05
Tzuyu POV
El primer día siempre era el más tranquilo, sólo presentaciones y reuniones. Shindong, quien solía ser el director, se fue tan rápido, que no me dio el tiempo suficiente para ver como iba todo. Temprano en la mañana de hoy, él me presento a esa mujer que me ayudaría en esta difícil tarea. Minatozaki Sana. A pesar de su evidente nerviosismo, parecía ser muy competente y trabajadora, por recomendación de Shindong, Sana estaba al tanto de todos los detalles del negocio, como una buena secretaria o brazo derecho. Además de ser una mujer muy atractiva. La señorita Minatozaki, como la llamaba, era una hermosa chica japonesa, su rostro delgado y bien modelado, su nariz era pequeña y su boca carnosa, pude ver que sus ojos eran cafés. Ella llevaba un justo y moldeado vestido turquesa, destacando sus bellas curvas. Su cabello era oscuro, liso, atado por un delicado lazo en la parte de atrás. Su mirada era temerosa y un poco asustadiza. ¿Que le causa tanto temor? Me pregunto lo que sabía sobre mí. ¡Cielos! Fui tan amable como fuera posible, no es lo que hago normalmente, pero la niña asustadiza merece amabilidad, puesto que sería mi compañera. Le expliqué la forma en la que yo trabajo, y todo lo que necesitaría en la vida cotidiana, Sana pareció entender todo perfectamente, señaló algunas de las cosas en su agenda azul pequeña. Y luego se retiró.
Estudié por el resto del día algunos informes en mi oficina, por cierto todo va bien aquí. Pero necesita mejorar, pensé. Incluso centrándose en los papeles, algo o mejor dicho alguien, me desconcentraba. Desde la noche anterior no puedo sacar a la bailarina de mi cabeza, la imagen de su baile tan sexy penetrada en mis pensamientos.
¡Maldita sea Tzuyu! ¿Cómo puedo dejar que una mujer con la cual no intercambie una palabra, invadir mi mente tan rápido? Niego con la cabeza, tratando de dispersar la imagen de esa morena bailando de forma sexy para mí. Si para mí. Pero era imposible, tenía que verla de nuevo. Al final de su show me sentí un poco frustrada y me alegra por que no reciba clientes, si ella no recibía a nadie quien le ofreciera dinero, era de buen carácter, es cuando sentí que más quería verla, pero mi voluntad fue rechazada.
─ ¿Sra. Chou? ─ Oí a alguien que me llamaba, aparte a Susan de mis pensamientos.
Sana tímidamente entró en la habitación.
─ He traído el café que pidió, está bien caliente.─ Dijo poniéndolo a mi lado.
─ Gracias Señorita Minatozaki, ¿podrías decirme si Shindong está en la empresa?
Caminó hasta el frente de mi escritorio, con la pequeña bandeja en sus manos.
─ Se ha ido señora, la mayoría se ha ido.
La mire un poco confundida, ¿Ya todos se iban? ¿Que hora debería ser? Agarré mi celular buscando la pantalla y pasaban de las 8.
─ ¡Oh cielos! Ya pasan de las ocho, ¿Qué sigues haciendo aquí Minatozaki?
─ Señora estaba terminando los informes que me pidió.
─ Déjalos para mañana, puedes ir a tu casa, olvido las horas a veces. Le pedí que me ayude con eso también, o estuviera trabajando toda la noche.
Sana asintió en silencio, miré a la mujer frente a mí, analizando sigilosamente. Algo sobre ella me era familiar, no sé qué, tal vez era una locura, estaba tan concentrada en la bailarina que la miraba en cada mujer que me parecía atractiva. La chica estaba incomoda bajo mi mirada, así que me detuve rápidamente.
─ ¿Puedo irme?
─ Claro, nos vemos mañana Minatozaki.
─ Buenas noches Sra. Chou.
─ Buenas noches.
