Capítulo 21.
El reloj en la pared avanzaba implacable hacia las 2:43 p.m. mientras el sol de la tarde ardía con todo su esplendor a través de las cortinas parcialmente abiertas. Las vacaciones de la universidad —En tan solo un mes— se acercaban rápidamente, y con ellas, el alivio esperado por semanas de arduo trabajo y presión. Pero, en lugar de sentirme aliviado, una creciente sensación de inquietud me abrumaba.
Las últimas semanas seguían siendo iguales, al parecer nadie de mi universidad se aburría de mi nombre en sus bocotas. La discriminación que enfrentábamos, tanto en la universidad como en el entorno profesional de Jae-min, había comenzado a pasar factura. Mis errores en los proyectos se acumulaban; no porque no entendiera el material, sino porque me faltaba la energía y el enfoque necesarios para completarlos. La ayuda que solía recibir de mis compañeros de estudio ya no estaba disponible. Algunos miraban con desdén, mientras que otros simplemente se habían alejado, incapaces de soportar la atmósfera tóxica que se había formado en torno a nosotros.
Miré el escritorio abarrotado de papeles, libros y proyectos a medio hacer, sintiendo el peso de cada una de mis tareas sin completar. Había cometido errores en casi todos los entregables recientes, y aunque intentaba corregirlos, el tiempo se me escapaba entre los dedos. Sin alguien que me ayudara me sentía perdido y agotado.
Mi preocupación por Jae-min no se quedaba atrás. Había crecido en paralelo a mi propia desesperación. Había olvidado llevar las llaves esta mañana, y cuando me di cuenta de que no podía acceder a la casa, la ansiedad creció en mi pecho.
No había tenido noticias de él desde que salió temprano, que a ser honesto, es muy extraño en él. Y mi mente —como toda persona insegura— empezó a alimentar pensamientos oscuros por más que los intentara reprimir. Me preocupaba que pudiera estar involucrado en algo que no quería compartir conmigo, o incluso que pudiera estar engañándome. La idea de perderlo me desgarraba por dentro, y la inseguridad me estaba consumiendo.
De repente, el timbre de la puerta rompió el silencio de la casa. Me levanté rápidamente, casi cayéndome de cara por enredar mis pasos. Mi corazón estaba acelerado, mi dramatismo me diría que era una taquicardia, llevaba horas esperando ver a Jae-min de pie en la entrada. Corrí hacia la puerta, abriendo con prisa, pero en lugar de él, encontré a Seung-ho y a Min-ah, ambos con expresiones de preocupación y determinación.
— ¡Vaya, hola!— dije, tratando de sonar casual a pesar de la sorpresa y la confusión que sentía. —No esperaba verlos hoy.
—Pensamos que podríamos ayudarte con los exámenes y trabajos antes de las vacaciones— dijo Seung-ho con una sonrisa amable—. Sabemos que has estado pasando por muuuucho últimamente.
Min-ah, con su cabello castaño oscuro y una expresión de compasión en el rostro, asintió. —Sí, no es necesario ser conocido tuyo para darnos cuenta que algo te está afectando académicamente como física y mentalmente.— Me señaló de cabeza a pies con su índice —Sólo espero que no sea por culpa de ese Jae-min. — Tenía razón, y me dió algo de pena saber que hasta mi ex notara que tenía problemas con mi actual pareja.
—Realmente aprecio eso. Mi vida ha estado un poco... fuera de curso últimamente y ya están más que claras las razones.
—No te preocupes por eso— dijo Seung-ho mientras entraba y se dirigía hacia el salón. —Vamos a ver cómo podemos ponerte al día con todo esto y no morir en el intento.
El comentario de Seung-ho me sacó una leve sonrisa y me aparté para permitirles el paso. Mientras Min-ah se sentaba en el sofá, Seung-ho se acercó al escritorio, comenzando a revisar los papeles y documentos esparcidos. La presencia de ambos era un consuelo inesperado, y me encontré relajándome un poco al ver sus esfuerzos por ayudarme.
