
Cap. 74
Diana Cavendish Pov
Flashback
La visita de Sebastián no salió para nada mal, apartando el hecho de discusión de Emma, y ella. Nada estuvo fuera de lo normal, supongo.
Me encontraba en los aposentos de mi reina, esperando pacientemente su llegada, ya que fui informada personalmente por ella que tenía nuevas noticias de suma importancia. Quitando eso de lado, estaba decidida a proponerle otra vez que hiciéramos a una princesa u otro príncipe, aunque faltara un mes para Luna Llena.
Hay un hecho que aún me sorprende de las humanas. Que pueden embarazarse en cualquier momento, lugar, fecha y hora. Sin embargo, en mi caso simplemente puedo hacer que una criatura se forme en su vientre en esas noches específicas. Mis fluidos, no otorgarían ese resultado si es fuera de esas fechas. Y a Akko, eso le gusta.
Espero no molestarla cuando toque nuevamente ese tema. Ha pasado un año desde la última vez que hice mención de un nuevo cachorro o... humano. ¿Es posible que nazca un humano? Dylan es Kaiser; sangre de mi sangre. Es un Cavendish y un Kagari, pero es más Kaiser que humano. Eso lo asegurare cuando vea su transformación a los tres años. Aun es una cría de dos, y en ese momento debe encontrarse en su habitación descansando. Posiblemente a Akko le haya leído un cuento y por eso ha demorado en venir.
Pasaron los minutos en donde permanecí sentada en el borde de la cama. Luego de otros minutos más, recosté mi espalda y cerré mis parpados con mis dedos entrelazados arriba de mi abdomen. Poco tiempo después, la puerta se abrió y cerró con delicadeza. Seguidamente unos pasos se acercaron a mi ubicación, y con cuidado un cuerpo se acostó encima del mío, y unos labios se posaron en mi mejilla regalándome un pequeño beso.
—Mmm... —Fue mi contestación, a su acción.
—Lamento demorar, mi hijo quería que me quedara con él.
—Sigo diciendo que, lo estas consintiendo mucho.
—Darle cariño no es nada malo.
Si claro. Consentir demasiado a un Kaiser, podría hacerlo débil. No quiero que el futuro líder de mis tierras sea débil, pero no tenía mucho caso pensar en eso si se trata de Akko. Ella... quiere mucho a Dylan.
—Como digas, mi reina —dije resignada, abriendo lentamente mis ojos para verla acostada encima de mi cuerpo—. ¿Puedes? —pregunte, refiriéndome a que se levantara para poder tomar asiento.
—No —contesto divertida, riendo con sutileza.
Exhale cansada, tome su cintura con una de mis manos y con la otra me apoye en la cama para sentarme con ella en mi regazo, teniendo sus piernas abiertas. Akko sonrió complacida, y envolvió lentamente sus brazos en mi cuello, a la vez que su rostro se aproximó para besar mis labios.
—Dijiste que tenías algo importante que decirme —le recordé, acortando el beso.
—Puede esperar —dijo en un pequeño suspiro cerca de mi boca, para después volver a besarme.
—Akko. —Logre decir separando un poco mis labios, pero estos nuevamente fueron capturados.
Sus movimientos incrementaron a medida que nuestros labios se desunían y unían, creando pequeños sonidos. Gruñí cuando sus caderas empezaron a moverse y su intimidad comenzó a rozarse contra mi entrepierna. Sin embargo, antes que pudiéramos llegar a más, la detuve sujetando su cintura. Akko al notarlo enseguida, termino el beso.
—Diana, por favor... No te he visto en meses, quiero esto —suplico, con sus manos en mis mejillas.
—Y yo quiero... —Lentamente, alcé su camisa y situé la palma de mi mano en su vientre—. Esto.
Akko, alejo su rostro para mirar donde se había posado mi mano. Su respiración agitada comenzó a calmarse y su expresión deseosa cambio a una de preocupación, combinada con ¿enojo? Y... ¿Decepción?
Rápidamente, se levantó de mi regazo y me dio la espalda, para luego... caminar hacia el baño de la habitación sin decir ninguna palabra. Dejándome, completamente confundida.
Empecé a creer que... había arruinado la noche, y posiblemente también los días en el que permanecería en su hogar.
Fin del Flashback
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Nueve meses después.
