Capítulo 3
—Quédate quieto. —Repitió Yeonjun por quinta vez en aquéllos veinte minutos.
El tigre quiso nuevamente zafarse del agarre de Yeonjun pero era en vano. El chico podía parecer pequeño y frágil, pero era muy pesado cuando se lo proponía. Choi terminó de quitar la venda que cubría la herida del tigre y comenzó a desinfectarlo, obviamente el gatote estaba tentado en enterrar sus garras en el trasero de Yeonjun, porque vamos, mataría dos pájaros en un tiro, descargaría el dolor que está sintiendo y por fin sabría si sus glúteos eran tan suaves como parecían a simple vista. Estuvo a punto de hacerlo, sin embargo, caricias llegaron tras su oreja y eso fue todo para que el tigre se relajara sobre el sofá.
Maldito humano. Pensó Soobin ante las caricias de Yeonjun bajo su oreja.
—Aww, el gatote está ronroneando. Qué lindo, aww. —Mencionó Yeonjun suavemente acariciando la oreja del contrario.
Y tenía razón... Soobin estaba actuando como un gatito de sala.
—Listo, te he puesto una nueva venda. —Yeonjun palmeó suavemente el costado del tigre, haciendo un grave eco— Más te vale que no andes de curioso mordisqueándola.
Yeonjun le dio la espalda, tomó el maletín donde guardaba las vendas y otras cosas más para sanar la herida de cierto gato gruñón que ahora estaba recostado en el sofá.
Habían pasado exactamente cuatro días desde que esa criatura híbrida invadió su hogar y prácticamente de su sofá. Yeonjun poco a poco se fue acostumbrando a su presencia, tanto al gatote de sala como al caliente chico en el que se convertía. La tarde era muy fría, y aquella cabaña no ayudaba para nada, Yeonjun comenzaba a temblar de frío mientras veía el televisor, aclarando que solo tenía un pedazo donde sentarse en el sofá puesto que el feo tigre ocupaba todo el gran espacio.
—Hace tanto frío... —Se quejó el rubio frotando sus brazos para obtener un poco de calor.
El tigre lo observaba con sus preciosos ojos azules sin moverse de su lugar, Yeonjun era tan pequeño como vulnerable, aunque Soobin sabía que solo su capa de "niño fuerte" era falso ya que lo había visto todo meloso cuando él se restregaba contra él en busca de esas caricias tras su oreja. Ronroneó y con toda la pereza del mundo, con sus dientes atrapó la camisa de Yeonjun, jaloneándolo hasta recostarlo a su lado. Choi estaba confuso, el tigre pasó una pata sobre él, como si lo estuviera abrazando y el calor llegó al rubio gracias al pelaje suave de Soobin.
—Después de todo tienes corazón, gatote —Murmuró Yeonjun acomodando su cabeza en el pelaje del tigre.
Soobin gruñó en respuesta y cerró sus ojos, dispuesto a dormirse con el humano miedoso acurrucado contra él.
Yeonjun estuvo mirando al tigre unos minutos eternos, sus manos acariciaban el pelaje naranja con rayas negras y algunas finamente blancas, era hermoso, claro que lo era... ¿su lado humano? Uff ¡Para chuparse los de... ¡Contrólate, Choi Yeonjun! Se quejó mentalmente el rubio.
Aunque la relación de Soobin con Yeonjun eran algo así como: "Gato idiota ¡ese es mi sofá!", "Oh ¡El humano fuerte se asustó con un trueno!", "¡Cállate, tigre estúpido!" No se quejaba, Yeonjun realmente apreciaba tener compañía en su solitaria casa en medio de la nada, por más raro que suene ¿el tigre se acostumbró a él como Yeonjun de Choi?
Muchas tensiones en la cabeza, Choi, es hora de dormir. Pensó el rubio antes de entregarse a los brazos de Morfeo, durmiéndose por completo.
Yeonjun abrió lentamente sus ojos, se sentía cansado, odiaba su reloj biológico a despertarle tan temprano. Talló sus ojitos con sus puños y lo primero que vio fue el rostro de Soobin plácidamente tranquilo, sus fuertes brazos lo rodeaban protectoramente, Yeonjun se sonrojó rápidamente ¡El chico/tigre caliente lo estaba abrazando y no parecía querer soltarle a pesar de estar dormido!
—Soobin... —Murmuró Yeonjun incómodo.
Pero no obtenía respuesta, oh... nadie deja con las palabras en el aire a Choi Yeonjun señores, podía ser tan malévolo que... Comenzó a picar sus mejillas suavemente, sí, patéticamente sus mejillas.