Min-ah se levantó del sofá y se acercó a mí, con una sonrisa suave. —He estado pensando en cómo te ha ido últimamente, Do-hyun. ¿Todo bien con tu novio?
La pregunta era directa, y me hizo sentir incómodo. —No estoy seguro. Ha estado trabajando mucho en la disquera. Me preocupa que esté envuelto en más problemas en su trabajo que no me ha contado.
—Jae-min es una persona compleja— dijo Seung-ho mientras tomaba una escuadra y sacaba su lengua para concentrarse en el dibujo técnico. —Pero él realmente se preocupa por ti. A veces, las personas se cierran cuando están abrumadas.
Asentí lentamente—. Lo sé. A veces me siento como si yo estuviera en otra sintonía que él, hablamos y compartimos juntos, pero es muy poco el tiempo para eso.
Seung-ho interrumpió desde el escritorio—. Mejor deja tu mente descansar de ese hombre por un segundo y hacemos tu tarea. ¿Cuál es la fecha límite para estos proyectos?
—Algunos son para mañana, otros para la próxima semana— respondí, sintiendo un peso aliviado mientras me sentaba a su lado. —No estoy seguro de cómo voy a poder terminarlos a tiempo.
—Te ayudaremos a organizarlos y a establecer un plan de estudio— dijo Min-ah, comenzando a ordenar los papeles—. Cuenta con nosotros Hyun.
La sesión de estudio comenzó a tomar forma, y me sentí reconfortado al ver que se hacían avances en los trabajos e incluso otros los alcanzamos a finalizar. Mientras trabajábamos, la conversación se volvió más ligera. Seung-ho y Min-ah compartieron anécdotas y recuerdos, y aunque la carga de trabajo seguía siendo pesada, el ambiente en la sala se volvía menos opresivo.
Mientras avanzábamos en el trabajo, me sorprendí al notar que el tiempo pasaba rápidamente. La ayuda de Seung-ho y Min-ah me permitió avanzar mucho más rápido de lo que había esperado, y aunque aún quedaban algunas cosas por hacer, la carga no parecía tan abrumadora como hace un par de horas.
Finalmente, cuando el reloj marcó las 5:00 p.m., Seung-ho y Min-ah comenzaron a recoger sus cosas. —Nos alegra haber podido ayudarte— dijo Seung-ho, estirando los brazos exageradamente—. Si necesitas más ayuda, no dudes en decir tres veces nuestros nombres a las 3:33 A.M. con una vela en la mano.
—Gracias, realmente lo aprecio— respondí aguantando una risa, pero con sincera gratitud—. No sé cómo planeaba hacer todo esto solo.
Min-ah me dio un abrazo rápido antes de salir—. Cuídate, Do-hyun. Y recuerda, luego de una tormenta de nieve, llega el sol que derrite los desastres.
Los vi salir y cerré la puerta detrás de ellos, sintiéndome aliviado y renovado. La presión aún estaba presente, pero la ayuda que había recibido podría ser considerada como un milagro caído del cielo.
Me senté en el sofá, mirando el escritorio ahora mucho más ordenado y con una sensación de satisfacción por el progreso hecho. Aunque la preocupación por Jae-min seguía ahí, al menos ahora podía concentrarme en mis estudios y proyectos con un poco más de claridad.
La puerta principal se abrió de repente, y mi corazón dio un vuelco. Corrí hacia la entrada, esperando ver a Jae-min, pero en lugar de él, encontré a Seung-ho y Min-ah. Parecía que habían regresado por algo que habían olvidado.
—¿Olvidaron algo?— pregunté, sintiendo una mezcla de confusión y alivio.
—No, solo mi chaqueta se había atorado en la puerta cuando cerraste— dijo Seung-ho con una sonrisa.