Mi reina, no ha respondido ninguna de mis cartas enviadas recientemente. Las anteriores fue cortante, y eso me hace sentir culpable por lo que dije en esa noche hace ya... mucho tiempo. Después de ese suceso, no hicimos nada y dormimos sin dirigirnos la palabra. No quería molestarla más, suficiente con lo que le había dicho.
Los días que siguieron, estuve tranquilamente con Dylan en el palacio. Sebastián fue a visitarme con Mia, y Akko hablo con la humana de algunas cosas que no eran de mi incumbencia al parecer, ya que se alejó con ella a un lugar más... privado.
—Mama.
—¿Sí? —respondí con calma, bajando mi libro para verlo.
—Pronto es mi cumpleaños, ¿Puedo pedirte algo?
—¿Que más deseas aparte de la celebración y los demás obsequios que recibirás?
—Yo... quiero, verte —dijo nervioso, jugando con sus dedos.
¿Que?
—Estas mirándome.
—A t-tu animal, nu-nunca lo he visto.
Oh... tiene razón. Cuando salgo a liberarme un poco, jamás viene conmigo. Siempre ha estado en el palacio estudiando o entrenando, y ahora que lo pienso sería una buena idea mostrarle en lo que posiblemente su bestia se aparentara.
El animal de mi madre, es idéntico al mío y probablemente el de Dylan sea igual de semejante. Es un Cavendish, después de todo. Todos los del linaje Cavendish, eran bestias albinas.
—De acuerdo, lo veras en la fiesta que te hará tu madre en su hogar.
—¡Sí! —grito contento, agitando su cola de un lado a otro—. Gracias, mama.
—De nada, ahora regresa a tus estudios.
—Ya acabé —dijo, subiéndose al sofá—. Son las seis, falta una hora para la cena.
Oh... ¿Cuánto tiempo estuve en la biblioteca? Leer ha consumido varias horas de mi día, pero lo necesitaba. Necesitaba distraer mis pensamientos con otras cosas que no fueran del trabajo. De igual manera, los deberes restantes no son más que simples peticiones de los Kaiser campesinos, y uno creo que era del comandante de la academia. Sin embargo, como ese no posee el sello rojo que significa ''leer con urgencia'', pude dejarlo para después.
—¿Me quieres, mama? —pregunto curioso, recostando su cabeza en mi brazo.
—Te amo, Dylan —dije abandonando el libro en la mesa, y levantando mi brazo para poder colocar mi mano en su pequeña cintura—. Eres mi hijo, el futuro heredero de mis tierras, y el que continuara con el linaje de los Cavendish. Llevas mi sangre, recuerda eso.
—¿Tengo sangre de humano también?
—Probablemente, pero naciste como Kaiser.
Sentí la pequeña extremidad peluda de Dylan, golpear sutilmente mi espalda. Posiblemente por la felicidad que le crearon mis palabras.
—También te amo. Eres mi madre, y quiero... ser como tú. —Se separa y se pone de pies arriba del mueble para verme directamente—. Quiero ser como tu —repitió—. Si entreno y estudio... ¿P-podre lograrlo?
—Serás una versión mejor de mí.
Dylan, negó con la cabeza.
—Quiero ser como tu —reitero.
—Después, lo sabrás.
Faltan muchos años para que ascienda al liderazgo de estas tierras. Luego de eso, podre tomarme un largo descanso en una cabaña que tal vez mande a hacer lejos del palacio. Claramente viviré en mi hogar por mucho tiempo, pero ese lugar sería más para relajarme o simplemente pasar el rato... con mi reina.
¿Seguirá molesta conmigo?
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La celebración empezó hace dos horas. Mi reina, ha estado un poco distante desde que empezó. Y Dylan, ya abrió sus obsequios.
Muchas personas importantes del consejo de la Reina de Benum, beben y hablan amistosamente. El gran salón, está lleno de gente humana y Kaiser de valor que fueron invitados. Barbara, lastimosamente no ha podido asistir debido a que... Mary, posiblemente... ¿este dando a luz? ¿O.... se encuentre en camilla descansando? No lo sé, no sé cuánto tiempo dura un cachorro Baristar y Kaiser dentro del vientre de su madre.
