
Capitulo once
31 de octubre de 2016.
Pasamos el resto de la noche conviviendo con mis amigos, nadie había siquiera mirado dos veces hacía Malcolm, salvo Ellie, que seguía preguntándome si antes ya lo había visto. Le respondía que seguramente lo había visto de las veces anteriores en el club, pero mi amiga no era tonta.
Antes de estar lo bastante ebria para que saliera mal en las fotos, le pedí a Malcolm una donde saliéramos los dos, en cierto momento se negó, pero luego, cuando le dije que ni siquiera tenían que salir nuestros rostros, aceptó.
Le pedí a Ellie que tomara la foto y mientras nos acomodábamos, Malcolm tomó mi rostro en sus manos y me besó. Sentí el flash de la cámara y suspiré.
Estaba segura que sentí miles de chispas en ese beso.
++
01 de Noviembre de 2016
Charlie: Acabo de llegar a Dublín ¿Podemos ir a tomar un café?
Miré mi reloj, viendo que eran las cuatro de la tarde. ¿Qué estaba haciendo Charlie aquí? No podía hacerme esto. Estaba superándolo bastante bien como para que llegara. ¿y si me pedía...? No, él estaba saliendo con la mamá de su bebé, lo sabía porque su mamá le había dicho a la mía. ¿Y si se habían separado? En medio de todas mis preguntas, apareció Malcolm.
Le reenvié el mensaje a Ellie y esperé su respuesta.
Malcolm: Pensé que estábamos llegando a algo. Sal con él Gianna. Es todo lo que deseas ¿No?
Mi.er.da.
Revisé de nuevo y me di cuenta que al estar pensando en él, le había enviado el mensaje que era para Ellie. Mi estómago se hizo nudo. Había estropeado las cosas.
Gianna: Lo siento. El mensaje no era para ti. De verdad, sabes que sí ESTAMOS llegando a algo.
Gianna: ¿Malcolm?
Charlie: Acepta o acamparé en la puerta de tu departamento.
++
Mi cabello era un desastre, no lo había lavado, además llevaba puesta la playera que utilizaba para estar en casa. Simplemente me puse unos jeans y mis converse, luego, salí hacia la cafetería donde Charlie me esperaba.
Desde que él y yo habíamos terminado, mucho había sucedido. En primer lugar, pasé las peores vacaciones de mi vida unos días después de nuestro rompimiento oficial, luego, me mudé a Dublín con un terrible corazón doblemente roto, milagrosamente la parte del rompimiento estaba siendo superada, la otra parte... no tanto.
Sin embargo, el verlo seguía doliendo. Mi mente no dejaba de revivir el peor momento de mi vida.
Charlie estaba sentado en una cabina en la esquina. Su cabello oscuro despeinado por haber pasado sus manos por él. Me estremecí, en la calle hacia bastante frío y en la cafetería el calor reinaba; me maldije por haber traído solo una ligera chaqueta cuando claramente ocupaba algo mucho más resistente.
Me senté frente a Charlie.
—Hola.
—Hola —Me sonrió—, ¿cómo estás?
—Supongo que bien. ¿Cómo estás tú? ¿Tu novia y su embarazo?
—Bien. Mmm, Está bien, será una niña.
Mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, miré hacia arriba, tratando de contenerlas.
—Seguro será la cosa más bonita del mundo.
—He venido aquí porque antes de separarnos mandé solicitudes de empleo a todos los periódicos en Dublín. No te dije porque nadie me respondió y luego nosotros simplemente terminamos, pero recibí una llamada y aquí estoy.
—Aquí estás —murmuré—, en Dublín. Siguiéndome.
—Pensé que alguno de los dos tenía que hacerlo.
—¿Qué pasa con tu bebé y su madre?
Se encogió de hombros.
—Emily siempre será mi hija.
Emily, amaba ese nombre, cuando soñábamos con la casa y los niños, Emily era uno de los nombres con el que bautizaríamos a una de nuestras hijas. Me dieron ganas de vomitar; Charlie iba ponerle así a un pequeño ser que él y otra persona habían creado.
Maldije internamente.
—No seas esa clase de hombre, Charles.
—¿Qué clase?
—La clase de idiota que embaraza a una chica y la deja después de ilusionarla.
++
Salí de la cafetería con el corazón más roto que cuando había entrado. Si alguien alguna vez me decía que hablar con el ex novio y hacer un cierre era una cosa increíble, los iba a mandar a la mierda de un golpe. Tomé un taxi y lloré todo el camino a mi destino.
Cuando el taxi me dejó fuera del club de Malcom, aún no paraba de llorar. El conductor se fue tan pronto como estuve fuera de su taxi así que si Michael no estaba aquí tendría que caminar para encontrar otro. Quizá él estuviera en su casa. Yo debí haber ido a mi departamento y esperar a Ellie.
Gianna: Dime que no fui una tonta al venir a tone-deaf.
Sin respuesta. Sequé mis lágrimas y abrí el chat de Ellie, tenía uno sin leer.
Ellie: ¿Dónde estás?
Gianna: Charlie está en Dublín. Nos reunimos. Tuvimos un cierre y toda esa clase de cosas, nos contamos TODO.
Ellie: ¿Dónde estás ahora?
Gianna: Complicando mi vida.
Me llegó un nuevo mensaje.
Malcolm: Sube.
Iba a contestarle cuando la puerta se abrió. Ethan, el guardaespaldas, vestía como un chico común y corriente. Jeans y playera. Frunció el ceño en cuanto me vio.
—¿Esta va a ser una manera de encontrarnos siempre? Tú con los ojos llenos de lágrimas y yo con el corazón roto viendo a una dulce chica, destruida.
Me reí.
—Supongo que eso te tendría que convertir en mi amigo. Solo permito que ellos me miren de esa manera.
—Entonces seremos amigos, Gianna.
++
Caminé hasta la oficina de Malcolm. Ethan iba de salida y me dio las indicaciones para llegar ahí, diablos, la vez que fui a su oficina estaba muy ebria como para recordarlo.
Toqué la puerta y entré. Malcolm estaba en su escritorio viendo algo en la pantalla.
—Nosotros definitivamente estamos llegando a algo —dije—,no estoy segura a qué, ni si es el tiempo indicado para llegar a eso, pero me gusta pasar el tiempo contigo y acabo de ver a mi ex, le rompí el corazón otra vez y a mí. No pensé que mi corazón lo soportara más, pero al parecer, si es posible.
Solté un sollozo, odiaba llorar.
Michael se levantó lentamente y caminó hasta mí. Me recargué en la puerta y dejé que limpiara las lágrimas que habían logrado escapar. El último par de meses había estado llorando tanto que no entendía por qué seguía teniendo lágrimas. De una manera lenta, Michael movió sus manos por mis hombros, bajando por mis brazos y luego me abrazó; dejando que llorara.
No sé cuánto tiempo estuve llorando, pero Malcolm no dijo ni una palabra, ni siquiera se quejó cuando me cargó y nos hizo sentarnos en el pequeño sofá que tenía. Él acarició mi cabello y dejó que las lágrimas empaparan su camiseta.
Mamá solía decirnos a Ellie y a mí que si salíamos de una relación no podíamos estar inmediatamente en otra. Ya saben, clavo que saca a otro clavo. Pero ¿qué pasaba si llegaba alguien nuevo que simplemente se sentía real y volvía al viejo amor algo... insignificante? Cuando conocí a Charlie me había enamorado de él rápidamente, tuvimos una de esas relaciones de personas adultas que sabían lo que querían con su vida, hasta el punto donde ya no lo sabíamos. Descubrir que lo que querías no era verdad, eso realmente dolía.
Nuestra relación fue perfecta, pero fue sencillo dejarnos ir. Rompimos, él embarazó a alguien a las pocas semanas de nuestra ruptura, y yo conocí a un chico que me hacía olvidar las cosas malas de mi vida tres meses después.
—Me gusta hablar contigo —susurró.
PASADO
Malcolm le sonrió a la chica frente a él. Era Melanie Smith, la actriz del momento, era de la edad de él y le encantaba que sus representantes los hubieran puesto en una relación. Ella actuaba en una nueva película y él era parte del soundtrack de la misma. Era buena publicidad. Melanie le parecía bonita y entre ellos habían llegado a un acuerdo, si iban a tener que fingir ser una pareja, bien podían disfrutar de los beneficios.
El sexo sin compromiso estaba bien para él. Es decir, tenía veintiún años, ¿por qué no? El problema de eso fue cuando comenzó a sentir algo real por ella. Melanie se rió tanto que las lágrimas cayeron por sus mejillas llenas de maquillaje. Malcolm escribió una canción ese día y cuando sonó en la radio por primera vez, la gente se volvió loca. Juró no volver a enamorarse.
Por lo menos lo juró hasta que Gianna Vitale volteó su mundo de cabeza.
+
Manita arriba si odias a Charlie
Playlist del capítulo
Oasis -Let there be love
The rolling stones - Heart of stone
Adele - Rumour has it
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