—Solo a ti te pasan ese tipo de cosas, Seung-ho —. Dije mientras me reía de su torpeza. Al menos su humor y ánimos me alegraron la tarde.
—Nos alegra saber que pudimos hacer algo, y no me refiero solo con tus proyectos y tareas— dijo Min-ah, dándome una última sonrisa antes de despedirse.
Los vi salir y solo cerré la puerta cuando me aseguré que se habían alejado, me sentía más aliviado y preparado para las clases, a pesar de que los idiotas de mi año aún seguían ignorándome para los trabajos grupales solo por estar con un hombre, tenía unos buenos amigos en la universidad.
Ya faltaba tan solo una semana para mis vacaciones. El reloj marcaba las 3 de la tarde, cuando Jae-min llegó a casa, ya era costumbre, con su sonrisa despreocupada y su energía inagotable. Sin embargo, para mí, cada uno de esos retornos durante estas semanas estaba cargado de una preocupación creciente que parecía no tener fin. La duda y el temor se habían convertido en compañeros constantes, y las palabras que no había pronunciado me pesaban en el pecho.
Estábamos en el pequeño comedor, la mesa entre nosotros me parecía que se alargaba, separándonos por mucho. Mientras Jae-min se sentaba, yo seguía de pie, mirando los papeles y los proyectos desordenados que había intentado organizar.
—¿Cómo estuvo tu día? —preguntó Jae-min, su voz era alegre, como si no notara que me sentía alejado de él.
—Bien. —respondí, aunque la sinceridad se sentía como un peso muerto en mi lengua—. Bueno, en realidad, no tan bien.
Jae-min frunció el ceño, la sonrisa desapareciendo lentamente. —¿Qué sucede?
—He estado pensando mucho últimamente. —empecé, tratando de encontrar las palabras correctas—. Y me doy cuenta de que estás saliendo mucho, casi a diario. Cuando vuelves, siempre parece que estás en un estado de ánimo tan diferente, tan despreocupado.
Jae-min arqueó una ceja, mirándome con sorpresa. —¿A qué te refieres?
—No sé cómo decirlo... —mi voz se quebró un poco—. Empecé a pensar que tal vez... tal vez estás con alguien más.
Jae-min se quedó en silencio por un momento, su expresión cambió de sorpresa a preocupación. —Do-hyun, ¿qué estás insinuando?
—Nada, solo... —me detuve, luchando con las palabras—. Mi mente no puede evitar pensar en cosas que no debería. Es solo que, cuando sales tanto y luego vuelves, me siento como si no supiera nada de ti.
Jae-min se levantó de su silla, acercándose a mí con una expresión que mezclaba dolor y confusión. —No puedo creer que pienses eso. ¿De verdad crees que te estaría engañando?
—No, no lo creo, pero... —mi voz temblaba—. Mi mente no para de dar vueltas. Hay tanto estrés y preocupación en mi vida, y cuando veo cómo cambias, me asusta.
Jae-min tomó mi mano con una ternura que me hizo sentir aún más culpable por la decisión que había tomado.
—Do-hyun, quiero que sepas que he estado yendo a una psicóloga. Desde nuestra gran discusión, he estado tratando de entender mis emociones, a mi familia y mejorar como novio. No quería decirte esto hasta que estuviera seguro de que era lo correcto.
Me quedé sin palabras, la revelación me tomó por sorpresa. Ahora sí que yo había metido la pata. Quería escuchar más, pero antes de que pudiera responder, Jae-min continuó hablando.
—He estado buscando ayuda porque me doy cuenta de que no siempre he estado a la altura. No es que esté haciendo algo más. —dijo con sinceridad, sus ojos buscando los míos—. Solo he intentado encontrar una manera de lidiar con esto.
—Jae-min yo... —mi voz se cortó de nuevo—. Mis padres...
Jae-min parecía herido por la acusación pero a la vez un poco confundido por lo que acababa de balbucear. Pero antes de que pudiera responder, fui yo quien interrumpió, la verdad que había estado ocultando desde hace unos días la dejé salir a la superficie.
—Jae-min, mis padres van a mudarse a Busan. —dije de golpe, sin rodeos—. Me han pedido que los acompañe durante las vacaciones.
—¡Qué genial noticia! Yo amo Busan, podríamos ir juntos y...
—Jae, iré yo solo.
Jae-min me miró, confundido y preocupado. —¿Qué? ¿Por qué irías tú solo a Busan y no conmigo?
—Dentro de una semana son mis vacaciones, y me di cuenta que desde pequeños hemos estado juntos como un paquete. Y creo que esto es lo que necesitamos para calmar los rumores. Un tiempo separados. — Antes de que Jae abriera la boca, seguí hablando.
—Quiero que sepas que esto no es una ruptura. —dije, tratando de explicar—. Solo es un tiempo para ambos.
Las palabras parecían flotar en el aire, y la sorpresa en el rostro de Jae-min era evidente. Sus ojos se volvieron más cristalinos, tal vez cubiertos por lágrimas retenidas, y su expresión pasó de la confusión a un dolor palpable.
—¿Así que... quieres que nos separemos durante tus vacaciones? —preguntó con voz temblorosa, su voz apenas un susurro.
—No es una separación definitiva, Jae-min, ya lo dije. —repetí mientras me acercaba a él—. Es solo un tiempo en el que viviremos separados para calmar las cosas.
Jae-min se quedó en silencio, su cuerpo temblando mientras trataba de procesar lo que le acababa de decir. Finalmente, no pudo contener las lágrimas, y una sola gota cayó por su mejilla. Ya era la segunda vez que lo veía llorando desde que éramos pequeños. Se acercó a mí, tratando de acariciar mi cintura, como si intentara aferrarse a algo que se estaba desmoronando.
—Por favor, no me dejes solo. —dijo, su voz rota por el dolor—. No puedo soportar la idea de estar lejos de ti, y menos si estoy en la mira de mi familia.
Pensé en sostener su mano, pero sentí la necesidad de poner distancia entre nosotros, aunque era la última cosa que quería hacer. Su rostro reflejaba una angustia profunda que no sabía cómo aliviar.
—Lo siento, Jae-min. —dije, tratando de mantener mi voz firme a pesar de mi propio dolor—. Necesito irme con mis padres y ayudarlos mientras se mudan. Quiero que estemos bien, y a veces, un tiempo separados puede ayudarnos a aclarar las cosas.
Jae-min intentó sostenerme más cerca, pero yo me aparté, sintiendo el dolor en cada uno de mis movimientos. La distancia entre nosotros parecía hacerse más grande con cada paso que daba. Sus lágrimas eran un recordatorio de que esta sería la primera vez que estaríamos separados desde la infancia, y el peso de la decisión se sentía como una carga inmensa sobre mis hombros.
—No es una ruptura. —repetí una vez más—. Solo es un tiempo para que las cosas se calmen y para que podamos volver a nosotros mismos.
Jae-min se dejó caer en el sofá, su cuerpo abatido por el dolor. Miraba hacia el suelo, tratando de contener las lágrimas que seguían fluyendo. La tristeza en sus ojos me atravesaba como una cuchillada, y el vacío que sentía en mi pecho era casi insoportable.
—Voy a hacer lo que tengo que hacer. —dije con voz firme—. No quiero que esto termine así, pero necesitamos resolver todo lo que está pasando. Recuerda que también eres mi mejor amigo y no te dejaría ir así de fácil.
Jae-min asintió, pero no parecía realmente convencido. Sus ojos seguían fijos en el suelo, y la tristeza en su rostro era un testimonio doloroso de la distancia que ahora nos separaba. La habitación estaba cargada de un silencio abrumador, y yo sabía que esta era una prueba que tendríamos que superar si queríamos salir adelante.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro