capítulo once
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El cielo estaba hermoso, el viendo con una velocidad perfecta que no provocaba incomodidad, una sonrisa se planto de inmediato en el rostro de Taehyung, una imposible de quitar, imposible teniendo un paisaje tan maravilloso ante sus ojos y poder apreciar tal belleza.
— Jungkook esto es maravilloso...
El mencionado sonrió orgulloso — me alegra tanto que te guste, cariño, tengo un gran día planeado con distintas actividades.
Taehyung sonreía cual niño en disneyland, estaba ansioso por saber que era todo lo que Jungkook había preparado para ambos, le emocionaba en demasía el solo saber que todo el día será para Jungkook y para él.
— pero... ¿no deberás atender algo del trabajo? –cuestiono, encogiéndose un poco en su sitio.
Jungkook sonrió, sabia que el castaño lo quería solamente para él ese día, por eso mismo se encargo de terminar todos sus pendientes, y si hubiera tenido uno, se lo hubiera dejado a alguien más. Él le prometió a Taehyung un día con él y eso le daría, no permitiría distracciones ni interrupciones.
Le causaba ternura que Taehyung no le preguntara directamente si tenia algo pendiente o directamente exigirle que no podía tomar trabajo ese día por su promesa. Pero sabia que ninguna de las opciones se adecuaba a Taehyung, él respetaba su trabajo y lo que significaba ser él, pero también tenia un mini berrinchudo escondido en él, que le costaba sacar a la luz y simplemente le hacía ser tímido en algunas cosas.
— descuida cariño, no tengo nada que hacer, y si lo tuviera, se lo dejaría a alguien más –dijo directamente sin problemas— te prometí un día completo entre nosotros –antes de que Taehyung pudiera decir algo, él se adelantó— y no es molestia de ninguna manera, pasar tiempo contigo jamás será un sacrificio, para mi es una dicha y algo que disfrutare sobre todo lo demás.
Taehyung sonrió algo tímido, sintiendo como su rostro se volvía algo rojo por las palabras contrarias.
Se dio la libertad de sentirse emocionado, de imaginar todas las posibilidades de ese día, quería explorar, tomar fotos, ir a la playa, admirar la arquitectura y demás, todo estando con Jungkook ¿Qué más podía pedir? Estaba seguro de que sería un día perfecto.
Taehyung disfruto por completo el aterrizaje, Jungkook era alguien muy hábil y realmente seria un reto encontrar algo que este hombre haga mal. Ambos bajaron del helicóptero, esta vez en una pista que estaba sobre la naturaleza y a sus alrededores se podía ver el mar, la calles y la hermosa estructura.
— señor Jeon, su auto está listo –dijo el chico que les ayudo a bajar del helicóptero mientras le entregaba unas llaves a Jungkook— lo están esperando en su residencia —dijo, ahora volteando a ver a Taehyung— señor Kim, es un gusto conocerlo, espero disfrute su estadía, sea bienvenido.
Respetuosamente el chico le sonrió, para después pasar a retirarse, Taehyung recibió el brazo que Jungkook le ofrecía para comenzar a bajar el sendero que los llevaría hasta el auto, en el trayecto, el castaño pudo disfrutar las increíbles vistas. El cielo estaba precioso, el aire se sentía tan cálido y puro, y todo se volvía aun más perfecto al estar al lado de Jungkook.
Una vez llegaron a su destino, Taehyung no pudo evitar abrir los ojos con sorpresa, no tenia grandes palabras, solo incredulidad.
— ¿e-es tuyo...?
— repito cariño, nuestro, lo mío es tuyo –dijo, masajeando su espalda. —¿te gusta?
Era un maldito deportivo rojo, Taehyung no entendió porque su cuerpo sintió excitación en ese momento, pero realmente quería subirse a ese auto. Jungkook noto esto y una sonrisa se instaló en su rostro. Taehyung solo pudo hacer acto de reflejo en cuanto las llaves cayeron en sus manos.
— ¿Qué...?