Me quedé una hora en la oficina, librando una batalla conmigo misma para decidir si ir o no a ese Club, no podía dejar que nadie me vea allí, ¿qué dirían? Pero el deseo de verla de nuevo estaba fuera de lugar, Susan me afectó de tal manera que sólo lo pensé tenerla para mí. Pensé en llamar a Nayeon y decirle que nos encontráramos en "Imperium" pero quizás debería ir sola.
Me levanté, agarré mi bolso y mi traje, salí al estacionamiento donde tengo mi auto y conducí por las calles de Seúl, conduje unas cuadras alrededor del Club luchando conmigo misma para verme lejos. En años no me permitía tener algo con una mujer, tal vez mi trabajo me toma más tiempo del que debería. Estacioné el coche frente al Club, desde afuera podía escuchar la música que sonaba adentro, en mi cabeza rondaba el pensamiento que debería irme de allí, pero mi cuerpo como instinto decidió hacer lo contrario.
Puse la bufanda delgada alrededor de mi cuello y salí del coche caminando hacia la entrada. Pagué mi entrada y fui en busca de esa mujer.
Hoy el Club estaba menos concurrido, por supuesto, en pleno lunes ¿quien podría ir de fiesta? Negué con la cabeza y me dirigí a la fila donde estaba la barra, compré un vaso de whisky y me senté ahí mismo. Algunas mujeres bailaban, pero ninguna se compara con la morena de la noche anterior. Estaba a pocos minutos de allí, estoy segura que este es el día que no actúa, pensé.
─ Buenas noches, ¿Podría decirme si Susan se presentará hoy?
Le pregunte a una chica pálida de cuerpo escultural.
─ ¿Susan? No, ella no se presenta hoy. Sus días son los viernes y sábados.
─ Pero ayer estuve aquí, y estaba bailando. ─ Dije educadamente.
─ Ayer fue una excepción, Susan bailo por una petición de Taeyeon, pero solo los días de los que hablo es cuando se presenta.
Estaba un poco decepcionada por venir y no verla.
─ Una pregunta ¿cómo te llamas?
─ Mi nombre es Mina.─ Me dijo ella de manera amigable.
─Bien, gracias Mina, me salvaste de esperar toda la noche aquí.─ Le agradecí con media sonrisa, bajé del banco donde estaba sentada.
─ Escuche señora ─ Oigo a la chica llamarme.
─ Si quieres verla puedes venir mañana, Susan ensaya todos los martes aquí en Imperium, el Club está abierto, no tiene tanto movimiento como hoy.
Le sonreí a la mujer que me ha dado la mejor noticia.
─ Me ayudaste mucho, gracias.─ Hablé más animada de lo que debería.
Mina me dio una sonrisa y poco después salí de allí hacia mi casa.
Sana POV
He investigado más sobre esa mujer, Lalisa. Quise descubrir algo de su vida personal, pero como Tzuyu era una persona reservada, nadie sabía nada. Murmuré frustrada en la pantalla del portátil donde sólo estaba una foto de mi jefa, ella siempre tan elegante, me imaginó que al despertar ella podría ser al menos un poco desordenada.
─ ¿Qué haces tanto en la computadora?─ Me dijo Dahyun mientras se acercaba con sus zapatillas suaves y una taza de café en sus manos.
─ Investigo algunas cosas ─ Respondí con calma.
Se sentó a mi lado, pero sin mirar la pantalla del portátil, solo tomo un sorbo de su café.
─ Algo de ella me atrae ─ Dahyun asintió mirando adelante ─ No estoy diciendo que la deseo, pero que me dan ganas de conocer más de su vida, ¿Sabes? Ella es tan misteriosa.
─ La viste solo dos días Sana, ¿Qué tipo de deseo es ese?. ¿Como puedes desear a una mujer con la que siquiera has hablado abiertamente? Ni siquiera la conoces, ni sabes de su vida, ni lo que le gustaba hacer. Es tan raro.
─ No es deseo Dahyun, es curiosidad.─ Dije levantándome del sofá.
─ Jihyo dijo que nunca habías bailado tan sexy ─ Ella me miró con ojos acusativos.
─Jihyo no sabe de lo que está hablando, bailé como siempre ─ Hablé rápidamente.─ Me voy a dormir, buenas noches─ Me dirigí a mi habitación.
No deseaba a esa mujer ¡Por Dios! Sólo tenía curiosidad por saber algo acerca de su vida.
¿Por qué siempre me despierto en la mejor parte del sueño? Fue muy frustrante. Pensé mientras me levantaba de la cama, o mejor dicho, me arrastré de ahí. Hice toda mi higiene de mañana, y tome más tiempo del que debería en el baño. Me puse un vestido blanco con detalles negros, flojo, pero sigue marcando mis curvas. Mi cabello liso, como Camila siempre lo usaba, que es muy diferente a Susan que tenía rizos. Llevaba Tacones negros y un ligero maquillaje.
─ ¿Estas perfectamente vestida para la señorita Chou? ─ Oí a Jihyo preguntar tan pronto como entré a la cocina.
Lancé una mirada mortal enfrente de Dahyun.
─ No, y deja de hablar tonterías, solo quería vestirme así.─ Me defendí tomando un vaso de jugo.
─ Tienes razón, pero Shasha ¡Hoy estas más hermosa!
─ Jihyo tiene toda la razón, te ves increíble.
─ ¿Quieren algo de mí? ─ Pregunté desconfiada, Dahyun y Tzuyu pretendieron estar ofendidas.
─ ¿Ves Jihyo? Sana no cree nuestros elogios.
─ Estoy sentimentalmente herida.
Me reí de la dramatización de ellas dos, terminamos el desayuno, estábamos más que atrasadas. En unos pocos minutos después pasando el tráfico regular, llegamos a Industrias Chou, subí rápidamente a mi oficina y sentí un leve temor por haber llegado tarde. ¡Maldita sea! Me acerqué a la puerta, respirando profundamente. Era sólo el segundo día que he trabajado con ella, no sabía sobre su estado de ánimo o sus mañas, pero estaba segura de que cuando esta mujer estaba molesta de volvía una fiera.
─ Llegas tarde señorita Minatozaki, su voz era fría y grosera.
─ Lo siento señora Chou, el tráfico en Seúl no es fácil.─ Dije con dificultad.
─ Sería bueno que te levantaras mas temprano, ya que vives lejos.─ Dijo dando la vuelta enfrente de mí.
Tzuyu me miró de cabeza a los pies con intensidad, sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo con la forma en que me miró. Ella estaba hermosa, como siempre.
─ Entendido.
Ella asintió con la cabeza e hizo un gesto para que me acercara.
─ ¿Qué tenemos para hoy?
─ Bueno, la novena reunión de los accionistas de la empresa, sobre los contratos futuros. Después tiene un almuerzo con Shindong, y más tarde vamos a revisar algunos balances como lo pidió ayer por la noche.
─ Cancela cualquier compromiso para la noche, ya tengo uno, que por cierto es muy importante.─ Ordenó rápidamente.
Me preguntaba que iba hacer por la noche, o a quien iba a ver. Pero rápidamente suprimí tales preguntas, no era de mi incumbencia.
Pasamos la mañana en la reunión con los accionistas. Y en esos pocos minutos pude ver lo impresionante que era Chou Tzuyu, ella no era dulce y suave, era autoritaria y grosera. Y por lo extraño que fuese eso me atraía mucho, cerré mis ojos escuchando su voz que resonaba en la sala. Yo tenia experiencia con las mujeres antes, pero ninguna de ellas me atrajo mucho. ¿Qué me estaba pasando? Una mujer como Tzuyu nunca me prestaría atención de esa manera.
El resto del día fue tranquilo, estábamos a la mitad de la tarde. Yo estaba revisando algunos balances en su oficina. Su aroma inundó mis fosas nasales, un buen y fuerte aroma embriagador.
