
Capítulo 5
Karai intentaba que sus ojos se adaptaran a la oscuridad de la habitación. Tragó pesado y lanzó un grito de alerta a su equipo para prepararse, en cualquier momento iban a atacar. Los entrenamientos se estaban volviendo un infierno gracias a ellas. La azabache siempre había estado acostumbrada a ser la mejor de todos los guerreros del Pie, hasta su creación, y sabía que solo eran el principio. Una vez dando con la fórmula los soldados mutantes habían llegado para quedarse en el Clan.
Rx-19, por su parte, observó las sombras que se movían entre el lóbrego ambiente tratando en vano de dar con ellas. Una sutil sonrisa se dibujó en sus labios, no había tardado en agarrar gusto al entrenamiento. Las artes marciales estaban en su sangre y en apenas unas semanas después de despertar había logrado avances que en cualquier guerrero normal habrían conllevado años. Su pata dio contra el piso pulido, indicando que se pusieran en guardia.
Las vibraciones provocadas, que para los demás pasaron desapercibidas, fueron captadas por las patas de sus hermanas y las tres acataron la alerta que Rx-19 mandaba. Esa forma de comunicarse era su secreto. El segundo golpe contra el piso no tardó en suscitarse: tenían que prepararse para el ataque.
La coneja albina echó las largas orejas hacia atrás, soltando un gruñido por lo bajo a la vez que se ponía en posición. Rx-20 y ella eran a las únicas que les habían quitado las armas, dejándolas a puño limpio para defenderse. A los días de entrenamiento las bajas en el Clan se habían triplicado debido a que ninguna de las dos se limitaba a la hora de atacar a mano armada siendo que tenían las más letales.
Karai se puso atenta al escuchar un desenfunde que resultó no ser discreto. La cadena de los nunchakus que su oponente cargaba hizo ruido delatando su posición y la risita infantil que se le escapó terminó de confirmarla. La azabache apretó más los dientes al reconocerla, era lo que la distinguía aún sin poder contemplarla. Se trataba de Rx-22, quien parecía siempre estar contenta y no perdía oportunidad para demostrarlo. La líder de los ninjas hizo una seña hasta la esquina donde la había escuchado y sus soldados se lanzaron contra ella, esperando que al ser tantos no tuviera oportunidad para reaccionar.
Los hombres intentaron atacar, pero se trataba de la coneja más escurridiza, la que veía todo con un aire juguetón. Rx-22, aún riendo, dio un salto en el aire digno de un acróbata pasando a todos los que la rodeaban y corrió hasta el otro lado. Los soldados apenas reaccionaban al repentino movimiento cuando una presencia más llegó a ocupar el lugar que Rx-22 había abandonado.
Gracias a la escasa luz que la rodeaba, Karai vio a sus hombres salir volando hasta estrellarse en la pared del otro extremo de la habitación gracias a las patadas que daba la coneja. La fuerza en sus ataques era inconfundible, Rx-20 desde el principio se había caracterizado por ser la más letal si de peleas cuerpo a cuerpo se trataban. Ella no necesitaba de los sais por los que tenía preferencia, perfectamente podía destrozarle a alguien la caja torácica de tan solo darle una patada.
Karai apretó la espada de madera que mantenía en una mano y dio la vuelta justo para detener con ella a un amenazante bo que se iba sobre su cabeza. Miró cara a cara los ojos de quien la había atacado por la espalda. Rx-21 la contempló de vuelta, por poco era la coneja de orbes negras la que la derrotaba. Para Karai era de las más peligrosas. Rx-22 tenía velocidad, Rx-20 era la más fuerte, pero Rx-21 era analítica lo que conllevaba un peligro peor al combinarlo con su sigilo, pues siempre era a la que más pasaban por alto.
La azabache abrió los ojos al percatarse de su garrafal error. Rx-21 no era para nada la mayor de las amenazas, ese trofeo únicamente se lo llevaba con quien acababa de bajar la guardia. Rx-19 no había perdido oportunidad, como una sombra apenas perceptible llegaba por el flanco izquierdo saliendo de entre la oscuridad. Karai intentó desviar su ataque, pero para entonces la coneja albina ya la había alcanzado. De una patada le tiró la espada de madera y, antes de que pudiera reaccionar, Rx-19 usando el impulso de su salto dio un giro en el aire y con la otra pata propinó una patada más en el pecho de Karai, la cual la arrastró varios metros por los pisos de madera, hasta que su cabeza golpeó contra la pared.
Y con la caída de Karai las luces se prendieron, mostrando los cuerpos de los soldados del Clan del pie que decoraban el suelo. Las únicas cuatro figuras que seguían erguidas eran las conejas.
-¡Lo hicimos! -exclamó Rx-22 dando saltitos de alegría, procurando no tomar mucha altura. Más de una fisura en el cierrosalo era culpa de su cabeza y su incapacidad de regular la fuerza de sus patas.
Poco a poco la chica de rasgos orientales abrió los ojos y su mano de inmediato se dirigió hacia su nuca, la parte que había recibido el principal impacto. Sus dedos rebuscaron entre su negra cabellera tratando de calcular el daño físico. Parecía que se había salvado de otra descalabrada. Levantó la mirada al percatarse de las cuatro presencias que se apresuraron a rodearla.
-¡Uy, lo siento! Se me olvida que tú eres más frágil y tengo que controlarme -se burló Rx-19 contemplándola desde su posición con obvio desdén.
-¿Te traigo un curita, Karai? -preguntó Rx-20 siguiendo la mofa mientras se cruzaba de brazos.
-Yo sé primeros auxilios -añadió Rx-21 con una ligera sonrisa.
-¿Te hiciste mucho daño? -Rx-22 que fue la única que se inclinó, extendiendo una mano hacia Karai para ayudarla a ponerse de pie.
Karai dio un manotazo para apartar a Rx-22 y por sus propios medios se levantó. A veces ese cuarteto se comportaba igual que un grupo de odiosas en una mala comedia adolescente. Se abrió paso entre la barrera que habían creado a su alrededor y les echó un vistazo por encima del hombro antes de musitar entre dientes:
-Perras.
-No confundas: conejas -corrigió Rx-19 esbozando una sonrisa. Era la que mejor oído tenía de las cuatro. Sus orejas erguidas le daban una ventaja sobre sus hermanas-. Por cierto, Karai, manda a alguien a limpiar. No me gusta ver mi suelo sucio con su sangre.
La chica se limitó a poner los ojos en blanco con hastío y salió del dojo para ir a informar a Destructor de los avances que habían tenido sus creaciones. Caminó por los solitarios pasillos del complejo del Clan del Pie hasta detenerse frente a las puertas de la habitación donde le informaron que estaba su abuelo, Oroku Saky. Con cierto recelo Karai tocó la puerta. Aunque debía hacerlo y nunca iba en contra de la voluntad de Destructor, era desagradable para ella contar cómo la habían derrotado un grupo de animales que en la naturaleza eran de los más inofensivos y adorables.
-Buenas tardes, maestro. Vengo a contar los avances de sus nuevos soldados -recitó la misma línea que se sabía de memoria por tantas veces que le había tocado decirlo.
-Karai, mi segunda al mando, por favor, siéntate a mi lado a degustar el platillo que pedí especialmente este día -pidió Destructor, quien estaba sentado a la mesa, esperando por su comida.
La joven abandonó su lugar cerca de la puerta y pasó a arrodillarse sobre uno de los cojines dispuestos como asientos. Su ceño intentaba no fruncirse confuso, no entendía si su abuelo estaba de celebración. Últimamente las conversaciones con él eran escasas, pero Karai sabía que si la había dejado a cargo era porque se encontraba ocupado en otras actividades y ansiaba saber cuáles eran.
-Ahora sí, ¿cómo van mis soldados especiales? -indagó Destructor mirando a su aprendiz.
-Son perfectas en sus estrategias e impecables en sus ataques. Cada día mejoran más, su capacidad de aprendizaje es increíble. No son fuertes, pero lo compensan con una agilidad impresionante -relató Karai casi sintiendo que las palabras le raspaban la garganta por el disgusto que era para ella proferirlas-. Pero no puedo esperar menos de soldados creados por usted, maestro.
Una sonrisa casi imperceptible cruzó los labios de Destructor al percatarse de esto. No podía negar que hasta cierto punto le parecía divertido ver las dificultades de su clan por superar a un par de mutantes, que él ya habría desollado vivos en una pelea.
-Esas son excelentes noticias. Las necesito en óptimas condiciones. Hoy empezamos a llevar acabo el plan -explicó Destructor causando un ahogo de parte de Karai por la sorpresa.
-¿El de... conquistar a las tortugas? -indagó Karai casi con vergüenza al formular esa pregunta.
Intentaba que su voz no transmitiera lo estúpido que le parecía. No iba a faltarle el respeto así a su sensei, si él había decidido llevarlo acabo es porque tenía una forma más magistral de ejecutarlo. Los labios del Destructor se crisparon divertidos ante la incomodidad visible de su alumna.
-¿En serio crees que va de eso lo que estoy planeando? -cuestionó el hombre dejándole a Karai la boca seca. Todo ese tiempo había pensado que la respuesta era sí, que su único objetivo era lograr que las tortugas bajaran la guardia con un cebo. Al percatarse de que la contestación que daba el rostro de su nieta, Oroku Saky meneó la cabeza-. Karai, no voy a entrar en detalles contigo, todavía no es tiempo. Solo tienes que saber que se avecina una guerra y hay que hacer todo lo que esté en nuestra mano para debilitar al enemigo.
Karai bajó la mirada hacia el plato que acababan de dejar debajo de ella. Era Suppon Nabe, una sopa japonesa preparada con carne de tortuga.
-Bien, eso pudo haber salido mucho mejor -regañó Rx-19 una vez las cuatro entraron en el gimnasio para continuar con su entrenamiento, ahora de manera individual.
Rx-20 puso los ojos en blanco sin disimular ni un poco su molestia. Ya empezaban los quejidos de Rx-19 que le secundaban a las peleas grupales donde debían desempeñarse como equipo.
-19, estuvo bien. Por favor, podemos saltarnos todo esto -suplicó Rx-20 cruzándose de brazos.
-No, no me voy a saltar nada. Sí, estuvo bien, pero bien no es suficiente. Bien es de mediocres. Tienen que ser perfectas -les recordó Rx-19 mirando con reproche a cada una. A la albina le desesperaba que sus hermanas no se desenvolvieron con la misma pulcritud que ella en los combates donde tenían que estar juntas. Sus ojos rubíes se volvieron a Rx-20, desplegando un par de dardos venenosos-. Se nota que la mediocridad es tu nivel, pero el mío no es y les tengo malas noticias son parte de MI equipo. Así que bien no entra en mi vocabulario.
Rx-19 colocó la yema de sus dedos sobre la clavícula de Rx-20 y le dio un suave empujón para indicarle que retrocediera. Rx-20 apretó con fuerza los dientes así como los puños. A veces tenía que recurrir a toda su voluntad para no lanzarle a la líder un puñetazo en la cara. Sabía que tampoco era algo que le convenía hacer. La albina levantó la barbilla con superioridad, dando por finalizado el asunto, y se giró a Rx-22 para empezar a señalar los fallos de cada una. En ese ritual la menor era sin falta la favorita de Rx-19.
-Rx-22, eres un desastre si de sigilo se trata. ¿Qué no entiendes de que eres una kunoichi? Tienes que ser silenciosa.
Rx-22, quien parecía no poder estarse quieta por mucho tiempo, ya se había alejado del grupo y bailaba frente a uno de los espejos que había colgado en una de las paredes, ignorando su alrededor. Al escuchar que Rx-19 le hablaba a ella, se volvió a su hermana mayor, dirigiéndole la enorme sonrisa que pocas veces abandonaba su rostro.
-Anotado, Capitana -afirmó regresando a hacer piruetas frente al espejo como si fuera una bailarina de ballet.
Rx-19 lanzó un gruñido por lo bajo. Le molestaba la actitud de Rx-22, siempre tan despreocupada por lo que sucediera si no se trataba de algo que le importara. Se giró a Rx-21 que aguardaba detrás de ella. La coneja de orbes negras apretó los labios. Los ojos rubíes de su líder se lo decían todo, era momento de volcar encima suyo sus molestias.
-Rx-21, tú eres una lenta. Pudiste haber actuado desde antes, pero ¿qué hiciste? Te quedaste ahí, parada como estúpida, como si no tuvieras algo con lo que cumplir cuando tienes que ponerte en acción.Tú crees que no me doy cuenta, pero se nota que no te gusta pelear y tu ineptitud nos juega en contra.
Rx-21 se encogió de hombros. Realmente las palabras de su hermana eran precisas. Le disgustaba mucho tener que pelear y cada enfrentamiento luchaba contra sus instintos que pedían esconderse como una cobarde. Solo atacaba o evadía si se sentía acorralada. Rx-20, cansada de tener que seguir escuchando a su líder despotricar por su trabajo, tomó el brazo de Rx-21 y la colocó detrás de ella, dándole cara a Rx-19. Alcanzaba el límite de su paciencia y no pensaba seguir permitiendo que las pisoteara.
-En serio, ¿cuál es tu problema? Ganamos, ¿no? Rx-22 será... -Rx-20 dudó por unos instantes de sus palabras mirando a la blonda coneja antes de continuar-: como es, pero sabes que es la más veloz de cualquiera de nosotras. Incluso es más rápida que tú. Y Rx-21 es la más analítica. Si espera el momento preciso es porque sabe cuándo actuar....
-Y Rx-20, sí es impulsiva en su técnica de ataque como sueles repetirle, pero es la más fuerte de nosotras y la que más estilos de combate tiene, no se limita al ninjutsu. Cubre la fragilidad de Rx-22 y Rx-22 cubre mi lentitud y a su vez yo ayudo con su técnica a Rx-20 -explicó Rx-21 apretando el brazo de Rx-20 con cariño por ser siempre la que salía a su defensa, resaltando sus mejores atributos.
-Sí -prosiguió Rx-20 más segura de lo que decía por sentir el apoyo de su hermana la más inteligente-. Hablas mucho de que no somos perfectas y sí, no lo somos de forma individual, tenemos fallos, pero en grupo sabemos cómo complementarnos. Fíjate en eso, líder.
Lo último la coneja lo agregó con un atisbo de veneno en su voz. Antes de que pudiera reaccionar la mano de Rx-19 se aproximó a la garganta de 20, ciñéndola con amenaza. La primera vez se lo dejó pasar, pero no había nada que le disgustara más que la enfrentaran. Y Rx-20 era la única que solía hacerlo. Saber que su rebeldía se propagaba entre las más chicas aumentaba su ira.
-Hoy estás más contestona que de costumbre, aprovechemos que tienes ánimos de hablar... Discutamos nuevamente la razón por la que fui elegida como líder del grupo, yo fascinada de dejártelo en claro. -Un brillo malicioso invadió sus orbes rojizas y no pudo evitar sonreír con superioridad al ver la oreja caída de Rx-20-. Y me siento tan bondadosa que puedo quebrarte la otra oreja para ver si te queda la cabeza más simétrica. Esa discordancia de una levantada y otra abajo no te va muy bien.
-Yo no me enfrento a quienes no saben perder -contestó Rx-20 apartando la mano de 19 de un brusco movimiento.