—No jodas ahora, humano. —Respondió roncamente Soobin, enterrando el rostro en la unión del cuello y hombro de Yeonjun para que éste dejara sus atacadas mejillas en paz— Es muy temprano para empezar a molestar.
—Pero...
—Shh... —Siseó el chico, juntando sus labios con la piel sensible de Yeonjun.
Y Choi guardó silencio, optando por solamente acariciar sus cabellos tímidamente, en serio no entendía nada ¡El gatote amargado se transformaba en un chico más caliente que el bendito sol! Y para terminar de incomodar todo ¡lo abrazaba y juntaba sus labios con su cuello! ¡Con su sensible cuello!
—Soobin...
—No me vas a dejar dormir ya ¿verdad? —Choi alzó un poco su rostro de su escondite, mirando con ojos somnolientos a Yeonjun.
Tan cerca que sus narices rozaban.
—Y-yo... —Yeonjun era incapaz de alejar su mirada de los profundos ojos de Soobin, tan dulces como intimidantes— M-me siento i-incómodo...
—De acuerdo. —Dijo Soobin atrapado de igual forma en los temerosos ojos de Yeonjun.
Soobin recostó a Yeonjun sobre el sofá y se situó sobre él, recostando su mejilla en el pecho del tembloroso rubio y cerrar nuevamente sus ojos.
— ¿Así está mejor? —Preguntó el de cabellos negros.
—S-sí.
— ¿Ya me dejarás dormir? —Preguntó nuevamente, arrastrando sus ojos hasta un sonrojado Yeonjun.
— ¿Normalmente eres así de cariñoso?
—No —Respondió sin más.
Yeonjun mostró un ligero puchero, demasiado tierno pero Choi ni siquiera lo vio. No sabía cómo volver a obtener la atención del chico guapo.
—Y... ¿te gusta el pan? —Preguntó para romper el frío silencio.
—Mierda Yeonjun, ¿qué clase de pregunta es esa?
Choi levantó su rostro claramente estresado, solo para asesinar a Yeonjun con sus ojos potentes.
— ¿No me vas a dejar dormir?
—No.
—Yeonjun, el sol apenas se está asomando, cállate y duerme. —Gruñó el pelinegro.
—No quiero —Respondió sin más Yeonjun.
Soobin necesitaba dormir, privarse de estar sobre un molestoso humano un par de horas ¡pero no podía si la tonta cabeza de sol le hacía preguntas muy tontas!
— ¿Te gustan las fresas? —Preguntó Yeonjun— Son muy ricas.
—Me gustan tus melones. —Soltó de golpe Soobin, arrepintiéndose a los segundos.
¡Mierda! Eres idiota, Soobin, la cabeza de sol se va a enfadar mucho y no te mimará más. Se regañó el híbrido al pensar que Yeonjun entendería el doble sentido de sus palabras. Porque si, Soobin amaba los mimos que el rubio le daba.
— ¿¡Te comiste los melones que estaban en la cocina!? ¡Eran para que lleve al trabajo mañana!
Choi se dio un golpe de frente mentalmente.
Increíble. Pensó.
—No... Solo... olvídalo y déjame dormir —Dijo bufando el híbrido.
— ¡Pero me aburro!
— ¡Entonces juega con mi cabello! No sé... ¡Dame mimos y cállate! —Se quejó Soobin con la paciencia hasta su cabeza.
— ¡Me gusta dar mimos!
— ¡Entonces cállate, de una vez! —Bufó molesto Soobin.
Yeonjun sonrió enternecido y acarició los cabellos de Soobin, completamente entretenido, y el híbrido comenzó a relajarse nuevamente, listo para perderse en su mundo de sue...
—Oye, gatote...
Joder, Yeonjun. Maldijo Choi mentalmente.
— ¿Ahora qué quieres, cabeza de sol? —Dijo Soobin de mala gana.
—Eres un gato bonito.
Choi guardó silencio unos minutos, sintiendo el color durazno decorar las mejillas del chico —Duerme, Yeonjunnie... —Pidió suavemente, hundiendo el rostro en su cuello y acariciar su cintura dulcemente.
Acción que a Yeonjun le encantó, por supuesto. Rápidamente sus brillantes ojitos se cerraban de poco en poco. Minutos después ya estaba dormido con Soobin sobre su cuerpo, observándole delicadamente.
—"¿Te gusta el pan?"... —Soobin recordó en voz alta, esbozando una risilla y admirar las facciones relajadas de Choi— Humano lindo y tonto... muy lindo, pero más tonto.
lamento tardar tanto pero se me va el tiempo cuidando a mis hermanos y mi prima, niños uh
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