Sinopsis: No hay nada más asombroso que un corazón humano, aun roto sigue latiendo.
[...]
Los días de verano se deslizan con una lentitud agobiante, un bochorno mortal y un sol brillante e inmisericorde. Denki bebe de ellos como solo alguien puede hacerlo cuando posee la energía para doblegar cada día a voluntad y moverse por el mundo como una fresca brisa que se alimenta del sol cada vez que sale.
Para él, verano significa balnearios, playa, trajes de baño. Su guardarropa favorito consiste en ropa delgada y sin mangas, pantalones holgados y cortos, y sandalias. Cada verano promete ser una reunión constante de amigos, salidas continuas, festivales y comida.
El verano de su segundo año en Yuuei es un evento inusual en su vida, divertido y extraño, de aprendizaje y calma. Ligeramente diferente a los veranos anteriores, y al mismo tiempo familiar.
Cuando la tarea se acaba, Denki encuentra excusas para seguir visitando a Shinsou. Desde maratones de películas hasta visitas al centro comercial, y a veces cuando le toca quedarse a cuidar a sus hermanos Shinsou acepta comer con ellos mientras sus hermanas intentan coaccionarlo para que "convenza" a su madre de no castigarlas.
Pero el verano está por terminar y tras mucha indecisión y duda, Denki se arma de valor para sentarse frente a su computadora a escribirle un correo a Kirishima.
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[Hola, Kiri
Lamento haber desaparecido. Recibí tu correo anterior, no te conteste. Lo siento.
¿Crees que podamos hablar?
Sé que debes estar ocupado, pero avísame]
Le tiemblan las manos cuando presiona Enviar y tiene que contenerse para no entrar en pánico. Cierra lo ojos y cuenta hasta diez.
Ha comenzado a levantarse cuando oye el timbre de su bandeja de entrada anunciando un nuevo mensaje.
[¿Quieres venir hoy? Mi madre hará Donburi]
Kirishima tiene una habilidad asombrosa para hacerte creer que siempre eres su primera opción, que siempre tiene tiempo para ti aunque Denki sabe que no es de los que les gusta quedarse sin hacer nada. Denki lucha con el cumulo de saliva que no puede tragar mientras escribe una respuesta cortísima.
[Claro]
Después se pasa una hora imaginando todo lo que puede salir mal.
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Respira.
Lleva repitiéndose la misma instrucción desde que abandonara su casa, y ahora, de pie frente a la puerta de la casa de Kirishima, incapaz de llamar al timbre, Denki siente que no hay suficiente aire para llenar sus pulmones. Tiene las manos frías, las orejas calientes, y está sudando. El suyo es un sudor frío que nada tiene que ver con el sol resplandeciente que brilla en el cielo.
Toca el timbre.
Hay un hueco justo en el centro de su pecho, un hueco que le proporciona agruras y escalofríos. Un hueco que parece latir al mismo ritmo que su corazón.
Toca el timbre.
Ha pensado en todas las posibles reacciones de Kirishima una vez que se confiese. Desde la indiferencia hasta el repudio. Todas y cada una se han convertido en una bola de plomo que tintinean en el fondo de su estómago.
Toca la maldita puerta.
Al final lo consigue y el zumbido del timbre pone fin a su intención de dar media vuelta y correr. Cuadra los hombres y se alista para el momento de incomodidad que vendrá.
Pero ese momento no llega.
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En cuanto abre la puerta Kirishima lo saluda con la misma efusividad de siempre y después lo acompaña hasta el comedor donde su madre procede a servir la comida. Sentados a la mesa la charla fluye con la misma familiaridad de antaño, comparten noticias, novedades y chismes. La madre de Kirishima es una mujer encantadora a la que Denki adora hacer reír, y su energética presencia siempre consigue relajarlo. Ella les cuenta de las novedades en su tienda y Denki comparte las anécdotas más divertidas de su familia.