El remplazo que envió en esta noche de celebración por el tercer año de mi hijo. Es una hembra Kaiser de la guardia Alor. Una hermosa Kaiser de alto rango vestida con un traje elegante que reluce su simple belleza natural. Ella, justamente se aproxima a mi ubicación con una sonrisa tranquila.
La mire fijamente, esperando su llegada.
Faltan pocos minutos para que lo iniciado, llegue a su fin. El banquete preparado en una larga y grande mesa donde estaba anteriormente un pastel enorme, está un poco vacío. Quedan algunas bebidas y platos con dulces servidos.
El lugar, esta decorado del color preferido de Dylan, que es el rojo, como sus ojos. El ambiente es relajante. Y mi reina y mi hijo, se encuentran juntos en unos asientos hablando con las demás reinas.
—Es una espectacular noche, Líder del Oeste.
—Gracias por venir en el lugar de la Líder del Norte.
—Cualquiera petición de mi líder, la concederé.
—Un guardia leal, es admirable —dije, para después darle el ultimo sorbo al vino servido en mi copa.
—Hice un juramento, y me siento honrada de poder cumplirlo al pie de la letra. Las cosas han estado tranquilas últimamente y mis servicios casi no son requeridos.
—¿Alguna noticia de las tierras de los Baristar?
—Por el momento no, pero se rumorea que la líder superior ha tenido... mellizos.
¿Mellizos? La mire con una ligera sorpresa en mi rostro.
—Es un simple rumor, aún no está asegurado —concluyo, sonriendo con sutileza—. De igual manera, si llega a hacer cierto, sería una grandiosa noticia ¿no? Aunque la líder superior haya anunciado que sus tres primeros hijos gobernarían sus tierras. ¿Tendrá acaso un cuarto para nosotros? Necesitamos un líder para las tierras del Norte. —Hace una pequeña pausa—. Lo siento, estoy hablando de más.
—Para nada, tienes razón. Sin embargo, eso queda a decisión de las líderes, no de ustedes.
Ella, asintió levemente. Un nuevo guardia se acercó a mí, trasmitiendo un mensaje de parte de Dylan. El regalo, que me pidió aquel día.
Di un corto aviso, y el guardia exclamo en alto para que la pista de baile fuera despejada. Teniendo espacio suficiente para cumplir dicha petición de mi cachorro. Lentamente me acerque al centro del salón, quedando en frente de Dylan y de las demás reinas que me miran con atención; igual que los demás invitados.
Extendí mi copa hacia el guardia que me acompaño, y empecé a quitarme con calma mi chaqueta, camisa manga larga y guantes. Alcance a contemplar por unos segundos el ceño fruncido de Akko, probablemente porque me estoy quitando la ropa delante de muchas personas. Sin embargo, es normal en los Kaiser realizar este tipo de cosas, y no me avergüenzo en absoluto de mi cuerpo bien trabajado.
Quede con mi pantalón, zapatos y mi top. Escuche unas pequeñas murmuraciones provenir de algunas mujeres humanas, pero los ignore para dirigir mi atención completa a mi cachorro. Mi chaqueta, camisa y guantes las entregue al guardia que se alejó al haberlas tomado.
Sonreí ligeramente e hice una corta reverencia con mis manos juntas detrás de mi espalda. Poco a poco mi apariencia fue cambiando y mi tamaño fue aumentando. Mi bestia, que es un lobo de pelaje blanco como la nieve, se hizo presente ante la multitud. Enseñé mis colmillos y gruñí gravemente espantando algunas personas humanas que retrocedieron al escucharme, pero los Kaiser, observaron con tranquilidad, reflejando admiración en sus iris.
Dylan me miro maravillado, exclamando un ''oh'' suave, pero audible que formo eco. Voltee a verlo cerrando mi mandíbula, pero manteniendo una expresión firme. Cuando empezó a acercarse acosté despaciosamente mi pecho en el suelo para que pudiera tocarme. Sus pequeñas manos se hundieron en el pelaje de mis mejillas y se deslizaron por el puente de mi hocico.
—Increíble... —susurro, conmovido.
Con mi nariz, lo empuje sutilmente hacia atrás y regrese a mi apariencia anterior. El guardia se acercó con mis prendas despojada, y varios aplausos se escucharon a continuación. Cuando me encontré colocando mis guantes, levanté la mirada observando como mi reina aplaudía junto a los demás, con una sonrisa sincera en sus labios.
Me ruboricé ligeramente y seguí con mi labor.
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Las personas se retiraron y el personal del palacio se encarga de limpiar y acomodar nuevamente las cosas en su lugar. Dylan, está descansando luego de haber tenido su... fiesta de cumpleaños. Me hubiera gustado que Majorlaine asistieran, aunque fuera egoísta requerir su presencia, pero igualmente estaba ocupada.
Me encuentro en la habitación donde habitualmente me quedo cuando estoy en las tierras de Benum, sin embargo, siento que... algo está mal. Mis orejas se sienten... un poco... cosquilludas.
Me aproxime a la ventana, observando la luna. Segundos después entre en cuenta de lo que ocurriría. Rápidamente camine hacia la puerta para no... cometer otro error. Me maldije internamente de lo descuidada que fui al no haber prestado atención, pero... mis pensamientos han estado muy distraído últimamente debido al tratado de mi reina. No he podido dejar de darle vuelta a esa situación; sin embargo, no puedo quedarme pensando en eso, necesito salir y pedir otro cuarto donde pueda pasar la noche.
En el momento que extendí mi mano para tomar la perilla, la puerta fue abierta sorprendiéndome al instante. Retrocedí y puse a un costado para que mi reina ingresara. Ella entro con normalidad, sin quitarme la mirada de encima. Entrecerré mis ojos y aprete mi mandíbula, conteniendo esa... necesidad. Sacudí mi cabeza en negación y cuando tomé la perilla dispuesta a retirarme, su voz me detuvo.
—Detente.
Gire confusa y sorprendida a verla.
—Akko, no puedo quedarme —explique con un poco de desesperación, debido a ese cosquilleo que se empieza a extender por mi cuerpo.
—Si puedes —aclaro ella, virando a verme con ese semblante firme.
¿Que?
—Es noche de--
—Luna Llena —interrumpió, dando dos pasos al frente para acercarse.
Sentí mi respiración detenerse por unos segundos a causa de su cercanía, para luego volver a reaccionar cuando su mano se posó encima de la mía cerrando la puerta. Mi pecho empezó a subir y bajar con prisa, aguantando ese impulso de atacarla que incrementa al pasar los segundos. Mire con miedo la ventana donde se refleja la luna, pero unos delicados y suaves dedos posados en mi mentón hicieron que mis ojos se toparan en los rubíes que tengo al frente.
—Mírame a mí.
—N-no e-entiendo —dije nerviosa, comenzando a temblar.
—Lo siento...
Arquee una ceja.
—Por haberte distanciado tanto en este tiempo.
No estuvimos tan... distantes. Recuerdo que cada noche que compartíamos cama, ella... me abrazaba, y hacía que la abrazara de vuelta, pero después no me dirigía la palabra.
—A-akko, y-yo... ¿podemos hablar de esto después? N-no estoy...
—¿Quieres...? —dijo, agarrando una de mis manos para ponerla en su abdomen.
La mire sorprendida, ganándome una sonrisa dulce. Sin embargo, la sonrisa despareció, y su respiración pasiva cambio a una rítmica y pesada. Su expresión se convirtió en una de extrañez, y su otra mano agarro mi brazo con fuerza.
—R-recuerdo esto... —susurro ¿divertida? —. ¿Recordaras esta noche?
Asentí, aturdida. No comprendiendo mucho sus palabras. Lentamente su cuerpo se acercó y sus manos se deslizaron de mi cuello a mi pecho, bajando hasta mi entrepierna. Desabrocho el pantalón, e introdujo la derecha pasando sus delicados dedos por el puente de mi intimidad. Gruñí en respuesta, y aprete con fuerza mis puños conteniendo una posible erección con tan... simple roce. Ella miro mi expresión, y sus dientes agarraron mi labio inferior para tirar un poco de él.
—Hagamos un bebe, Diana —susurro nuevamente, pero esta vez con encanto.
Observe sus ojos, brillando en la oscuridad de ese hermoso color rubí. Exhale maravillada, posando mi mano derecha en su mejilla. Mi ceño se frunció y un nuevo gruñido escapo de mis labios cuando lo tomo y apretó. Al mismo tiempo, la mire suspirar con deseo. Cerré mis ojos unos segundos, y respiré con pesadez. Dejando de... retenerme.
La tome por su trasero y alce en peso con agresividad. Ella gimió en respuesta, y sin perder más tiempo la llevé y acosté en la cama. Su hermoso vestido fue despojado por ella misma, confundiendo a mi animal que había empezado a actuar. Antes de que lo hiciera por su cuenta tenía intenciones de arrancarlo, sin embargo, sus siguientes acciones deleitaron mis ojos y complacieron ese pequeño disgusto que se creó cuando no pude quitar sus prendas a mi manera.
Sus manos pasaron por entremedio de sus pechos y bajaron a sus piernas cerradas y desnudas, para después abrirlas un poco y volver a subir lentamente hasta su boca para introducir dos de sus dedos, que fueron rodeados por su lengua enseguida. La mire con atención, encantándome de cada actividad que fue realizada.
Baje la mirada contemplando su desnudez. Sus senos formados y sus pezones rosados, me hicieron tragar saliva al haberse acumulado. Sus curvas incitaron a mis dedos delinearlas con delicadeza. Mas abajo en su intimidad, olfatee esa excitación que no demoro en llegar a mis fosas nasales, provocando que mi lengua se pasara por mis labios de manera hambrienta.
Antes que pudiera actuar otra vez, Akko me detuvo con un agarre sutil alrededor de mi cuello. Lentamente de forma inconsciente me acosté en la cama, sin quitar mi mirada confusa de sus ojos que me observan con lujuria. Me encontraba... totalmente cautivada. Ella tenía el control.
—Buena chica... —susurro, pasando su dedo índice por el centro de mis labios.
Su cuerpo desnudo arriba de mi regazo, fue un deleite para mi vista. Sus manos, empezaron a quitar mi vestimenta lentamente, y mi mirada ahora neutra regreso a posarse en sus ojos. Sin percatarme, estando concentrada en sus expresiones. Mis pantalones estaban fuera, e igual que mi ropa interior, lo único que conserve fue la camisa manga larga de botones que se encuentra sueltos, descubriendo mis senos.
En ningún momento sus ojos se despegaron de los míos. Teniéndome... atrapada en su encanto. Seguidamente tomo mi cintura y empezó a moverse con lentitud, dejando salir unos que otros jadeos y gemidos. Sus uñas se clavaron en mi piel cuando nuestras intimidades se encontraron totalmente cubiertas por la excitación de ambas. Y despaciosamente, me senté en la cama situando una mano en su espalda, mientras ella se encargó de tomarlo e introducirlo en su interior.
—¡Ah! —exclamo con fuerza y placer cuando estuvo todo dentro. Sus uñas se enterraron más en mis brazos.
Pasaron unos segundos que permanecí observándola, ganándome una mirada confusa, acompañada también de una de imploración.
—P-por favor, por favor, por favor, por favor —suplico desesperada.
Una sonrisa cursiva se dibujó en mis labios al oírla enseñando mi colmillo derecho. Acerque mi rostro, y deslice la punta de mi lengua por su labio inferior, ocasionando que se estremeciera en mis brazos.
—Diana... —murmuro entre diente, enterrando con más fuerza sus uñas.
Su mirada es deseosa, su cuerpo tiembla al tenerme dentro y sus desesperación e imploración en sentir ese placer, es notable. Lentamente me acerque a su oreja con una sonrisa llena de lujuria.
—Salta... mi reina —ordene en un susurro que la hizo suspirar y temblar.
Ahora, es mi turno de tener el control.
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Fin del Cap. 74
Aclaraciones:
1- Como leyeron, Diana fue más... tranquila en su noche de Luna Llena esta vez. ¿Por qué? Simple, no esta en su estado de ''cachorro'', como sucedió en el caso del primer embarazo.
2- En este capitulo se narra lo que sucedió en esa noche, y después pasan nueve meses. Un mes después fue el cumpleaños de Dylan.
3- No esta asegurado que Mary haya tenido mellizos, es un simple rumor.
4- Majorlaine, ni Barbara pudieron asistir esta vez al cumpleaños numero tres de Dylan. Y Diana, ni pensó en invitar a Hannah, y menos al Líder de los Aslandar. Sin embargo, aunque no fuera mencionado tan profundamente. Lotte, Sucy y Amanda, si estuvieron.
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