─ ¿Puedo entrar? ─ He oído la voz de una mujer sonriente en la oficina.
Vi a Tzuyu sonreír, yo ni siquiera sabia del porqué sonreía.
─ Claro, Nay, entra.
La mencionada entró cerrando la puerta detrás de ella, era muy hermosa. Tenía el pelo castaño y largo, piel clara y cuerpo delgado. Ella me dio una mirada evaluativa y me hizo sonrojar.
─ Termina después, Minatozaki.
Asentí con la cabeza y me retiré de la sala un tanto molesta por dejarlas solas.
Tzuyu POV
─ Tú perra, no me llamas, tengo que venir a buscarte.─ Nayeon habló fingiendo irritación.
─ ¿Tienes una idea de cómo estoy saturada de trabajo? Mira esto.─ Señalé la enorme torre de papeles en mi escritorio.
─ No importa, al menos una llamada.
─ Nayeon, no he tenido tiempo, lo siento. ─ Dije tratando de tranquilizar la situación.
─ Tú estas bien ocupada viendo el hermoso cuerpo que tiene tu secretaria.
Hablaba en un tono malicioso y pronto estalló a carcajadas, que me hizo sonrojar al instante.
─ No digas tonterías.
─ ¿Qué tiene? La acabo de ver y tiene un gran volumen. ─ Explicaba haciendo un gesto con las manos, sin duda se refería al trasero de Sana.
Yo no podía parar de reír, esta mujer sin duda me levantaba el ánimo.
─ Estoy aquí para trabajar, no para liarme con mis empleados.
Nayeon asintió, reprimiendo una sonrisa.
─ ¿Le has dado un vistazo?
─ ¿A qué? ─ Le pregunté confundida.
─ Me pregunto si no le has dado una ojeada a ella.
"Era evidente que miré, y miré muy bien." Pensé.
─ No Nayeon, ¡Basta!
─ ¡Cielos! ¿Estas ciega acaso? Estoy empezando a pensar que te gustan los hombres. ─ Su expresión era de asco.
─ De hecho en eso mismo estoy pensando. ─ Contraataque.
Nayeon se levantó de su silla y tomó su bolso.
─ Honestamente, ¿Has perdido la cabeza? que alguien ayude a Chou Tzuyu, ¡Por favor! ─ Exclamó en voz alta.
─ ¡Nayeon! Cállate, estoy en mi oficina.─ Dije riendo.
Se sentó de nuevo frente a mí.
─ Está claro que no me gustan los hombres, estoy bromeando.
─ Bien, pero ¿Le echaste un vistazo?
─ Claro que si, Nayeon, ¡La vi desde que llegué aquí! ─ Admití. Vi una gran sonrisa en sus labios.
─ Así me gusta, ella es muy hermosa, ¿Cómo se llama?
─ Minatozaki Sana, no la conozco bien, solo hemos trabajado dos días juntas. Ella parece ser muy trabajadora y una mujer recta.
─¿Sabes si ella es lesbiana? ─ Su pregunta me desconcertó.
─ No, no se la vida personal de nadie, Y sin embargo creo que no es.
─ Averígualo, quiero saber más de ella.
─ Eres una cazadora, no puedes ver a una presa inocente. ─ Dije riendo.
Nayeon rió con un aire de satisfacción.
─ Vivimos en una selva, Chou.
─ Lo sé, pero no creo que Sana sea una se esas mujeres Nayeon, ella es una buena chica.─ Comenté ajustando los papeles de mi escritorio.
─ Acabas de decir que apenas la conoces, ¿Cómo sabes si es una chica buena?
─ Solo eso opino ahora.
─ Tú no quieres que yo me lie con tu secretaria porqué solo la quieres para ti.
Me eché a reír.
─ No, estoy interesada en alguien más. ─ Le confesé rápidamente.
Los ojos de Nayeon se agrandaron y se acercó a mí, como si me viniera a contar un secreto.
─ ¿Con quién? Espera, espera. Hace dos días que ni siquiera piensas en nadie, como es que ahora tienes a alguien.
