excuso Alex, todos en la familia se pusieron de pie y veían como se ponía de histérica la chica, Rose.
—Señorita lo siento de verdad, si me permitiera ayudarla a...
— ¡ALEJATE! — Grito y me empujo con una de sus manos, haciendo que me tambaleara sobre mi cuerpo.
— ¿Quieres que te presente algo, Rose? — Cuestiono la señora Denisse.
— No, gracias Denisse, pero creo que es hora de irme, yo... no me siento cómoda estando de tal forma, ¿me acompañas Alex? — Asintió, salieron de la casa después de despedirse y yo tenía mi cabeza agachada. La familia medio comió un poco más y después se alejaron dejando los platos semivacíos sobre la mesa. Los chicos me observaban preocupados, sabían que su madre no se tentaría el corazón para hablar conmigo. Los integrantes de la familia se fueron del comedor quedando solamente la señora Denisse, Alexander aun no entraba a casa.
— ¿Ves lo que lograste? Que la hija del alcalde se fuera de esta casa con una mala impresión por culpa tuya. — Bajé la mirada y sentí como de a poco me ahogaba. — Debería correrte. — Susurro, levante rápido la mirada y la observe con ojos suplicantes, si me corría no tendría para mis estudios, para mi futuro, no toda la vida quería ser... sirvienta.
—Pe-pero... señora fue un...
—Limpia todo el mugrerío que lograste hacer... y si Alexander terminacon Rose.... no terminara aquí tu pesadilla, Amelia. — Asentí.
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