extra tres
Una bala roso su brazo, pero no hizo más que rasguñarlo levemente. Llevaban demasiado tiempo tratando de ocultarse entre los árboles. El frio y la agitación constante del cuerpo no era de mucha ayuda y sus músculos ya estaban comenzando a doler. Llevaba horas corriendo de aquí allá y sentía que en cualquier momento colapsaría.
No debería estar ahí, lo habia prometido, pero simplemente no podía abandonarlos, eran su vida, y cuando recibió la noticia de que su esposo he hijos estaban siendo amenazados y perseguidos en las afueras de Daegu, dejo prácticamente todo y tomo el primer avión que lo llevara hacia su destino.
Taehyung estaba respirando lo mejor que podía, su cuerpo estaba herido y magullado, no hizo caso a las indicaciones de Seokwoo, mucho menos cuando se dio cuenta de que la lluvia habia comenzado y su hijo estaba en medio de todo el caos.
—¡señor Jeon!
Taehyung levando la vista hacia Seokwoo, quien venia corriendo hacia él. Seokwoo se arrodillo a su lado, viéndolo por todas partes con preocupación.
— estoy bien... —trato de calmarlo.
— no es así, está sangrando —dijo, tomándose el atrevimiento de levantar la camisa de Taehyung y ver las heridas de su abdomen y luego la de su brazo— por favor, mi señor debe ir a ponerse a salvo, yo iré por el señor Jeon y el joven Jeon, pero por favor-
Taehyung lo observo, Seokwoo sabía que no habría forma de convencerlo— sabes que no importa que tenga que hacer, llegare con mi familia cueste lo que cueste, y nadie va a impedir eso.
El mayor paso su mano por su rostro y cabello, sabía que Taehyung jamás aceptaría ir a ocultarse o ponerse a salvo si ni su hijo ni su esposo lo estaban, incluso si tropas y tropas estaban siendo desplegadas en la búsqueda de su familia, Taehyung no estaba dispuesto a dejar esto en manos de nadie. Pues la roja no tenía solo un líder.
— iré, Seokwoo — repitió, su voz tan fría y seria— no te atrevas a ponerte en mi camino.
Seokwoo asintió rendido, ayudándolo a colocarse de pie— bien, pero iré con usted, tampoco podrá detener que lo acompañe, aun si lo toma como un insulto, no podrá evitar que lo acompañe.
Taehyung se le quedo viendo, a ese hombre que tantos años los habia acompañado, que habia estado en su matrimonio, en el crecimiento de su hijo, y desde el inicio. De todas las personas dispuestas a ir con él, entre cien hombres, Taehyung elegiría a Seokwoo para cubrir sus espaldas y proteger a su familia.
Ambos se sostuvieron mutuamente, dándose el impulso para comenzar a caminar hacia donde el rastreador le indicaba a Taehyung que su esposo podría estar. De todas formas, sabía que no debía confiarse, siempre habia gente que sabia actuar como ratas, por lo que siempre estaría alerta, al menos tenía el consuelo de que alguien cuidaba sus espaldas.
— ¿desde hace cuánto sabes que mi esposo y mi hijo están siendo perseguidos? —cuestiono Taehyung, cambiando el cargador de su arma.
El contrario no tardó en responder — no lo sabía, se lo juro, mi señor. —dijo, su voz no dio vacilación, Taehyung suspiro ante esto— todo fue tan repentino para usted como para mí, apenas recibí la llamada quise ir a buscarlo, pero usted ya estaba en el aeropuerto.
Todo sucedió de forma inesperada. Incluso sabiendo al mundo al cual pertenecían, amenazas o ataques directos solo podían hacerse por personas que no le temieran a la muerte, pues ese siempre sería el resultado de quienes trataran con completo de superioridad con la familia principal.
Taehyung acababa de llegar al palacio después de haber tenido un turno corto en el hospital, al entrar no espero una bienvenida de nadie más que el personal puesto que su esposo he hijo estaban en un viaje de trabajo en Daegu, viaje el cual Jungkook ofreció transformar en una pequeña escapada, lo invitaron, pero lamentablemente tenía demasiados pendientes y tuvo que quedarse en Seúl. Ahora estaba queriendo rogar por volver al pasado e ir a ese viaje. Puesto que cuando se estaba preparando para ir a la cama, esperando la llamada de su esposo e hijo, lo que recibió fue la noticia que le hizo sentir su alma abandonar su cuerpo, como hace muchos años no sentía.
"señor Jeon su hijo y esposo fueron emboscados cuando iban camino a su hotel..."
En ese momento el vaso de agua que Taehyung estaba bebiendo fue directamente hacia el suelo, mojando todo y rompiéndose en pedazos. Pero la atención del castaño estaba en los miles de pensamientos que llegaron a su mente en ese momento, seguia escuchando al otro al lado de la línea, pero su corazón se encogía cada vez que nuevas frases llegaban.
"el auto se volcó, pero logramos ver que ambos salieron al parecer ilesos" "se adentraron al bosque, aun no los encontramos, pero los están persiguiendo" "el señor Jeon parecía estar herido, pero nos aseguraremos- "
Las lágrimas comenzaron a caer por sus ojos de forma imprevista que ni él mismo se dio cuenta de que corrían. Su pecho comenzó a subir y bajar con agitación, su Jungkook, su hijo... su mundo estero estaba en peligro y siendo amenazados por desconocidos que no tenían la menor idea con quien se habían metido, y si es así, Taehyung solo esperaba ser lo suficientemente rápido para llegar antes que ellos.
Su cabeza se llenó de ideas como estaría cualquier persona cuando le dicen que los seres más importantes de su vida estaban en peligro, pero lo que Taehyung trato de centrar fue la frase "están con vida" estaban vivos, lo estaban, fue lo primero que se aseguró al ver el rastreador, pero por más de que tratara de comunicarse, no lo lograba, apenas funcionaba y la ubicación parpadeaba de forma distorsionada.
Se desespero, llamando a sus conocidos, a las personas en las que más confianza, mientras corría de forma desesperada hasta el auto y conducía hacia el aeropuerto, en donde pidió que tuvieran listo todo para llevarlo a Daegu.
No espero a nadie, no escucho nada, tan solo tomo lo que necesitaba rápidamente y emprendió camino hacia Daegu, sabiendo que detrás de él estaban las personas que lo ayudarían en esto, pero a pesar de saber que tenía un respaldo, que más gente y muchos soldados venían a ayudar, él no estaba dispuesto a esperar nada. Su hijo y esposo lo necesitaban, y él no se detendría hasta llegar a ellos.
— el señor Min viene en camino señor, me informan que está desplegando tropas en la extremo este del bosque.
Ante esas palabras Taehyung detuvo sus pasos.
— ¿Cómo? ¿Yoongi y Jimin están aquí? —Seokwoo asintió— carajo... ¿Quién demonios les aviso? Jamás los haría enfrentarse a un riesgo así, mucho menos teniendo a Sohe con ellos.
A pesar de ya haber pasado los años, e incluso de saber que Yoongi tenía un entrenamiento igual de duro que el de ellos y que Jimin habia aprendido como defenderse y luchar, Taehyung jamás vería correcto exponerlos al peligro desconocido que resultaba ser estar en ese lugar, mucho menos teniendo una hija que los querría devuelta con ellos.
— seria inevitable que lo supieran —respondió Seokwoo de forma algo baja. No quería faltarle el respeto, al contrario— Y... si no hubieran sido informados, me temo que se hubieran sentido ofendidos —Taehyung lo observo por un momento— solo póngase en su lugar, si algo le pasara a ellos, usted querría ayudarlos.
El castaño cerro los ojos un momento, sabiendo que tenía razón.
Todo era demasiado intenso y no podía permitirse distraerse, tenía que llegar a su familia, incluso si las nubes en el cielo indicaban una lluvia intensa, o el dolor de su cuerpo lo hacía temblar, él debía llegar con los amores de su vida.
No permitía que ningún pensamiento cruel cruzara su mente, no estaba dispuesto a eso, mucho menos con su hijo en la ecuación. Hace años, cuando Jungkook fue la victima de su pasado, Taehyung sintió morir, sintió culpa, dolor y una desesperación incomparable, al menor, hasta este día. No quería dejar que los pensamientos lo consumieran tal y como paso esa vez, porque si lo permitía, su corazón entraría en la ecuación y eso solo lo haría más vulnerable. Su hijo y esposo estaban bien y esperaban por él, no los decepcionaría temiendo lo peor para ellos.
