Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

05. |▪El atentado a los Stark▪|

Capítulo 05. |▪El atentado a los Stark▪|

Ambientación: Iron Man 2.

Advertencia/Nota: En este capítulo se han citado fragmentoa de la canción "Blood in the water" del artista Grandson.


Tony manejaba el auto a una gran velocidad con la técnica de alguien que parecía haber corrido carreras toda una vida. Victoria sabía que sus habilidades al volante eran excepcionales, por lo que su preocupación no se hizo presente hasta que las cámaras de la televisión se enfocaron en un extraño hombre desconocido que sin importarle nada ingresó a la pista, caminando en contra de la dirección a la que manejaban los autos. El rostro de Pepper fue invadido por el miedo en un instante, mientras que la mirada fría de Victoria se transformó en una mirada intensa que de un segundo a otro le dió a Natasha una sensación inexplicable, como si algo peligroso y macabro se hubiese despertado dentro de ella en un abrir y cerrar de ojos. Fue la primera vez que Victoria le provocó un escalofrío.

El hombre desconocido, de un cabello desgastado y largo hasta su barbilla que se agitaba con el pasar de los autos a sus costados, se desprendió de un tirón su traje naranja del stuff, permitiendo que las cámaras enfocarán un extraño aparato que tenía puesto en su torso. Una luz circular de color blanco estaba puesta en el centro, y el cableado metálico que se extendía por el abdomen alertó a Victoria de inmediato, haciendo que se pusiera de pie de golpe, llamando la atención de quienes estaban a su alrededor. Victoria Stark reconocería ese tipo de maquinaria en cualquier parte, y sabía perfectamente que esas chatarras de las viejas andanzas de Howard nunca, jamás, traían algo bueno.

—Jonathan, dame las llaves del auto. Happy, dame el maletín. Pepper, no te muevas.

Confundidos y horrorizados, los pilotos que se acercaban a la ubicación del peligroso intruso podían observar a la distancia como su ropa anaranjada se incendiaba, producto del calor intenso que emanaba el cableado del traje que traía debajo de su ropa. La visión de este hombre imponente con aquella maquinaria firmemente puesta en su torso y en sus brazos, sosteniendo dos látigos de metal electrificado que golpeaban furiosamente contra el asfalto, hizo que todos los conductores desviarán camino y aumentarán la velocidad para alejarse de él y terminar saliendo de la competencia, pero no todos tuvieron esa suerte. El primer carro que pasó a su lado fue cortado a la mitad limpiamente por un latigazo que derritió la parte delantera, haciendo que se estrellara violentamente contra la pista luego de haber volado por los aires lanzando chispas y humo.

Los demás corredores que habían logrado pasar de él estaban dirigiéndose a toda velocidad hacia la salida justo en el momento en que Victoria se llevó por delante el portón que aseguraba la pista, ahorrándoles el trabajo e ingresando de manera brusca, habiendo destrozado el parachoques de su camioneta de seguridad. Se aseguró de tomar una nota mental de la que había estado dudando mucho tiempo pero, dadas las circunstancias, por fin pudo decidirse: "sí, definitivamente es necesario ponerle a este bebé algo de óxido nitroso".

La evacuación masiva de los espectadores comenzó de inmediato; los miembros de seguridad dieron inicio al protocolo y las personas aterrorizadas comenzaron a ser sacadas de las gradas, todo esto mientras Tony se acercaba cada vez más hacia el intruso peligroso que no dejaba de agitar sus látigos. Tal es así que cuando Tony aceleró para pasar por su lado, uno de los látigos dió un círculo en al aire y aterrizó justo en la parte delantera de su auto, a medio metro del asiento del conductor, partiéndolo a la mitad y haciendo que la otra parte del auto se levantará en el aire y se estrellara hacia adelante, llevándose a Tony consigo. El auto de arrastro al menos cien metros por la pista, mientras comenzaban las chispas y el humo que darían lugar al fuego en el motor, chocando finalmente contra una de las paredes. El auto quedó boca abajo en una de las curvas y Tony tuvo toda la suerte del mundo de no haber recibido más que unas lesiones superficiales en vez de una violenta muerte. Se dió cuenta de ello cuando, aún aturdido y confuso, logró quitarse su casco. Pudo ver cómo aquel hombre se acercaba, con el fuego de las explosiones ardiendo detrás de él, con los autos destrozados a un lado de la pista consumiéndose en llamas, mientras que sus látigos se arrastraban por el asfalto mientras él caminaba hacia Tony. Si antes sospechaba que este hombre lo estaba buscando a él, ahora lo confirmaba.