-¿De verdad crees que ganaste esa vez? ¿Quién terminó con un hombro destrozado y una oreja rota? A mí ninguna de ustedes pudo superarme -le recordó la albina con una sonrisa de evidente superioridad que mostraba atisbos de mofa.
La respiración de Rx-20 se aceleró por la rabia que le escocía la sangre al rememorarlo. En esa pelea ella llevaba la ventaja hasta que Rx-19 decidió atacar a muerte con tal de evitar la derrota y fue elegida por Destructor debido a una sola razón: fue la única que no demostró compasión por sus congéneres que habían designado como sus hermanas.
Antes de que la discusión subiera de tono, los finos brazos de Rx-22 envolvieron los hombros de ambas, interponiendo su cuerpo entre las dos. La coneja platinada se daba cuenta de que a Rx-20 le costaba cada vez más contenerse y que Rx-19 estaba ansiosa de que lo hiciera para someterla en una pelea. Una pelea que tanto Rx-21 como Rx-22 sabían que 20 no iba a ganar. Tal vez en un pasado estuvo por obtener una victoria sobre 19, pero la líder se había exigido tanto con su entrenamiento desde entonces que por mucho llegaba a superarlas en nivel de combate.
-Entonces, 19, ¿podrías darme consejos para ser más sigilosa? -le preguntó Rx-22 con dulzura intentando desviar su atención de Rx-20-. Es que tú lo haces de manera impecable y quiero aprender de ti.
Rx-19 apartó el brazo de 22 sin prestarle verdadera atención a sus halagos y siguió contemplando con amenaza a Rx-20. Abrió la boca, lista para seguir con sus provocaciones, cuando Karai intervino en la habitación cortando de tajo la tensión que habitaba en el ambiente. La azabache cargaba sobre sus brazos una gran caja de cartón que se apresuró a dejar sobre el suelo. El sonido que provocó logró que las chicas abandonaron sus posiciones de ataque y en seguida se acercaron, dejándose guiar por su curiosidad que era más fuerte.
-Son sus trajes de kunoichis. Hoy es su primera misión -informó Karai de mala gana al verlas arremolinarse para revisar el contenido de la caja-. Iremos al muelle para recoger una carga especial, pero cuatro hermanos intentarán detenernos. Es ahí cuando ustedes van a interceder...
-¡¿Chicos?! ¿Hablamos de chicos? -interrumpió Rx-22 con emoción al escuchar las instrucciones que daba la azabache. Al verla asentir soltó un pequeño grito de emoción y agitó las manos-. ¿Escucharon? Vamos a conocer chicos.
-¿Soy yo o de pronto huele a celo y hormona? -bromeó Rx-20 observando divertida como 22 corría a cepillarse el fleco que caía insurrecto sobre su frente. La coneja de ojos color chocolate se volvió a girar hacia la caja y sacó una capucha gris junto a una bufanda morada que les iba a ayudar a ocultar su identidad-. Solo espero que esos "chicos" resulten un mejor desafío, me voy aburriendo de tantas victorias tan fáciles. El más grande y amenazante me toca a mí.
Rx-22 regresó dando saltitos y se puso de rodillas a hurgar las prendas junto con sus hermanas, en búsqueda de algo bonito que pudiera ponerse. Su boca se abrió de la sorpresa al analizar los monos negros y las armaduras de metal que complementaban los atuendos, protegiendo puntos claves en sus anatomías.
-¡Oh!... Esto es tan feooooo -chilló Rx-22 haciendo un puchero de indignación-. ¿En serio voy a tener que conocer chicos usando esta atrocidad en público?
Karai frunció el ceño al escuchar esa opinión negativa sobre los atuendos que dentro del clan eran casi como un uniforme para distinguirse. Ella solía vestirse así de manera frecuente, de hecho tenía nulas prendas fuera de ese estilo ninja.
-¿Atrocidad? Yo me visto así -le recordó a la coneja de largas orejas platinadas señalando con una mano el atuendo que llevaba puesto.
-¿Cómo? ¿Quieres decir que lo haces por elección propia y no porque al parecer es requisito?