— vamos cariño –dijo rodeando el auto hasta llegar al lugar del copiloto— debemos aprovechar el día, asique adelante.
— pe-pero...
Jungkook solo le sonrió antes de entrar al auto y sentarse en el asiento del copiloto, Taehyung se quedó viendo a la nada, alrededor de donde estaban, ¿podría conducirlo? Se moría por hacerlo, pero ¿y si ocasionaba un accidente? Jungkook seguía esperándole en él auto, viéndole de forma divertida.
Sujeto las llaves con fuerza y sus labios se apretaron entre sí, ¿Qué importaba? Después de todo sabía que Jungkook no se molestaría con él si algo ocurría, además, si causaba algún raspón (cosa que no pasaría ya que él sabía que sabia manejar) él podría cubrirlo perfectamente, sin necesidad de pedirle ayuda al pelinegro.
Sonrió, ¿Por qué no disfrutarlo? Él podía permitírselo sin Jungkook, pero que mejor que estar con el pelinegro mientras conducía un auto espectacular, por las maravillosas costas de Santorini, disfrutaba el viendo en su rostro y sentía la adrenalina de ir a toda velocidad. No lo pensó más y subió al auto.
— ¿tu conciencia te permitió subir? –se burló el pelinegro recibiendo una sonrisa sarcástica del contrario.
— muy gracioso cariño, espero lo siga siendo cuando te tire del auto.
El azabache solo rio mientras que Taehyung presionaba un botón para que las puertas comenzaran a cerrarse. El castaño estaba emocionado, era imposible hacerlo pasar desapercibido, sus manos tocaban el volante como un niño a punto de jugar Mario cars.
Y una vez presiono para que el motor se encendiera, sus cabellos se pudieron de punta, la adrenalina comenzaba a crecer en su cuerpo y una sonrisa apareció en su rostro, vio al azabache, quien estaba expectante.
— cariño, si quieres yo puedo-
No pudo decir más cuando el auto comenzó a andar a una velocidad moderada, bueno, tal vez algo más que moderada, y una de las manos de Jungkook no pudo evitar ir hacia el tablero del auto, suspirando en cuanto escucho la risa de Taehyung.
El auto comenzó a ir más rápido, Jungkook confiaba plenamente en Taehyung, pero, así como confiaba, sus cabellos se estaban erizando, volteo hacia su novio, quien parecía ir en su propia pista de carreras al estar manejando sin quitar la vista del camino, mientras el viento entraba por la pequeña abertura que este dejo en la ventana.
Llegaron a la calle de la costa, pasando por la maravilla como lo era de la playa de Kamari, podían admirar la belleza de esta, sentir el olor del mar, así como el viento llegando a sus rostros. Agregándole la adrenalina que sentían por ir a tal velocidad, era realmente mágico y una sensación que duraba poco tiempo, pero que el su piel y recuerdos perduraría indefinidamente.
— ¿quieres parar en Kamari? Podemos almorzar –sugirió Jungkook, a lo que Taehyung acepto y el azabache comenzó a organizar todo— coloque la dirección en el GPS cariño, solo síguelo.
Con el pie en el acelerador, Taehyung siguió la dirección indicada, disfrutando llevar el control de la situación y amando que Jungkook compartiera esto con él, sin comentarios sobre su manejo o su disfrute, solo acompañándolo y alentándolo.
Taehyung redujo un poco la velocidad al ver como estaban llegando a destino, vio a lo lejos pequeños autobuses y autos de baja gamma, pero su dirección le indicaba seguir, llegando a un lugar donde encontró autos realmente clásicos y lujosos, mientras entraba al lugar podía ver gente que lucía ropa "refinada" y llamativa, además de percibir en seguida vibras venenosas de ciertas personas.
No es que estuviera mal tener dinero, estaba mal no tener un mínimo de modales y tratar a los demás como si fueran inferiores por tener cosas que tú no tienes, porque si ese fuera el caso para todo, si un día esa persona posee algo que tú no, pero que desees ¿esa persona te supera y merece mayor respeto solo por eso? Claro que no.
