El Beso (26)
Lo había anhelado durante tantos años. Lo había fantaseado más veces de las que se atrevía admitir. Lo había sufrido, como un peregrino en el desierto sufre por la falta de agua... Y, al fin, estaba pasando.
No podía evitar los gemidos de satisfacción que escapaban de él. Tener los labios de Victoria sobre los suyos lo sumía en el más puro estado de deleite. El beso era lento, dulce. Tomaba su tiempo para apreciar cada segundo... Y fueron largos segundos. Tenía noción que pasaron mucho tiempo así. Solo se separaban por la necesidad de tomar aire, pero procuraban volver a juntarse enseguida.
El chico no quería parar de besarla, jamás. Sentía que estaba suspendido en alguna nube, en el alborozo del cielo.
Inevitablemente, cayó a la tierra.
Victoria se apartó de forma abrupta, dejándolo aturdido. Tardó unos segundos en procesar lo que ocurría pues lo rodeaba una bruma de ensueño, mas cuando logró dehacerse de ella parpadeando varias veces, pudo enfocar su mirada en la joven.
Vicky estaba inclinada hacia adelante, con los codos apoyados sobre sus rodillas y las manos tapándole el rostro. Era evidente que estaba perturbada y su amigo se apresuró a enunciar:
-Tori, ¿estás...?
-¿Qué he hecho? -lo interrumpió ella, su voz denotando congoja- ¡¿Qué estoy haciendo?!
-Tori, ¿qué ocurre? -preguntó Justin, rodeándola con su brazo por la espalda.
La joven destapó su cara en ese instante, dedicándole una mirada cargada de incredulidad.
-¡Acabamos de besarnos! -apuntó con obviedad.
-¿Y?
Por supuesto, él ya sabía lo que pasaba, pero necesitaba que Victoria lo expresara para poder hablarlo y arreglarlo de una vez por todas. Lo quería fuera de su camino cuanto antes. No había manera en que pudiera aceptar un obstáculo entre ellos, no después de haber probado sus labios y de haber constatado que eran los únicos que quería besar por el resto de su vida.
-¡Y está mal! -exclamó ella, nerviosa- Está muy mal, Justin.
-¿Por qué? -continuó presionando.
Vicky desvió su mirada hacia el suelo, como si estuviera avergonzada.
-Fui la novia de tu hermano -murmuró.
-Lo fuiste. En pasado. Ahora es otra historia.
-No es otra historia -repuso ella- El pasado también forma parte de mi vida y no puedo solo borrarlo. Esto... -suspiró, poniéndose de pie y caminando hacia la ventana- Esto es incorrecto.
-¿Se sintió incorrecto? -interrogó Justin de forma abrupta, abandonando el sofá de un salto- ¿Se sintió incorrecto mientras nos besábamos? -esclareció, parándose justo detrás de Victoria, viendo su reflejo en el cristal de la ventana- Sé que no, Tori... Cuando tú y yo estamos juntos, encajamos perfecto, como si fuera lo más natural del mundo, ¿cómo puede ser eso incorrecto?
-¿Cómo es que no lo ves? -murmuró la aludida, tratando de ignorar la cercanía del joven y centrándose en la nieve- Imagina que vayamos a cenar con tus padres algún día, ¿y qué? ¿Nos sentaremos a fingir que ya no estuve allí antes, al lado de tu hermano?
-¿Eso es lo que te preocupa? ¿Lo que piensen los demás?
-No -Victoria se dio la vuelta para enfrentar a su interlocutor- Me preocupa lo que yo pienso. Y pienso que no es nada decente de mi parte salir con el hermano de mi ex novio.
Justin dejó escapar un gruñido de frustración.
-¡Tori! No pienses en el hecho, piensa en el contexto. Esa... cosa que tuviste con él fue un error -pronunció de forma despectiva- Ni siquiera sé cómo pudo durar, solo sé que nunca debió pasar... Lo supe desde el primer momento en que te vi, cuando cruzaste el umbral de mi cocina y tus ojos encontraron los míos. Somos tú y yo, Tori. Nosotros... -tomó la mano de la chica entre las suyas, exhibiendo en sus ojos al fin todo el anhelo que había ocultado durante años- Nosotros estamos destinados.
Victoria clavó su vista en el suelo, evitando el contacto visual con Justin, mas él puso un dedo bajo su mentón y levantó su cabeza, obligándola a mirarlo.
-Te daré espacio para que pienses en ello, ¿sí? -murmuró- Pero piénsalo, por favor -suplicó.
Ella asintió con lentitud y, en la cercanía de sus rostros, Justin no pudo evitar contemplar sus labios.
-Llámame cuando estés lista -pidió.
Sin poder contenerse, se inclinó y la besó en la boca fugazmente. Luego, se separó de ella, tomó sus cosas y abandonó el departamento, teniendo por primera vez fe en el destino y esperando que éste le permitiera, al fin, tener a su Victoria.
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