Cuando finalmente la mujer le pregunta por su ausencia, Denki se ha relajado tanto que le dice la verdad.
—He estado estudiando—le dice con una sonrisa—Aizawa sensei me dejo deberes extra y tuve que estudiar varias lecciones pasadas. He escrito montones de ensayos y me he aprendido casi trescientos kanji nuevos. También termine mis deberes de mate y creo que por primera vez complete mi lista de lecturas obligatorias.
—Vaya, eso suena asombroso, pero no te exijas demasiado, en esta vida también hay que divertirse.
De ahí la conversación se centra en las tareas escolares y las notas del primer periodo. Tras una larga sobremesa la mujer se marcha y Kirishima lo invita a la sala.
—Compré la nueva película de Crimson Riot, ¿quieres verla?
—¡Claro!
Arrellanados en el sillón con palomitas de maíz y caramelos, ambos se entretienen viendo la película mientras intercambian opiniones y bromas sobre el héroe favorito de Kirishima. Cuando la trama llega a su punto culminante, ambos guardan silencio: Kirishima con la vista fija en la pantalla, inmerso en la lucha del héroe y Denki mirándolo por el rabillo del ojo sintiendo el viejo, aunque débil, retortijón en su corazón.
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—Impresionante—dice Denki una vez que los créditos comienzan a salir—Creo que se posicionara como mi tercera favorita de toda la saga.
—Lo sé, me ha encantado la batalla contra Moh, es de los mejores villanos en toda la serie y la verdad creo que lo extrañaré.
—¡No!, el mejor villano es Kyoufu. Sin punto de comparación.
—Odias a Moh porque no quiso firmarte un autógrafo cuando fuimos a verlo a Shibuya.
—¡Claro que no!
—Claro que sí. Cuando te acercaste a él también llego la chica guapa, ¿te acuerdas?, la alta de ojos castaños, y él te dio la espalda y se fue con ella. Desde entonces no lo soportas.
—¡Bah! Me acuerdo de que tú también te pusiste a babear por la señorita alta.
—¿Yo? ¡Fuiste tú quien nos hizo ir tras de ella!
—Tú le hablaste primero.
—Porque tú me empujaste.
—Querías hablarle.
—Tu querías hablarle.
—Para presentártela.
Se miran y sin decir nada se echan a reír.
El nudo dentro de Denki se desdobla y en su lugar solo encuentra calma y burbujeante felicidad. Pese a que el verano con Hitoshi había sido divertido, también extrañaba pasar tiempo con Kirishima. Su amistad simple y fácil era una de las cosas que Denki atesoraba por sobre todo.
Te extrañé. El pensamiento destella con una claridad abrumadora, y al mismo tiempo arrastra la culpa con él. Junto a ella llega la vergüenza y no muy lejos está el miedo, mirándolo con sus ojos duros a la espera de salir.
—¿Te sientes mejor?
La pregunta lo pilla desprevenido, gira el rostro y se encuentra a Kirishima mirándolo. Su expresión es serena y atenta, sin pizca alguna de reproche.
Me gusta cuando me miras así. Es como sentirse entre nubes, como tener algo en el pecho que se expande sin control.
—Te vi en la puerta—añade Kirishima—creo que olvidaste que mi recamara tiene una ventana que da a la calle.
Y aun así esperaste a que tocara, ¿eh? Pensar en la imagen de Kirishima esperando por él provoca que el nudo de nervios vuelva, aletea en su pecho como una avecilla herida. Se rebulle en su lugar, incómodo, y tras un momento se gira completamente para encararlo.
—Lo siento.
—¿Por qué?
Por huir, por esconderme, por no decirte la verdad—Por ser un idiota.
—Hey, si tuvieras que disculparte cada vez que haces algo estúpido nunca acabarías.
Denki le lanza el cojín que tiene a su lado.
—¡Estoy tratando de ser serio!
—¡Perdón!,—pero lo dice mientras se ríe. Después suspira y se gira también subiendo una pierna al sillón. Su expresión reboza honestidad cuando dice—Yo también quiero disculparme, Denki.
Tú no tienes la culpa de que yo te quiera. El nudo en su garganta es repentino y fulminante. Se rasca la oreja y toma aire con calma antes de decir:
—Tú no tuviste la culpa. Reaccione mal. Fui un estúpido. Quise hablarlo contigo pero... quise venir antes... fui un cobarde.
Soy un cobarde.
—Tu no eres ningún cobarde, Denki.
—Lo soy, por eso no pude decirte-
Se atraganta y tiene que volver a tomar aire. Me gustas, solo dilo Denki, solo díselo.
—¿Es cierto que te pasaste tu verano estudiando?
—¿Es tan sorprendente?
—Un poco, tienes un periodo de atención limitado. Si te dejan solo tiendes a no avanzar.
—Lo sé. Hitoshi me ayudó con eso.
—¿Hitoshi?
—Rayos, no le digas que lo llame por su nombre. Lo hice una vez y casi se atraganto con su propia saliva, desde entonces me amenazó con usar su quirk si lo hacía de nuevo, pero como te decía, sí, Shinsou me estuvo ayudando con mi tarea.
—¿Te pasaste el verano con Shinsou?
—Sí y el muchacho necesita nuestra ayuda, ¿sabías que su cumpleaños fue el primero de julio? Yo no. Acabo de enterarme. ¿Te puedes creer que no se lo dijo a nadie?
—Te lo dijo a ti.
—No, lo vi en el calendario que tiene pegado en su refrigerador. El necio no quería que me enterara.
—¿Estuviste en su casa?
—¿Te imaginas estudiar en la mía? Mis hermanas no lo dejan en paz.
—¿Tus hermanas conocen a Shinsou?
—¿A qué vienen tantas preguntas? Siempre invito a todos mis amigos a mi casa. Eso me recuerda, Akiko te manda saludos.
—Uh, sí..., no creí que Shinsou quisiera ir.
—Pues fue.
En el silencio que sigue Denki vuelve a frotarse las manos contra su pierna en un intento por quitar el exceso de sudor. Los nervios se aferran a él sin tregua.
Vamos, Denki. Toma aire y lo suelta sin pausa.
—Eiji, hemos sido amigos desde que nos conocimos, y siempre hemos tenido está dinámica genial donde tú sabes lo que yo estoy pensando y yo sé lo que estás pensando y siempre hemos podido hablar de cualquier cosa. Donde no hay secretos porque siempre nos decimos las cosas de frente sin tapujos. No honré esa amistad y por eso te pido perdón. En lugar de hablar contigo y decirte lo que me molestaba me enoje y te evite como un estúpido. No fui un buen amigo.
—¿Decirme qué?
Tras un momento, Denki alza los ojos y lo mira, puede sentir el pánico latiendo en su cara.
—En el vestuario, tú...
—No debí haberte presionado.
—Perdóname por haberte mentido.
—Tienes derecho a mentir si no te doy espacio para guardar tus secretos.
—Mi intención nunca ha sido guardarte secretos.
—Y lo sé, por eso... por eso fue tan raro cuando empezaste a distanciarte. Sé que también tengo la culpa, pase mucho tiempo con-
—No te disculpes por salir con tu novia.
—Pero tu eres mi mejor amigo, siempre tendré tiempo para ti.
¿Y si yo quiero algo más que tiempo?
—Eres mi mejor amigo, Denki, siempre que necesites algo estaré ahí. Sin importar lo que sea.
¿De verdad? Kirishima lo mira y Denki experimenta la sensación de que está a un paso de la combustión espontanea. Si te digo que te quiero, ¿seguirás siendo mi amigo?
En el silencio de la habitación el celular de Kirishima comienza a sonar para morir segundos después. No hace falta ver el ligero temblor en los dedos de Kirishima, como si contuviera el deseo de extender la mano y tomar el aparato de la mesita frente al sillón, Denki podría reconocer la melodía sin esfuerzo.
Las grietas en su corazón crujen. Supongo que esa es mi respuesta.
El celular se queda dónde está y Kirishima vuelve a mirarlo, atento, honesto, lleno de esa firmeza que Denki admira y adora. En el pasado el simple hecho de estar así, sentados frente a frente en el sillón, solos, siendo familiares y compartiendo verdades secretas, habría provocado un nivel de felicidad incomparable. Ahora, Denki experimenta una tristeza sosegada, la misma que sintió cuando terminó de llorar en el apartamento de Shinsou.
Y la razón es simple: Existen verdades demasiado grandes para ser dichas en voz alta. Eres mi mejor amigo, para Denki esa es una verdad que supera a cualquier otra. Es la única verdad que importa.
—Me gustan los chicos—esa es una verdad pequeñita, pero en cuanto la pronuncia en voz alta el nudo en su garganta se afloja—siempre he creído que hay demasiada gente guapa en este mundo. Cuando la gente es guapa me gusta decírselo a la cara. Bakugou se queja de ello y el resto simplemente me ignora. Tú no, cuando te decía que un chico era guapo tu respuesta siempre era apoyarme o decirme que no estaba mal. Nunca te sentiste incómodo con el tema y yo no pensé que hubiera algo raro en eso. Cuando empezaste a salir con Ashido me di cuenta de que... me di cuenta de que a mi no me importaría salir con un chico. Las chicas son geniales, pero los chicos también. Hay... hubo un chico que me gustaba, pero no funciono. Pensé que solo era con él, que lo que sentía solo era pasajero y eventualmente se desvanecería, así que cuando preguntaste si me gustaban los chicos no quise afrontar esa verdad. La verdad es simple. Me gustan los chicos y me gustan las chicas, pero especialmente me gusta la gente guapa. Y tal vez, algún día, cuando consiga hacer que alguien me quiera, ese alguien pueda ser un chico.
La parte más irracional de Denki teme un rechazo, esa parte en su interior ha soñado con las palabras de odio y la expresión de repulsión en el rostro de su amigo; pero en su corazón sabe que Kirishima nunca le daría la espalda. Y Kirishima nunca lo ha decepcionado.
Cuando su amigo sonríe lo hace con un gesto suave, el mismo que le dedica a los niños cuando no quiere asustarlos.
—Denki, tú y yo seremos amigos independientemente de la persona con la que salgas.
La sonrisa de Denki crece aunque las grietas en su corazón también lo hacen, es algo que no se puede evitar. Y ahora ya no importa.
Te quiero, dos palabras que pronunciará en voz alta, que dejará languidecer dentro de él, porque sabe que la confesión solo provocaría que Eijirou se sienta responsable y en conflicto así que sonríe, aunque su tristeza es un manto frío que envuelve su corazón.
La luz del celular sigue parpadeando y esta vez vuelve a sonar.
Sin pensarlo Denki se levanta y toma el celular que después extiende hacia Kirishima.
—Un buen novio siempre contesta.
E inmediatamente después va a recoger su mochila,
—Espera, ¿a dónde vas? Creí-
—Tengo que volver para cenar en casa, mi madre se ha vuelto inflexible al respecto, dice que es mi culpa por vivir en los dormitorios.
—Bueno, pero, aún queda este fin de semana, podríamos salir.
—El domingo no porque mis padres me llevarán a los dormitorios y el sábado tampoco porque mi madre nos llevará a comprar ropa. Y estoy seguro de que este viernes es la reunión con tu familia, ¿no?
—Te acordaste.
—¿Cómo no hacerlo? El año pasado conocí a tus primos, pero lo que digo es que solo queda el jueves y estoy seguro de que ese día lo pasarás con Ashido, ¿no?
—Puedo cambiar-
—No seas necio, Kiri, te veré el domingo de vuelta en los dormitorios. Llegaré temprano, ¿qué opinas?
—Está bien.
—Perfecto, y de una vez te aviso que Akiko se ha apuntado para ir a dejarme a la espera de encontrarte por casualidad, así que prepárate.
—Habría sospechado que su interés habría desaparecido para estas fechas.
—Qué va, Akiko no se rinde. La enamoradiza es Hikaru, después de Bakugou ha tenido otros dos prospectos y ahora vive suspirando por Shinsou. Y no la culpo, Shinsou tiene una cara que puedes ver durante mucho tiempo sin aburrirte.
—¿Es más guapo que yo?
De pie, cerca de la entrada, Denki lo mira. El pesado silencio es roto cuando finalmente sonríe con un gesto lleno de cariño.
—Mi mejor amigo no puede ser nada menos que guapo.
Sin aviso de ninguna clase Kirishima se acerca y lo abraza. El pánico dura un segundo, el mismo segundo que Denki tarda en registrar la tibia sensación del cuerpo de Kirishima contra el suyo, entonces está devolviendo el abrazo con fuerza, solo un momento. Se suelta y se aparta con una sonrisa.
—¿Y eso por qué fue?
—¿Estamos bien?
Denki coloca una mano en su hombro y aprieta con fuerza.
—Por supuesto que estamos bien.
Las despedidas se alargan en la puerta y al final Denki desciende los escalones y se aleja sin mirar atrás. Camina directo hasta la estación y una vez ahí avanza por el anden hasta una de las bancas alejadas oculta tras un poste.
En silencio, con los últimos rayos de sol calentando el asfalto, Denki deja escapar un tembloroso soplo de aire. Sujeta su mochila con fuerza, como si se aferrara a ese amor que late en su interior y lo hace sentir inmenso y roto, entonces cierra los ojos y llora.
Por última vez.
Cuando vuelve abrirlos, el cielo es de una tonalidad azul cobalto con rastros de gris como pinceladas sin forma. Y entonces lentamente Denki deja de aferrar el borde de su mochila y con un suspiro trémulo lo deja ir.
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No es inmediato, no es fácil. Denki aprende que despedirse de un primer amor es un proceso complejo que requiere tiempo, paciencia y mucha entereza, pero no se rinde. Vuelve a clases con su corazón roto, con sus sonrisas inmensas y su risa burbujeante, esta vez sin mentiras ni falsedades.
Y los días avanzan, al principio como gotas de miel que no terminan de caer, y luego son ríos bravos que se mueven sin pausa. Eventualmente las heridas dejan de sangrar y los corazones vuelven a latir. Lo maravilloso del corazón humano es su capacidad para seguir amando pese a las cicatrices.
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n/a
Supongo que la pregunta es inevitable: ¿Kirishima sabe o sospecha algo?
Pero dejare la pregunta sin respuesta, en todo caso las señales pueden interpretarse de una u otra forma. Se quedara en el limbo de lo ambiguo porque me temo que esta historia es de Denki y Hitoshi, no tendremos un capítulo con el punto de vista de Kirishima donde podamos enterarnos de lo que piensa. Tendremos que contentarnos con las conversaciones y las reacciones que hemos visto a lo largo de los capítulos.
Si sabe estoy segura de que haría todo lo que estuviera en su mano para hacerle entender a Denki que eso no afectará su amistad. Si no lo sabe estoy segura de que haría todo lo que este en su mano para comprender y ayudar a su mejor amigo a superar lo que sea que lo este molestando. Kirishima es un personaje super noble, y a mi parecer una de sus cualidades es que siempre pone a sus amigos por encima de cualquier cosa. Saber que no puede ayudar a Denki debe ser frustrante para él.
Por último el desamor es de esas cosas que languidecen durante lo que parece una eternidad. Crees que nunca te recuperaras pero lo haces. Y eventualmente vuelves a enamorarte.
Nos vemos en el que sigue.
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