─ No tengo a nadie, solo quiero conocer a una persona. Cuando la conozca te lo hago saber. Promesa. ─ Continuaba hablando levantándome de la silla.
─ Dímelo ahora.
─ No.─ Dije en voz baja.
─ ¡Tzuyu! ─ Su voz era muy alta.
─ No voy a decir nada Im, deja de ser curiosa.─ Le dije enfrentándola.─ Ahora tengo una reunión importante.
─ Bueno, yo tengo que irme. Pero te advierto que me debes una explicación.─ Dijo caminando a la puerta.
─ Yo te diré, quédate tranquila.─ Le aseguré antes que saliera por la puerta.
Nayeon era una fiera, siempre ligando con muchas mujeres y experimentando cosas nuevas. Creo que ella es así por que nunca se ha enamorado de alguien, o nunca ha tomado enserio a alguien. Nayeon siempre tuvo un amor por Yoo Jeongyeon, una amiga de la infancia que conocía lo patán que podía ser Nayeon. Debió ser frustrante para ella, pero no culpo a Jeongyeon, al menos ella aceptaba como era Nayeon.
El resto del día paso rápidamente, Sana y yo terminamos pronto de hacer los balances. Después de mi conversación con Vero, empecé a mirar más a mi secretaria, que por cierto era hermosa. Ella mantuvo la cabeza abajo, escribiendo en su agenda cada compromiso que iba a tener el siguiente día. Yo no creo que fuera el tipo de chica que caería en manos de Nayeon tan fácilmente. Sana parecía ser alguien seria, no podía negar que a pesar de su timidez, ella era muy atractiva y hermosa. Pensé en la posibilidad que pudiera ser lesbiana o bisexual, como Nayeon estaba pidiendo.
Miré su expresión tranquila mientras ella escribía en la hoja de papel con mi horario, estaba sentada con las sus piernas cruzadas, dejando a la vista sus muslos mas de lo que debería. Pase mi vista por su piel blanca, llegué hasta sus pies que calzaba un Scarpin negro. Subí mi visión hasta su escote demasiado llamativo debido a la posición en que estaba, si no me equivoco llevaba un sujetador negro. Negué con la cabeza asustada de mis repentinos pensamientos. ¡Por Dios! Nayeon vino a sacudir mis ideas.
─ Ya está todo anotado en la libreta listo para mañana. ─ Informó ella de pie ante mí.
─ Muy bien. Entonces mañana me dices todo, ¿Está bien? Ya estás libre señorita Minatozaki, que tenga una buena noche. ─ Sana asintió
─ Si, señora, buenas noches.─ La oí murmurar caminando hacia la salida.
Seguramente Nayeon tenía razón, Sana tenía un gran trasero. Vi que la mujer desapareció por la puerta. Estuve un par de horas en la oficina tomando un poco de whisky, estaba pensando si ir o no a ese club. Con la información de Mina, Susan estaría ensayando hoy, es una gran oportunidad para acercarme. ¿Será que necesitaba una bailarina para satisfacer mis deseos? Incluso sabiendo que Susan no era una prostituta, quería al menos una noche con ella, tenía que tocar ese cuerpo que me encendió aquella noche al solo bailar para mí. Cerré los ojos pensando en las imágenes de ella balanceándose de manera sexy en aquel tubo, ¿En que estaba pensando? Ella bailó para todos.
"No es un compromiso Tzuyu es solo coqueteo" Mis pensamientos estaban en un conflicto interno y el resultado fue solo uno.
Me encontraba en el club de nuevo, estaba más lleno que ayer, se escuchaba una música lenta y sensual, con el sonido de un piano y una voz ronca masculina. En algunos rincones los hombres estaban sentados junto con mujeres acariciándoles y con poca ropa. Estaba pidiendo en mi interior no encontrarme a Susan con alguno de ellos. El lugar estaba iluminado, era difícil descifrar caras desde lejos. Caminé cerca de unas mujeres que me miraban como presa apetecible, enderecé mi abrigo, aflojando un poco la bufanda delgada alrededor de mi cuello. Vi a la misma mujer que me dio información que Susan estaría hoy, Mina.
─ Buenas noches, ¿Mina?
La mujer se giró hacia mí, y sonrió recordando que me vio la noche anterior.
─ ¿Quieres algo? ─ Se ofreció amablemente.
─ Un whisky sin hielo, ¡Por favor!
Mina regresó a la barra para conseguir el pequeño vaso, y me sirvió el vaso de whisky.
─ ¿Recuerdas que yo estuve aquí anoche?─ Le pregunté antes de tomar de aquel licor.
Ella parecía estar analizando, y luego asintió
─ Usted vino a ver a Susan, ¿verdad?
─ Exacto, ¿Ella está aquí?
─ Si, ella está atrás, en el centro del escenario, si usted gusta pasar, ella esta sola.─ Me dijo un tanto sonriente.
─ Gracias. ─ Agradecí levantando mi copa a ella.
Caminé por el pasillo oscuro del club, iluminada solo por una luz roja. ¿Me preguntaba que hacia allí y porqué no me regresaba? Mi cabeza me gritaba que saliera de ese lugar pero mi cuerpo simplemente obedeció a mis instintos, mis deseos, y mi deseo de volver a verla.
Bajo un reflector la vi bailar sola, ella se movía sensualmente con el sonido enérgico de la música. Susan no estaba vestida como la noche anterior, ella llevaba unos jeans cortos dejando a la vista sus piernas largas y definidas, en la parte de arriba tenía una corta blusa, escotada con mangas cortas, dejando a la vista su abdomen. Su cabello estaba suelto, despeinado con ondulaciones, estaba jodidamente sexy.
Me acerqué a una de las mesas mas cercanas donde me senté a ver el espectáculo, sería solo mía. Ella no notó mi presencia, y doy gracias por ello. Yo quería que bailara libremente, con confianza.
El ritmo frenético de la música, y los movimientos de su cuerpo me hipnotizaban, mis ojos no le quitaban la mirada a su cuerpo, y su audacia en cada movimiento sensual. Susan abusaba del poder que tenía, utilizaba su cuerpo como un arma para poner a cualquier ser humano a sus pies. Vi su cuerpo rodar algunas veces y luego parar, lentamente pasando sus manos en cada parte que desearía tocar, en un acto Susan lanzó su pelo de un lado a otro. Caminó con calma hacia una silla de madera, donde se sentó con las piernas cruzadas de forma lenta y dolorosa para mí. El ritmo de la música cambió más rápido. Vi sus piernas abrirse tan sensual y rápidamente, pude sentir mi cuerpo caliente, tomé un sorbo de whisky y sin apartar los ojos de la mujer. Se levantó y se puso rápidamente en el suelo con tanta velocidad, iba caminando lentamente ahora.
─ ¡Dios mío! ─ Dije al imaginarme escenas extremadamente prohibidas en mi cabeza.
Di un grito ahogado mientras sus manos se deslizaba de nuevo por su cuerpo sudoroso ahora, no podía explicar lo que sentía cuando ella pasó su mano en su cabello despeinado como si ella estuviera teniendo sexo salvaje. Esta impresionante mujer me enloquecía, se arrodilló de forma rápida, para detenerse y mirar hacia adelante a través de su máscara. La mujer abusaba de sus movimientos que su cuerpo era capaz de hacer, yo podía ver cada detalle de sus músculos y su piel sudorosa. Como esta mujer podía ser cosas en mí sin ni siquiera tocarme.
Su baile duró unos minutos, confieso que me he sentido caliente, cuando la música finalmente se detuvo, Susan terminó sentándose en la silla de nuevo haciendo una inclinación con su cuerpo.
Ya era hora que se diera cuenta de mi presencia, fue cuando junte mis manos y comencé aplaudir a la mujer que me hizo perder la razón.
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