Por eso mismo, una vez que detuvo su auto y una chica se acercó rápidamente a esperarlo fuera, él le sonrió amablemente, dándole las llaves, Jungkook llego a su lado tomándolo de la cintura.
— sean bienvenidos a Kamari, espero estén disfrutando su tiempo en Santorini –dijo con una sonrisa.
— ¿Cuál es tu nombre? –cuestiono Taehyung, sin una pizca de brutalidad, su voz era pura amabilidad.
La chica abrió sus ojos un poco sorprendida ¿habia hecho algo mal? El miedo no pudo evitar aparecer en su cuerpo, pero mantuvo su compostura.
— soy Sara, señor, discúlpeme –dijo, sin saber porque se disculpaba, pero debía hacerlo.
— no te disculpes Sara –sonrió Taehyung, tranquilizando a la chica, pero al mismo tiempo confundiéndola no de forma intencional— soy Taehyung, Kim Taehyung, gracias por tu trabajo, te lo encargo mucho –dijo, refiriéndose al carro— a mi novio le dará un ataque al corazón si le pasa algo.
Y por la bromita recibió un pellizco en su cintura, haciéndolo reír, contagiando a la chica, quien al ver como ambos hombres voltearon a verla, en seguida dejo de reír para mantener un semblante sereno.
— no se preocupe señor Kim, prometo tener cuidado, por favor, disfruten su visita.
Ambos hombres le sonrieron a la chica para después comenzar a entrar al local, el cual tenía demasiado lujo a la vista de Taehyung y demasiada gente a la vita de Jungkook. Por esto mismo el azabache ya habia reservado toda una sala sola para ellos, donde estarían lejos del molesto bullicio.
Ambos eran reconocidos, Taehyung por noticias mundiales y Jungkook por tu título desde su nacimiento. Taehyung noto de reojo como había muchos ojos y silencios incomodos a medida que ambos ingresaban al establecimiento, notaba las miradas ajenas, tanto de hombres como mujeres sobre su hombre, sonrió con suficiencia en cuanto sintió la mano de Jungkook presionar su cintura para acercarlo más hacia él.
— ¿Cuántos planes tiene para hoy, señor Jeon? –pregunto juguetón Taehyung, queriendo molestarle.
— muchos que no son de su incumbencia, futuro señor Jeon.
El rostro de Taehyung se puso de todos los colores posibles, dándole un pequeño manotazo en el pecho al culpable de su vergüenza, ofendiéndose en cuanto escucho la risa de este.
— ¡Jungkook! Eres un grosero –dijo en reproche sin ser consciente de sus propios labios abultados.
Jungkook no pudo evitar reír ante esto, acercándose lo suficiente como para besar la coronilla del castaño, este acepto el acercamiento aun con el ceño fruncido.
— cariño, no seas impaciente –dijo, viendo como Taehyung volteaba sus ojos, esto le hizo enarcar una ceja— ¿acabas de voltearme los ojos? —cuestiono incrédulo.
El castaño se hizo el desentendido y siguió caminando, no evitando reír en cuando sintió un pellizco discreto en su nalga, Jungkook lo veía con gracia la cual fue contagiada. Ambos caminaron unos cuantos pasos hasta llegar a una gran puerta con tonalidades doradas, todo era con un estilo antiguo, a Taehyung le fascino.
Las dos personas reverenciaron ante la pareja, antes de abrir las puertas de par en par para darles el acceso. Jungkook lo condujo hasta el interior, y los ojos del castaño brillaron de asombro.
Lo primero que llego a su vista fue la hermosura del mar, habia un gran balcón de pared a pared, que mostraba la maravilla natural de Santorini, y al admirar la habitación, en medio se ella se encontraba una gran mesa de madera junto a unas sillas hechas del mismo material, demostraban lujo a simple vista, pero mantenían su toque artesanal.
La habitación tenia distintas plantas, colgando de los costados, del techo y en el piso, había distintos muebles rústicos, además de un hermoso candelabro que colgaba de forma maravillosa desde el techo, no era novedoso, no era lujoso y extravagante, era de un tamaño pequeño, pero con detalles preciosos hechos a mano.
— cariño –llamo Jungkook, este estaba sosteniendo una de las sillas— por favor –pidió, invitándolo a sentarse. Taehyung fue hacia él, Jungkook se encargo de que este estuviera cómodo, para dirigirse a su propia silla y tomar asiento. — ¿Qué te parece todo?
Taehyung sonrió, no viendo necesario ocultar su emoción — esto es hermoso... dios ¡es increíble! Jamás creí que podría encantarme tanto.
Jungkook sonrió ante esto — me alegra que te guste, mi principal objetivo hoy es que esa hermosa sonrisa no desaparezca, me alegra haber empezado bien.
El corazón de Taehyung palpito con fuerza y sus mejillas se tiñeron de carmín, aun así, su sonrisa no desapareció, no porque quisiera dar el gusto, si no porque era imposible hacerla desaparecer. Jungkook le proporcionaba suficientes motivos como para no dejar de sonreír.
Todo desde la mañana era hermoso, y Taehyung amaba la sensación de no estar preocupado porque eso se arruinará, de estar completamente ilusionado por lo que Jungkook habia preparado para él y no dejarse influenciar por sus inseguridades o preocuparse por el que pasará.
Jungkook le daba esa confianza y esa seguridad.
— el menú es muy variado, puedes pedir lo que desees, siéntete libre de explorar la maravilla gastronómica, pero por favor ten en cuenta que después caminaremos bastante –dijo, entregándole el menú.
— todo se ve delicioso –dijo con emoción mientras veía los platillos— sé que hay mucha variedad y cosas exóticas que se ven increíbles, pero en serio se me antoja esta lasaña, mira –dijo, colocando el menú frente a Jungkook, como si de esta forma pudiera apreciarlo mejor— se ve increíble ¿no crees?
Sonriendo, apreciando la actitud contraria, el corazón del hombre dio un vuelco, amando lo tierno que se veía su chico y deseando ver esa emoción infantil siempre en sus ojos.
Se apresuro a despabilar al ver la mirada expectante de su pareja.
— ¡se ve deliciosa, cariño! –dijo con tal emoción que fue testigo como la sonrisa de Taehyung se hacia más grande y sus ojos brillaban de ilusión— tienes toda la razón, pediré una también, confió en tu juicio.
Taehyung asintió de arriba abajo con emoción, mientras ojeaba nuevamente el menú. Jungkook solo lo veía hipnotizado por su belleza y personalidad.
— creo que deberíamos tomar algo sin alcohol –dijo Taehyung— eso lo podríamos guardar para la cena ¿no crees? Mira, podríamos probar estos jugos de aquí y...
Jungkook estaba viéndole con su mentón siendo sujetado por la palma de su mano y una sonrisa adornando su rostro, adorando el como Taehyung simplemente le hablaba con emoción y felicidad sobre sus planes, siendo completamente inconsciente que no le estaba prestando total atención.
Taehyung frunció el ceño un momento, Jungkook abrió sus labios, pero no alcanzo a decir nada cuando Taehyung se adelantó.
— si no quieres está bien... quizás no te gusten los sabores, perdón por tomar decisiones sin pensar en-
Taehyung se callo cuando su mano fue sujetada con cariño y los dedos de ambos se entrelazaron, subió su vista a su novio, quien lo veía con una sonrisa apenada.
— mi amor, puedes hacer y decir a tu total voluntad todo lo que quieras, yo seré el más feliz, y es solo que –Jungkook no pudo evitar reír algo apenado— me encanta que tomes estas decisiones, queriendo que coma algo que a tus ojos es delicioso y que te preocupes porque pasemos una tarde agradable, y el que me hables con tanta emoción es simplemente mucho para mi corazón...
La sonrisa volvió al rostro de Taehyung, y sus manos se mecieron juguetonamente sobre la mesa. El ambiente volvería a ser perfecto, si no hubiera sido por las palabras que salieron sin permiso y con total naturalidad.
— parecemos esposos –comento divertido Taehyung, quien seguía viendo el menú, pero entendió que lo que dijo tuvo un impacto al sentir sus manos dejar de mecerse.
Jungkook lo veía sin parpadear y con sus ojos abiertos de par en par, no parecía molesto, pero Taehyung no evito pensar algo completamente distinto, en seguida se trató de disculpar
— l-lo lamen-
La risa de Jungkook no lo dejo continuar, este se reía sin una piza de burla, Taehyung vio como llevaba la mano que no estaba entrelazada con la de él, y la llevo hacia su rostro, cubriéndolo mientras trataba de cesar su risa, para luego bajar su vista hacia él, sonriéndole tan hermosamente que Taehyung sintió como su rostro se calentaba.
— cariño... ¿Cómo puedes hacer que mi corazón quiera salir de mi pecho de esa forma tan descarada? ¿sabes lo que ocasionas en mí? Dios –dijo, acercando la mano de Taehyung a sus labios, dándole un largo beso, para luego sostenerla con ambas manos— no sé cómo lo logras, pero cada segundo que pasa me enamoras cada vez más, haciéndome un hombre con completa devoción a ti.
— Kook...
— ¿crees que sería tonto si te dijera... que he imaginado tantas cosas para los dos? Darte el mundo, entregarte todo de mí, pedir tu mano de forma inolvidable, cuidarte cuando te enfermes, abrigarte cuando sientas frio, acompañarte en tus momentos tristes... hacerte el amor cada noche en nuestra casa, en nuestra cama, tener toda una historia sin final.
Los ojos de Taehyung brillaron — todo tiene un final...
— mi amor por ti jamás lo tendrá —dijo firme, no dando espacio para refutar— mi amor, devoción, respeto y lealtad jamás morirán, aun si debo esperar siglos para volver a nacer, incluso si debo esperar a que el universo se apiade de mi mundano deseo y desesperación, esperaría lo que fuera necesario para volver a encontrarte.
No había lágrimas, solo felicidad pura en el corazón de Taehyung, Jungkook lo veía de una forma que jamás creyó apreciar, que solo leía o veía en películas, muy pocas personas tenían la suerte de que alguien los viera de esa forma, y posiblemente él era el chico más afortunado del mundo.
Se acerco más, esta vez siendo él quien tomaba la mano de Jungkook y la llevaba hacia sus labios, besándolas con cariño, sonriéndole con los ojos brillantes, ambos se miraban con devoción y cariño.
— ¿acaso no tienes piedad de mi corazón? —cuestiono en un susurro el castaño— estarás arrepintiéndote cuando este actuando como un mocoso consentido.
Jungkook sonrió de lado — es lo que más quiero.
Entre sus juegos mutuos, una chica se adentro a la habitación, tomando su pedido para luego salir de la habitación. Ambos siguieron su conversación, ambos molestándose, hablando de cosas tan triviales como sueños del futuro, ambos amando ver la sonrisa contraria y ser ellos los que la provocaban, ambos siendo conscientes de lo que provocaban en el contrario.
El almuerzo estuvo exquisito, tal y como predigo Taehyung, ambos habían amado la comida, fue un momento monótono que ambos transformaron en un momento especial, gracias a su conversación, juegos y miradas traviesas, tuvieron un nuevo recuerdo juntos.
— ¿y eso? ¿en qué momento lo empacaste? –cuestiono el azabache mientras veía como Taehyung sacaba una cámara de su bolso.
— solo... quería tener recuerdos, ya he sacado varias fotos, pero quería una contigo –dijo. Dejando la cámara puesta en la mesa, poniéndose de pie, llevándose a Jungkook consigo y yendo hacia el balcón— quiero fotos de ambos ¿te molesta?
Jungkook copio la sonrisa ajena — para nada, pero ¿seré un buen modelo?