Cuando la primera gota de lluvia cayó sobre ellos, ambos supieron que tenían que darse prisa. La gente que estaba detrás de ellos sabía que estaban ahí, por lo que debían ser más inteligentes. Ambos captaron un gran árbol, con grandes ramas y un tronco ancho, suspiraron, comenzando a caminar hacia él para poder escalarlo. No era lo más resistente, pero al menos era firme para darles un par de minutos de protección mientras se organizaban de mejor forma y dejaban pasar un poco la lluvia.
Entre ambos se ayudaron para llegar a la cima y una vez estuvieron ahí, Seokwoo quiso asegurarse de que las heridas del menor no fueran tan graves.
— señor, por favor déjeme ayudarlo.
Taehyung se quejó levemente mientras dejaba su bolso y el arma a un lado — te he dicho que estoy bien, ¿acaso olvidar cual es mi trabajo?
— no dudo de sus capacidades —respondió con calma— pero ahora su adrenalina está llevando todo su cuerpo y quizás esta ignorando la gravedad de sus heridas.
Taehyung se encontró con la mirada contraria y suspiro, abriendo su abrigo para luego quitar su camisa, quedando con su torso levemente marcado expuesto a la vista contrario. Él mismo comenzó a revisar sus heridas, no eran graves, pero podrían serlo si no las trataba como correspondía.
— por lo pronto necesito detener el sangrado de mi brazo—dijo, mientras analizaba la herida, la bala le roso más de lo que sintió en ese momento— carajo... descuida, estaré bien —le aseguro, mientras aceptaba las vendas que Seokwoo le comenzaba a colocar en la herida.
Estaba cansado, no podía negarlo, tenía un buen estado físico y a pesar de los años seguia siendo audaz y realmente bueno en los enfrentamientos, pero ahora su mente era la que lo estaba traicionando. Taehyung siempre ha sido alguien de mente fría, siempre ha podido centrarse cuando debía hacerlo sin importar cual fuera el contexto de la situación.
Pero era imposible hacerlo cuando su esposo y su hijo eran quienes estaban al otro lado de la moneda. Él no podría mantener su mente en blanco cuando los rostros de los amores de su vida llegaban sin parar a sus pensamientos.
— ¿Quiénes son esos bastardos? —cuestiono, recibiendo y bebiendo de la botella de agua que el contrario le ofreció.
— es una banda que ha sido creada con desertores menores de la roja, vendedores de droga, traidores, o personas de bajo nivel que trataban de traficar sin autorización y fueron descubiertos, muchas de esas ratas se unieron y están creando un intento de mafia.
Taehyung levanto su ceja con incredulidad.
— ¿es broma? ¿Cuántas personas podrían ser?
Seokwoo suspiro —por lo menos más de setenta personas, no son mucho, pero saben cómo mover los hilos para entablar miedo o sed de venganza para los que estuvieron en algun momento en el camino de la roja y acabaron mal.
Taehyung asintió, mentiría si dijera que realmente le preocupaba o tenía algun tipo de miedo- ya habia pasado antes, personas ordinarias con algun tipo de pensamiento de superioridad creyendo que solo con su confianza podrían desafiar a la roja, crearon grupos, todos terminando de la misma forma. Con una bala en la cabeza.
Esta vez sería diferente. Se metieron con su familia directamente, no lo dejaría pasar tan fácilmente.
— señor —lo llamo Seokwoo, Taehyung lo observo en silencio— la lluvia será torrencial por lo menos cuarenta minutos, ¿por qué no duerme un poco? Lo cuidare y prometo despertarlo por cualquier noticia, pero no ha dormido bien en días por sus turnos en el hospital, y ahora está herido, por favor, descanse un poco.
En cualquier otro caso o con otra persona, insistir tanto en algo que Jungkook o Taehyung ya han dado su palabra final, era una clara falta de respeto a su persona, pero con Seokwoo era diferente. Él era más que un guardaespaldas, era un amigo, un amigo que se volvió parte de la familia hace muchos años, el mismo hombre que protegió a Jungkook, que cuido con su vida a Taehyung y el que daría su vida por su hijo o alguno de ellos. Existía la lealtad, pero Seokwoo iba más allá de simplemente servil fielmente a la familia principal. Él estaba protegiendo a su familia.
— Seok... sabes que no podré dormir tranquilo ni hacer nada debidamente si no estoy con ellos... —susurro, sus ojos realmente pesaban— no sé cómo están, no sé si están bien, o están heridos... a pesar de mi confianza plena en Jungkook de que él hará lo que sea para mantener a Daehyun a salvo, no puedo evitar sentirme inquieto a cada segundo.
Seokwoo asintió, lo entendía, claro que lo entendía — comprendo, señor, de todas formas, usted sabe que si no descansa al menos un poco será peor, y ellos lo necesitaran, por favor descanse unos minutos.
Taehyung suspiro, recargándose un poco en el tronco, Seokwoo se acercó a él, asegurándose de que estuviera seguro. Taehyung cerro sus ojos finalmente con confianza, entregándose al sueño por unos minutos. Debía hacerlo, a pesar de que era tortuoso como las imágenes de su esposo he hijo llegaban sin parar, haciéndole sentir intranquilo a todo momento.
Su precioso hijo, su hijo ya habia crecido, y habia crecido aprendiendo de sus padres, tenía la fuerza y la inteligencia de ellos, sabia como actuar, como reaccionar, y a pesar de seguir siendo un adolescente, su hijo era alguien muy hábil, tenía una gran destreza y su inteligencia solo lo hacía alguien más capaz. Taehyung confiaba en él, sabía que Daehyun sabia defenderse y que era tan astuto como ellos.
Pero al fin y al cabo él era su hijo, y como su padre, no podía evitar sentir su corazón apretarse de forma brusca en su pecho.
Con los años los tres comenzaron a entrenar juntos, Daehyun desde pequeño estuvo interesado en aprender de ellos, al principio él no estuvo muy seguro de comenzar a entrenarlo de forma brusca, pero después de un tiempo, entendió perfectamente que era necesario que su hijo aprendiera como defenderse y salir de los problemas por sí solo, para cuando ellos no estuvieran con él. Jungkook se ha encargado de hacerle ver la maldad del mundo y de enseñarle como enfrentar la misma. Su hijo aun seguia aprendiendo, pero para su edad, era realmente talentoso.
A su mente llegaban diferentes imágenes, de su hijo siendo un bebé, disfrutando cada momento con ellos, de Jungkook y él enseñándole sobre la vida, lo bueno y lo malo y lo correcto. Le enseñaron el camino a casa, le enseñaron como siempre volver con ellos.
— señor.
Taehyung frunció un poco el ceño, quejándose en cuanto sintió un toque en su frente.
— ¡señor! —sus ojos se abrieron de forma sorprendida en cuanto sintió el grito. Su cuerpo se movió por instinto, pero fue sujetado, por el contrario— tiene fiebre, despierte, beba agua, tengo antibiótico, se lo inyectare ¿está bien?
Taehyung tenía la mirada algo perdida, le costó un poco centrarse de forma correcta. Termino asintiendo, recibiendo la inyección que Seokwoo colocaba en su brazo. Tenía un poco más de fuerza, pero lamentablemente su cuerpo estaba fatigado por la fiebre, debía tratar la herida pronto para no contraer una infección. Debía haber venido más preparado.
Taehyung vio hacia el cielo —¿Cuánto ha pasado...?
— ya ha sido una hora —respondió, acomodando las cosas en su mochila para luego ver, al contrario— la lluvia ya se ha calmado un poco ¿está bien para continuar o prefiere descansar un poco más?
Taehyung negó, enderezándose —nada de eso, sigamos avanzando, debemos llegar con ellos.
El contrario asintió, ayudándolo a acomodarse para comenzar a bajar del árbol. Aun seguia lloviendo, pero no bruscamente como antes, podían avanzar sin preocupación por ahora. Una vez estuvieron en el suelo, Taehyung comprobó el localizador, en cual apenas daba una clara señal, mostrándole a su esposo a unos cinco kilómetros de ellos.
