capítulo dos
– él estará bien, como ya les había explicado, el tumor era realmente pequeño, por no decir invisible, hicieron bien al traerlo a tiempo, la operación salió bien y él podrá volver a su casa en pocos días –anuncio el castaño a la familia que esperaba a un padre y esposo—
– ¡gracias! Gracias, muchas gracias doctor, no sabe lo asustados que estábamos –dijo la señora— estaré eternamente agradecida con usted por darle la oportunidad a mi esposo de poder seguir con nosotros.
Taehyung sonrió en cuanto vio que las tres personas frente a él hacían una pequeña reverencia, incluso hasta la pequeña niña de seis años hacia una torpemente.
– no me lo agradezca, debería ir a descansar, todos deberían hacerlo, él despertara en unas horas, el hospital les llamara para que puedan venir a estar con él.
Después de los agradecimientos, Taehyung salió de la habitación, caminando hacia la recepción donde Yeni ya lo esperaba con un café. El castaño suspiro rendido.
– Taehyung deberías ir a descansar, llevas más de cuatro rondas, ¿Por qué insistes en estar aquí? –dijo en reproche mientras veía al contrario beber el café casi de un sorbo—
Él también se lo preguntaba, ¿Por qué insistía tanto en estar ahí? Anteriormente, su respuesta para si mismo era la misma, buscaba algo interesante, algo que tal vez fuera un reto, algo diferente, que pueda llamar su atención. Ahora realmente no lo sabe, o simplemente no lo acepta.
– simplemente quiero estar aquí, es todo.
– no me mientras Tae, desde lo que paso esa vez... con esos tipos, has estado prácticamente viviendo en el hospital –la chica suspiro, acomodando los papeles para luego acomodarse y hablar francamente— estas preocupado ¿no? De que ellos vuelvan y hagan daño, seguramente estuviste muy asustado cuando estabas tú solo con ese tipo... dios Taehyung, no entiendo como no has tomado vacaciones.
Sí, un pequeño detalle es que Taehyung al dar su testimonio a la policía, que misteriosamente llego un rato después de que el azabache se fuera, fue prácticamente decir que el tipo lo tuvo amenazado todo el tiempo con un arma y una vez que termino que quitarle la bala, se fue sin decir más.
Omitió detalles, claro está, realmente era obvio que el hombre tenía algún tipo de influencia, y no perdería el tiempo poniendo una denuncia que quedaría archivada. Tampoco es como si quisiera ponerla.
– no es eso... solo-
– no, no Taehyung –lo corto la chica— ya basta, llevas casi tres semanas prácticamente viviendo en este hospital, solo te vas para cambiarte y ducharte, eso no está bien, asique...
– no te atre-
Pero antes de que pudiera decir algo más, Yeni ya le había puesto prácticamente fuera de servicio en el sistema. La mujer no dio su brazo a torcer, admiraba la dedicación de Taehyung, pero no podía permitir que se matara trabajando.
– no más quejas, quiero que te largues y no vuelvas en una semana, quiero que duermas más de doce horas, lo necesitas.
– ¿sabes que soy doctor verdad?
– pues predica y practica cariño.
Sin poder competir contra la mirada amenazadora de la mujer, Taehyung simplemente se dio por vencido, ella tenía razón, debía descansar, debía dormir y tratar de olvidar lo que paso ese día, y olvidar todas las posibilidades que llegaron a su cabeza, olvidar los escenarios que llegaron de ver al hombre nuevamente.
Fue por sus cosas a su oficina y se dispuso a caminar hacia su auto, mientras en el camino se despedía de la mayoría. Era algo raro que él abandonara el turno tan repentinamente, pero Yeni tiene razón, necesita dormir, necesita despejar su mente de todas las fantasías sin sentido que llego a imaginarse tontamente en secreto.
Una vez en su auto, tomo camino a su hogar. Esta claro que Taehyung tiene dinero, bastante dinero por todo lo que ha hecho en su corta vida, pero, aun así, él jamás quiso una gran mansión, ni llenarse de lujos innecesarios, sí, vivía en un hermoso penthous, bastante grande y con cosas que quiso ir comprando con el paso de los años. Pero realmente, lo que Taehyung amaba de su hogar, era el gran ventanal que le daba la vista de toda la ciudad.
Desde ahí podía ver hermosos amaneceres y atardeceres, realmente le encantaba la sensación de ver por esa ventana.