El castaño negó divertido — no te preocupes, mi belleza opacara tu presencia.
Jungkook abrió la boca ofendido, pero le siguió el juego, sin ser consciente de que Taehyung estaba presionando un aparato que hacía que la cámara tomara las fotos, obteniendo muchas fotos al azar de ellos, riéndose, observándose, jugando, sin duda recuerdos hermosos.
Ambos una vez acabaron, salieron del establecimiento, Taehyung pudo ver como hombres y mujeres trataban de acercarse a ellos, posiblemente para entablar conversación interesada con Jungkook, pero la seguridad de este mismo lo impedía, se sentía cálido saber que Jungkook no lo tomara en cuenta y su total atención estuviera en él.
Cuando llegaron al estacionamiento, Sara ya estaba esperandolos a ambos con una sonrisa al lado del auto.
— ¿Cómo estuvo su visita?
— todo estuvo bien, gracias, Sara, ten un buen día –exclamo Taehyung con una sonrisa, recibiendo las llaves del auto y una reverencia de despedida de la chica.
Ambos subieron al auto, Taehyung nuevamente tomando el volante y Jungkook ajustando bien su cinturón de seguridad.
El auto arranco y una sonrisa volvió a aparecer en el rostro del castaño, no podía explicar lo feliz que se sentía, mucho menos expresar lo que su cuerpo estaba sintiendo en ese momento, poder conducir por la costa sin un rumbo era algo demasiado liberador.
Continuo así hasta que Jungkook coloco una dirección en el GPS, siguiéndola, noto como se acercaban a las hermosas estructuras que representaban la historia de Santorini.
Taehyung estaciono en auto y ambos bajaron — ¿Dónde están tus hombres? Creí que siempre llevabas equipo de seguridad.
Jungkook tomo su mano para comenzar a caminar juntos por las bellas calles —ellos nos estarán cuidando de lejos, son pocos, pero aquí nadie nos hará daño, jamás dejaría que eso pasara, además, quiero que ambos disfrutemos.
Fue una tarde realmente hermosa para ambos, llena de nuevas experiencias para ambos, tanto por el hecho de poder conocer y explorar un lugar tan hermoso, y por poder hacerlo con la persona que amaban.
Taehyung actuó cual niño pequeño cada vez que veía algo que le gustaba o le llamaba la atención, tirando de la mano de Jungkook cada vez que quería que este fuera con él a admirar algo o para sacarse una foto juntos. Jungkook feliz le seguía, disfrutando todo el tiempo posible de la risa y actitud contraria, dejándose contagiar por esta.
En toda la tarde, Taehyung pudo probar distintos alimentos y postres, haciendo que Jungkook también los probara, ambos quedando totalmente satisfechos, así como para recuerdo que Taehyung podría llevarse del lugar lo intentaba comprar, fallando ya que antes de siquiera sacar su billetera, Jungkook ya había pasado su tarjeta. Se quejo, pero sabía que Jungkook podía ser un hombre bastante difícil asique simplemente se dejó consentir en todo.
Tomaron muchas fotos, tantas que Taehyung tendría que crear más de una carpeta para guardarlas, le emocionaba demasiado tener esas fotos de ambos, poder guardar recuerdos hermosos con su pelinegro. Realmente estaba viviendo una historia de amor única.
Más en ese momento, que disfrutaban de estar frente al mar, a poco tiempo de que comenzara en atardecer, Taehyung luciendo unos pantalones holgados color marrón y una camisa larga blanca, luciendo muy juvenil, mientras que Jungkook lucía un pantalón negro y una camisa del mismo color, ambos vistiendo de forma cómoda.
Parecían una pareja de recién casados viviendo su luna de miel.
— cariño ¿Qué tal salieron las fotos? —cuestiono Jungkook acercándose al castaño, tomando su cintura, siendo participe de apreciar las fotos.
Taehyung sonreía emocionado, comenzando a mostrarle las fotos emocionado — ¡mira esta! Sales tan lindo, ¡oh! Y esta, la soda se te esta saliendo por la nariz.