Del intenso crepitar de las llamas y a través del denso humo negruzco, Tony pudo ver cómo una camioneta negra emergía del desastre. Justo en ese momento, un látigo partió nuevamente lo que quedaba del auto de Tony, pero este ya se había arrastrado lejos de él, dejándole pase libre a Victoria para que se lo llevará por delante.

Victoria pisó el acelerador una vez más y arremetió contra el atacante, levantándolo por los aires y haciendo que su cuerpo fuera disparado al menos cien metros hacia adelante, arrastrándose por el asfalto y haciendo que sus látigos que se movían sin control destruyeran partes del alambrado que separaba la pista de las gradas, incluyendo el mismo asfalto y lo que quedaba de otros autos que habían sido destruidos por el camino. Tony, aún aturdido, se puso de pie y se encaminó torpemente hacia la camioneta, siendo grabado por los drones enviados por los equipos de noticias que no perdieron ni un segundo de la terrible situación en la que estaban. Victoria pateó la puerta para poder abrirla, ya que la camioneta estaba terriblemente abollada después de toda esa travesía de llevarse cosas por delante. Debido a su fuerza, la puerta salió volando y casi le da en la cabeza a Tony, quien alcanzó a ladearse para evitarlo.

—¿¡Nuestro equipo de seguridad acaso es un chiste!?—exclamó Tony frunciendo el ceño y recargándose por la camioneta mientras intentaba recuperar el aliento—¡Quiero más seguridad!¡No es posible que esto esté pasando!

—¡Estoy igual o más enojada que tú!—contestó Victoria enfurecida, bajando de la camioneta con sus mejillas enegrecidas por el hollín y tosiendo humo de la explosión que atravesó para atropellar al atacante de su hermano—¡Te dije que era una mala idea!

—¡Técnicamente no me dijiste nada...!

—¡Mi cara te lo dijo!

—¿¡Cómo iba a saber que esto iba a pasar...!?

Su pequeña discusión fue interrumpida por un grito de ambos cuando vieron como el pedazo de alambrado se quebraba producto de otro latigazo y caía justo delante de ellos, rayando los vidrios ya quebrados de la camioneta. Los hermanos por instinto se abrazaron y levantaron la mirada, encontrándose a este hombre, lastimado pero evidentemente no derrotado, retomando camino hacia ellos mientras agitaba sus peligrosos látigos en forma circular, haciendo que rozaran contra el asfalto para cargarlos con más electricidad.

—¡Dime qué trajiste mi maletín!

—¡Claro que lo hice!

—¡Pues dámelo!

Otro par de gritos cuando ambos tuvieron que saltar hacia los lados para esquivar un latigazo que fue directamente hacia ellos. Tony se arrojó hacia un costado y Victoria se tiró en los asientos delanteros de la camioneta, abrazando el maletín pedido por Tony y saliendo por el asiento del copiloto, justo antes de que un latigazo partiera a la mitad la camioneta. El metal del látigo electrificado le rozó la espalda, haciéndola soltar una pequeña maldición al sentir la quemazón de su espalda en carne viva, pero no sé preocupó de que vieran la manera en que la herida se cerraba debido a la intensa cantidad de humo que los ocultaba. Aunque ahora sería muy complicado sacar el arma del baúl, si es que aún estaba en dos piezas.

Tony en su desespero usó la puerta rota de la camioneta para golpear el sujeto en la nuca, pero sólo consiguió que se le diera un tremendo golpazo con su brazo rodeado de los seguros de metal, tirándolo hacia un lado y haciendo que cayera bruscamente en el asfalto. Horrorizada por esto, Victoria ignoró completamente todos sus intentos de mantener la confidencialidad y usó su pierna derecha para empujar la camioneta. Estaba tan enfurecida que no le importó que pudieran verla y usó toda su fuerza, haciendo que la camioneta impactará contra su atacante y lo empujara hacia atrás. Con el maletín en sus brazos salió corriendo hasta visualizar a Tony, quien estaba a una distancia considerable de la cual estaban separados por este hombre, quien ya comenzaba a levantarse, por lo que apoyó el maletín en el suelo y lo pateó, haciendo que se deslizara en dirección hacia Tony. Todo sucedió tan rápido, que cuando Tony atrapó el maletín, el atacante desconocido ya estaba caminando de forma amenazante hacia Victoria, quien retrocedía maldiciendo el no poder hacer nada ahora que nuevamente estaba en el ojo de las cámaras.

[Tener el suero súper soldado fue una bendición para Steve Rogers, pero para mí, que tengo el suero súper soldado perfecto, es una maldición, ya que evidentemente nunca seré tan buena como para poder demostrar que lo tengo]

Victoria tuvo que saltar hacia un costado cuando un latigazo fue dirigido hacia su dirección, haciendo que la electricidad le rozara las piernas. Cayó en el asfalto, contra una de las paredes de la pista, acorralada, sin poder usar la opción de simplemente ir hacia él y romperle la cabeza, pero justo en ese momento, Iron Man se irguió detrás de su atacante, ya con la armadura completamente ensamblada y listo para resolver el problema.

Iron Man liberó de la palma de su mano un rayo propulsor hacia el desconocido atacante, pero fue desviado cuando esté le dió un latigazo a su brazo extendido. Iron Man volvió a intentar lo mismo, recibiendo igual respuesta de su atacante, lo cual aprovecho para, está vez, sujetar fuertemente los látigos, enredandolos en sus brazos. La electricidad que estos producían chispoteaban y creaban el incesante zumbido que se mezclaba con los gritos de la gente que se había quedado a observar el desastre. El visor de la armadura portátil de inmediato indicó la sobrecarga, por lo que Tony, dentro de esta y analizando rápidamente el panorama mientras intentaba que no se le safaran los látigos, recurrió a la mejor opción del momento.

—¡Victoria!—gritó con fuerza, al mismo tiempo que tironeaba de los látigos para acercar a su atacante hacia él, quien se resistía ferozmente a su agarre haciendo uso de la súper fuerza que le aportaba su traje. Iron Man hizo un último esfuerzo y logró manipular la posición de su atacante, poniéndolo de costado, justo a tiempo para que Victoria pudiera lanzarle un rayo propulsor que lo hizo soltar los látigos y salir volando hacia el enrejado. Los látigos produjeron tanta fricción en el forcejeo que sobrecargaron la armadura, pero Tony supo lidiar con eso y pudo quitárselos de encima, mientras Victoria aparecía junto a ese desconocido que se estaba despabilando y usaba delicadamente la parte trasera de su arma para estrellarla contra su cabeza, arrebatándole de inmediato la consciencia y de paso rompiendole la nariz y parte de la cara. Sus brazos cayeron a los costados, mientras que su traje roto largaba chispas y su sangre resbalaba por su rostro. 

—La idea era que le quitarás esto.—señaló Tony en un jadeó, arrancando del pecho de su atacante el núcleo del traje, mientras la gente gritaba eufórica y lanzaba alabanzas hacia Iron Man, cuya armadura perfecta no parecía haber sufrido el menor daño. El color dorado resplandecía ante el sol del Mediterráneo y el rojo metálico estaba tan ardiente como las llamas que los rodeaban y que ahora, gracias a un recién llegado equipo de bomberos, estaban siendo apagadas. Victoria, a su lado, había pasado de tener un hermoso conjunto blanco a uno manchado de hollín, sangre y gasolina, roto en sus bordes y quemado en su espalda—No su estructura ósea.

—Mi idea era quitarle la vida...—siseó Victoria con molestia, usando sus manos manchadas de sangre para acomodarse su ahora seco cabello atrás de sus orejas. La mujer vio como Iron Man examinaba el reactor que ahora tenía en sus manos, mientras que un equipo de seguridad armado llegaba corriendo y se hacía cargo de aquel hombre—Reconocería una porquería como esa en cualquier parte.

—Eso significa que debo hablar con este tipo.—masculló Tony, cerrando su mano alrededor del reactor y haciéndolo pedazos.

—Revisamos sus huellas. No obtuvimos nada a cambio, ni siquiera un nombre.—el oficial habló en su francés nativo, con voz agitada por la frenética caminata de su equipo en compañía de Tony Stark. Se movían a paso rápido y firme, ignorando el barullo de gente que sonaba cada vez más lejano a medida que se internaban en la base de detención en donde habían recluido provisoriamente a quien causó tanto terror en Mónaco.

—¿A dónde vamos?—inquirió Tony seriamente, haciendo uso de fluido francés, mientras el oficial le indicaba doblar en una esquina del poco iluminado pasillo.

