CAPITULO 13
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—Sí, anhelo que te quedes conmigo... así como estamos para siempre. — Lo abrace con más fuerza y le di un beso en su pecho, justo donde palpitaba su corazón. — Pero también quiero que te vayas a terminar tus estudios, tu carrera es lo más importante que tienes y lo único que te sostendrá en un futuro... yo te esperare Alex, un mes, un año, toda mi vida si es necesario, pero quiero que hagas lo que tenías planeado desde antes... quiero que logres tus sueños. — No podía creer lo que le estaba diciendo, en mi garganta se había formado un gran nudo pero antes que mi dolor... siempre seria su felicidad.
—No puedo creer la princesa que tengo a mi lado, no alcanzo a comprender lo maravillosa que eres, Amelia eres más que perfecta, te amo aunque fallaste en unas cosas, por ejemplo, lo más importante que tengo. — Sonrió. — Eres tú, lo único que me sostendrá en un futuro y que ahora me da fuerza no es el dinero ni mi profesión sino... ¡TÚ! lo que siempre he tenido planeado es estar a tu lado y mi mayor sueño es que un día nos casemos y formemos una gran familia.
—Lo haremos Alex, pero antes quiero que termines tus estudios.
—Son tres años de la maestría. — ¿TRES AÑOS? ¿Tres años viéndolo solo días festivos? — pero si quiero puedo tramitar la de un año pero sería intensiva, seria todos los días sin vacaciones ¿Que dices?
—Un año es mucho, pero creo que tres serian una eternidad... mejor vete al intensivo, podremos hablar por teléfono algunas veces y porque no... Si ahorro iré a visitarte. — Si pudieran divisar la gran sonrisa que mostro, pensarían que nada más en el mundo vale la pena, que sus ojos no necesitan ver más y que la vida no podía tener cosas más hermosas que él. Me estrujo contra su cuerpo y me beso en el cabello.
— ¡COMO TE AMO! — grito una y otra vez. — ¿Te imaginas si vas a Londres? — Su voz se volvió dulce. — Te llevaría a muchos sitios, hay cantidad de tiendas para chicas y la comida es deliciosa... todo allá es grandioso. —Suspiro. — iríamos a los grandes parques y siempre tomados de la mano, sin que nadie nos interrumpiera ¿Imaginas eso? —Era como otro de mis más inalcanzables sueños, dirán "Ella vive soñando o que" y les respondería con una sonrisa... "SI", vivo soñando, aunque en ocasiones la realidad es mejor, como en ese momento. — ¿Amelia?
— ¿Si?
— ¿Y si te vas conmigo? — Levante mi vista y lo encontré entusiasmado, ilusionado.... —Vamos Amelia, vente conmigo, vivimos allá y así no tendremos porque soportar el tiempo separados y...
—Mamá, Alexander, mamá no soportaría que me fuera y la dejara.
—Se viene con nosotros. — Contesto eufórico.
—De verdad me encantaría, pero... no creo que quiera dejar a tu familia, quiere mucho a tu madre y siempre ha sido de su confianza ¿cómo crees que se pondría tu mama al saber lo nuestro?
—Am... Le daría un paro cardiaco, pero terminaría aceptándolo. — Puse mis ojos en blanco y suspire.
—No lo creo.
—Mamá quiere que sea feliz. — Su voz parecía convencida, aunque sabía que no era del todo cierto, su madre quería ver "Millonariamente feliz".
—Con la hija de un alcalde. —Gruñí. — ¡una rock-star, la millonaria del país o alguna duquesa! ¡No con la hija de su sirvienta! — Termine casi gritándole, me senté y cruce mis brazos, eso hacía que me deprimiera que me hiciera sentir que no debería estar allí, no con él, debería estar con un chico de mi clase, no con un príncipe.
— ¿Porque te molesta tanto ser la hija de una sirvienta? — Musito molesto. — Tú madre te ama, no es justo que te enfurezca tanto ser...
—No me molesta serlo, entiéndelo Alex, lo que me molesta es que lo nuestro es imposible... Somos de diferentes mundos, tu un chico rico y yo...
—Tú la mujer que me enamoro, Amelia, me importa un comino lo que piensen los demás, si tengo que enfrentar a mi madre, a mi familia, a mis amigos o al mundo, lo haría... solo dame la autorización y yo...