Taehyung suspiro— si no nos detenemos llegaremos antes, ¿tú te sientes bien Seokwoo?
— lo estoy señor, debe preocuparse por usted, usted es quien no se ve bien —dijo, viendo de reojo la herida cubierta por vendas— sus heridas ya no sangran, pero le han provocado fiebre, quizás ya tenga una infección y debamos-
Taehyung cerro sus ojos un momento e inhalo profundamente — Seokwoo —dijo, su voz cortando la del contrario— valoro nuestra amistad y aprecio la preocupación genuina que tienes por mí, pero ya te lo dije, no me detendré por nada para llegar con ellos, asique abstiénete de recordarme lo obvio como si no fuera consciente de ello.
Su voz era firme, pero no brusca, no quería preocuparse más por su propio bienestar, estaba muy cerca de llegar con su familia y para eso también necesitaba que Seokwoo tuviera las mismas ideas en mente. Seokwoo termino asintiendo, suspirando para finalmente seguir a Taehyung a través del bosque. Sus intenciones no eran malas, él sabía que Taehyung lo tenía claro, pero, aun así, para él no dejaba de ser difícil cuando alguien de la familia principal tenía algun inconveniente o un problema por más mínimo que fuera.
Solo una vez cometió un error, y se juró jamás volver a cometer un pecado tan grande como dejar que alguno de ellos saliera lastimado.
Daehyun tenía sus ojos fuertemente cerrados mientras sentía su cuerpo siendo apresado por el de su padre, quien lo habia protegido del derrumbe que hubo imprevistamente por la lluvia. Gracias al cielo solo eran un par de rocas, pero eso no evito que hicieran daño.
Y cuando abrió sus ojos, estos se llenaron de miedo al ver como una gota de sangre corría de la frente de su padre. A pesar de que este lo observaba con tranquilidad.
— ¡papá, estas sangrando! —dijo, acercándose para verle la herida más de cerca— no es profunda, debemos-
La sonrisa que vio en el rostro del mayor lo hizo fruncir el ceño. Jungkook observaba a su hijo con atención, viendo sus expresiones y la forma en que lo miraba con preocupación.
— eres tan parecido a tu padre... —dijo Daehyun lo observo con sus cejas fruncidas. Jungkook sonrió, acariciando su cabello— no te preocupes, estoy bien.
— debemos vendar las heridas, ven conmigo, en mi mochila tengo un botiquín.
El menor tomo la mano de su padre y comenzó a arrastrarlo hacia donde habia tirado su mochila. Daehyun siempre estaba preparado, y en sus cosas siempre habia un botiquín con básicos y cosas necesarias, lo que por supuesto, habia aprendido y se habia informado por su padre Tae.
Jungkook fue obligado a sentarse en el suelo mientras su hijo sacaba las cosas innecesariamente organizadas en su mochila. Sonrió mientras negaba con la cabeza y veía a Daehyun acercarse a él nuevamente.
— Dae, ya te dije que- ¡ah! Mocoso del.... —se quejó en cuanto sintió un ardor en su frente. Su hijo le habia puesto alcohol directamente en la herida— estoy seguro de que su padre te enseño como se deberían cuidar las heridas, y no es directamente con alcohol.
— y yo estoy seguro de que en algun momento debiste aprender que, en una situación de supervivencia, deberíamos evitar una infección a toda costa, o tendrás consecuencias posiblemente severas, ¿papá no te lo enseño?
Su voz, con un claro tono burlón hizo que Jungkook entrecerrara los ojos, y a su mente vino uno recuerdo del primer día en que conoció a su esposo. Seguia fresco en su memoria, las contestaciones inteligentes y burlonas de su querido esposo. Su hijo era una viva imagen de él.
Y si le preguntaran si hubiera querido que Daehyun se pareciera un poco más a él, Jungkook diría que no podría estar más feliz de ver a su esposo reflejado en su hijo, con sus actitudes, gestos, su forma de ser y expresarse. Tan solo podía ver a un mini Taehyung.
— bien, suficiente —dijo finalmente Jungkook, cuando su hijo le coloco la última venda en su cuello— ¿estás seguro de que no estas herido? Déjame verte para confirmarlo.
Daehyun negó— no te preocupes, estoy bien, solo tengo golpes que serán hematomas más adelante, nada que una crema no cure.
Jungkook suspiro. Yendo por la mochila más grande, la coloco en su espalda, para luego confirmar que tuvieran las armas necesarias para seguir adelante.
Ambos estaban cansados, el ataque sucedió de forma inesperada, y en cuanto Jungkook vio lo que pasaría y que sería inevitable el impacto, su cuerpo se fue sobre el de su hijo, protegiéndolo con el mismo y abrazándolo con todas sus fuerzas, no importándole el dolor de su cuerpo, pues su propósito y primer instinto siempre sería salvar a su hijo.
Todo se destruyó, su teléfono, los comunicadores e incluso los radios. Cuando se quitó el pendiente que su esposo habia actualizado no hace mucho, se dio cuenta que también estaba grietado, realmente habia sido un impacto demasiado fuerte. Su cuerpo dolía, pero se negaba a dejarse llevar por su dolor y agotamiento, tenía a su hijo consigo, y si debía arrastrarse para ponerlo a salvo, lo haría una y otra vez.
Daehyun caminaba frente a él, dando pasos firmes y siendo consciente de su alrededor. Su pequeño hijo ya era alguien experimentado, era inteligente y autosuficiente, teniendo ya dieciséis años. A pesar de seguir en su adolescencia Daehyun era alguien muy maduro, inteligente y experimentado en combate. Tanto Jungkook como Taehyung se aseguraron de eso.
— Dae detente —ordeno. El menor de inmediato se detuvo, para voltearse hacia su padre quien observaba hacia el cielo— comenzara a llover de forma brusca en poco tiempo, busquemos un refugio.
El pelinegro menor asintió— del otro lado de la montaña debería haber alguna cueva pequeña, llegaremos en menos de media hora si no nos detenemos.
Jungkook asintió, respirando profundamente. Daehyun apretó los labios al ver a su padre de esa forma, sabía que estaba herido y era obvio que sus heridas dolían, pero aun así no decía nada, no se quejaba, y Daehyun no podía evitar sentir molestia por esto. De alguna forma sentía que lo seguían tratando como un niño al no confiar en él con sus problemas.
El camino hacia el otro lado de la montaña fue silencioso, Jungkook pudo notar la molestia del menor, y claro que podía hacerse una clara idea del porque su enojo.
Una vez encontraron un lugar seguro, ambos entraron al pequeño espacio, quedando sentados frente a frente justo cuando la lluvia comenzó. Daehyun vio como su padre quitaba la pesada mochila de sus hombros y soltaba un quejido al hacer el movimiento, vio sus heridas en cuanto este se quitó su saco y arremangaba su camisa. Su pequeño corazón se apretó contra su pecho cuando el mayor simplemente suspiro y recargo su cabeza en las piedras.
— si te duele... déjame ver tus heridas.
Jungkook suspiro —Dae...
— n-no deberías fingir que no te duele solo porque piensas que no podre con ello. No soy un niño.
Claro que lo eres... siempre serás mi niño, pensó dolorosamente Jungkook, Daehyun jamás tuvo apuro por crecer, al contrario, amaba poder disfrutar de tantos momentos con sus padres, lo que le parecía desesperante era el tratado diferente que debía tener por su edad. Jungkook lo entendía, puesto que siempre se dio cuenta de la leve molestia que su hijo presentaba cuando Taehyung y él hablaban algo importante relacionado con la roja y le pedían al menor que se retirara. Simplemente hay cosas que aún no debía escuchar o entrometerse.
Y pese a quien le pese, Daehyun seguia siendo un chico joven, que creció de forma diferente y aprendió cosas diferentes, pero seguia siendo su hijo, y solo ellos decidirían cuando estaría listo para el verdadero mundo de terror que podía ser la roja, y eso, definitivamente no seria ahora.
— no es como tú crees Daehyun, no trato de hacerme el fuerte por algun tipo de vergüenza o porque eres aún muy joven como para verme así, simplemente es una forma de intentar ignorar el dolor físico que siento.
