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El Instinto (27)

-Justin tiene razón.

-¿Disculpa? -pronunció Victoria, mirando a su amiga por encima de la taza de café que sostenía.

-No es que estás saltando de un hermano al otro, Vicky -apuntó Mandy- Terminaste con Jason hace casi tres años. Sinceramente, con todo lo que ha pasado desde entonces, eso es ya una eternidad. Además, no tienes malas intenciones. Los sentimientos que te atraen a Justin son genuinos.

-Sigue siendo moralmente incorrecto.

-Deja ese canto de la moral. Jason no fue muy moralmente correcto al engañarte, ¿o sí? Tampoco fue muy considerado contigo después de la ruptura, todas las veces que se comunicó solo para echarte la culpa de su propio error... Él no merece que te prives de la felicidad.

-No se trata solo de él. Es la situación. Es algo reprobable.

-El único reprobado aquí será Justin -anunció Mandy casualmente, tomando un sorbo de su café.

Victoria exhibió su confusión:

-¿De qué hablas?

-Le prometiste que serías la protagonista de su proyecto y ya han pasado dos días desde la ultima vez que hablaron. Estoy segura que se está quedando sin tiempo para entregarlo.

-¡Cielos! ¡Olvidé lo del proyecto! -se alarmó la joven, mas otro pensamiento logró calmarla- Seguro ya buscó a alguien más. No se arriesgaría a reprobar.

Su amiga negó con la cabeza antes de develar:

-No buscó a nadie. Solo quiere hacerlo contigo.

-¿Cómo podrías saber eso?

-Me mantengo en contacto con Charlie. Él es realmente genial... Al contrario, tú no, ya que estás dejando reprobar a un amigo por tu terquedad .

-Mierda... -murmuró Vicky, poniéndose de pie al tiempo que buscaba el móvil en su bolsillo.

-Cuida esa boca -se burló su compañera.

Cuando vio el contacto de Justin, dudó tan solo dos segundos antes de presionar el botón verde y llamarlo. El primer pitido ni siquiera había terminado de sonar cuando él atendió.

-¡Tori! ¡Hola! -se apresuró a hablar, enérgico.

-Ah... Hola, Jus, yo... ¿cómo estás? -titubeó, nerviosa.

-Bien -respondió el chico con cautela, suprimiendo su ansiedad- ¿Y tú?

-Estoy bien. Oye, yo... Acabo de recordar lo del proyecto, quería preguntarte sobre eso.

-Oh...

La decepción fue audible en el tono de Justin y Victoria sintió algo de culpa al percibirla, por lo que se apresuró a agregar:

-Tal vez podamos vernos hoy para hablarlo.

Por la periferia de su visión, captó que Mandy levantaba un pulgar en el aire, sonriendo.

-¡Sí! -exclamó Justin, claramente entusiasmado- ¡Sí! De hecho, estoy libre ahora, ¿paso por tu departamento?

Ella respondió que sí, pero se arrepintió de ello poco después cuando se encontró en el auge de la espera, solo en compañía de sus turbulentos pensamientos.

Acudió a abrir la puerta cuando escuchó unos golpes en la misma. Justin estaba del otro lado. Cuando hicieron contacto visual, los ojos del joven brillaron.

-Hey, Tori -murmuró.

-Hey -saludó ella, permitiendo que pasara- Lamento haber olvidado lo del proyecto, ¿cuánto tiempo tienes para entregarlo?

-No te disculpes. Aún tengo unos días. Filmar las tomas no llevará más que un par de horas, así que es más que suficiente.

-Bien, ¿qué necesitas que haga?

-Tengo el esbozo de las secuencias aquí.

Justin apoyó su bolso en la mesada y extrajo del mismo un rollo de papel. Lo estiró sobre la superficie, revelando una serie de cuadros, cada uno mostraba el plano que ideaba filmar. Victoria se acercó a él para observar la secuencia y sus hombros hicieron contacto. El chico exhaló, apretando sus párpados. Estaba necesitando mucho esfuerzo de su parte no tomarla y besarla hasta perder el sentido.

El beso era todo en lo que había pensado los últimos dos días. Su corazón aceleraba sus latidos al recordar el tacto de sus labios y anhelaba más que nada volver a repetirlo. Pero le había prometido espacio. Estaba dispuesto a cumplir con eso, aunque fuera realmente difícil estar parado junto a ella hablando de un proyecto cuando había otras cuestiones pendientes entre ambos, y éstas cargaban el ambiente con espesa tensión.

Sin poder soportarlo más, recurrió a bromear para aligerar:

-No sé que será más incómodo para ti en el set: tener que usar una peluca azul o la notable tensión sexual que habrá entre nosotros.

Notó que los labios de Vicky temblaban en un intento por ocultar una sonrisa.

-No hay tensión sexual -respondió.

Justin resopló.

-Ajam. Sigue diciéndote eso y tal vez se vuelva realidad el día de la filmación.

Esta vez, la joven permitió que una enorme sonrisa aflorara en su rostro, provocando por inercia que su amigo imitara el gesto.

-¿Cuándo será la filmación? -preguntó ella, su voz sonaba menos tímida, denotando que comenzaba a relajarse.

-¿Puedes mañana por la tarde?

-Sí. Solo tengo clases en la mañana.

Victoria dejó de inspeccionar la secuencia y se giró hacia su acompañante. Él le devolvió la mirada con ojos cargados de añoranza, provocando que su corazón golpeara fuertemente en su pecho.

Aún no había hallado una solución a su dilema que le resultara satisfactoria, mas se dio cuenta que nunca la encontraría. Esa situación no podía resolverse por medio de la razón, sino que debía guiarse por sus sentimientos. No era el momento de ser la chica responsable y prudente en la que se había convertido luego de la muerte de su padre. Debía actuar acorde sus instintos... Y sus instintos sabían muy bien lo que querían.

Exhaló el nombre de Justin al tiempo que llevó una mano a su mejilla, acariciándola. Él pareció derretirse ante el contacto y no tardó en devolverle el favor, tomándole la cara entre sus manos.

-Tori... -susurró en respuesta, inclinándose hasta que sus labios estuvieron juntos.

Volvieron a besarse por un largo tiempo. En esa ocasión, Justin pudo acariciar la lengua de la joven con la suya y sintió un éxtasis inmediato.

Se separaron por aire y al emerger de la bruma, se percató que había acorralado a Victoria contra la mesada y la tenía apretada entre sus brazos. Ella le dedicó una mirada llena de dulzura y él empezó a reír, sintiendo las carcajadas nacer desde lo más profundo de su ser.

-¿Qué ocurre? -inquirió la chica, sonriéndole.

Justin besó su frente, su nariz y sus mejillas antes de responderle:

-Estoy tan inmensamente feliz.

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