—No Alex, no quiero problemas, mira... te iras a Londres un año. — Sentí como mi voz tembló al decírselo de esa forma, me daba miedo, incluso dolor tener que decir aquello pero era lo mejor para él. — Yo terminare la Universidad en 6 meses, tendré una carrera profesional y trabajare además de en tu casa en alguna empresa, cuando regreses y tu madre se de cuenta de que si soy un buen partido para ti ya no habrá...
— ¿Un buen partido? — Carcajeo— Amelia, el que debe de pensar eso soy yo, no me quites el derecho de preocuparme por agradarle a tu madre. — Golpee sus costillas con mi codo y reímos. — Ok, creo que mi suegra si me aceptara ¿no?
—Te adora, más que nada... te extrañare demasiado. — Suspiro y me abrazo, sus manos esa ocasión fueron más cálidas, era como si no quisiera alejarse de mí, como si el mismo miedo que yo sentía en ese instante también el podía percibirlo... no sabía cuánto tiempo aguantaría haciéndome la fuerte, porque si la sensibilidad me agarraba le rogaría que no me dejara o que me llevara con él aunque dejase a mi pobre madre y mis estudios a un lado.
—Te escribiré todos los días. — Rio con un dejo de tristeza. — será como uno de esas relaciones de siglos atrás, donde el chico enamorado se iba y trataba de seguir enamorando a su chica mediante las palabras... no dejare de pensar en ti Amelia, me superare y estoy seguro que cuando regrese nada nos podrá separar además de que... quizá vayas cuando termines la universidad y estaremos los dos juntos...
—Me prometes que no te olvidaras de mí.
—Te lo juro... Jamás podría cometer un acto parecido, Amelia. ¿No te has dado cuenta de cuanto te amo?
Esa noche paso demasiado rápida, hubiese deseado que jamás terminara y que me encontrara por el resto de mi vida entre sus brazos, durmiendo con el palpitar de su corazón... pero las cosas jamás son de esa forma.
Cuando amaneció prepare el desayuno mientras se bañaba y después de ingerir nuestros alimentos partimos hasta su gran mansión. No había nadie en casa, y eso me tranquilizaba un poco, así no tendríamos que dar explicaciones a menos que nos la pidieran y bueno, ya había ensayado muy bien lo que tenía que decir.
.
Los días pasaron rápido y Alex ya tenía el boleto de avión con destino a Londres en la mano. Tenia miedo de despedirme, de imaginar todo el tiempo que se iría, o si se llegaba a olvidar de mí.
Cada noche cuando todos dormían iba hasta su recamara y trataba de disfrutar al máximo el estar entre sus brazos, en un año no lo tendría cerca, y su cuerpo, sus besos, y sus caricias ya se habían convertido en mi nueva adicción, en una droga que sería muy difícil de superar, pero que lo haría con fe, con la esperanza de que cuando regresara estuviéramos juntos sin tener que escondernos.
— No sé qué hare sin estar contigo tanto tiempo Amelia— La última noche antes de su partida, estaba decidida a no dormir, a quedarme junto a él y ver su rostro, acariciar su piel y besarlo tantas veces pudiera.
Sus manos acariciaban mi torso desnudo, la sensación que sentía trataba de grabarla para recordar mientras el estuviese lejos de mí.
—Te me has hecho tan indispensable, te amo tanto que... no creo aguantar un año entero sin ti.
—Ni yo... pero cuando regreses estaremos juntos para siempre
—No me olvides Amelia... eres mía... solo mía. — Decía con inseguridad, como tratando de pedírmelo sin decir las palabras directamente.
—Jamás te olvidaría, y por siempre te esperare, solamente seré tuya... por el resto de mi vida.
Sonrió y beso mis labios, haciendo un movimiento lento, sabía que era la despedida, no iría al día siguiente al aeropuerto por razones obvias... sus padres no querrían llevar a la sirvienta o siquiera verla cerca de él.
Durmió casi al amanecer y yo solo me dedique a ver su rostro, a delinearsus facciones y a sonreír con las muecas que hacía o los sonidos que salían desu boca, unos leves ronquidos de cansancio, que lejos de querer acabarlosdeseaba grabarlos para siempre y además anhelaba escucharlos cada noche durantetoda mi vida...
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