Rx-20 no aguantó más y lanzó una carcajada de total mofa al escuchar las preguntas de desconcierto que formulaba Rx-22 contra Karai. Sus comentarios ingenuos le parecían el toque exquisito para una burla malintencionada. Una ofensa que no pretendía serlo. Rx-21 meneó la cabeza sin poder evitar que una sonrisa de diversión se dibujara en sus labios. No podía evitar esa malicia contra Karai después de que los primeros días la asiática se había dedicado a hacerles vida imposible en los entrenamientos.
-La ropa es una mera formalidad. Nuestro cuerpo ya está lleno de pelo, por lo que no hay necesidad de cubrirnos más... -explicó Rx-21 con una suave voz luego de una paulatina contemplación de los trajes-. Sin embargo, considerando que vamos a pelear cuerpo a cuerpo me parece un acierto la armadura. Como conejos que somos nuestros huesos son frágiles y livianos porque somos criaturas de escape. Un golpe con más fuerza y podríamos rompernos como mondadientes.
-Ustedes son frágiles. Yo soy la más fuerte y da igual si soy un conejo -se defendió Rx-19 mirando con amenaza a Rx-21 por tener la osadía de siquiera dar a entender que era débil. Después se giró a Rx-22 que ya examinaba la tela de su mono viendo dónde podría realizar cortes para mostrar más, tal como había hecho con su traje de entrenamiento-. 22, no vas a coquetearles. Son enemigos, así que vete quitando esa idea de fraternizar con ellos.
Karai no pudo evitar una ligera sonrisa ante lo que Rx-19 decía. Iba a disfrutar como nunca de la decepción de la coneja al saber su verdadero propósito.
-Como sea, prepárense que tenemos un par de horas.
N/A
Bueno, y hasta aquí el capítulo hoy. Los siguientes dos están algo chuscos, tal vez les gusten. La verdad es que me sorprendo a mí misma al ver que sí estoy siendo constante. Eso nunca había pasado y voy a aprovecharlo 😂. Lo de Destructor es una pequeña pista, estoy planeando algo más en la trama y no solo una historia de amor prohibido o algo así. No quiero dar tanto cringe... Todavía.
Y como es costumbre preparé algunos fanarts que son redraws a su vez. Ya vimos la primera participación de las conejas, yo sé, Rx-19 no será de la devoción de muchos, pero ¿qué se le va a hacer? Por cierto, que ahora que he estado estructurando mejor a los personajes me di cuenta de que el aspecto físico de Rx-19 es muy acordé a su personalidad, pues como se habrán dado cuenta es muy perfeccionista y se esfuerza en ser pulcra en todo lo que hace y es la única de sus hermanas que tiene un pelaje níveo sin imperfecciones, mientras que las otras tienen manchas o un pelaje de un tono distinto. También haciendo alusión a sus diferentes personalidades.
No sé, son de esos detalles que me gusta ir descubriendo de mis personajes y que en su momento fueron inconscientes.
Rx-19:
La cual por cierto es un conejo blanco de Florida (así es, todas tienen su raza característica). Su altura vendría a ser de 1.65 m.
Rx-20:
Ella es un conejo dutch. Mide: 1.63 m.
Rx-21:
21 es un Belier mariposa. Ella mide 1.67 m.
Rx-22:
Ella vendría a ser un mini lop de angora, por eso también es más baja que las demás. Teniendo una altura de 1.55 m.
Y esos serían algunos detalles innecesarios que me gusta compartir. ¿Quieren ver otra cosa innecesaria? Miren estos redraws, el primero primerito es el primer dibujo que hice. Espero se alcance a notar por el lápiz:
Y el de abajo es el redraw que hice no mucho después. Ahora, después de tres años vendría a ser este dibujo:
Uno de mis favoritos sin lugar a dudas. Bueno eso ya es todo. Espero que les haya gustado el capítulo y nos vemos la siguiente semana 😘
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