—Por ahí. Ni siquiera estamos seguros de que hable inglés.

—Cinco minutos.—pidió Tony.

La puerta de acero reforzado hizo un ruido notorio cuando fue abierta, y ante la atenta y curiosa mirada de media docena de oficiales de seguridad, Anthony ingresó al sitio en donde se había recluido provisoriamente a su atacante. La puerta se cerró detrás de sí, apagando de una sola vez el ruido externo y dejándolo en ese sitio tan poco iluminado y espacioso. Pudo ver al hombre que buscaba sentado de espaldas a él, con el torso desnudo y las manos claramente atadas. Podía ver en su piel los raspones y las vendas que cubrían las heridas que le causó el hecho de ser atropellado de una forma tan brutal. Pero una vez allí, parecía tranquilo, satisfecho. Ya no parecía el hombre dispuesto a todo con tal de acabarlo. Simplemente estaba sentado...como si hubiera ganado.

—Buena tecnología.—halagó entonces, caminando lentamente hacia él, acercándose a uno de los cuadro cuadrados en el techo que servían de escasa iluminación—Dos ciclos por segundo podrían mejorarla.—sugirió, mientras giraba sobre sus talones hasta quedar en una esquina, justo frente a él, para que eventualmente dejará de rehuir de su mirada. Aunque estaba con la cabeza gacha, Tony podía ver las gazas en su nariz rota y los puntos en su frente. Se notaba que el hombre había pasado por las manos de Victoria—Podrías duplicar las rotaciones, concentrar los repulsores en canales de plasma ionizado, eso funcionaría muy bien, pero eso no quita que hayas hecho una copia muy aceptable.

Los oficiales de seguridad que observaban atentamente a través de la cámara del cuarto se sorprendieron cuando Tony, sin cuidado ni miedo, se sentó al lado del hombre que casi acabó con el hace menos de una hora.

—Honestamente, no lo entiendo.—admitió Tony tranquilamente, apoyando sus codos en sus rodillas—Con un poco de tacto podrías haber ganado buen dinero, venderlo a Corea del Norte, China, Irán...o directo al mercado negro.Tras decir eso, fue la primera vez que el hombre a quien le hablaba levantó la cabeza hacia él, quedándose frente a frente, permitiéndole ver la intensa mirada en sus ojos oscuros.

—Tú provienes de familia de ladrones y matones, igual que todos los culpables.—habló por primera vez, con un tono de voz calmado y profundo, casi en un siseo. Utilizo para comunicarse el idioma inglés, con pronunciación clara y cuidada, pero sin hacer menos a su acento natural—Tratas de reescribir tu historia, y te olvidas de todas las vidas que la familia Stark destruyó.

—Hablando de ladrones, ¿donde conseguiste el diseño?—inquirió Tony, esta vez yendo al grano. Victoria había estado sumamente segura de que el diseño había sido obra de Howard, por lo que Tony quería una respuesta sobre cómo es que aquel sujeto había logrado tenerlo.

—Mi padre, Anton Vanko.—respondió, lento y claro, como todo lo que salía de su boca.

—No lo conozco.—admitió Tony escuetamente, causando un breve silencio de parte de su extraña compañía.

—Mi padre es la razón por la que estás vivo.—dijo entonces, mirando a Tony atentamente.

—Estoy vivo porque intentaste matarme y fallaste.—contesto Tony con un poco más de firmeza—También a mi hermana, y ella está muy molesta con eso.

—¿Seguro que fallé?—masculló, con un atisbo de sonrisa en la esquina de su boca que se esfumó tan pronto como se dejó ver—Si puedes hacer que Dios sangre, su pueblo dejará de creer en él. Y habrá mucha sangre en el agua...y los tiburones vendrán.

Iván, pues así era su nombre, sintió en su interior el indiscutible disfrute de ver a Tony Stark sin palabras, pues había provocado su silencio con su argumento.

—Tu hermana lo sabe...—agregó, con un sutil tono burlesco. Vio a penas un salto en los ojos de Tony al mencionar a Victoria, pero consciente de que era muy probable que tuviese la razón, no pudo interrumpirlo—Es más astuta que tú, pero no importa lo que haga o cuando poder obtengan, ella te verá morir. A ti y a Iron Man. Y yo sólo debo sentarme a observar como todo se acaba para los Stark.

—¿De donde piensas hacer tu observación?—inquirió Tony, despertando de golpe de aquel extraño trance en el que lo habían sumido las siniestras palabras contrarias—Ah, es cierto, desde la prisión. Te voy a mandar jabón en barra.

—Por cierto, Tony, antes de que te vayas...—Iván habló una última vez, esta vez con su tono de voz delatando ligeramente su diversión. La curiosidad hizo que Tony frenará sus pasos justo cuando estuvo frente a la puerta, con la mano suspendida sobre el acero—El paladio en el corazón...vaya forma de morir.

Cohibido por primera vez en mucho tiempo, Tony solo tocó la puerta dos veces. De inmediato fue abierta desde afuera, y ante la curiosa mirada de los oficiales, Tony simplemente se despidió escuetamente y se marchó. Antes de cerrar la puerta otra vez todos pudieron oír la carcajada de Iván y un último murmullo de su parte.

—Habrá mucha sangre en el agua...

Victoria tenía un ego enorme, poderoso y dañino, y odiaba ser eclipsada por algo más grande que ella. Durante toda su vida, incluso en los tiernos años de infancia, en donde la oscuridad de su alma ni siquiera mostraba indicios de asomarse siquiera, ya pensaba en el Capitán América como el obstáculo al que quizás jamás podría vencer. Su perfección le parecía terriblemente inalcanzable, incluso para alguien que siempre lo había conseguido todo. Pero cuando sus padres nunca llegaron al aeropuerto ese marzo del 91', cuando tuvo que reconocer los cuerpos e informar a la prensa sus fallecimientos, tomando así su lugar en la  empresa, se dio cuenta de que realmente su mayor obstáculo sería sobrepasar a la imagen de su propio padre. Porque, al final, siempre se había tratado de eso.

Siempre se había tratado de Howard.

E Iván Vanko lo sabía.

▪Nunca seremos libres▪
▪Cordero al matadero▪
▪¿Que vas a hacer cuando haya sangre en el agua?▪

Realizar la venganza que honraría el recuerdo de su padre nunca había sido tan propicia como cuando Iron Man se dejó ver ante el mundo. Tony prácticamente se entregó al mundo para ser venerado, o para ser destruido, y era sabido que cualquier cosa que acabará con él, arrastraría a Victoria también.

Porque no había ninguna otra cosa que pudiese hacer temblar a Satanás, y para Iván era necesario que cayeran ambos Stark.

▪El precio de tu codicia▪
▪Es tu hijo y tu hija▪
▪¿Que vas a hacer cuando haya sangre en el agua?▪

Howard Stark había arruinado la vida de su padre, de tal manera que aún en su lecho de muerte, su rencor y la pasión con la que deseaba su justicia lo acompañaron hasta que sus ojos ya no volvieron a abrirse. E Iván tuvo que verlo. Así como tuvo que sentarse a observar todo el daño que año tras año provocaban los Stark, haciendo honor a la tradición iniciada por su padre: la destrucción.

▪Mirame a los ojos▪
▪Dime todo lo que no está bien▪
▪O que la gente no es feliz▪
▪Y que el río se ha secado▪

Sí Howard en algún momento creyó que todas sus acciones ya habían sido correctamente saldadas con su fracaso en su último gran experimento, entonces había muerto estando terriblemente equivocado. Pensó, erróneamente, que podría haberse deshecho de sus anteriores pecados, pero nunca pensó que no sería el único en pagar por ellos.

▪Pensaste que te podías librar▪
▪Pero este sistema está hecho para esto▪
▪Si escuchas de cerca▪
▪Hay unos golpes en tu puerta principal▪

Victoria fue la primera y más directa consecuencia de las mejores intenciones de Howard para con el mundo, pero como todo lo que hacía, terminó convirtiéndose en un arma. Maquina con frialdad todo lo que hace, presa del ego y la astucia de toda una vida truncada por haber seguido una tonta fantasía, en donde ella era la heroína del día. Ella jamás sería libre de su oscuridad, pero aquel método sombrío y despiadado siempre había dado sus resultados para proteger a su hermano. Al menos hasta que Tony construyó esa armadura y decidió que el mundo debía saber quién era el héroe que había nacido en esa cueva de Afganistán. El mundo debía conocer a Iron Man.

Desde entonces Victoria supo que muchos problemas aparecerían, por qué el pasado, tarde o temprano, siempre volvía.