Su voz era calmada, tanto que el menor no pudo evitar caer un poco más en el enojo y desesperación, maldición, desde su lugar podía ver como las manchas de sangre teñían la camisa de su padre. ¿Por qué no se quejaba? ¿Por qué no le pedía ayuda? Sus padres eran personas increíblemente fuertes, eso lo sabía, pero no lograba apreciar cuando lo trataban como el más débil.
— n-no es justo... —susurro, Jungkook lo observo a los ojos y Daehyun no pudo soportarlo más— no es justo lo que hacen tú y papá, a pesar de que esta es la primera vez que estoy en una situación de campo, no es la primera vez que me tratan como si no pudiera con la situación, como si fuera alguien que solo necesita ser protegido y no puedo aportar nada.
Jungkook no dijo nada, dejo que el menor se expresara como necesitara.
— cuando hay reuniones con personas "importantes" y me piden que todo el tiempo este con Seokwoo o con algun otro guardaespaldas, cuando no me quieren contar sobre los problemas internos de la roja, o cuando creen que aún no puedo estar en un combate real y siempre me corrigen mientras trato de ganar. No es justo, deberían dejarme participar, no soy un inútil, puedo ser de ayuda.
Él habia entrenado desde pequeño, sabía que era más inteligente que los chicos de su edad, se habia esforzado el doble que muchos para estar preparado, para ser el orgullo de sus padres, para poder ser elogiado no solo por ser hijo de Jeon Jungkook y Jeon Taehyung. También quería dejar su marca, tal y como sus abuelos y padres, quería tener méritos propios, pero jamás lo lograría si no le daban una oportunidad o si lo mantenían todo el tiempo bajo una roca.
— jamás hemos pensado que no puedas ser alguien de apoyo y mucho menos hemos pensado que seas alguien inútil, Jeon Daehyun. —respondió Jungkook, su voz era firme y su mirada era seria hacia el menor.
El contrario apretó los labios ante el tono de su padre. Cerro los ojos un momento, no quería ser débil, no quería ser sentimental, quería poder decir lo que sentía y creía sin la necesidad de sentir un nudo en su pecho.
— Daehyun —lo llamo Jungkook, esta vez su voz era un poco más suave— dime desde hace cuánto te sientes de esta manera ¿desde cuándo crees que tu padre y yo te vemos como si fueras alguien menos?
El menor no contesto, sus labios estaban siendo apretados entre sus dientes y sus manos jugaban entre ellas, quería calmarse, necesitaba centrarse para poder hablar, pero el nudo en su garganta y pecho no lo dejaba. No quería gritarle a su padre, no quería hacerlo sentir mal, pero le resultaba difícil hablar de lo que para él era lo que más le dolía en la actualidad.
— Dae, algo que tu padre y yo siempre te hemos dicho, es que tus sentimientos jamás serán invalidados, jamás serán ignorados y mucho menos menospreciados. ¿Por qué crees que no puedes hablar con nosotros? No te estoy recriminando porque te sientes así, recrimino por qué no has venido a nosotros y te has guardado tu propio dolor.
El menor sorbio su nariz, negando con la cabeza— porque son sentimientos y pensamientos tontos... no debería ser sentimental, mucho menos en esta situación, pe-perdón papá... yo-
— no quiero que te disculpes por cómo te sientes, hijo. —le interrumpió. Daehyun guardo silencio, Jungkook suspiro, enderezándose para poder comenzar a hablar del tema— te sientes de una forma por situaciones sacadas de contexto, te has guardado estos pensamientos y llegaste al límite de pensar de tu padre y yo te menospreciamos a ti y a tus habilidades, cuando nosotros somos los padres más orgullosos que puede haber.
Jungkook habia sido criado por un gran hombre, uno que le enseño la importancia de escuchar y analizar, y su madre, una maravillosa mujer que le enseño la compasión y la paciencia. Por esto Jungkook era un gran hombre, esposo y padre, y podía ver a través de los ojos de su hijo el dolor que estaba cargando, dejándole vivirlo, sentirlo y dándole las herramientas para que aprenda a lidiar con ellos. Pero si algo Jungkook jamás haría, era ser un padre que menosprecie los sentimientos e inseguridades de su hijo, haciéndole sentir que son exageración o que no son de importancia.
— la noche en que naciste... fue una de las noches más aterradoras de mi vida —comenzó diciendo, Daehyun puso toda su atención—tu padre tuvo complicaciones y tuvimos que ir rápidamente al hospital, cada momento vive en mi memoria a pesar de que trate de olvidarlo. De todas las cosas que he vivido, de las muertes, de las traiciones o batallas que he tenido que pasar, ¿sabes porque esa noche supera todas las demás? —el menor negó, aun entre lágrimas escuchando a su padre— porque esa noche casi pierdo mi vida antera, casi los pierdo a ambos, y jamás en mi vida habia sentido tanto miedo.
Daehyun lo observo con sus ojos brillantes, los mismos que habia heredado de su padre le solía decir su papi Tae. ¿En serio su padre, un hombre tan fuerte podía sentir miedo?
— sé perfectamente que eres consciente del mundo en el que vivimos, lo que hacemos, de que somos parte, pero no sabes medirlo, no sabes a los límites que son capaces de llegar las personas, ni estas preparado para poder asimilar las cosas que puedes perder en este mundo.
— papá y tú me han entrenado desde pequeño para entenderlo y saber defenderme.
— defenderte —afirmo— pero no enfrentar tus peores miedos, no acabar con la vida de quien esta dispuesto a acabar con la tuya. Te he enseñado en el camino que creo correcto, debías poder decidir, lo hiciste, y hasta el día de hoy te doy la libertad de decidir si este es el mundo en el que quieres seguir, pero desde el principio te aclare que sería bajo nuestras reglas. —le recordó, su voz firme, pero no dura— tu padre y yo siempre hemos querido que puedas vivir tu vida como se debe, no quisimos que te apresuraras ni mucho menos te exigieras conocer y ver todo lo que significaba ser parte de la roja.
El mundo no era como en las películas, incluso no lo era como las historias que gente que ha vivido en la miseria y pueden contar un poco de sus experiencias. Habia muerte, había asesinatos y cero compasión por algun tipo de derecho humano básico. Su hijo conocía historias, y ha sido entrenado para poder defenderse, para saber mantenerse ante el peligro que en algun momento enfrentaría.
— los hombres de ahí afuera, los mismos que los golpearon en el auto, no querían detenernos o pelear tan fácilmente, buscaban matarnos, o peor, llevarnos a un lugar en donde nos torturarían a ambos, no les importa que aun seas un adolescente, no les importa que roguemos a gritos, nos lastimaran sin importarles nada. Mientras tu padre sufre en casa por nuestra ausencia —dijo, debía ser franco, debía ser realista. Estaban en un momento en donde no solo Daehyun tendría una lección, tendría que ser capaz de enfrentarse, o de al menos entender para correr lo más lejos posible— hijo, sé que quieres formar parte de esto, sé que quieres ser visto, valorado y que quieres ser fuerte porque nos admiras a ambos, pero, querer tener éxito y acelerar todo el proceso de algo hará que ignores todos tus logros del camino.
— papá...
— eres muy listo, has aprendido del oficio de tu padre, has aprendido dos idiomas, has aprendido a defenderte de un hombre dos veces más grande que tú —comenzó a enumerar— corres más rápido de lo que yo lo hice a tu edad, eres un caballero en todo el sentido de la palabra, eres alguien honesto, comprensivo y tienes el suficiente carácter para plantar cara cuando sabes que una situación no está bien.
Las lágrimas del rostro del menor bajaban y era imposible detenerlas, la lluvia cubría sus sollozos, pero daban la suficiente fuerza como para que la voz de Jungkook se escuchara solo dentro de la cueva. Era un momento de ambos, no en el mejor escenario, pero era algo necesario.
— no te menosprecies, no te rebajes a tus pensamientos negativos, céntrate en los que son motivacionales, en los que te dicen que está bien equivocarse, en los que te dicen que eres un humano con corazón. Porque eso, es una de las cosas que más débiles se ven hoy en día, pero es lo más poderoso y significativo que podemos tener.
— creí... que los sentimientos te hacían alguien débil...
— tener sentimientos no te hace débil —aclaro— te hace humano, y eso es algo que la gran mayoría de personas en este mundo no poseen, eres alguien privilegiado, pero no por el lugar de dónde vienes, si no, porque el lugar de dónde vienes tiene maldad, odio y crueldad, pero tu sigues siendo humano, justo, fuerte y comprensivo. Entre un líder cobarde que lucha atrás de su ejército y una que lucha al frente con ellos, ¿Quién crees que tendrá más valor? Un cobarde solo lanza peones a la batalla, esperando beneficiarse de la sangre de otros, pero un verdadero líder es comprensivo, valiente y da cara junto a su gente que confía en él.
Quería hacerle entender, que no importaba cuantas batallas podría ganar, importaba el legado que dejo a través de ellas. Jungkook jamás ha criado a su hijo para ser o creer que es un cobarde. Su hijo ha aprendido limpiamente lecciones valiosas, ha aprendido defensa personal de forma sana, ha crecido como un chico educado, sensato y paciente. Jamás les ha faltado el respeto, sabe dialogar como corresponde, y tiene más clase que muchas personas que dicen llamarse a sí mismos de la alta sociedad.
— hemos decidido entrenarte de esta manera porque es lo más sano que pudimos hacer, todo fue a un ritmo conveniente, en donde has aprendido habilidades necesarias para la supervivencia y el combate. ¿Qué es lo que te preocupa? ¿el que no confiemos en ti para ciertos asuntos? Debes entender que ciertos temas solo serán de adultos o incumbencia de nosotros, por más que te duela o te moleste, hijo, debes entender que tu padre y yo establecemos limites necesarios, y si te limitáramos como crees que hacemos, tú jamás hubieras aprendido a disparar, a defenderte o si quiera saber cómo se maneja un arma, por más pequeña que fuera.
— yo solo... quiero hacerlos sentir orgullosos, quiero ser tan fuerte como tú... quiero ser tan inteligente como papá... —confeso, sus ojos brillando por las lágrimas— y-y no quiero que salgan lastimados por mi culpa.
Un sollozo salió de sus labios a lo que Jungkook apretó los labios, acercándose más a él.
— hijo...
— cuando el a-auto se volcó, tú me protegiste, n-no lo pensaste y solo te fuiste sobre mí... ¿Qué hubiera pasado si salías aún más herido? ¿Cómo podría vivir con la idea de que por mi culpa has estado al borde de la muerte? No quiero fallar y tener que ver como tú y papá vienen a mi rescate y los lastimen por mi culpa.
Finalmente, Jungkook lo tomo por los brazos, acercándolo hasta él para poder abrazarlo contra su pecho, comenzando a acariciar su cabello y meciéndolo lentamente. Jungkook cerro los ojos, ¿Por qué tu pequeño debía tener estas presiones? Eso fue lo que nunca quiso, lo que siempre se esforzaron por hacerle ver, que pasara lo que pasara, jamás nada seria su culpa, jamás tendría responsabilidad de las decisiones que ellos toman.
Daehyun al sentir los brazos de su padre alrededor de él no pudo evitar sentirse pequeño, su corazón de inmediato sintió calidez y sus brazos se escondieron en el pecho de su padre junto a su rostro. Se permitió llorar, se permitió verse vulnerable ante el hombre que jamás lo juzgaría ni recriminaría por sentir.
— jamás será su culpa —susurro Jungkook, acariciando y dando un corto beso en su cabello.
Daehyun se acurruco más en su pecho y Jungkook lo abrazo con más fuerza.
— mi propósito en esta vida es mantenerte a salvo, ser un padre molesto que te enseñe como son las cosas en el mundo real, eres mi más grande amor, y si tú o tu padre no estuvieran, arrasaría con el mundo entero —confeso, Daehyun escuchaba atentamente— ¿interponerme para salvarte? Dae, yo quemaría el mundo entero por ponerte a salvo, te lo he dicho hijo mío, tal como tu padre lo sabe, yo no soy un héroe, soy un villano que los protegerá sin importarle lo que tenga que hacer o a quienes tenga que destruir, y jamás, serás responsable de eso.
Jungkook presiono sus labios en el cabello de su hijo, abrazándolo con solo un poco más de fuerza, ¿en que momento su niño habia crecido tanto?
— eres mi hijo, y la tarea de un padre es guiarlo y protegerlo hasta que él pueda hacerlo por sí mismo... y quizás, quizás solo tengo miedo de que encuentres tu camino demasiado pronto.
Con esas palabras, Daehyun levanto su rostro, conectando sus ojos llorosos con los tristes de su padre. Jungkook lo observaba con tanta adoración que los ojos del menor brillaron.
— eres tan fuerte, listo y capaz... que sé que podrás crear tu propio camino, y tan solo tengo miedo de que sea muy pronto, es egoísta, pero es la verdad—dijo de forma sincera. Cerrando sus ojos un momento para después continuar— te he enseñado el camino a casa, te lo he enseñado una y otra vez para asegurarme de que siempre vuelvas, incluso si en algun momento ya no estamos contigo, siempre tendrás un hogar, y quiero poder darte todo de mí antes de que ya no esté aquí.
A pesar de que la muerte es inevitable, hablarla con las personas que más amas siempre seria doloroso, no podía imaginar su vida sin sus padres, no podía imaginar no tenerlos con él, a sus mentores, a sus salvadores, a sus ángeles que lo han amado de la forma más sincera que puede haber.
— lamento mucho que te hayas sentido de esta forma Daehyun, no era nuestra intención que te sintieras así, prometo hablarte con más confianza, respetando los límites que ya he establecido y poner más atención a tus sentimientos respecto a todo esto —le prometió— a mí no se me olvida que ya no eres un niño, a mí me duele saber que ya no eres uno, y estas creciendo tan rápido y aprendiendo cada vez más. Lamento ser egoísta contigo, hijo.
Los ojos del menor volvieron a llenarse de lágrimas, y se lanzó nuevamente a los brazos de su padre, negando con la cabeza.
— no, no eres egoísta, no quiero pensar en el futuro, no quiero separarme de ustedes, jamás has sido egoísta, eres el mejor padre del mundo entero —esas palabras calaron profundamente en el corazón de Jungkook, quien, sonriendo, observo a su hijo con los ojos llorosos— dices que no eres un super héroe, pero eres mi super papá, siempre cuidándonos a mi papi y a mí, siempre velando por nuestro bien estar, tal como un super héroe.
Jungkook no era el héroe de nadie, era un líder, era alguien que guiaba y defendía lo que amaba, pero... jamás pensó que ser considerado un héroe por su hijo, fuera algo que le llenara tanto el corazón de felicidad y orgullo por sí mismo.
Ha dedicado su vida entera a muchas causas importantes, siendo admirado por interminables personas, siendo amado por otras e incluso venerado por algunas. Jamás necesito aprobación para nada, Taehyung llego a cambiar muchas ideas, llego a dar vuelta su mundo, convirtiéndolo en un hombre que amaba con intensidad, y su hijo, su adorado hijo llego a enseñarle, incluso si era su trabajo guiarlo, su hijo le enseñaba a ser paciente, a ser didáctico y comprensivo, y, sobre todo, a ser consciente del tiempo.
Jamás estaría listo para dejarlo ir, pero si pavimentaría el camino, y construiría innumerables de ellos de ser necesario, solo para guiarlo a casa.
— te amo, Daehyun, es algo que jamás tienes que olvidar.
El menor sonrió— ¿Cómo hacerlo...? tú y mi padre me lo dicen cada día.
Jungkook compartió su sonrisa. Claro que se lo dirían todos los días de su vida, era la verdad, Daehyun era el ángel de Taehyung y él, él era su vida entera, y ellos serian sus más leales protectores. No importaba que pasara, no importaba quienes eran, ni cuales serían las consecuencias, ellos serían los escudos de su hijo en cualquier batalla. Simple y sencillamente porque eso es lo que un padre hace.
Disfruto del abrazo unos minutos, hasta que su oído se agudizo y escucho como la lluvia comenzaba a volverse más suave. Se separo del abrazo, sonriéndole a su hijo.