Hubiera reclamado si no fuera por la risa del contrario al ver sus fotos, su sonrisa era tan sincera y espontánea que Jungkook simplemente no pudo refutar nada, aceptando ser el centro de burlas del castaño juguetón.
— ¿te parece gracioso burlarte así de tu novio cariño?
— sí.
Abriendo la boca ofendido, con una sonrisa traviesa, Jungkook se posiciono delante de Taehyung, este lo vio interrogante, no logrando defenderse ni apelar a misericordia en cuando sintió su cuerpo siendo levantado y colocado en el hombro de Jungkook, lo estaba cargando como un saco de papas.
Se aferro de lo que pudo, comenzando a patalear — ¡Jungkook bájame! ¡no es gracioso! ¡no seas infantil?
Los movimientos se detuvieron —oh... ¿soy infantil?
Cuando comenzaron a caminar hacia el agua, el castaño comenzó a alarmarse, comenzando a tratar de liberarse de los fuertes brazo de su novio, quejándose en cuanto recibió una nalgada.
— ¡Jungkook no te atrevas! ¡bájame! ¡estas siendo inmaduro!
— infantil e inmaduro ¿algo más?
Taehyung vio como ya estaban en el agua, su orgullo sería herido, pero se iría con dignidad —te odio — y lo próximo que sintió fue su cuerpo siendo sumergido completamente en el agua.
Una vez salió a flote, lo primero que escucho fue la risa escandalosa de Jungkook, el muy baboso se estaba riendo en su cara, por lo que no lo pensó dos veces en cuanto se lanzó contra él, lanzándolo al agua de igual manera.
Esto claro no se lo espero, por lo que en el momento que salió, comenzó a toser de forma incontrolada por haber tragado agua, él era alguien respetado, con un poder inimaginable, no tenia tiempo para juegos, su titulo de zar lo hacia intocable, y el chico de cabellos castaños se le reía en su cara al cometer su travesura.
— estas perdido, cariño.
Pero en cuanto trato de atraparlo, Taehyung se movió ágilmente, logrando que Jungkook perdiera el equilibrio y volviera a caer al agua por completo. Las risas no se hicieron esperar por parte del responsable.
En cuanto Jungkook salió del agua, llego a la misma conclusión de siempre, era imposible estar enojado con su chico, más al escuchar esa hermosa risa y ser testigo de ella, los ojos de Jungkook brillaban, ante el hermoso atardecer que se acercaba a las aguas cristalinas de Santorini, a su vista estaba el chico más hermoso, riendo sin contemplaciones, pudo entenderlo, él era el hombre más afortunado.
Taehyung siguió riendo, viéndose obligado a calmar un poco su risa en cuanto sintió como las manos contrarias se posaban en su cintura con anhelo y firmeza y unos labios se apoderaban de los suyos con desesperación.
Ambos se separaron para respirar, las mejillas de Taehyung estaban siendo sostenidas por las grandes manos del pelinegro, quien mantenía sus frentes juntas.
— eres mi mayor anhelo Taehyung, el brillo que ves en mis ojos se debe a ti, siempre será a ti.
El cielo aun brillaba solo para ellos, dando un brillo exacto y único para apreciarse entre sí, admirándose mutuamente, abrazando con todas sus fuerzas ese momento.
— tienes el mundo a tus pies, tienes un imperio en tus manos... y aun así tus ojos siempre están en mí.
— y siempre estarán en ti –dijo, sintiendo como sus narices se rozaban— eres el brillo que hay en mis ojos Taehyung, el universo que ves en ellos, eres tú, siempre serás tú.
Y esta vez, el castaño fue quien se acercó, tomando el rostro de su amado entre sus manos, juntando sus labios en un beso arrasador, ambos en una playa hermosa, rodeados de una de las maravillas más preciosas, permitiéndose disfrutar y ser los protagonistas de su intima historia.
Iniciaron una historia de amor, y la estaban creando, sin darse cuenta de que su historia, estaba siendo la más bella de todas.
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