Una vez llego a su destino, dejando su auto en el estacionamiento privado del recinto, entro al edificio directo al ascensor. El anochecer ya lo había alcanzado y quería poder ver las estrellas desde ese gran ventanal, quería sentir un poco de curiosidad en su ser al ver a las personas en la ciudad.
Una vez llego, puso la clave e ingreso al lugar, apreciando nuevamente su hogar, el cual, a pesar de ser el dueño, lo veía muy poco debido a su casi obsesión por estar en el hospital todo el tiempo, aun así, jamás nada estaba sucio o sus plantas descuidadas, ya que él contrataba a una señora para que le ayudara a mantener su lugar limpio y ordenado.
Una vez sus zapatos quitados y sus pies descalzos, comenzó a dirigirse a la sala.
Mientras avanzaba, iba quitando su abrigo dejándolo en alguno de los muebles al mismo tiempo que desabotonaba su camisa, dejándola a la mitad abierta. Despeino su cabello y trato de relajarse, dando un largo suspiro mientras iba a su cocina directamente a servirse una copa de vino.
Una vez con ella en la mano, se le quedo mirando, cerrando los ojos un momento, tomo tono el líquido de un sorbo, para luego respirar pesadamente.
Volvió a servirse, y comenzó a caminar hacia la ventana, sentándose a un lado de ella mientras su espalda estaba en la pared. La vista era hermosa, la noche afortunadamente era estrellada, y podía tener el privilegio de tener una vista maravillosa. Es su rostro apareció una sonrisa.
Taehyung tenia a su familia, sus padres eran personas esforzadas, siempre lo fueron desde que él tenia memoria, son personas de campo, jamás quisieron abandonar esa vida, algo que a Taehyung siempre hizo sentir orgulloso. Y claro que tenia conocidos con los que hablaba de vez en cuando, tenía días buenos y malos, tenia su carrera, su vida asegurada, pero su corazón, su corazón aun tenia un pequeño hueco.
Algo faltaba, algo que necesitaba vivir, experimentar, algo que le llamara la atención y expandiera su curiosidad. Quería dejar de sentirse de la manera en que lo hacía, necesitaba una experiencia que lo dejara... experimentar el calor, la piel erizada y la sensación de sentir su piel quemar por la adrenalina.
Quería anhelar algo, quería desear algo tanto que su corazón sintiera emoción y su cuerpo se excitara de tan solo pensarlo, amor, peligro, quizás una aventura ridículamente extrema, quería sentir que su corazón se aceleraba... tal como esa noche.
Dio otro trago y recargo su cabeza hacia atrás, permitiendo que la tela de moviese y dejara sus clavículas y pecho más al descubierto, marcando más su mandíbula, su cabello revuelto mientras traviesos caían sobre su frente, y una pequeña gota de vino, caía traviesamente desde sus labios, trazando un camino por su cuello hasta que se oculto en su camisa, solo el brillo de la luna podría mezclarse bien con su persona.
– creí que el alcohol era dañino para la salud, doctor.
En seguida su cabeza se recompuso al escuchar la voz contraria, su cuerpo no se movió, únicamente sus ojos se abrieron un poco del susto, sus sentidos se agudizaron, y su mente se quedo en blanco para concentrarse en el momento.
Ahí estaba, ese hombre de cabellos azabaches y ojos tan maravillosos como el cielo, sentado en uno de los sofás individuales, con una pierna cruzada por sobre la otra, mientras sus manos se mantenían cruzadas sobre su regazo. Su rostro mostraba una sonrisa algo divertida, su cabello estaba algo desordenado, cayendo un poco sobre su frente, vistiendo un pantalón negro con una camisa blanca remangada hasta sus codos, radiando con tan solo su presencia un aura de sensualidad, dominancia y poder que hacia que toda la atención se acaparara a él.
Taehyung lo observo, lo analizo, limpio sus labios con su propia lengua lo que quedaba del vino en ellos, sin dejar de mirar, al contrario, ¿era un sueño o una traición de su propia mente al tener sueños y esperanzas tan oscuras...?
Jungkook sonrió, abriendo sus piernas, recargando sus codos sobre estas mientras se encorvaba y su mentón quedaba sobre sus manos, observando al castaño con la misma intensidad con la que sabia que era observado.
– normalmente –comenzó a hablar, no perdiendo el detalle de como el pecho contrario respiro profundo al volver a oír su voz— cuando una persona entra a tu casa sin autorización, llamas a la policía, o corres para escapar, no te quedas observándole tan tranquilamente.
Su voz tenia un toque de diversión, Taehyung realmente no tuvo que pensar mucho para llegar a más conclusiones, simplemente dejo esos pensamientos de lado, aun concentrándose en el hombre frente a él. Sintiendo como las emociones y sensaciones llegaban a su cuerpo.
Sus manos picaban, respiraba con pesades, sus labios parecían imanes al querer hacerse daño entre sí, su corazón se aceleraba, sentía emoción, sentía peligro. ¿Qué tan raro era no tener miedo?
– ¿Qué haces aquí...? –pregunto casi en un susurro, su voz apenas salió, sus sentidos se agudizaron cuando el olor a colonia llego a sus fosas nasales—
Su piel se erizo y su respiración se detuvo en cuanto el hombre se puso de pie después de reír brevemente para comenzar a acercarse a él. Taehyung no se movió, no respiro, no creo escenarios peligrosos a pesar de que podría haber varios con un final trágico. Solo se quedo quieto, esperando.
El hombre se detuvo cuando estuve de pie frente a Taehyung, viéndolo desde arriba mientras el contrario lo observaba desde abajo expectante, una nueva sonrisa apareció en su rostro sin intenciones de desaparecer. Desde ahí arriba, era testigo de las hermosas clavículas, del pecho del castaño, del brillo de la luna haciendo relucir su acanelada piel.
Con cautela se agachándose, aun así, quedando más alto que el contrario, acercando su mano hacia la contraria que sostenía la copa de vino, rozando sus manos intencionalmente, sus ojos se dilataron al ver como la respiración contraria se volvió más pesada por el rose, y las miradas no se separaban.
Quitándole delicadamente la copa de vino de sus manos, le llevo hasta sus propios labios, tomando el contenido de un sorbo. Dejando a Taehyung ser testigo de esas facciones tan marcadas.
La vista de Jungkook volvió por la de Taehyung. Dejando la copa a un lado, llevo sus dedos hacia los mechones del contrario, llevándolos atrás de su oreja con extrema delicadeza, tanto que llegaba a intimidarle tal ternura, luego quito los de su frente, dejando su rostro más al descubierto.
Ahora mano fue hacia el mentón del castaño, levantándolo con cuidado, tomándose el atrevimiento de pasar su pulgar por los labios contrarios, delinearlos, sentir la suavidad de ellos. La tensión del ambiente era increíblemente confusa y profunda, siendo iluminados únicamente por la luz de la luna y las luces de la ciudad.
Jungkook veía algo hermoso, Taehyung algo maravilloso. Siendo conscientes de las circunstancias tan inusuales, ignorándolas intencionalmente.
– quería verte –dijo, retirando su mano del rostro contrario, sin levantarse, siguió en su posición viendo, al contrario, esperando alguna reacción que se considerara normal—
No lo entiende, Taehyung parece no tener miedo, no corre, no grita, le permitió acercarse y tocarlo, Jungkook no lo subestima, sabe que es alguien inteligente, sabe que pudo haber llegado a diferentes conclusiones peligrosas sobre quien seria él y lo que podría hacerle, que el chico pareciera tan dispuesto le causaba tanta curiosidad como estrés.
Taehyung no dijo nada, solo siguió observándolo.
– ¿no tienes miedo, Taehyung? –susurro, tomando las manos contrarias con la misma delicadeza anterior, poniéndose de pie, llevándose al contrario consigo—
– yo...
– hay un extraño en tu casa –dijo, dando un paso hacia él, consiguiendo que el castaño diera un paso hacia atrás, acercándose a la ventana— deberías correr, incluso golpearme o gritar por ayuda, pero solo me permites acercarme –ya no había más espacio, la espalda de Taehyung choco contra el vidrio, y sus ojos se abrieron un poco más al darse cuenta de que estaba acorralado– realmente no te entiendo ricitos.
– ¿debería tener miedo?
– deberías.
– ... ¿me harás daño?
Una sonrisa ladina, casi imperceptible se muestra en los labios del azabache, mientras sus manos se sostienen del vidrio, a ambos lados de la cabeza del contrario curvando su cuello, quedando más cerca del rostro contrario.
– no Taehyung no te hare daño.
– a...
El chico era todo un misterio, su mente era todo un misterio, y era una de las cosas que más estaba atrayendo a Jungkook. Levanto una ceja cuando el contrario comenzó a agacharse lentamente, hasta estar más bajo del lugar de donde estaban sus brazos para pasar por debajo de ellos, y alejarse un poco. Dios este chico era todo un caso.
– ¿Qué es lo que buscas Jungkook?
– un médico –dijo simple, llamando la atención del castaño— dijiste que debía esperar un mes para sacarme los puntos –explico, levantando su camisa, exponiendo su abdomen y la herida en el— ya casi paso un mes, asique, doctor, ¿me haría el favor?
El castaño trago duro al ver nuevamente el abdomen del hombre, luego levanto su vista hacia él, quien lo miraba esperando una respuesta.
– ¿era necesario entrar de esta forma a mi casa por algo tan simple?
– realmente no, solo quería verte, y si me permites decirlo, ricitos, me diste una vista espectacular.
El rostro del contrario se volvió rojo como un tomate, su ceño su frunció levemente, que hombre tan descarado y arrogante, pensó para si mismo. Su mente se recompuso un poco, no podía ser hipócrita, él también fue un descarado al permitirle acercarse de esa manera y tocarlo.
– A-acuéstate en el sofá boca arriba por favor, y quita tu camisa, ya vuelvo.
Dijo para prácticamente huir; o al menos tratar de huir, de la vista del azabache, quien no podía controlar sus pequeñas risas divertidas por la forma de actuar del contrario. Taehyung fue por los instrumentales que necesitaría, al ser cirujano especializado, claramente tiene su propio equipo para casos de emergencia.
Esta era una emergencia algo rara, pero bueno.
Una vez volvió a la sala, encontró a Jungkook acostado tal y como se lo pidió, con su cabeza recostada sobre una almohada y su torso descubierto, al mismo tiempo, pasando uno de sus brazos por debajo de su cabeza, haciendo que los músculos de estos se marcaran. Santa virgen.
– bien... –limpio sus manos y se acerco a donde estaba, colocándose guantes para comenzar— realmente no necesitas anestesia para esto, porque solo debo quitar el hilo ¿de acuerdo? –cuestiono, recibiendo un asentimiento de parte del contrario— bien...
Taehyung con mucho cuidado; incluso más del que acostumbraba, comenzó a retirar el vendaje al parecer bien cambiado de la herida, para luego retirar el parche y continuar con los puntos.
– ¿eres parte de alguna mafia? –pregunto de la nada, sintiéndose algo cohibido ya que, si ya estaban en un silencio, ahora parecía ser un silencio algo incomodo—
– ¿llegaste a esa conclusión?
– pues... se que no hay que juzgar, pero... como llegaste ese día, con todos esos hombres, la forma en la que te respetaban, el como dijiste que la policía no podría hacer nada contra ti, o tu cuerpo lleno de tatuajes y cicatrices –dijo, avergonzándose un poco, pero no deteniéndose con su labor – no lo sé, es lo único que se me ocurre.
El silencio reino en el lugar nuevamente, Taehyung no toco más el tema y se concentro en quitar con delicadeza los puntos, tratando de asegurarse de no causarle daño al contario. Mientras que Jungkook, solo lo observaba, se tomaba el tiempo para ver el rostro de quien tenía su atención acaparada.
El rostro del moreno era hermoso, maravilloso, para no decir perfecto, su castaña cabellera cayendo sobre su frente, tapando esos brillantes ojos que posiblemente escondía muchas cosas que el azabache quería conocer. Los labios rojos que poseía, tan atrayentes para cualquier pecador, y vaya que él tenia pase directo a ser uno.
El chico era demasiado intrigante, era obvio que tenia toda una historia por contar, Jungkook estaría honrado de ser oyente de esta, pero lo que más le llamaba la atención era la profundidad de la mirada del castaño, del como cambiaba con las acciones o con las ideas. Podía verlo, me emociono cuando lo vio, no le dio miedo, su cuerpo sintió emoción.
Quería saber que secretos y anhelos tenía Taehyung.
– listo –dijo el contrario, separándose, sacando un nuevo parche para colocarlo en cima de la ya cerrada herida— este será el último, cámbialo todos los días durante una semana, tu herida ya esta bien, es solo por precaución.
El chico tenia a un hombre claramente peligroso en su casa, que entro sin permiso a un edificio supuestamente seguro, hizo casi una balacera en el hospital donde trabaja, lo amenazo, y sigue preocupándose de que el hombre este bien.
Jungkook se sentó en el sofá, sin ponerse la camisa, quedo sentado con las piernas abiertas mientras Taehyung yacía de rodillas en medio de estas. Ambos se observaron fijamente otra vez, la atención volvió y el profesionalismo del castaño volvió a ocultarse, disfrutando la emoción de su cuerpo al estar en una posición tan indecente y peligrosa.
Estaba loco claro está, su cordura no estaba clara, no pensaba, solo se dejaba llevar como pocas veces ha hecho en su vida. Su corazón volvió a acelerarse cuando la mano contraria se poso en su mejilla con delicadeza.
– siempre he tenido lo que quiero, Taehyung, tengo el suficiente poder como para que nada se me sea negado –Taehyung, involuntariamente recargo más su rostro contra la palma contraria— pero también soy alguien justo con quien se lo merece, por lo que te ayudare a aclarar tu mente y a volverla cuerda.
Sin quitar su mano de la mejilla contraria, acerco la otra mientras se encorvaba un poco para quedar más cerca del contrario, acariciando con la punta de su dedo índice los detalles bonitamente peculiares del rostro de Taehyung, lunares, su nariz, sus cejas, labios... paso un recorrido por todo el rostro contrario como si fuera un delicado mapa.
– soy alguien con poder Taehyung, eso lo sabes, sé que lo sabes, pero también soy más peligroso de lo que ya te imaginas –los ojos de Tae no se perdían, y escuchaba atento las palabras— no se que pase por tu cabeza, lo que sea, me ha atraído como un imán a ti, es completamente ridículo a mi parecer y sé que al tuyo también, después de todo solo nos vimos una vez y en las peores circunstancias.
El corazón del castaño no dejaba de latir rápido, se emocionaba, no estaba siendo cuerdo, y le fascinaba la emoción de no serlo. De pronto una de las manos se situó debajo de su mentón, y con algo de firmeza lo acerco al rostro contrario,
– me atrajiste a ti, no de forma intencional, pero lo hiciste, estuviste en mi mente estas semanas y parece que no tenias intenciones de irte, ahora mi pregunta, Taehyung, ¿estoy equivocado al decir que estas tan interesado en mi como yo en ti de todas las formas que me imagino?
– ...
– podre ser muchas cosas Taehyung, pero no soy un abusador –aclaro, acercándose al rostro contrario hasta que sus narices rozaron— contéstame, ¿Qué es lo que quieres? Porque maldición, en estos momentos soy capaz de hacer o darte lo que quieras por tu respuesta, incluso si no fuera la que estoy esperando.
Sus labios estaban medio abiertos, su respiración esa pesada, Taehyung realmente trataba de encontrar algún tipo de lógica a lo que pasaba, pero su corazón y mente le gritaban que se lanzara sobre el contrario, aun así, él siempre fue más listo que eso.
– ¿Qué es lo que me ofreces...? –susurro, sin apartar la vista del contrario, comenzando un reto que planeaba ganar—
– lo que sea, puedes pedir lo que-
– no. –lo corto— cualquier cosa material que puedas ofrecerme, dinero, mansiones, viajes, acciones, todo lo puedo conseguir yo mismo, algo tan banal como el dinero no es lo que le pediría a alguien como deseo.
Una sonrisa sin dientes se mostro en el rostro contrario, y sus pulgares acariciaron el rostro de Taehyung.
– entonces, cariño ¿Qué es lo que deseas?
– muéstrame –comenzó diciendo, mientras sus manos iban a las contrarias, presionándolas juntas— hazme sentir... emoción, hazme... sentir adrenalina, tanta que no pueda respirar –dijo, bajando sus manos por los antebrazos, luego subiendo poco a poco por los brazos tonificados del hombre— no quiero algo mundano o ordinario, quiero sentirme impresionado, quiero sentir curiosidad y excitación por las cosas que seas capaz de mostrarme...
Los ojos del azabache oscurecían cada vez más, jamás habia encontrado a una persona que pudiera acaparar su atención y dejarlo a la deriva por completo, y el castaño de ojos ilusionados lo había logrado en solo unos segundos.
– eres alguien con poder y peligroso... si te pido, que me muestres ese peligro... ¿me mantendrías a salvo?
– ¿quieres peligro?
– quiero que me muestres lo emocionante que puede ser, quiero un reto manteniéndome al límite, quiero descubrir lo que es estar al borde del vacío, pero siempre siendo sostenido por ti.
Sus rostros estaban cerca, a centímetros que casi no habia forma de pasar por la poca distancia que los separaba, ambas respiraciones estaban juntas, no pensaban en consecuencias, no pensaban en escenarios donde todo podía ser teatro, o una vil mentira o una trampa, solo pensaban en que realmente necesitaban pasar su límite.
– ¿Qué ganare yo?
Taehyung sonrió aun con los labios abiertos.
– mientras tú también lo descubres, yo seré quien te sostenga.
De pronto ya no había barrera, no había un espacio entremedio, ni pensamientos pequeños que hicieran dudar de que eso era lo que anhelaban en todos los sentidos, por esto, es que sus labios se encontraron de forma brusca y casi desesperada.
Jungkook tomo a Taehyung de los brazos ayudándole a subir sobre su regazo, el castaño coloco ambos muslos a los costados de las piernas de Jungkook, sintiendo como el nombre llevaba sus manos debajo de su camisa, pasando sus frías manos por su espalda, provocándole una exquisita sensación.
Sus lenguas batallaban, el beso era agresivo y casi desesperado, como si sus labios hubieran estado esperando encontrarse por un largo tiempo. Taehyung llevo sus manos desde los hombros del contrario hasta los pectorales, recorriendo todo a palmas abiertas, disfrutando lo firma que se sentía tocar al azabache.
Abrió los ojos y no pudo evitar soltar un pequeño gemido al sentir como sus cabellos eran tirados hacia atrás.
– ¿Cuáles son tus limites? –cuestiono Jungkook en un susurro—
– vaya... no se si lo sepas –dijo mientras se acercaba y tomaba el rostro de Jungkook con sus manos, sonriendo— pero el consentimiento es bastante caliente.
Jungkook sonrió aceptando el pequeño y tierno beso dado por el contrario, suspirando cuando este comenzó a besar su cuello, manoseándolo a su gusto, claro que él no se quejaría, tan solo cerraba los ojos y disfrutaba las caricias dadas.
– al preguntarme mis limites... –susurro Taehyung– ¿estas preguntando para saber si lo haremos ahora o...?
Jungkook sonrió, Taehyung le miro con confusión, hasta que sintió como su cuerpo era brutalmente dado vuelta con fuerza, dejándolo debajo del hombre, quien con una mano sujeto las impropias sobre su cabeza, mientras la otra iba hacia su cuello, apretándolo juguetonamente.
– lo haremos –dijo, ganándose entre las piernas contrarias, apretando la parte baja de sus cuerpos, causándole un jadeo al castaño, quien lo miraba con ojos brillantes— claro que lo haremos pequeño, pero no ahora –dijo, pero antes de que Taehyung dijera algo, Jungkook hizo una curva con su cadera, sacándole otro jadeo al castaño— te pregunto tus limites para saber que tanto estas dispuesto a aceptar.
– ¿a-acaso eres un sádico o algo así...? –cuestiono como pudo—
Jungkook sonrió, apretando un poco más el cuello contrario mientras simulaba unas falsas embestidas, disfrutando la vista de Taehyung tirando su cabeza hacia atrás con su boca abierta, gimiendo libremente.
– se podría decir –asintió— me pediste que te hiciera conocer el peligro, me pediste una aventura donde tu cuerpo pueda sentir la emoción de lo que es estar al borde, y eso planeo hacer, lo que necesito saber es ¿confiarías en mi para saber que fuera de la cama no te hare daño?
– ¿de-dentro de ella sí? –cuestiono, maldición, debería asustarse, corres por lo que estaba escuchando, pero realmente estaba entusiasmado por cada palabra que salía de los labios contrarios—
– no te preocupes –susurro, acercándose al contrario, dejando sus labios a escasos centímetros — te encantara que te haga daño, pero, aun así, debes saber que jamás pasare ningún limite que me impongas.
Este hombre... ¿podía ser más atrayente? Jungkook le miraba con ojos brillantes, como si supiera que mirarle así le doblegaba, como si supiera que hablarle, tocarle de la forma en que lo estaba haciendo lograba doblegarlo. Podía sentir el cuerpo firme del hombre contra él, su peso hacia que su cuerpo se sintiera pequeño, podía sentir como la mano contraria estaba en su cuello manteniéndolo quieto, mientras podía sentir el miembro escondido del hombre contra el suyo, soltó un suspiro.
– ¿me permites... poder hacer mis pensamientos y sueños de estas ultimas semanas realidad?
Taehyung no respondió verbalmente, la pequeña sonrisa que apareció en su rostro fue suficiente, al mismo tiempo, la forma en que sus piernas se abrían dando libertad al hombre de descubrir con su boca que había bajo sus prendas.
Jungkook sonrió y se acerco a besarle nuevamente, profundo, rudo, pero cuidadoso, dándose el tiempo de explorar la boca contraria con su lengua, soltando las manos contrarias para poder pasarla con cuidado, desde su pecho, abdomen, recorriendo su muslo hasta llegar a su rodilla y doblar su pierna sobre su propia cadera.
Taehyung, con los ojos cerrados, hecho su cabeza hacia atrás en cuanto sintió la lengua contraria en su cuello, lamiendo y succionando, mordiendo incluso de vez en cuando, mientras la mano del hombre entraba de forma curiosa bajo su camisa y atrapaba uno de sus pezones, comenzando a frotarlo entre su pulgar y el índice.
– ¡ah! Jungkook~
El nombrado se alejo del cuello de Taehyung, enderezándose con sus antebrazos, mirándolo fijamente, dejando que su propio cabello caiga en el rostro del castaño, quien le observaba con su respiración agitada y labios abiertos.
– mi cordura esta en tus manos cariño, pero al parecer sabes como despojarme de ella al gemir mi nombre de manera tan erótica –dijo, su voz esa baja y gruesa, se acerco hasta que sus labios quedaron sobre los contrarios, tomo una honda respiración— sigue gimiendo mi nombre de esa manera y te daré absolutamente todo lo que anheles, incluso a mí.
No tuvo tiempo de hablar, ni siquiera de procesar lo dicho cuando las manos contrarias tomaron su camisa y la rompieron de forma brusca, haciendo bolar los botones al suelo, dejando su pecho completamente descubierto. Su mente volvió a ponerse en blanco en cuanto sintió su pezón izquierdo siendo succionado por la boca del azabache, mientras que el otro seguía siendo masajeado con los dedos.
Llevo sus manos a los negros cabellos, enredando sus dedos en estos, empujándolo más hacia él – mmhm... Jungkook...
Los labios del pelinegro comenzaron a bajar por su abdomen, mientras sus manos tocaban y acariciaban todo lo que podía alcanzar. Sus manos trazaban con delicadeza el maravilloso cuerpo contrario, disfrutando y sintiéndose honrado de ser él quien este sobre ese cuerpo.
Sus manos fueron hacia el botón del pantalón de Taehyung, desabrochándolo, buscando autorización con su mirada, obteniéndola al ver como el chico tenia su cabeza hacia atrás, con ojos cerrados, su boca abierta soltando pequeños jadeos, disfrutando lo que sea que el contrario quisiera hacerle.
Con una sonrisa, se sentó sobre sus rodillas para sacar los pantalones contrarios, dejando la ropa interior negra ajustada en su cuerpo. Maldición, Jungkook sentía que podría correrse únicamente con la imagen del cuerpo desnudo de Taehyung, realmente era alguien hermoso.
Taehyung mantuvo sus ojos cerrados, hasta que sintió como una mano acariciaba su mejilla, casi con devoción, abrió los ojos encontrándose con los brillantes luceros contrarios.
– eres realmente hermoso Taehyung, y realmente lamento no poseer las inexistentes palabras para describir tu belleza. –dijo, besando delicadamente la frente contraria— no soy un hombre gentil, mi don tampoco es la paciencia, pero tú, Taehyung, con solo pedírmelo, puedes tenerme a tus pies, dictando cuando, como y donde me quieres a tu total merced.
Palabras tan directas y fantásticas saliendo de unos labios muy capaces. El corazón de Taehyung llego a sentir miedo de todas las emociones que lo atacaron en tan pocos segundos, tener a un hombro, que irradiaba poder, dominancia, incluso miedo, a su disposición, era algo realmente excitante.
Llevo sus manos hacia el pecho del contrario, trazando las clavículas, sus pectorales, su firme abdomen, trazando todo con cuidado con sus dedos, sus ojos brillando al poder tocar el cuerpo del hombre sobre él.
– ¿me cuidaras...? –cuestiono en un susurro nervioso, sin vergüenza al ser descubierto en lo obvio—
– sí –respondió sin dudar, logrando entender de inmediato la pregunta nerviosa— pero por favor no te confundas, el que seas virgen, no quiere decir que alimente mi ego, ni mucho menos que me sienta más hombre al tener algo tan valioso. Al contrario... te hablo con sinceridad que yo soy quien está nervioso.
Taehyung llevo su mano hacia su rostro, acariciando su mejilla, pasando su pulgar por esa pequeña cicatriz –¿Por qué lo estarías?
– porque quiero ser completamente digno de ti, mis manos se sienten sucias por tan solo poder tocarte, eres algo maravilloso Taehyung, y me siento tan agradecido como honrado de ser yo quien este entre tus piernas, y realmente espero, poder ser el hombre perfecto para que puedas estar satisfecho y no pienses en nada más que no sea a mi sobre ti.
Taehyung sonrió.
– si fueras cualquier otro hombre diría que tus palabras están endulzadas para poder estar entre mis piernas, pero viendo tus ojos, viendo que a pesar de que sé que hay muchas cosas que ocultas, eres sincero en este momento, me hace querer entregarme por completo.
Jungkook juntos sus narices, cerrando los ojos, acaricio estas entre sí, tomando una honda respiración.
– asique... –continuo Taehyung, abriendo sus piernas y llevando su mano hacia los cabellos contrarios, tomándolos con firmeza y empujando su cabeza hacia abajo— compláceme, dame una pista de lo que será esto y hazme desearte aun más.
No tuvo que pedirlo dos veces, la mente de Jungkook estaba concentrada únicamente en las ordenes dadas, por esto, llevo sus manos hacia la ropa interior, bajándola, siendo testigo de la completa desnudez de Taehyung. Se tomo su tiempo de verlo, de admirarlo, de ser un verdadero afortunado.
Sin perderse de los ojos del castaño, fue bajando sus besos por el abdomen, mordiendo, apretando y acariciando, llevando sus manos hacia los muslos anchos del joven, apretándolos. Para después sonreírle mientras de un solo movimiento los ponía en sus hombros.
Ambos se observaron por unos pocos segundos, una sonrisa ladina del azabache causo un rubor intenso en el castaño, antes de que este soltara un gran gemido al sentir la lengua del contrario pasear desde sus testículos hasta la punta de su miembro, una gran cantidad de saliva fue puesta en la punta de su miembro, la cual comenzó a bajar, al mismo tiempo que era esparcida por la lengua del azabache.
– carajo~ Jungkook... –gimió, tomando los cabellos contrarios mientras cruzaba sus piernas por la cabeza de este, atrapándolo entre ellas, obligándole a permanecer ahí— a-ah...
Jungkook siguió en su trabajo, llevando esta vez el miembro a su boca, chupándolo, apretándolo con su lengua y labios, subiendo y bajando mientras sus dedos iban al lugar más escondido del chico, abriendo los ojos al notar el lugar bastante húmedo. Al darse cuenta sonrió mentalmente.
Soltó el miembro del chico, pero siguió atendiéndolo con su mano con rapidez, mientras bajaba su cabeza y veía la entrada completamente mojada del contrario, su boca de hizo agua, sus ojos se dilataron aun más si es que era posible, y su lengua fue casi por si sola hacia ese lugar que tanto pedía por su atención.
– ¡Jungkook! –jadeo en cuanto sintió la primera lamida— s-se siente ra-raro...
Llevo sus propias manos hacia sus pezones, acariciándolos y apretándolos, sus ojos se volvieron blancos al sentirse tan estimulado, al sentir la fuerza con la que Jungkook lo mantenía quieto, al sentir la presión en su miembro, al sentir la lengua contraria bebiendo de él. Jamás había sentido algo así.
La mano del pelinegro se movió más rápido, mientras que su lengua empujo un poco, adentrándose al chico. Esto fue suficiente para que Taehyung llegara a su limite al ser tan estimulado, soltando su orgasmo sobre su estómago, apretando aun más las piernas alrededor de la cabeza del contrario, y cerrando sus ojos con fuerza.
Cayo sobre el sofá, con las piernas temblando y su respiración errática. Una sonrisa apareció en su rostro.
Sentía calor, se sentía exhausto, sentía excitación, emoción, adrenalina. Vio a Jungkook, quien subía por su cuerpo mientras limpiaba su boca con el dorso de su mano, no lo perdió de vista hasta que este se acerco y lo beso profundamente, haciéndole probar su propio sabor.
– eres... eres realmente exquisito Taehyung.
El nombrado sonrió, acariciando el rostro contrario.
– quiero más.
Jungkook sonrió besando castamente la frente contraria. – caprichoso.
Comenten los capítulos por favor y no se les olvide dejar una estrellita🦋
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