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—¡Oye, Bro! —gritó TaeHyung cuando entró a la habitación de NamJoon—. ¿Qué carajos te pasó? —preguntó riendo—. Es que... —Más risas—. No puedo creerlo.
NamJoon se encontraba acostado boca abajo en su cama con una almohada cubriendo su cabeza. Soltó una especie de gruñido cuando se percató de la presencia de su amigo, pero no se movió de donde estaba.
—¿Qué quieres? —preguntó molesto, aunque su voz salió amortiguada por la posición en la que se encontraba—. Ya sé que todo mundo está hablando de mí, no tienes porqué recordármelo.
—¡Es que no puedo creerlo! —soltó otra pequeña risita—. Amigo, de todas las personas que creía iban a fallar en el evento, nunca pensé que serías tú.
NamJoon se levantó haciendo que la almohada rodase hasta que cayó al suelo frío, su cara era un poema de molestia contenida, y comenzaba a sentir su párpados demasiado pesados.
—Ya sé —musitó viéndolo con expresión seria.
TaeHyung lo analizó, y tragó saliva. En este punto se daba cuenta que quizás no debió presentarse tan crudamente ante su amigo. No cuando sabía que NamJoon la pasaba mal cada que cometía un error, por mínimo que fuese.
—De acuerdo, Nam. Lo siento —susurró, yéndose a sentar a la silla con rueditas y arrastrándose para quedar sentado frente a su amigo—. Sin embargo, fue divertido. Tartamudeaste y te pusiste rojo.
—Ya sé —repitió NamJoon con su mirada fija en sus pies. Estaba sentado en posición de flor de loto.
Su amigo arrugó el ceño. ¿Qué le sucedía?
—Hey, ¿y ahora? —preguntó TaeHyung preocupándose un poco—. Oh, vamos Nam. Estará bien, todo el mundo lo olvidará pronto. Seguramente mañana, mira que Jackson hará ese estúpido reto de comer 30 hot dogs en menos de 15 minutos. Todo el mundo hablará sobre ello y pasarán de ti.
NamJoon quiso sonreír, pero sólo pudo torcer su boca en una mueca rara.
—De acuerdo —dijo Tae inclinándose hasta el rostro de su amigo—. ¿Qué sucede?
NamJoon alzó su mirada y se encontró con la potentes ojos cafés de su amigo. Estaban tan cerca que podía apreciar lo lindo que ese idiota podría llegar a ser, algo se removió dentro de su estómago.
—¿Quieres que te bese? —preguntó TaeHyung alzando sus cejas sugerente y una sonrisa pícara en sus labios.
NamJoon volvió en sí y empujó a su amigo de vuelta a su sitio.
—Imbécil —dijo riendo un poco.
—Sólo un piquito —rió TaeHyung con sus palmas juntas y su boca en mueca de pato.
NamJoon sólo pudo negar con su cabeza y reír más.
—Ya, dime. ¿Qué pasa?
Su amigo suspiró.
—Es cierto —declaró.
—¿Qué? No entiendo.
Nam mordió su labio inferior, pensando.
—Lo que están diciendo en redes, es cierto —murmuró.
—¿Qué? ¿Qué están diciendo? —TaeHyung estaba muy confundido.
—Sobre que me quedé mudo porque lo miré —confesó con sus mejillas poniéndose rojas.
TaeHyung quiso hablar, pero sólo salió un pequeño jadeo de su garganta.
—¡Joder, no te creo! —exclamó sorprendido—. ¿Te gusta Jeon?
—¿Gustar? WOW. Detente. Alto. No. —Mostró sus palmas en alto hacia su amigo. Parecía un tren en movimiento—. No me gusta, es sólo que cuando lo miré y vi sus ojos... Yo... Sólo me perdí.
—Me estás diciendo que no te gusta, pero sí que te perdiste en su mirada. ¿Cómo es eso posible? —preguntó con mucha curiosidad.
NamJoon sólo se encogió de hombros. Él realmente no quería pensar en eso en aquel momento.
—Lo conozco desde hace tiempo. No sé.
—Es cierto. El pequeño Jeon y el pequeño Jonnie tuvieron historia antes, ¿no?
—Cierra el pico —amenzó NamJoon.
—¡Son novios, son novios! —Empezó a tararear Tae sonriendo—. ¡Se besan sus bocas!
—¡Basta! —gritó NamJoon arrojándose hacia él y entrando a una guerra de pequeños golpes.
—¡Se pasan el chi—! —TaeHyung no pudo terminar su oración porque de repente el pesado brazo de su amigo estaba alrededor de su garganta—. Sólo estaba bromeando —dijo en un hilo fino de voz.
—Él no me gusta —setenció, y lo soltó.
—Seguro —dijo Tae sobándose su cuello. Cuando estuvo de pie empezó de nuevo a cantar, y antes de que NamJoon lo agarrase salió disparado de la habitación.
—¡Son novios, son novios! —canturreaba.
—¡TaeHyung idiota, ven aquí!
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