
Strange Couple
Edwina P.V
En la fresca tarde londinense, Anthony ayudó a Edwina a subir al carruaje con galantería. Vestía un traje negro, como era apropiado para un caballero de la sociedad del siglo XVIII, con pantalones y abrigo bien cortados que realzaban su figura. Edwina, por su parte, lucía un hermoso vestido azul que resaltaba su elegancia y distinción en la sociedad de la época. El vestido estaba decorado con encajes y detalles finos, y realzaba su figura con una cintura ceñida y una amplia falda que fluía con gracia. Ambos se veían impecables y apropiados para la ocasión.
Anthony, haciendo una breve reverencia ante su esposa, le dijo—My lady, se ve fabulosa con admiración en su voz—
Edwina respondió con una sonrisa —Usted también, Anthony—
Mientras el carruaje avanzaba por las calles de Londres, mantuvieron una conversación amena. Edwina preguntó — Una pregunta antes de partir, ¿iremos con su familia?—
Anthony asintió con tranquilidad y respondió —Por supuesto, Edwina . Soy la cabeza de esta familia, y tengo que mantener el negocio de mi padre—
No es que le cayera mal su familia, al contrario, la encontraba exquisita y agradable en su conjunto. Sin embargo, como en todas las familias, había sus propios matices y diferencias. A ella no le agradaba Collin, un miembro de su familia, porque lo veía como un idiota egocéntrico que no valoraba los sentimientos de Pen, una niña muy dulce. Dudaba mucho que Collin no se diera cuenta de los sentimientos que Pen tenía por él.
Mientras continuaban su conversación, Edwina comenzó a sentirse más cómoda en la compañía de Anthony, permitiéndole que la llamara por su nombre. Después de todo, estaban casados, y era un paso hacia una relación más cercana y amigable entre ambos.
El carruaje se detuvo frente a la casa real, y Andrew abrió la puerta para que Edwina y Anthony pudieran descender.
—Gracias, Andrew— expresó Edwina con gratitud.
Andrew inclinó la cabeza levemente y respondió—No se preocupe, My lady—
Antes de ingresar a la casa real, Edwina notó a un joven muy apuesto que se encontraba cerca. Vestía un saco exquisito y llevaba varios anillos en sus dedos. Su cabello era ondulado, y era alto y llamativo. Lo que más llamó la atención de Edwina fue un tatuaje en su muñeca. A su lado, lo acompañaba una joven notablemente más pequeña que él. A pesar de sus diferencias, parecían ser la pareja perfecta, con él mostrando un aire sombrío y ella una mirada nostálgica. La felicidad que irradiaban los envidiaba profundamente.
Anthony llamó a Edwina, y ella continuó caminando junto a él.
—Ya veo, te encontraste a los Duques Cox— comentó Anthony—Son una pareja exquisita. Él canta, y ella escribe. A ambos no les gustan sus títulos y no los utilizan. Me parece que Perla y Edward fueron a ayudar en la guerra, lo cual es sorprendente, ya que las personas de la alta sociedad no suelen ir. Siempre los he admirado por su valentía y su amor. Ella es una mujer admirable, al igual que él. No tienen hijos—
Edwina asintió con interés—Así que la Duquesa Perla y el Duque Harry.. ¿Los conoces?—
Anthony sonrió y respondió—No son amigos cercanos, pero están cerca del príncipe Friedrich. Suelen venir a reuniones como estas en muy pocas ocasiones. Incluso Lady Whistledown no sabe mucho de ellos. Lo único que se sabe es lo que te he contado. Puedes ver lo diferentes que son. Ella me recuerda a ti, sabes. Es valiente y no se deja amedrentar por nada ni nadie. Pese a nuestra situación, supiste manejarla mucho mejor de lo que yo lo hice—
Edwina se mostró interesada y susurró—Me encantaría tratar con ellos—
Anthony asintió y prometió—Te los presentaré luego, Edwina. Lo prometo—
Cuando Edwina y Anthony entraron en la sala del baile, todas las miradas se posaron en ellos. Los bailes de la alta sociedad londinense eran eventos magníficos y altamente anticipados, en esta noche, se celebra su union como recien casados. La sala estaba decorada con luces parpadeantes, candelabros colgantes y adornos elegantes. La música de un conjunto de cuerdas llenaba el aire, proporcionando el acompañamiento perfecto para los movimientos gráciles de los bailarines.
Los invitados, vestidos con trajes y vestidos de la época, se congregaban en pequeños grupos mientras conversaban y reían. Las mujeres lucían elaborados vestidos con faldas amplias y escotes pronunciados, mientras que los hombres llevaban trajes formales con chalecos y corbatas de lazo. Los bailes eran la oportunidad perfecta para mostrar la moda y el estatus social.
Edwina y Anthony fueron recibidos con entusiasmo por algunos de los presentes. La Vizcondesa Bridgerton, Violet, se acercó a Edwina con una sonrisa cálida y un saludo amigable.
—Vizcondeza Bridgerton, es un placer volverla a ver—
—Puede llamarme Lady Edwina o simplemente Edwina—respondió Edwina—Usted es la Vizcondesa Bridgerton, Violet—
—Oh, Edwina, ahora eres tú la Vizcondesa—comentó Violet. —He apreciado mucho el título, pero sin Edmund a mi lado, se me hace difícil—
Edwina asintió con empatía y dijo —Entiendo, pero para mí siempre será la Vizcondesa Bridgerton—
Violet sonrió y añadió —Eres muy amable, Edwina. Eres perfecta para ese cabezota—
Edwina decidió continuar su camino, observando a Anthony mientras hablaba con el Duque de Hastings, Simón. Aunque la sociedad londinense estaba llena de conversaciones y bailes, Edwina no podía evitar sentir que algo la inquietaba. Mientras caminaba distraídamente, tropezó con alguien y se encontró con la impresionante figura de la Duquesa Perla. Su belleza y presencia destacaban, incluso en un lugar lleno de personas elegantes.
—Disculpenme, Duquesa Cox—susurró Edwina con una mirada apenada.
—Oh, querida, no te preocupes—respondió Perla con amabilidad.—Yo fui la imprudente. Vizcondesa Bridgerton, ¿verdad?—
—Sí, soy la Vizcondesa Bridgerton— confirmó Edwina.
Perla sonrió y continuó —Te conozco. Friedrich suele hablar de tu persona. Según él, eres encantadora. Y si alguien es amigo de Friedrich, es amigo mío. Mi nombre es Perla, no Duquesa—
—Puedes llamarme Edwina, Perla— respondió Edwina, sintiéndose un poco más cómoda.
Perla percibió algo en la mirada de Edwina y preguntó con picardía —¿Mal de amores, tal vez?—
Edwina se sorprendió por lo directa de la pregunta, pero antes de que pudiera responder, Kate, su hermana, hizo su entrada en la conversación. Edwina no pudo evitar dirigir su mirada hacia Anthony, quien estaba mirando a Kate con intensidad. La situación la hizo suspirar y murmurar una maldición en voz baja.
—Entonces, el Vizconde Bridgerton y ella, ¿verdad?—preguntó Perla con simpatía.—Lo siento, me desconecté un poco de la sociedad londinense—
—Permíteme presentarte a mi hermana, Kate Sharma —Murmuró Edwina en un intento de explicar el enredo amoroso en el que se encontraban.
—Auch, eso ciertamente me tomó por sorpresa. Lamento la situación —Perla susurró con pesar mientras observaba cómo Edwina miraba a su esposo y él, a su vez, fijaba la vista en otra mujer.
—Tranquila, no te preocupes — respondió Edwina.
—Sabes, es posible que no conozcas a mi esposo Harry, pero permíteme compartir contigo algo. Yo estuve en una situación similar a la tuya. Harry estuvo involucrado con varias personas, créeme cuando te digo que fueron muchas. Algunas, como Camille o Xander, tuvieron un impacto profundo en él. Harry era la luna, y yo, solo una estrella entre millones. Nuestra historia no es la más romántica que puedas imaginar. Él estaba herido, y yo anhelaba estar a su lado. Él me veía como a una niña en aquel entonces, pero nuestros caminos se cruzaron, y ahora estamos juntos. A menudo, tengo inseguridades respecto a su pasado, como ahora que ves a esa dama allí, Camille— mencionó Perla.
—Pero ella está con tu pareja — susurró Edwina, observando cómo la duquesa no mostraba resentimiento hacia su esposo, quien conversaba con una de sus antiguas amantes.
—Lo sé, y aunque me hace sentir incómoda, sé que al final del día, somos nosotros dos, y él nunca me lastimaría de la manera más baja posible. Nuestra relación se basa en la confianza, y si llegara el día en que él o yo dejemos de amarnos, lo hablaríamos abiertamente —respondió Perla con seguridad.
Al transcurso de los minutos, ambas mujeres se hicieron amigas, intimas, parecian congeniar muy bien
—Te diré algo, Edwina, con todo lo que me has contado y, ciertamente, lo que Fred me ha dicho, Anthony es tu esposo ahora. Aunque se casaron por razones de negocios, dudo que eso le haya impedido a Fred acercarse a ti si no sintiera algo por ti. Estoy segura de que puedo ayudarte a descubrir si el vizconde siente algo por ti —Terminó Perla con un coqueto guiño, ajustando el encaje de su vestido.
Antes de que Edwina pudiera responder, la duquesa Perla saltó de sorpresa cuando su esposo la rodeó con brazos fuertes, tomando su cintura. Edwina se sorprendió ante esta muestra de afecto, ya que en la sociedad de la época, tales demostraciones públicas de cariño no eran tan comunes.
—Harry, me has asustado —Comentó Perla, volviéndose para mirar a su esposo.
—Escuché toda la conversación, y debo decir, Edwina, que me pareces una dama muy peculiar — Añadió Harry, con una sonrisa pícara.
—No seas un embustero, Harry. Te vi con Camille, no te hagas el desentendido —Susurró Perla con sarcasmo.
—Amor, Camille es mi amiga. Edwina, ella te mintió. Si te dijo que no era celosa— Harry concluyó, mirando cómo su esposa entrecerraba los ojos. Sabía que la había provocado, pero también sabía que los enojos de Perla solían desvanecerse rápidamente.
—Nunca menciono celos — Respondió Edwina con una sonrisa traviesa.
Te ayudaremos, Edwina, a descubrir si el vizconde siente algo por ti. Ven con nosotros. - Anunció Perla antes de tomar la mano de Edwina y moverse con gracia entre las demás personas del baile, en busca de Fred o el príncipe Friedrich como era conocido
Cuando vio a Fred, la duquesa hizo señas a los guardias, quienes asintieron antes de acercarse a él.
—Fred, necesitamos tu ayuda—susurró la duquesa—Bailarás con Edwina—
Tanto Edwina como el príncipe que la acompañaba parecieron desconcertados por la propuesta.
—¿Qué?— exclamaron al unísono.
El duque Cox se inclinó hacia adelante y agregó en voz baja—Si Fred baila con ella antes de que el vizconde lo haga, él se lo pierde—
—Edwina, ¿quieres o no nuestra ayuda?— murmuró Perla, sopesando la situación.
—Por supuesto— respondió Edwina, sintiendo la presión de la situación—pero el primer baile no debería ser con mi esposo. La gente comenzaría a hablarv
El duque Cox intervino de nuevo—Edwina una de las frases de mí esposa, es que si la gente no nos conoce no nos debe importar su opinión—
Edwina asintió, resignada—Está bien— cedió finalmente
Cuando tanto el príncipe como Edwina se alejaron para dar inicio al baile, la pareja observó con atención cómo sus amigos se desenvolvían ante ellos
Perla P.V
Al transcurrir un momento, mientras Perla observaba a Fred y Edwina danzar, recordó sus planes.
— Estás en aprietos — susurró la duquesa hacia su esposo, Harry, ambos conscientes de que se trataba de Camille.
—Querida, no fue nada —explicó acercándose a ella y tratando de tocarla mientras la seguía.
Perla lo ignoró y prosiguió con su plan. Se acercó a Anthony Bridgerton, quien se encontraba con Kate y su pretendiente. Perla tenía razón, Anthony deseaba interrumpir el baile de Edwina y Fred, pero Kate no se lo permitía.
—Vizconde Anthony, está usted cordialmente invitado a nuestra residencia. Como sabrá, organizamos pequeñas reuniones tras nuestras festividades. Estaríamos encantados con su presencia, junto a la de su ESPOSA. La reunión será después de esta fiesta... Por cierto, Señorita Sharma, su madre la está buscando; creo que desea que baile con el Señor O'Higgins — dijo, sonriendo brevemente, antes de retirarse.
Ahora que había cumplido su tarea, le tocaba reunir a otra pareja. Se rió entre dientes ante lo que estaba a punto de hacer, sabía que Harry, su esposo, la observaba, pero estaba decidida a hacerlo sufrir un poco por hablar con Camille. Caminó y se cruzó con varias personas que disfrutaban del baile en la fiesta organizada por la reina. Finalmente, encontró a su amigo.
— ¡Benedict! Amigo, te ves muy apuesto esta noche... ¿Hay alguien a quien desees impresionar? —susurró burlonamente.
—¡Perla, me asustaste! No sabía que llegarían hoy... ¿Dónde está tu "garrapata"? — Benedict dio un salto al ser sorprendido por Perla.
— ¿Garrapata? —Perla lucía confundida, ella no tenía ninguna garrapata.
—Harry, tu esposo... ¿Dónde está? —cuando Benedict dijo eso, Perla comprendió que Ben se estaba burlando de su esposo, lo que la hizo reír.
—Oh, el idiota... No sé—
—¿Se pelearon? ¿Qué hizo ese idiota? —Benedict preguntó, como siempre, curioso.
—Algo así... ¿Quisieras bailar conmigo, Joven Bridgerton?— ella se inclinó brevemente.
—Si lo propones de esa manera, con mucho gusto...—sonrió coquetamente. Ambos sabían que era una broma, ya que ella estaba casada y amaba a su esposo.
Comenzaron a moverse con lentitud cuando Benedict, al verla sonreír como el gato Cheshire mientras lo observaba, preguntó:
—¿Tiene algo que ver con alguno de tus planes, acaso? - interrogó Benedict.
Ella rió sinceramente, luego vio cómo Anthony se acercaba cada vez más con Edwina y sonrió.
—¿A quién estás mirando? No me digas que también tienes planes para mi hermano - Benedict pareció darse cuenta.
—Benedict, de hecho, planeo organizar una pequeña reunión después de este baile. Puedes traer a tu hermana si lo deseas. Ella me intriga mucho - propuso.
—¿Así que los Bridgerton te intrigaron, eh? - comentó Benedict con burla.
—No, solo tú, tu hermano mayor y Eloise - respondió Perla.
—Estar en el punto de mira de Perla Cox es algo que debería hacerme sentir especial, ¿verdad? - continuó burlándose Benedict.
—¡Deja de burlarte! - murmuró Perla.
—Hmm, no lo sé, señorita - Benedict le guiñó un ojo antes de acercarse a ella.
Ella sonrió aún más cuando unos brazos rodearon su cintura. Reconocería esa pequeña cicatriz en cualquier lugar y también su aroma. Era su esposo y parecía estar celoso.
—Señorita ya no, es señora y mi esposa —susurró su esposo mientras la acercaba a él. La mirada posesiva en sus ojos dejaba claro que no estaba dispuesto a permitir que nadie más se acercara a su amada Perla, al ver esto Ben se alejo no sin antes sonreir ante la pareja
—Edward, deja de ser tan posesivo. Arruinaste mi plan y aún estoy enojada contigo — exclamó Perla
—¿Qué plan? — susurró Harry al darse cuenta de que Ben se había retirado.
—Quería que Benedict sacara a bailar a Penelope, esa joven me cae muy bien. Harían una excelente pareja — dijo Perla con un suspiro.
Él esbozó una sonrisa mientras la tomaba en sus brazos y ella correspondía gustosamente.
—Te amo, ¿sabes? — susurró Perla.
—Lo sé, mi amor. Lamento haberte dejado. Te estaba siguiendo, pero Camille se cruzó en mi camino y me saludó. Solo estaba siendo educado — se disculpó Harry.
—Eso no evita que me haya lastimado, lo sabes... — respondió Perla con tristeza.
—Eres mi esposa, Perla. Eres la única persona a la que amo. Es cierto que no he sido el más virtuoso, pero tú eres la única mujer que amo y amaré, mi amor.
—También eres el único para mí — dijo ella con una sonrisa.
—Ahora que todo está bien, ¿puedes explicarme qué tipo de plan tienes en mente con respecto a Ben? — preguntó Harry con interés.
—Mmmmm, sabes que con todo este asunto de la guerra, no he tenido oportunidad de actuar como cupido. Pero ahora que hemos regresado, quizás pueda ayudar a algunas parejas... Anthony y Eddy... Ben y la joven del otro lado.
—¿Te refieres a la señorita Farrington? — indagó Harry.
—Sí, te lo mencioné la otra vez.
—Puedo ayudarte. En el próximo baile, haremos un intercambio de parejas. Yo sacaré a bailar a la señorita Farrington, y tú irás con Ben. Al final, nos reuniremos.
Ella asintió complacida, y antes de que se separaran, Harry le gritó:
—Cariño, ¿creo que tu plan está funcionando?
"¿Qué plan?", se preguntó Perla en silencio, confundida. Sin embargo, Harry señaló discretamente hacia los Bridgerton, Anthony y Edwina, quienes bailaban juntos en el salón. Edwina lucía nerviosa, pero Anthony le sonreía. Parecía que el destino estaba conspirando a su favor.
To be continued
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Espero que les guste los nuevos personajes y el capítulo en general
T.P.W.K
All love 💚✌🏼
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