▪Nunca seremos libres▪
▪Cordero al matadero▪
▪¿Que vas a hacer cuando haya sangre en el agua?▪

Victoria sabía que algún día se vería obligada a enfrentar a todos los demonios que Howard había provocado y que de momento no se habían atrevido a hacerle frente. Pero con Tony, quien estaba por primera vez absorto en un plan de buenas intenciones, parecía haberse dado la oportunidad perfecta para derrumbarlos a ambos. Porque ellos eran la viva imagen del recuerdo de Howard Stark, e Iván quería hacer que su legado se acabara.

▪El precio de tu codicia▪

▪Es tu hijo y tu hija▪

▪¿Que vas a hacer cuando haya sangre en el agua?▪

Victoria había adivinado lo que él quería, y qué había tratado de provocar con esa cacería. Quería verlos sometidos, acabados, sucumbiendo ante él. 

▪Ruégame misericordia▪

▪Admite que fuiste tóxico▪

▪Me envenenaste solo por otro dólar en tu bolsillo▪

Lo había visto en sus ojos. La frialdad y la rabia danzando en su mirada, mientras los látigos se azotaban y ardían las llamas. Fue como una pequeña probada al infierno, pero ni siquiera eso logró intimidarla.

A Iván no le sorprendió. Sabía que había una buena razón para que se la llamara Satanás. Y no era ni su carácter ni su fama. Era algo más. También, como no, provocado por Howard Stark.

▪Ahora soy la violencia▪

▪Yo soy la enfermedad▪

▪No aceptaré tu silencio▪

▪Ruégame por perdón▪

Iván deseaba ver la sangre de los hermanos corriendo por un río de gente decepcionada y hostil que maldijera el recuerdo de Iron Man. Pero aún yendo en contra de todo lo que pensaba sobre ello, Victoria no estaba dispuesta a permitir que esto sucediera. Y su arma era la de siempre, infalible y letal: estar llena de frialdad.

▪Nunca seremos libres▪

▪Cordero al matadero▪

▪¿Que vas a hacer cuando haya sangre en el agua?▪

▪El precio de tu codicia▪

▪Es tu hijo y tu hija

▪¿Que vas a hacer cuando haya sangre en el agua?▪

"Los problemas que traiga Howard terminarán igual que él. En el cementerio"

Encerrada en el auto, esperando a su hermano de su peculiar encuentro meramente impulsado para confirmar lo que ella ya sabía, Victoria tomó su teléfono. Sonó cuatro veces antes de que alguien contestará del otro lado.

—Me acaban de decir que un tipo con látigos entró a la pista y...

Lo sé, Ras, estuve ahí.—interrumpió Victoria en un suspiro de frustración. Tan solo recordar la debilidad que tuvo que mostrar le hacía hervir su sangre—Y lo único que puedo rescatar de la estimulante experiencia es que tengo un trabajo para tu hombre del saco.

Jean no es el hombre del saco, Vic, es el hombre que mandas a matar al maldito hombre del saco...

Pues imagino que ya sabes a quién tiene que matar.—contestó Victoria firmemente, observando por la ventana del auto como Tony salía del complejo de seguridad y de inmediato era detenido por una embravecida multitud de periodistas—Que me pida la cantidad que quiera, yo sólo quiero ver su cabeza en mi pared.

—Tus deseos son órdenes.

La llamada se cortó. Victoria habría sonreído si no fuera porque el enojo y la frustración que traía encima eran tan grandes que ni la satisfacción de haber firmado la sentencia de muerte de ese hombre le provocaban algo de alivio. No estaría feliz hasta ver el trabajo culminado. El problema resuelto. La amenaza neutralizada. La sangre de Iván corriendo sobre el agua.

Curiosidad N°1 sobre: Rasper Van Pelt.

Rasper es un muy buen amigo de Victoria, a quien conoció cuando ambos estaban en su época universitaria. Actualmente, es un fabricante de drogas que reside como mediador de poder en Madripoor, y ambos se reunen constantemente. En especial cuando Victoria tiene "trabajos".

[N/A: Hola, ¿como están? Espero que hayan disfrutado del capítulo, me encantaría leer sus opiniones<3 Si tienen alguna duda respecto a la trama pueden preguntarme <3 Si les esta gustando la historia pueden dejarme sus votos u opiniones, eso me motiva a seguir escribiendo<3 Besoss]

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro