UN DÍA A TU LADO
Me regaló una sonrisa preciosa y yo en respuesta, le revolví el pelo a él.
-eres tierno Sav... -re busqué en el armario y le di una pila de ropa, a mi solía ayudarme mucho a descansar, tomar una ducha caliente, así que supuse que quizás a él también- puedes tomar una ducha para despejar la cabeza, después haré algo de cena, si quieres quedarte estaré encantado de hacer algo para los dos.
Asintió y se fué a la ducha, juraría que tardó horas.
Agarré su mochila para poder echar su ropa a lavar y observe una fotografía preciosa de él y steve hace algunos años. Es que este muchacho salía precioso en todo? O era solo yo que estaba excesivamente enamorado? Quizás una mezcla de las dos...
Me marché a hacer la cena a toda pastilla, no tenía demasiado en la nevera, así que tiré un poco de lo que ya tenía r hice una deliciosa sopita caliente, que sin duda nos ayudaría a ambos a entrar en calor dentro de la fría casa.
En lo que terminaba de hacer la sopa escuché la puerta del baño abrirse, pude contemplar (disimuladamente por supuesto) a Sav, con tan solo una toalla cubriendo sus caderas. Quizás no debería haberlo mirado, pero estoy seguro de que cualquiera que hubiera Estado en mi lugar, había caído en la tentación. (tú, si tú, que lo estás leyendo, tú también habrías mirado, no mientas.)
Unos minutos después, llamé a la puerta y entré a la habitación.
-la cena está lista... Te esperaré en el comedor...
-así que te llamas Joseph Thomas Elliott... -me Miró a los ojos enseñandome una de las cartas que mi madre me mandó a los días de mudarme.
-De hecho ese es el nombre de mi padre, yo soy junior -reí, y me mostró de nuevo su preciosa sonrisa.
-Y...tienes el pelo oscuro y rizado... -me sonrojé ligeramente, no esperaba que él viera mi penoso aspecto de hace años.
-En mi tiempos mozos parecía un Jackson five... Lo se, no estoy orgulloso de esa época -comenzó a reír y me sentí inmensamente alegre de haber sido yo quien lo lograse.
-y además eres fanático del Sheffield United... Eso te resta puntos como ser humano decente. -Miró la camiseta del United que le había dado para vestirse
-eh eh eh, un respeto para el United!
-... Sabías que yo fuí jugador del Sheffield United? -eso sin duda me descolocó, comenzamos a charlar sobre él y su infancia y... Quizás suene egoísta, pero no estaba escuchando en absoluto, estaba demasiado concentrado observando sus bellas facciones...
-me disculpas un momento? -lo miré y asentí, se fué al baño y yo no dejé de mirarlo en ningún momento, todo en ese chico era perfecto.
Su piel, blanca como la nieve, con sus preciosas mejillas normalmente sonrojadas, su largo cabello Rubio oscurecido, que caía en largos rizos sobre sus hombros, sus labios carnosos y rosados que ansiaba besar lo antes posible, y sus preciosos ojos azules brillantes... Simplemente pensar en ello me hacía suspirar...
Casi había pasado media hora cuando decidí acercarme para ver si estaba bien, escuche algunos sollozos y me alarmé en exceso al ver a Sav temblando en el suelo de mi baño, al borde de las lágrimas.
-Estas bien...? Has Estado aquí como por... Una hora...
-s-si... E-estoy bien... -su voz temblaba como la de un niño lleno de miedo, me arrodillé para estar a su altura y lo miré a esos ojos perfectos que tenía y le pregunté qué estaba sucediendo.
-solo son... Pequeños mareos, a veces me pasa... -le llevé a la cama en mis brazos, con la intención de que descansara.
-creo que es buena idea que duermas aquí... No me gustaría que tuvieras uno de esos mareos de vuelta a casa... -le sonreí y acaricié su cabello, me preocupaba en exceso lo que pudiera sucederle, por que sabía que no eran mareos, y sabía que Richard Savage, no quería pisar su casa por algún motivo.
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