— bien, estoy seguro de que tu padre sabe sobre la situación, y por más que me gustaría decir que está a salvo en casa esperando nuestro regreso, lo conozco lo suficiente como para saber que tomo el primer vuelo a nosotros.
Jungkook suspiro, su querido esposo... debía asegurarse de llegar con él.
— esos hombres que nos persiguen deben ser un grupo de desertores de la roja, unos rebeldes que creen tener algun tipo de poder o capacidad sobre nosotros —dijo, sacando una de sus armas, quitando el cargador, se aseguró de que todas las balas estuvieran para luego volver a colocarlo— pero han cometido un gran error.
Cuando Daehyun vio a su padre sonreír sintió un pequeño escalofrío en su espalda, y sin poder evitarlo, compartió su sonrisa.
— y ¿Cuál es?
Jungkook levanto su vista hacia él — se metieron con la familia principal de la roja, creyendo que nosotros somos una presa —dijo, poniéndose de pie, ofreciéndole la mano a su hijo, quien la tomo y de igual forma se puso de pie— les demostraremos quien es la verdadera presa.
Daehyun sonrió, aceptando el arma que su padre le entregaba con confianza. Y antes de que pudiera tenerla, Jungkook la sostuvo más firme, haciendo que sus miradas volvieran a encontrarse.
— iremos con tu padre, y yo te enseñare una nueva lección —dijo, su voz firme y seria. Daehyun lo escuchaba atentamente— no te separaras de mí, si digo salta tú saltas, si digo corre, tú corres ¿entendido, Daehyun?
Su padre era alguien muy capaz, era en quien más confiaba junto con su padre Taehyung, y si él le decía que todo estaría bien, pues todo estaría bien, y él sería mejor que alguien cobarde. Sí, si le decían que se ocultara, él lo haría, y eso no lo hacia un cobarde, lo hacía más capaz y con alguien con mayor ventaja.
— sí, papá.
Los ojos de Taehyung estaban inyectados de adrenalina y una necesidad inexplicable de hacer daño. El dispositivo de rastreo habia fallado, seguramente se habia roto por completo. Ahora solo quedaba la esperanza de sus propias habilidades para encontrar a su familia, en lo cual no tenía pensado fallar.
Sus piernas se movían sin parar, las botas que llevaba estaban ensuciadas con el lodo y su ropa estaba por completo empapada. Sus ojos jamás han dejado de ver al frente, sus brazos jamás soltaron en arma que llevaba frente a su cuerpo. Todos sus sentidos estaban completamente agudizados y estaba más centrado que nunca.
Su cabello caía sobre su frente y la pequeña coleta que sostenía parte de su cabello caía por su cuello por estar tan húmedo a causa de la lluvia. Sus ojos brillaban en busca de las personas que quería encontrar y las personas que quería enfrentar. Seokwoo iba caminando detrás de él, siendo quien cuidaba sus espaldas, estando atento a cualquier ataque, a cualquier movimiento, a cualquier sonido. La lluvia habia cesado completamente, solo quedaba el sonido de las pequeñas gotas que quedaron atrapadas en los árboles y eran liberadas hacia el piso, además del cálido y peculiar sonido que el bosque les ofrecía en esa hora. Todo estaba demasiado tranquilo, demasiado para su propio conocimiento.
— deben estar cerca —escucho a Seokwoo susurrar desde atrás, sus piernas no se movieron más rápido, tampoco bajo su arma en ningún momento, sabía que no se refería a su familia— hemos caminado lo suficiente y ellos se desplegaban hasta acá hace unas horas, tenga cuidado.
Taehyung le quito el seguro al arma.
Acabaría con todos ellos, quería enterarse y ver a los ojos al malnacido que se atrevió a embestir su auto contra en el que iban su esposo y su hijo, quería hacerlo pagar, quería hacerlo agonizar pidiendo clemencia. Sabía que sus propios soldados estaban rodeando todos los ángulos de ese bosque, pero quería hacerlo personal, quería encontrarlo por su propia mano y demostrarle cuál era su verdadero lugar.
Sus deseos al parecer fueron escuchados cuando el sonido de un disparo se escuchó y el árbol que estaba a su lado recibió el fuerte impacto. De inmediato ambos se ocultaron detrás de unas rocas, Seokwoo no perdió el tiempo y aviso a todos los soldados su paradero, mientras que Taehyung ahora no solo sostenía un arma, sostenía dos. El castaño giro su cabeza, encontrándose con la mirada del guardaespaldas. Sonrió.
— ¿estas muy viejo para hacer ejercicio?
Seokwoo compartió su sonrisa— es igual de competitivo que su esposo.
Después de esa pequeña interacción pasaron pocos segundos, ambos tomando una honda respiración para luego asentir mutuamente con la cabeza, dando una clara señal. Ambos se levantaron y por sobre las rocas, comenzaron a disparar hábilmente hacia los hombres que venían hacia ellos, no fallando en absolutamente ningun tiro. Taehyung estaba con dos armas en mano, mientras que Seokwoo sostenía un arma un poco más grande y disparaba asertivamente a cada uno de los hombres que estúpidamente venían solos a la muerte.
— eres un presumido —le dijo Taehyung, maldiciendo cuando tuvo que quedarse solo con un arma porque la descargo por completo.
El contrario sonrió —competir contra su esposo y su hijo hace que se me pegue el alma competidora, le ofrezco una disculpa, mi señor.
Taehyung chasqueo los labios. Su hijo presumía con quien sea, aprendiendo de su padre a saber perder, pero, sobre todo, disfrutar ganar.
Los contrarios parecían multiplicarse, no dejaban de aparecer y de acercarse a ellos, disparando sin parar y al parecer ninguna intención de detenerse o de darles un tipo de tregua por tan solo ser dos. Por más artefactos que Taehyung tuviera y les lanzara, por más detonantes que acaban con varios de ellos a la vez, parecía que no se rendirían de forma sencilla, y ambos sabían que lo mejor era alejarse un poco, al menos para tratar de tener un poco de la ventaja que estaban perdiendo.
Hombres se acercaron su suficiente para una batalla cuerpo a cuerpo, Taehyung soltó su arma ya completamente descargada y no retrocedió, se quedó de pie esperando los ataques mano a mano, los cuales no tardaron en llegar. Un paso al frente y encesto el primer golpe contra un tipo de ancha musculatura, pero con pasos torpes. No fue difícil hacerlo caer, igual que al segundo y al tercero. Pero como cualquier rata traidora, jamás serían hombres al pelear mano a mano, y tendrían que llevar una carta bajo la manga, por eso, cuando uno de ellos saco una navaja y se acercó a él, Taehyung maldijo entre dientes.
No era solo uno, venían por lo menos cuatro hombres hacia el con distintas armas cortopunzantes. Seokwoo maldijo a lo lejos mientras seguia disparándole al enemigo, poco a poco trataba de acercarse, pero era imposible llegar antes de que alguno de esos animales se lanzase contra su señor. Lo cual no tardo en ocurrir, cuando Taehyung tuvo que dar un gran paso hacia atrás para esquivar un intento de ataque con una navaja realmente grande. Suspiro, él era bueno en combate, podía con esto a pesar de estar cansado y no haber tenido un enfrentamiento desde hace tiempo, pero nuevamente, su motivación seguia clara en su mente.
Otro se acercó, y Taehyung fue más rápido, bloqueando su ataque, tomando el objeto filoso entre sus manos con habilidad y clavándoselo rápidamente en el cuello, su intención era clara, dejar un claro ejemplo de lo que pasaría si se le acercaban.
Pero no todos captaron el mensaje.
— el adorno de Jeon Jungkook —sonrió uno de los tipos, dejando ver la asquerosa dentadura que tenía— ¿Dónde está tu esposo? Creo que yo puedo decírtelo —dijo, su sonrisa haciéndose más grande mientras apuntaba su arma hacia Taehyung— seguramente muerto al igual que tu hijo, hicimos que su auto diera tantas vueltas que seguramente te demoraras en encontrar cada una de sus partes.
Las risas de los hombres inundaron el lugar, pero, a pesar de que Taehyung sabía que esto no era verdad, de saber que su esposo he hijo seguían vivos, esta burla, está clara falta de respeto, no la dejaría pasar tan fácilmente.
— ¿eres la rata que se atrevió a meterte con mi familia?
El hombre llevo la mano a su pecho, manteniendo su sonrisa— permíteme presentarme, soy-
— tu nombre es tan insignificante como tu sola presencia, ¿Qué poder crees tener para creer que mereces la pena? —la voz de Taehyung era firme, su rostro serio y sereno, como todo un líder admirado. El cual podía causar escalofríos— solo eres el líder de las ratas, de un agujero lleno de asquerosos insectos que yo mismo me encargare de fumigar.
Algunos de los hombres presentes se sintieron claramente ofendidos, sintiendo como todo su odio, envidia y avaricia volvía en ese momento, la roja era envidiada, deseada por muchos y admirada de formas buenas y maliciosas. Estos hombres odiaban la forma de vivir de las familias principales, haciéndolos quedar en un hoyo del que jamás avanzarían ni saldrían, ignorando por completo su propia decisión de mantenerse en ese mundo con la esperanza de algun día ser reconocidos.
Solo eran personas insignificantes queriendo tener poder para poder llegar al reconocimiento. Realmente solo podían llegar a producir lastima y desprecio.
— ¿acaso eres ciego o sigues viviendo en el mundo de fantasía en donde te sientes intocable? —dijo, la sonrisa de su rostro habia desaparecido— somos muchos y más vienen en camino, y tenemos a la familia principal a punto de sucumbir por completo, ¿crees que tienes algun tipo de ventaja?
— ¿crees que eres suficiente como para siquiera hablarme?
El hombre rechino los dientes — ¡tú-
Taehyung sonrió. —Jeon Jungkook líder de la roja, y yo, Jeon Taehyung, líder de la roja, cabezas de la monarquía más poderosa y fuerte que hay, ¿te has creído inteligente por tenernos a todos en un mismo lugar? —sus ojos brillaron, el hombre sintió un escalofrío pasar por su espalda— responderé por ti la sencilla pregunta, no, no eres inteligente, mucho menos alguien capaz, has traído a la cabeza de la roja a un mismo lugar creyendo que eres un depredador, pero... eres una presa, una tan insignificante que cazarse sería un deporte para la gente con menor cargo.
Al terminar su palabras, uno de los hombres que estaba en su costado se dejó llevar por su enojo, por verse ofendido ante las palabras del castaño, tratando de llegar a él para atacarlo con sus propias manos, sin lograr llegar lejos, puesto que Taehyung ya habia levantando su arma, y sin siquiera molestarte en girar para ver, la bala cruzo justo entre los ojos del hombre que ahora yacía en el suelo, creando un charco de pintura roja.
— ¿eres un típico desertor por guardar rencor a nuestro legado? Es lo más probable —dicto. El hombre sintió su sangre hervir ante la mirada tan denigrante que Taehyung le estaba dando— déjame adivinar fácilmente, querías más poder, más dinero, y creías tener respeto y un puesto importante, hasta que alguien te bajo del pedestal en el que tú mismo te pusiste ¿no es así?
El hombre dio un paso al frente — ¡le dedique año a la roja! Mi juventud y parte de mi adultes ¡y jamás vi ningun maldito reconocimiento!
Taehyung sonrió —solo las personas que realmente son importantes o tienen algun valor reciben nuestro reconocimiento, por más pequeño que sea el puesto, mínimo obtienen un reconocimiento, en cambio, las ratas, los que se dejaron llevar por el dinero, por el poder mediocre, o por los que ni su presencia suma ni un poco, simplemente se les permite trabajar con nosotros.
La roja era una pirámide, y muy por sobre esa pirámide estaban ellos, pero dentro de esta, habia miles de persona que se categorizaban de diferentes maneras, importantes, oportunistas, desesperados, enfermos, gente que quería poder, dinero y reconocimientos del círculo al que deseaban pertenecer. Al igual que habia gente realmente talentosa, con un deseo de crecimiento digno, a esas personas se les permitía avanzar, se les permitía aprender más de su propio limite. Era un mundo y una cadena interminable que tenía caminos difíciles y complicados, pero ellos cuidaban cada uno de ellos. Había injusticias, sí, pero jamás habría un reconocimiento no merecido.
— te atreves a llamarnos insignificantes... pero quien morirá hoy serás tú, tu esposo y el intento de futuro líder que tienen como hijo, ¿crees qué-
Un estruendo sonó e incluso Taehyung abrió levemente sus ojos con sorpresa al ser tan inesperado, volteó, viendo a Seokwoo viendo hacia atrás de él, el cañón de un arma seguia caliente, debido al disparo recién dado. El hombre que estaba insultando de forma tan irrespetuosa fue callado, y no por palabras, ni siquiera con un castigo físico dado por mano propia, si no por un disparo que fue dado directamente en la boca.
Yoongi seguia con el arma en la mano, su brazo estirado sin perder de vista al hombre que cayo. Después de unos segundos su mirada se juntó con la de Taehyung.
El mayor inclino su cabeza levemente— Taehyung.
El castaño amplio un poco sus ojos cuando al lado del más pálido apareció una hermosa cabellera rubia, con sus ojos brillantes y un rostro serio, pero que, al juntar sus miradas, en seguida una sonrisa ladina se presentó.
— Tae —dijo Jimin, aun de pie junto a su esposo— siempre actuando por ti mismo ¿no es así?
Antes de siquiera poder responder ellos o que alguno de los enemigos hiciera algun sonido, diferentes hombres comenzaron a aparecer en el bosque. Eran sus soldados. Taehyung sonrió, viendo como los contrarios cambiaban sus expresiones a unas nerviosas y preocupadas. En esos pocos segundos Jimin llego a su lado junto a Yoongi, siendo seguidos por Seokwoo. Los cuatro en una hilera poderosa y dominante.
— ¿te encuentras bien, Taehyung? —cuestiono Yoongi, inspeccionándolo rápidamente con la mirada.
El castaño sonrió— estoy bien, ¿ustedes que hacen aquí?
— en cuanto nos enteramos de lo que paso, por poco Jimin hace exactamente lo mismo que tú y viene sin mí, logre encontrarlo en el aeropuerto, y trajimos un poco de apoyo de nuestra parte.
Taehyung miro alrededor, era un verdadero campo de batalla. Había docenas de hombres listos para enfrentarse entre sí. Sabía perfectamente que esos hombres no eran rivales para sus soldados, quienes entrenaban a diario de forma coordinada y responsable. Los que parecían ser los lideres del bando contrario; o al menos los que quedaban, los miraban con furia, posiblemente entrando en una desesperación horrible.
— ahora llegan los Min —rio nerviosamente uno de ellos. Tratando de parecer inmune prosiguió— siempre necesitando que alguien cuide sus espaldas ¿no? Tan patético...
— ¿esta es la basura que nos hizo venir hasta aquí? —cuestiono Yoongi, sin importarle haber puesto de peor humor al hombre frente a él— creí que valdría la pena, pero solo le estamos entregando demasiada atención por nuestra presencia.
La expresión y parada de Yoongi eran impenetrables, al igual que Jungkook era un líder, con un poder más bajo, pero siendo uno de los más respetados y temidos al igual que su esposo. Jamás ha dado su brazo a torcer, jamás se ha visto en situaciones en donde se veía nervioso o intimidado. Y ha sido uno de los pocos que ha podido darle lucha a los lideres de la roja cuerpo a cuerpo. Tenía su historia, una muy larga que pasaría a ser contada, y claro. Él era hermano, aliado y amigo, de la monarquía desde el inicio.
El hombre no podía decir que no se sentía intimidado, pero claro, no podía dar esa imagen a todas las personas que estaban enfrente, por lo menos tenía algo en claro, en sus creencias la dignidad era lo primordial, por eso, si tenía que luchar hasta el último aliento para hacer que los Min, Jeon y todas las principales familias de la roja se tragaran sus palabras, lo haría sin dudar una y otra vez. Por esto mismo, sin importarles las opiniones de sus propios hombres, comenzó el ataque. Sus hombres, aunque dudaron, comenzaron a correr hacia los soldados de la roja, disparando o luchando cuerpo a cuerpo, con solo la intención de causar daño.
Yoongi volteó hacia Taehyung— sabes que esto lo ganaremos fácilmente, pero ¿quieres hacerlo personal? ¿estás seguro?
Taehyung observo sin parpadear al hombre que habia hablado anteriormente, quien era el responsable de todo lo que habia pasado que no fue menor para él.
— se metieron con mi esposo y mi hijo, Yoon, hare esto personal —dijo, para comenzar a caminar hacia el hombre que ya se acercaba hacia él.
Claro que lo haría personal. Y cuando el hombre trato de dar el primer golpe, de un rápido movimiento Taehyung tomo su brazo, usando su misma fuerza en su contra, lo hizo dar un giro en el aire para acabar en el suelo. Luego lo soltó, comenzando a caminar a su alrededor mientras el hombre torpemente se ponía de pie. Nuevamente, trato de ir contra Taehyung lanzando puñetazos que eran hábilmente esquivados, incluso podía notarse que algunos movimientos eran con el mínimo esfuerzo, y así continuaba, hasta que Taehyung decidió encestar el puñetazo en la nariz contraria mientras pasaba una de sus piernas entre las del hombre, haciéndole caer nuevamente al piso.
— ¡maldito bastardo! —grito el hombre, al sentir como su nariz sangraba sin parar.
— bastardo es quien es impuro un error que nació en contra de lo que se considera correcto, tú, tú eres un bastardo que ni siquiera debería levantar la cabeza ante alguien de poco nivel. Escoria.
Taehyung camino hasta él, levantando su pierna, y golpeo con fuerza el rostro contrario, mandándolo devuelta al piso mientras presionaba su pie en su garganta, haciéndole al hombre perder el aire y verlo con ojos inyectados de sangre.
— una escoria tan podrida... ni en el infierno tendrás reconocimiento, serás un pedazo de basura tanto aquí como en el más allá, no tienes más que esperanzas vacías.
Toda la gente alrededor, todos luchando, pero los ojos de Taehyung estaban conectados en quien envió a atacar a su familia, en quien se atrevió a cometer tan pecado y se regocijo frente a él por eso. Disfrutaba verlo rogar a través de sus ojos, disfrutaba ver como el color de su piel cambiaba. El hombre tenía miedo, no podía decirlo, pero se estaba tragando cada una de sus palabras, ya que casi sin ningun esfuerzo, el líder de la roja, Jeon Taehyung, era capaz de acabar con quien se metiera en su camino, dándoles una lección a través de crueles y desgarradoras palabras.
¿Qué más podría darle? Palabras de consuelo, no las merecía ni un poco, así como tampoco merecía su clemencia o tiempo, por lo que, sacando la navaja escondida en la manga de su camisa, Taehyung se arrodillo, esta vez, colocando su rodilla en el pecho del hombre, quien lo observaba con odio y repulsión.
— nadie te recordara por nada, y tu nombre ni siquiera quedara grabado en una lápida porque serás la comida de los animales antes de siquiera que alguien se interese mínimamente por ti.
Las lágrimas corrían por el rostro del hombre, desesperado, abatido y no logrando aceptar hasta el último segundo que todo su esfuerzo no habia valido nada y que sus esperanzas y sueños de ser parte de lo que tan enfermizamente anhelaba nunca estuvo siquiera cerca de él. Por lo que, cuando Taehyung acerco la navaja a su cuello, no trato de gritar, tan solo pudo sentir y desesperarse por la sensación de ahogarse en su propia sangre, mientras los ojos endemoniados del castaño lo observaban con seriedad y neutralidad.
Y en eso un estruendo sonó.
Todo sucedió en cámara lenta, Taehyung giro hacia el sonido que escucho, viendo como un hombre detrás de él caía al suelo. El castaño abrió los ojos en cuanto vio como el hombre tenía una navaja en su poder, con la clara intención de querer hacerle daño. Levanto la vista hacia de donde habia venido el disparo.
Y su esposo con el brazo aun estirado, le sonrió con calidez.
Los ojos de Taehyung se llenaron de lágrimas sin poder evitarlo, levantándose torpemente de donde estaba, vio a su esposo a unos pasos de él, junto a su hijo, quien solo estaba concentrado en él. Toda su rudeza, todo su control, toda su concentración fue dejada de lado en cuanto sus piernas avanzaron por si solas y corrieron hacia su familia. Jungkook ya tenía sus brazos abiertos en cuanto lo recibió, Taehyung se lanzó a sus brazos para luego sentir como su hijo lo abrazaba a un lado, de inmediato se separó del abrazo, viendo hacia su pequeño a los ojos, acariciando su rostro y atrayéndolo hacia él en un abrazo fuerte y protector.
Estaban juntos.
— mi amor —susurro Taehyung hacia su hijo, quien lo abrazaba con fuerza— estas bien, estas bien... —se repetía, más para sí mismo que para alguien más. Daehyun cerro sus ojos con fuerza para evitar sus lágrimas— cariño, ¿estas bien? ¿estas herido? —cuestiono, mientras lo inspeccionaba con rapidez.
El menor sonrió, tomando la mano de su padre, besándola con gentileza— estoy bien, papi, papá me cuido bien.
Taehyung sonrió entre lágrimas, volteando hacia su esposo, quien lo observaba de forma tan calmada que Taehyung tan solo pudo compartir la sonrisa que le ofrecía. Sin demorarse junto sus labios, en un beso duradero y lleno se emociones. Duro unos cuantos segundos, hasta que se separaron y sus frente se juntaron.
— estamos bien, cariño —dijo Jungkook en voz baja— no lo ignores, estamos bien.
— creí morir...
Jungkook cerro sus ojos un momento, atrayendo a su esposo para poder besar su frente de forma tierna y sentimental. Odiaban estar separados.
— estamos aquí, contigo, siempre estaremos contigo —susurro, Taehyung conecto sus miradas— somos invencibles cariño ¿lo olvidas? Ahora, debemos darles el placer de presenciar el espectáculo de tener a la familia principal en un solo lugar.
Ambos se sonrieron mutuamente, pasaran los años, pero juntos siempre serian el arma más peligrosa que pudiera haber, y ahora, teniendo un arma secreta, una promesa de prosperidad y fuerza, resultado de su amor y vida histórica. Daehyun hijo de Jeon Taehyung y Jeon Jungkook, quien, en unos años, se transformaría en el sucesor de ambos, siendo un arma letal, un líder temido y respetado, creación de quienes fueron sus padres y su propio esfuerzo.
— Daehyun —llamo Jungkook, su hijo los observo a ambos— es tu decisión, hijo ¿quieres aprender una nueva lección?
El menor vio a ambos, sus padres, personas poderosas, admirada por tantos, respetadas y valoradas por sus grandes virtudes y acciones. Serian leyendas, porque ya eran historias, esas mismas personas que parecían deidades en las bocas de otras personas, eran las mismas que lo cuidaron toda su vida, que le enseñaron y educaron, y que a pesar del mundo al cual pertenecían, siempre le otorgaron amor, virtud y bondad. Su más grande orgullos siempre serian ellos, y juraba por los cielos, ser digno de su legado.
— siempre, si es con ustedes, siempre.
Jamás tendría fin, aquí acababa su historia, y ahora, comenzaría su leyenda.
🌻
Oficialmente el final de este hermoso camino.
Mil gracias por todo, desde el inicio los que me acompañaron y quienes se fueron sumando, por su amor y apoyo a esta historia, por su paciencia, por sus motivaciones y comentarios que me hacen reír aún. Me han hecho muy feliz.
Oficialmente esta historia ha llegado al millón de vistas, no saben lo feliz que estoy y agradecida con ustedes.
Ahora el camino sigue, con nuevas historias que saldrán aproximante donde espero tener su compañía y apoyo, prometo siempre mejorar para ustedes y dar todo mi corazón en cada escrito. Me siento muy feliz por el final de esta historia.
Queriendo darle ese final familiar, suspenso, acción y satisfacción, he quedado conforme con la despedida a esta historia.
Sin más que decir, gracias nuevamente, los amo con todo el corazón❤
✨Si quieren apoyarme de forma más personal con próximos manuscritos y saber acerca de ellos, los invito a seguirme en mis redes.✨
Cuenta de respaldo: ValentinaBeln943
Los amo 💝
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